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SOS… Víctima del terrorismo de Irene Villa González – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 22 de enero, 2015


© Irene Villa González, 2007.
Editorial: Ediciones Pirámide.

Pese a que los atentados terroristas destrozan los sistemas de protección de cualquier ser humano, y aunque parezca difícil recuperar la esperanza de vivir feliz tras la pérdida de un ser querido, una lesión física irreversible o la amputación de algún miembro, existen claves psicológicas y pensamientos capaces de impulsarnos, como un motor, hacia la superación.

Esta obra quiere ofrecer las herramientas necesarias para que todas las personas cuyas vidas están marcadas por el terrorismo recuperen la ilusión, la confianza y las fuerzas necesarias para superar el trágico acontecimiento.

Aquí están las claves para detectar y vencer el trauma psicológico que puede derivarse de un atentado terrorista, asumir los hechos, perdonar y recuperar la vida.

Y que nadie tenga que atravesar, como en el caso de la autora, el duro camino de superar las secuelas de un acto terrorista sin el suficiente apoyo psicológico.

Irene Villa González es licenciada en Comunicación Audiovisual y en Humanidades por la Universidad Europea de Madrid-CEES y en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en documentación de archivos audiovisuales de NO-DO (RTVE), ha participado durante años en las tertulias del programa Lo que es la vida, de RNE. Desde 1996 da conferencias por toda España acerca de superación, igualdad de derechos, solidaridad y educación. Desde septiembre de 2005 participa en el programa de radio La Linterna (COPE) con su espacio semanal A quien corresponda.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • En la vida siempre hay retos que superar y obstáculos que salvar. Mientras se tiene ilusión, confianza y las fuerzas necesarias para superar cualquier barrera, no hay ningún problema.
  • Es fundamental asumir los hechos y no mirar atrás.
  • Las claves para detectar el trauma son: miedo inmenso, sensación de amenaza, pérdida de control e indefensión.
  • Las más grandes crueldades han ido seguidas de la negación. Es como un resorte de supervivencia que nos libera gran parte de la carga emocional que supone cualquier hecho atroz.
  • Para curarse, es necesario recordar. Intentar olvidar y maquillar los hechos o transformarlos por completo en nuestra mente para no sufrir, no suele dar buenos resultados.
  • Una realidad desagradable, por muy terrible que sea, no puede borrarse ni de la historia ni de la mente, como si no hubiera existido nunca.
  • Muchas veces, el trauma nace precisamente del conflicto de la víctima entre negar la terrible realidad que le ha tocado vivir y la necesidad de desvelarlo. Por eso es tan importante decir la verdad.
  • Es preciso expresar nuestros sentimientos como el primer paso hacia nuestra curación.
  • Cualquier experiencia, más aún si es dura, hay que dejarla ir.
  • Debemos desprendernos de un pasado que al quedar retenido puede seguir lastimando de por vida.
  • El hecho de no expulsar a través de las palabras el suceso trágico que marcó nuestra vida, hace lo que lo hagas de otra forma: mediante síntomas.
  • Las fases fundamentales de la recuperación son: recobrar la seguridad; reconstruir la historia del trauma; restaurar la conexión entre los supervivientes y su comunidad.
  • Como no había respuesta para la sinrazón, decidimos que en aquel momento teníamos dos opciones:
    1. Vivir siempre amargadas, sufriendo, maldiciendo a quienes habían hecho aquello y encerrarnos a llorar.
    2. Mirar hacia adelante y luchar con valor y optimismo por recuperar nuestras vidas.
  • Da igual que tengas una discapacidad, lo que importa es tu actitud ante la vida. La mayoría de las veces las cadenas no están en nuestro cuerpo, sino que son nuestros pensamientos.
  • Para no sentir odio, decidimos pensar que habíamos nacido así. Hay mucha gente que nace sin piernas. Y si piensas que no hay culpables, te ahorras tener que odiarlos.
  • Si no los ves, los obstáculos no existen.
  • El odio sólo hace daño a quien lo siente.
  • Las víctimas indirectas son quienes suelen precisar mayor ayuda. Ellos no estaban allí pero lo han vivido con más conciencia que los que sí estábamos. Es necesario insistir en una intervención psicológica inmediata.
  • Si sabemos que lo podemos superar, lo haremos.
  • Los terroristas deshumanizan a sus víctimas, llegan a demonizarnos, atribuyéndonos todas las connotaciones que odian, para matarnos sin pudor.
