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¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? de Jeanette Winterson – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 27 de enero, 2015


Título original: Why Be Happy When You Could Be Normal?
© 2011, Jeanette Winterson.
© 2012, Álvaro Abella Villar, por la traducción.
Editorial: Random House Mondadori.

¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? preguntó la señora Winterson a su hija Jeanette cuando ella, recién cumplidos los dieciséis años, le confesó haberse enamorado de otra chica. Extraña pregunta, pero poco más podía esperarse de una mujer que había adoptado a una niña para hacer de ella una aliada en su misión religiosa, y en cambio se las tuvo que ver con un ser extraño que pedía a gritos su porción de felicidad.

Armada con dos juegos de dentadura postiza y una pistola escondida bajo los trapos de cocina, la señora Winterson hizo lo que pudo para disciplinar a Jeanette: en casa los libros estaban prohibidos, las amistades eran mal vistas, los besos y abrazos eran gestos extravagantes, y cualquier falta se castigaba con noches enteras al raso, pero de nada sirvió. Esa chica pelirroja que parecía hija del mismo diablo se rebeló, buscando el placer en la piel de otras mujeres y encontrando en la biblioteca del barrio novelas y poemas que la ayudaran a crecer.

Eso y mucho más es lo que ofrecen estas páginas donde alegría y rabia andan de la mano: un libro de memorias destinado a convertirse en un clásico de la literatura contemporánea.

