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Sobre el amor y la soledad de Krishnamurti – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 20 de mayo, 2014


Título original: On love and loneliness.
© 1993 Krishnamurti Foundation Trust, Ltd.
© 1993 Krishnamurti Foundation of America.
Traducción: Armando Clavier.
Editorial: Editorial Kairós.

Henry Miller: “Hay un hombre que emerge hoy en contraste con todo lo que es confuso, sospechoso, pedante y esclavizador: Krishnamurti. He aquí un hombre de nuestro tiempo de quien puede decirse que es un maestro de la realidad. Es único.”

En 1950 Krishnamurti dijo: “Sólo cuando la mente no huye es posible estar en comunión directa con eso que llamamos soledad, y para que dicha comunión exista, debe haber afecto, debe haber amor.”

Sobre el amor y la soledad es uno de los libros más fascinantes de su autor. Se trata de una apremiante investigación acerca de nuestras relaciones íntimas, tanto con nosotros mismos como con los demás y con la sociedad. Krishnamurti sugiere que una “relación verdadera” sólo puede nacer cuando hay conocimiento propio, conocimiento de las condiciones que dividen y aislan a los individuos y los grupos. Sólo renunciando al “yo” podemos descifrar el enigma de la soledad y alcanzar el amor.

Jiddu Krishnamurti (1895-1986) ha sido uno de los filósofos más aclamados y carismáticos del siglo XX, cuyas conferencias y escritos han inspirado a miles de personas. Nacido en el sur de la India y educado en Inglaterra, dedicó toda su vida a conversar con seres humanos de todas las razas y condiciones, transmitiendo un mensaje tan claro como iluminador: cada cual ha de encontrar por sí mismo la raíz de su propia libertad. Rechazó con vehemencia el papel de gurú que muchos le querían asignar, afirmando que la verdad es “un país sin camino” ajeno a cualquier religión, filosofía o secta.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Si uno carece de amor, cualquier cosa que haga, es un ser humano muerto. Sin amor, sus problemas se incrementarán y multiplicarán interminablemente. Y con amor, haga uno lo que hiciere, no hay riesgo alguno, no hay conflicto. El amor es la esencia de la virtud.
  • Nadie puede vivir sin relación. No puede escapar de este hecho absoluto. No puede existir en aislamiento.
  • La vida es relación, el vivir es relación.
  • Nuestros libros hablan acerca de Dios pero jamás mencionan la relación.
  • Si en esa relación hay desorden, toda nuestra sociedad, toda nuestra cultura se desmoronan.
  • ¿Por qué siempre nos estamos amoldando? Donde hay amoldamiento no puede haber libertad.
  • La mente está buscando siempre libertad, cuanto más inteligente es, mayor es su exigencia de libertad.
  • La mente se amolda, imita, porque en el amoldamiento, en el seguimiento de un patrón, hay más seguridad.
  • La mente que no registra ni el insulto ni el halago, sabe lo que es el amor.
  • Una mente en estado de inocencia implica una mente incapaz de ser lastimada. Debido a que es incapaz de ser lastimada, no lastimará a otro.
  • El placer es alimentado por el pensamiento; en consecuencia, el pensamiento no es amor. Puede cultivar y de hecho cultiva la persecución del placer, tal como lo hace con el temor, pero el pensamiento no puede crear amor.
  • Sólo el hombre que sale de la corriente sabe lo que es el amor, lo que es el orden.
  • Averigüemos por qué el hombre, en el curso de los siglos, ha dado al sexo un papel tan dominante en la vida, y por qué hay tanta resistencia contra el sexo.
  • Una mente casta no se representa ni imagina cosas en absoluto. Es siempre inocente. Esas personas que han tomado voto de castidad, no son castas en absoluto; están luchando perpetuamente consigo mismas. Conozco a varios monjes en Occidente y en Oriente y las torturas por las que han pasado, todo para encontrar a Dios. Sus mentes son mentes retorcidas, torturadas.
  • ¿Han notado cuántos prejuicios tienen las personas más viejas? Sus mentes están fijas, no son mentes abiertas, lo abordan todo desde un punto de vista fijo.
  • La mente se siente satisfecha en el hecho de la posesión.
  • El juicio comparativo embota la mente, no la agudiza.
  • Nuestro problema es que nuestras vidas están vacías y no conocemos el amor; conocemos las sensaciones, conocemos la propaganda, conocemos las exigencias sexuales, pero no hay amor.
  • Nuestras vidas están vacías, son aburridas,  son mera rutina.
  • Sólo somos discos fonográficos que repiten, y a esta repetición la llamamos conocimiento.
  • Para la mayoría de nosotros la existencia es un proceso de aislamiento, de negación, de resistencia, de amoldamiento a un patrón fijo y en este proceso no hay vida y, por ende, existe un sentimiento de vacuidad, de frustración.
  • Amar a alguien es estar en común con esa persona, no en un nivel particular sino completamente, integralmente; pero nosotros no conocemos un amor así.
  • Le damos un nombre y pensamos que la hemos comprendido. ¿Acaso el hecho mismo de nombrar la cosa no es un obstáculo para su comprensión?
  • ¿Conocen ustedes algo dándole un nombre? ¿Me conocen a mí llamándome por mi nombre? Sólo pueden conocerme cuando me observan, cuando están en comunión conmigo, pero llamándome por un nombre, diciendo que soy esto o aquello, ponen fin a la comunión conmigo.
  • Ustedes no han pensado acerca de la soledad porque en realidad no saben lo que es.
  • Debemos amar la cosa para comprenderla.
  • El amor no es una teoría ni una idea, no sigue ningún libro, ningún patrón de conducta social.