  • Quien usa la violencia para conseguir un fin pierde automáticamente el derecho a defender esas ideas, por muy loables y honrosas que sean.
  • El principal problema con el que nos encontramos las víctimas del terrorismo es la dificultad de asumir un hecho terrible que ha sido en vano.
  • Necesitamos expresar nuestro dolor y que la sociedad entera nos acoja, nos comprenda, comparta nuestro dolor para hacerlo así más pequeño.
  • Siempre he pensado que hay que hacer lo que se teme. Las víctimas más aún. Hay que hacer lo que se teme para que deje de producirnos temor. Debemos demostrarnos a nosotros mismos que el miedo se vence. Pero eso sólo lo puede hacer uno mismo. Hasta que no sea uno mismo quien decida poner fin a ese temor permanente, no se vencerá esa inseguridad tan dañina en todos los ámbitos de nuestra vida.
  • El miedo engendra una peligrosa vulnerabilidad.
  • Una de las claves en nuestra recuperación es recobrar la idea de que los seres humanos son buenos.
  • El miedo hace además que te cierres a muchas cosas que pueden resultar la salida a tu situación.
  • Quien actúa con miedo está propicianbdo una consecuencia negativa no sólo para sí mismo, sino también para su entorno.
  • Es la esperanza la que te impulsa a luchar.
  • Perder la esperanza es muy fácil.
  • Para quienes han perdido un ser querido la realidad cambia. Aquí no se trata de ser positivo y orientarse hacia lo que tienes, sino de aprender a decir adiós. Es lo que los psicólogos llamamos “duelo”.
  • Muchas veces es el funeral el momento en que se empieza a frontar la realidad de lo acontecido.
  • El hecho de ver que otros, en tus mismas circunstancias, han salido adelante, significa un estímulo para conseguir los mismos objetivos. De ahí la importancia de las asociaciones.
  • Cuando los sentimientos y los pensamientos doloros que desata un hecho traumático son excesivamente intensos. Lo que sucede es que la mente los bloquea. Lo hace como un mecanismo de defensa. El sufrimiento es tal, que la mente se aleja del cuerpo. Es capaz de bloquear ciertas emociones para evitar un sufrimiento excesivamente agudo. Algunas personas llegan a olvidar ciertos aspectos del hecho doloroso. Borran por completo de su mente los momentos más duros de la situación difícil de afrontar.
  • Jose Saramago, Ensayo sobre la ceguera: “Si la víctima no tuviera un derecho sobre el verdugo, entonces no habría justicia”.
  • Es difícil superar el atentado cuando ves que la justicia no llega.
  • Denunciar las injusticias es responsabilidad de todos.
  • Si no existe resarcimiento social, moral y econópmico, como si el agresor no es castigado ni condenado, se produce lo que se ha dado en llamar segunda victimización. Es muy peligrosa porque entierra a las víctimas en su dolor, y vuelve a sumirlas en el desconsuelo y la incomprensión.
  • Los medios de comunicación juegan un papel muy delicado en la exhibición de ciertas imágenes de los atentados. Las víctimas del terrorismo suelen sentirse de nuevo atacadas por la difusión de unas cruentas imágenes que las trasladan directamente al día del atentado.
  • No podemos consentir que las miserias humanas sean anzuelos de los éxitos de audiencias.
  • Para poder vivir, lo más inteligente es perdonar. Quizás haya gente que no lo crea así, pero lo cierto es que funciona.
  • Tenemos dos requisitos indispensables: primero, separar la agresión del agresor, y segundo, no dejar que se instale el odio en nosotros. El tercer requisito sería trabajar en la cicatrización de la herida, en lugar de mantenerla abierta.
  • Son muchas las víctimas del terrorismo que no perdonan y defienden con todo el derecho la posibilidad de no hacerlo. Merecen igualmente respeto quienes deciden no perdonar. Preferiría que optaran por el perdón, ya que sería mucho más beneficioso para sus vidas, su tranquilidad y felicidad.
  • Madre Teresa de Calcuta: “El perdón no es un sentimiento, sino una decisión”.
  • El perdón es algo necesario, incluso indispensable, para poder vivir una vida plena.
  • Insistimos en la memoria porque el olvido hace desaparecer el crimen, u luego acaba con la víctima, la borra. Cuando se olvida el acto terrorista, se perdona al que lo causó. Es más peligroso aún lo que hace con el criminal: lo absuelve, algo tremendamente negativo para una sociedad que ve que el autor no paga su culpa.
  • Los únicos que pueden perdonar son quienes han recibido el daño. El perdón sólo puede dar la víctima.

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raul

3 comentarios to “SOS… Víctima del terrorismo de Irene Villa González – Apuntes Breves”

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