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Pasen Y Vean [R]

Ama y no sufras de Walter Riso – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 14 de agosto, 2014


© Walter Riso, 2003, 2009.
Editorial: Editorial Planeta.

El amor es la emoción más arrebatadora y vital de la existencia humana. Renunciar a él es vivir sin intensidado no vivir. Entonces ¿por qué sufrimos tanto por amor?

Esta obra es un exámen serio y riguroso en el que Walter Riso nos descubre los tres pilares fundamentales de toda relación sana y gratificante: deseo, amistad y compasión. El autor analiza la evolución natural de estos elementos a lo largo de la vida en pareja y sus posibles desequilibrios. Las soluciones que propone son una invitación a disfrutar del sentimiento amoroso a través de su combinación con nuestra parte lógica y racional.

A pesar de las ideas sobre el romanticismo que se han extendido en nuestra sociedad, utilizar la razón a la hora de amar puede ahorrarnos muchos sufrimientos.

Walter Riso nació en Italia en 1951. Su familia emigró a Argentina cuando era muy joven. Allí creció en un barrio multiétnico en el seno de una comunidad de inmigrantes italianos. Es doctor en psicología, se especializó en terapia cognitiva y obtuvo una maestría en bioética. Desde hace treinta años trabaja como psicólogo clínico, práctica que alterna con el ejercicio de la cátedra universitaria y la realización de publicaciones científicas y de divulgación en diversos medios. Actualmente reside en Barcelona.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Una de las principales causas del “mal de amores” nace precisamente de las creencias irracionales y poco realistas que hemos elaborado sobre el afecto a lo largo de nuestra vida.
  • ¿Racionalizar el amor? Así debe ser, aunque no demasiado, solamente lo necesario para no intoxicarnos.
  • Hay que ordenar y regular el amor para hacerlo más compatible con las neuronas.
  • De acuerdo con los filósofos Comte-Sponville y Guitton, entre otros, pienso que el amor podría estudiarse mejor a partir de tres dimensiones básicas: eros (el amor que toma y se satisface), philia (el amor que comparte y se alegra) y ágape (el amor que da y se compadece).
  • El eros no alcanza por sí mismo a configurar un amor completo, porque siempre vive en la carencia, siempre le falta algo. Es la idea del amor de Platón.
  • La philia es la amistad de Aristóteles y Cicerón, por ejemplo, llevada a la pareja.
  • El ágape es el amor desinteresado, la ternura, la delicadeza, la ausencia de violencia. Es la dimensión más limpia del amor, es la benevolencia sin contaminaciones egoístas.
  • El ágape es el amor de Jesús, Buda, Simone Weil y Krishnamurti.
  • Sólo en presencia activa e interrelacionada del deseo, la amistad y la compasión se realiza el amor. El amor incompleto duele y enferma.
  • Si no tenemos un esquema cognitivo (mental) con el cual interpretar los hechos, será imposible resolverlos.
  • El amor no tiene por qué producir sufrimiento si somos capaces de eliminar las creencias irracionales que la cultura ha inculcado en nosotros.
  • Buda decía que la ignorancia es el origen de todo sufrimiento psicológico.
  • ¿Somos ignorantes en el amor? Me atrevo a decir que sí. ¿Analfabetos emocionales? No creo, más bien sólo disléxicos, malos lectores.
  • Jean-Jacques Rousseau: “Todas las pasiones son buenas cuando uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan”.
  • Honoré de Balzac: “Todos los amantes son diestros en forjarse desdichas”.
  • Hay que reflexionar antes, durante y después del enamoramiento; racionalizar el deseo, al menos cuando sea necesario.
  • Tampoco se trata de adoptar un estilo “antieros”, baluarte de los esquizoides, los mojigatos o los cobardes. El análisis sereno apacigua el espiritu, pero no le quita fuerza.
  • Uno pueda entregarse “casi” totalmente durante el enamoramiento, pero eso implica dejar una pequeña área del cerebro libre de afecto, dispuesta y vigilante.
  • El afecto no aparece en un vacío de información, sino que en él intervienen tus creencias, tu sistema de valores, tu filosofía de vida y tus actitudes. Nunca eres “puro amor”.
  • Tus sensores de alerta harán que puedas disfrutar de forma sana la relación. El enamoramiento sólo afecta negativamente a las mentes predispuestas a sufrir.
  • El amor no lo justifica todo, si no sería Dios.
  • No hay que dejar de disfrutar el placer de amar o ser amado, sino saber cuándo es peligroso y cuándo no. El objetivo es alcanzar una sabiduría afectiva, una capacidad de discriminación.
  • ¿De verdad quieres un compañero o una compañera “diez”? Porque si eso es lo que buscas, deberías revisar tu nivel de exigencia.
  • Cuando idealizas a alguien es porque no te llena la persona tal como es.
  • Sé franco: mis cosas, tus cosas y nuestras cosas.