  • Las ideas que se han convertido en creencias impiden naturalmente el vivir completo, la acción completa, el recto pensar. Sólo se puede pensar rectamente, vivir de una manera inteligente y libre, cuando existe un conocimiento propio cada vez más amplio y profundo.
  • ¿Por qué convertimos en un problema todo lo que tocamos?
  • Vivimos en lo superficial, y estamos satisfechos de vivir ahí con todos los problemas de lo superficial.
  • La naturaleza misma de nuestra mente es ser engañosa, retorcida, incapaz de afrontar los hechos; y ésa es la cosa que crea problemas, es el problema mismo.
  • Los problemas sólo cesan cuando hay olvido del “yo”, cuando el “yo” no existe.
  • La castidad no es una virtud, la castidad no puede ser cultivada.
  • El hombre que cultiva la humildad no es humilde; puede llamar humildad a su orgullo, pero es un hombre orgullosos y por eso busca en convertirse en humilde. El orgullo jamás puede llegar a ser humilde.
  • La castidad no es cosa de la mente; uno no puede convertirse en casto. Conocerá la castidad sólo cuando haya amor, y el amor no pertenece a la mente ni es cosa de la mente.
  • Nos ligamos a otra persona, no mediante la fusión, sino por medio de un contrato, y a eso lo llamamos amor, casamiento.
  • Sólo cuando cuando su corazón se vacía de las cosas de la mente, hay amor.
  • Ser es estar relacionado, y sin relación no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento.
  • Sólo cuando la mente está libre del deseo de llegar a ser algo, de obtener un resultado y, en consecuencia, está libre del temor, puede hallarse en un estado de completa quietud y silencio. Sólo entonces es posible esa creatividad que es la realidad misma.
  • Si se le da la oportunidad, lo inconsciente revelará todo su contenido, y así producirá una completa comprensión de nosotros mismos.
  • En tanto uno está escapando de la soledad, no hay diferencia esencial entre la adoración a Dios y la afición al alcohol.
  • Lo importante no es vencer la soledad, sino comprenderla, y no podemos comprenderla si no la afrontamos, si no la miramos directamente, si siempre estamos huyendo de ella. Y toda nuestra vida es un proceso de huir de la soledad.
  • El “yo” jamás puede realizarse; está siempre vacío. Uno puede tener unas cuantas sensaciones cuando obtiene un resultado, pero tan pronto las sensaciones se han ido, regresa otra vez a ese estado de vacuidad. El “yo” es el creador de esa vacuidad.
  • Aquello que es solo y libre, jamas puede hallarse en un estado de conflicto.
  • La mayoría de nosotros no esta en comunión con nada. No estamos en comunión directa con nuestros amigos, con nuestra esposa, con nuestros hijos. No estamos directamente en comunión con nada.
  • Casi todos tienen miedo de permanecer solos; temen examinar las cosas por sí mismos, temen sentir profundamente, explorar y descubrir todo el significado de la vida.
  • Donde hay dependencia hay temor, y donde hay temor hay autoridad, no hay amor.
  • Las personas ambiciosas no saben qué es el amor; y estamos dominados por las personas ambiciosas. Por eso no hay felicidad en el mundo.
  • La autoexpresión y la autorrealización son formas del placer; y cuando ese placer se ve frustrado, obstruído, hay temor, y de ese temor surge la agresión.
  • La pasión es algo que muy pocos de nosotros hemos sentido realmente.
  • En el estado de pasión sin una causa existe la intensidad libre de todo apego; pero cuando la pasión tiene una causa, hay apego, y el apego es el principio del dolor. La mayoría de nosotros vive apegada.
  • Los monjes lo han intentado en Oriente y en Occidente, pero sólo lograron volverse insensibles al cerrar sus mentes y sus corazones. Viven tras los muros de su propio pensamiento, o tras los muros de ladrillo y piedra, pero yo no creo realmente que hayan ido más allá y hayan sentido la inmensidad de esta cosa llamada dolor.
  • La falta de comprensión acerca de uno mismo es la esencia de la ignorancia, la cual origina esta inmensidad de dolor que existe en todo el mundo.
  • La represión o la negación del placer no resuelve el problema del placer. Las personas que se titulan religiosas reprimen cualquier forma de placer, al menos intentan hacerlo, y por eso se convierten en seres humanos mentalmente embotados, hambreados. Una mente así es árida, torpe, insensible, incapaz de descubrir lo real.
  • El análisis requiere tiempo. Uno puede seguir analizando interminablemente durante el resto de sus vida y aún estará analizando en el momento de morir.
  • El amor se manifiesta cuando comprendemos el proceso total de nosotros mismos, y la comprensión de nosotros mismos es el principio de la sabiduría.

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raul

4 comentarios to “Sobre el amor y la soledad de Krishnamurti – Apuntes Breves”

  1. […] Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen de Jared Diamond – Apuntes Breves Sobre el amor y la soledad de Krishnamurti – Apuntes Breves […]

  2. Maicro said

    Soy incapaz de resumir o comunicar lo que Jiidu muestra en sus escritos. Están tan llenos que sintetizar o resumir lo que dicen me parece muy osado.

    Cada uno de nosotros tenemos nuestra herramienta de crecimiento y lo que a mí me ha aparecido apasionante no tiene porque serlo para otro.

    Gracias por tu difusión.

  3. […] Sobre el amor y la soledad de Krishnamurti. […]

  4. […] Sobre el amor y la soledad de Krishnamurti. […]

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