  • La consigna es que te quieran o te deseen como conjunto o que no te quieran ni te deseen.
  • Un pensamiento saludable sería: “Lo disfrutaré mientras dure, sin perder demasiado el norte”.
  • La química se agota, y no depende de ti que eso ocurra o no.
  • “Para siempre” es una mala idea, al igual que “todo, “nunca” o “nada”: estos calificativos caracterizan el pensamiento absolutista y dicotómico que se maneja entre extremos sin ver los matices.
  • Pensar en él o en ella todo el tiempo te quita energía, te idiotiza. Pelea con la obsesión. Amara no es desarrollar un trastorno obsesivo compulsivo.
  • La técnica de Ulises consiste en poner el control fuera de uno mismo, si uno no es capaz de asumirlo.
  • El deseo mueve el mundo y a cada uno de nosotros. El deseo nos impulsa a vivir lo más intensamente posible.
  • No hay amor de pareja completo sin deseo. El amor sin deseo es amistad pura (philia) o alguna forma de amor espiritual (ágape).
  • El hombre entra por el sexo y llega al amor, la mujer entra por el afecto y llega al sexo. Al menos ésa es la tendencia en la que nos movemos.
  • La trampa mortal del eros: “Te necesito cuando no estás y me aburro cuando estás”.
  • La mala noticia, aunque se obvio, es que todo se acaba.
  • Una relación sin eros es como un organismo sin oxígeno.
  • Nadie debe sentirse utilizado ni se deben crear falsas expectativas frente al encuentro.
  • Pregúntate qué sensación te queda después de hacer el amor, ése es el test. Una buena relación de amantes se extiende más allá del orgasmo, profundiza en otras afinidades distintas a las fisiológicas.
  • Es preferible la soledad digna y sin conflicto que una relación incompleta.
  • Los sufrimientos que no nos permiten crecer son inútiles.
  • La mayoría de la gente que está afectivamente insatisfecha se autocompadece, se deprime, entona el mea culpa y se abandona al dolor en lugar de ser asertiva y expresar de manera abierta lo que está sintiendo.
  • En general, las mujeres ofrecen belleza y buscan seguridad económica, mientras que los hombres ofrecen una buena posición financiera y quieren a cambio belleza.
  • La fealdad no es tan atractiva para las mujeres como se ha querido mitificar.
  • Recuerda que siempre habrá alguien a quien resultes atractivo o atractiva. Ahora mismo, en algún lugar del mundo, hay alguien que estaría feliz de tenerte.
  • La mayoría de las vecs se pueden hacer congeniar los gustos, al menos en lo fundamental.
  • La belleza es una actitud, si te sientes bello o bella, lo eres.
  • De ti depende mantener el eros en plena actividad.
  • Cada pareja debe hacer su propia revolución sexual y revisar sus protocolos de seducción erótica de tanto en tanto.
  • No hay malos amantes, sino malos estimuladores.
  • Refrán: en la cama todo el mundo se parece.
  • Si tienes complejos respecto a tu aspecto físico, mira a tu alrededor y verás que la mayoría de los seres humanos están emparejados con gente común y corriente. No te rodees de personas que lo único que hacen es pensar en su aspecto físico.
  • Para los griegos, “enamorarse” era sinónimo de “enloquecer”.
  • El riesgo a sufrir por amor no depende tanto de la biología como de algunos esquemas psicológicos adquiridos durante la infancia.
  • La cultura occidental ha establecido una asociación irracional entre amor y dolor, de tal manera que si no sufrimos por amor, entonces no estamos enamorados. Es la idea platónica de la pasión como ausencia, como miedo o como falta de plenitud.
  • El apego amoroso es como cualquier otra adicción.
  • Hay que aprender a perder, sobre todo en el amor. Es preferible retirarse a tiempo cuando las opciones son pocas, renunciar para evitar un sufrimiento peor más adelante.
  • El eros surge cuando menos lo esperamos; la ansiedad por obtenerlo lo aleja de uno.
  • Algunos piensan que en su justa medida los celos ayudan a mantener la relación. Mi opinión es que es al contrario. Si tengo que asustar a mi pareja para que reaccione, es que algo anda mal. Hay maneras más racionales y civilizadas de recordarle al otro que uno sigue allí. los celos son un arma de doble filo que es mejor no utilizar.
  • El primer paso para no sufrir, y quizá el más relevante, es elegir bien, o al menos reflexionar un poco antes de involucrarte, darte un tiempo para que puedas evaluar los pros y los contras, un tiempo en el que pensar sobre el futuro.
  • Desilusionarte del amor es desilusionarte de la vida.
  • Debes tener claro quién te merece y quién no. No te regales, no dejes que la soledad decida por ti.
  • De acuerdo con mi experiencia, los celos son una enfermedad peligrosa, porque no sólo atentan contra la seguridad personal, sino que crecen a una velocidad pasmosa.
  • Milan Kundera: “El amor trabaja, es incansable”.
  • Comte-Sponville: “Te amo: me alegra que existas”.
  • Tarde o temprano la energía del eros decae. Algunos sostienen que es dentro de los tres o cuatro primeros años de convivencia cuando se da el mayor descenso.
  • Podemos conseguir que la pasión se mantenga en un punto medio interesante.
  • Mientras el eros puede activarse ante personas opuestas y distintas, la philia sólo puede crecer en la semejanza. La idea de que los contrarios se atraen o de que lo distinto nos complementa no parece tener mucho fundamento en el tema del amora, a menos para quienes desean tener una relación estable y cómoda.
  • La gente prefiere casarse o tener relaciones estables con personas cuya personalidad y necesidades son similares a las suyas.
  • Mi experiencia profesional es que las parejas cuyos miembros son opuestos en aspectos fundamentales, más que atraerse, se estrellan.
  • La disparidad de valores, deseos y aspiraciones no produce afinidad, sino rechazo e incomodidad.
  • Hay que ser parecidos, aunque no iguales.
  • No se trata de complementarse punto por punto, sino de acompañarse.
  • Es en los lugares comunes donde la philia echa raíces.
  • Es imposible que exista una relación perfecta: de forma inevitable, la convivencia tendrá momentos buenos y malos.
  • No te asustes si has encontrado diferencias con la persona que amas, no existe la compatibilidad total.
  • ¿Qué es lo fundamental? Los valores, las creencias esenciales, la ideología, la dignidad.
  • Es imposible amar a quien no admiras. Puedes admirar sin amar, pero no lo contrario. Admirar no es venerar, no es rendir culto a la personalidad. Lo saludable es que la admiración sea mutua.
  • El amor tiene dos enemigos principales: la indiferencia, que lo mata lentamente, y la desilusión, que lo elimina de golpe.
  • El amor es la conjunción equilibrada de eros, philia y ágape.
  • Simone Weil: “Allí donde hay necesidad, hay obligación”.
  • El ágape del amor de pareja, terrenal y realista, requiere de una condición básica para que se pueda realizar sanamente: que la persona depositaria del ágape no se aproveche de nuestras debilidades.
  • El egoísmo es ciego.
  • Sin el ágape ninguna relación funciona, porque la insensibilidad, tarde o temprano, genera desamor.
  • No sólo te deseo, no sólo me alegra tu compañía, sino que quiero cuidarte, con sosiego, sin obsesión, sin apego.
  • Si hay ágape, la actitud protectora nace naturalmente.
  • El amor alivia la carga de las exigencias, o al menos las transforma y les confiere un sentido de responsabilidad indolora.
  • En ocasiones podemos tener arranques de egoísmo, pero si hay amor, jamás afectarán la dignidad de la persona amada.
  • Unamuno, ya viejo: “No siento nada cuando rozo las piernas de mi mujer, pero me duelen las mías si a ella le duelen las suyas”. Eso es el ágape.
  • Si de verdad amas a tu pareja, aprovecha cada minuto.
  • El egoísta siempre sufre: por un lado vive pendiente de que no le quiten la mejor tajada, y eso cansa; y, por otra parte, su actitud genera rechazo social, por lo que suele terminar sus días en la más absoluta soledad.
  • Genera a tu alrededor una lluvia de afecto entre las personas que amas, sin distinción ni condiciones; muéstrales lo que sientes por ellas.
  • Asociamos el amor al dolor, ésa es la verdad. Está prohibido ser feliz.
  • Si te amo de verdad, mi primera meta, mi primer objetivo afectivo, será no hacerte sufrir, ésa es la condición esencial para que el amor florezca: procurar tu bienestar sin molestias, al menos intentarlo seriamente; ponerme en tu lugar, o mejor, en tu dolor, y desde allí amarte, no como un extraño o como un extranjero, sino como parte esencial de tu vida.
  • Perdonar es recordar sin odio, es pasar el duelo del rencor, por eso tiene que ver con el amor.
  • El ágape es la dimensión más elaborada del amor de pareja, aunque requiere del eros y la philia para formar una relación completa.
  • El eros se clama y se transforma en erotismo, la philia se profundiza y el ágape toma las riendas.
  • Compromiso: No subestimar el dolor de mi pareja (compasión); no agredir a mi pareja de ninguna manera y no aprovecharme de sus debilidades (dulzura, delicadeza); no fomentar la indiferencia afectiva, la frialdad, la falta de contacto físico o la ausencia de caricias (expresión de afecto positivo).
  • No importa la disculpa que des, nada disculpa el abandono afectivo de la persona que amas.
  • Si sientes que los problemas de la vida diaria te alejan de tu pareja, tu relación está en peligro. En las malas épocas, las buenas relaciones se fortalecen, y las disfuncionales se acaban.
  • El ágape se reafirma en el dolor al que la vida obliga.
  • Con los años, si la relación ha sido buena, la estructura se invierte sin perder ningún componente: mucho ágape, bastante philia y erotismo sostenido.

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raul

3 comentarios to “Ama y no sufras de Walter Riso – Apuntes Breves”

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