“Necesitaba palabras porque las familias infelices son un pacto de silencio. Quien rompa el silencio jamás será perdonado. Él o ella tendrá que aprender a perdonarse sin la ayuda de nadie.” Jeanette Winterson.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El bebé explota a un mundo desconocido que solo puede asimilar a través de algo parecido a un relato, pero la adopción te hace caer en la historia después de que haya empezado. La sensación de que falta algo no te abandona nunca, jamás; y ni puede ni debe hacerlo, porque falta algo.
  • No era una niña con éxito ni que cayera bien: demasiado gruñona, demasiado furiosa, demasiado intensa, demasiado rara. Incluso cuando hice amigos me aseguré de que las cosas salieran mal… Si caía bien a alguien, esperaba que ella bajaba la guardia, y entonces le decía que no quería seguir siendo amiga suya. Observaba la confusión y el enfado. Las lágrimas. Luego salía corriendo, controlando la situación y triunfante, pero el triunfo y el control se diluían muy rápido, y entonces lloraba sin parar, porque había vuelto a dejarme fuera, en el peldaño, donde no quería estar.
  • La adopción es estar fuera. Es imposible creer que alguien te quiera por lo que eres.
  • El problema lo tenía con la gente. ¿Cómo se ama a otra persona? ¿Cómo confías en que otra persona te quiere?
  • Todos nosotros, cuando sufrimos un gran trauma, dudamos, tartamudeamos; hay grandes pausas en nuestro discurso. La cosa se atasca. Recuperamos el lenguaje a través del lenguaje de otros.
  • Necesitaba palabras porque las familias infelices son un pacto de silencio. Quien rompa el silencio jamás será perdonado. Él o ella tiene que aprender a perdonarse a sí mismo.
  • Lo terrible de la industrialización es que escaparse se convierte en algo necesario. En un sistema que generar masas, el individualismo es la única salida. Pero entonces, ¿qué sucede con la comunidad?, ¿con sociedad?
  • Mi madre, la señora Winterson, no amaba la vida. No creía que nada pudiera hacer la vida mejor.
  • La búsqueda de la felicidad no es todo o nada, es todo y nada. Como todas las historias de aventuras.
  • Siempre pensamos que lo que nos hace falta para transformarlo todo está en otra parte, pero con frecuencia está justo a nuestro lado. A veces somos nosotros mismos.
  • ¿Por qué la pérdida es la medida del amor?
  • Esto sugiere que la búsqueda de la felicidad, a la que también podríamos llamar vida, está llena de elementos sorpresa que no duran en el tiempo.
  • Ahora sé, después de cincuenta años, que el encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca se termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad, y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final, siempre hay otra oportunidad.
  • Un libro es una alfombra mágica que te transporta volando a cualquier sitio. Un libro es una puerta. La abres. La cruzas. ¿Volverás?
  • Una vida dura necesita un lenguaje duro, y eso es la poesía. Eso es lo que nos ofrece la literatura: un idioma suficientemente poderoso para contar cómo son las cosas. No es un lugar donde esconderse. Es un lugar donde encontrar.
  • La ficción y la poesía son dosis, medicinas. Lo que curan es la ruptura que la realizad provoca en la imaginación.
  • Me da rabia que haya tantos niños a los que nunca se cuida y que por eso no pueden crecer. Pueden envejecer, pero no pueden crecer. Para eso hace falta amor. Si tienes suerte el amor vendrá más tarde. Y si tienes suerte no pegarás al amor en la cara.
  • Aprendí pronto el secretismo. A ocultar mi corazón. A esconder mis pensamientos. Desde que se decidió que yo era la Cuna Equivocada, todo lo que yo hacía reforzaba en mi madre esa creencia.
  • Me costó bastante darme cuenta de que existen dos tipos de escritura: la que tú escribes y la que te escribe a ti. La que te escribe a ti es peligrosa. Vas a donde no querías ir. Miras donde no querías mirar.
  • Para el refugiado, para el sin techo, la ausencia de esta coordenada fundamental (el hogar) para ubicar el yo tiene unas consecuencias muy graves. En el mejor de los casos, se puede controlar, compensar en cierto modo; en el peor de los casos, una persona desubicada no sabe adónde ir, literalmente, porque no hay un norte real.
  • El hogar es mucho más que un refugio; el hogar es nuestro centro de gravedad.
  • Un pueblo nómada aprende a llevarse sus hogares consigo, y los objetos familiares se despliegan o se reconstruyen de lugar en lugar
  • Realmente me gustaría vivir con alquien a quien amo. Solo es que no creo que sepa cómo hacerlo.
  • A veces tienes que vivir en sitios precarios y temporales. Sitios poco idóneos. Sitios equivocados. A veces el sitio seguro no te ayuda.
  • ¿Por qué me marché de casa a los dieciséis? Fue una de esas decisiones importantes que cambiarían el resto de mi vida. Cuando miro atrás lo más inteligente habría sido guardar silencio, seguir aguantando, aprender a mentir mejor y marcharme más adelante.
  • Hacer lo más inteligente solo es una buena idea cuando se trata de decisiones pequeñas. Para las cosas que te cambian la vida, hay que arriesgarse. Cuando te arriesgas, cuando haces lo correcto, cuando llegas a los límites del sentido común y cruzas a territorio desconocido, dejando atrás todos los olores y luces familiares, no experimentas una gran alegría ni una enorme energía. No eres feliz, las cosas empeoran.
  • El dinero y el ocio, el ascenso social, no son suficientes. Tendremos que encontrar nuevas formas de encontrar un sentido, y no está claro cómo se conseguirá.
  • Cuando no puedes confiar en el amor y eres una niña, asumes que está en la naturaleza del amor no poder confiar en él. Los niños no encuentran defectos en sus padres hasta más adelante. Al principio el amor que recibes es el amor que cuenta.
  • Quizá habría herido a mis hijos del mismo modo que me hirieron a mí.
  • Nunca es demasiado tarde para aprender a amar. Pero da miedo.
  • Haría lo que quisieran pero solo en el exterior. En mi interior construiría un nuevo yo, uno que no podrían ver.
  • La biblioteca fue mi puerta al resto del mundo.
  • Todas personas que conocíamos pagaban al contado y cuando no podías pagar al contado significaba que no tenías dinero. Pedir prestado era considerado el camino hacia la ruina.
  • Me preguntaba qué se sentiría al tener casa propia, un lugar donde poder entrar y salir, donde la gente sería bienvenida, donde nunca más volvería a tener  miedo ….
  • Sentía frio en mi interior. No había nada dentro de mí. Podría haberlo matado. Lo habría matado. Lo habría matado y no habría sentido nada.
  • Cuando el dinero se convierte en el valor supremo la educación se orienta hacia lo práctico y la vida intelectual no se considera buena a no ser que produzca resultados medibles. Los servicios públicos dejan de ser importantes. Una vida alternativa de gasto y consumo será muy difícil si desaparece la vivienda barata. Cuando se destruyen las comunidades solo queda miseria e intolerancia.
  • No sabia que el thatcherismo basaría su milagro económico en vender todos nuestros recursos e industrias públicas.
  • Nuestro interés por el arte es nuestro interés por nosotros mismos ahora y siempre. Aquí y para siempre. Hay una sensación del espíritu humano de que existe para siempre. Esto hace que nuestra propia muerte sea algo soportable.
  • Herman Hesse llamó al suicidio un estado mental, y hay muchísimas personas, vivas en teoría, que han cometido un suicidio mucho peor que la muerte física. Han vaciado la vida.
  • Nuestra medida de la locura siempre está cambiando. Probablemente hoy en día somos menos tolerantes con la demencia que en cualquier otro periodo de la historia. No hay lugar para ella. No hay tiempo para ella. Enloquecer lleva su tiempo. Recuperar la cordura lleva su tiempo.
  • Había una persona dentro de mí tan dañada que estaba dispuesta a verme muerta para encontrar la paz.
  • Ria Hayward: “Durante muchos años he aconsejado a un montón de madres que daban a sus hijos en adopción y puedo asegurarte, Jeanette, que nunca quieren hacerlo. Te querían, ¿lo entiendes?”.
  • Nunca me he sentido querida. Soy la cuna equivocada. Durante toda mi vida he repetido pautas de rechazo.
  • Pero no sé amar.  Somos seres humanos. Tenemos tendencia a amar. El amor está ahí, pero nos tienen que enseñar a usarlo. El amor está ahí pero tenemos que aprenderlo, y sus formas y sus posibilidades. Tenemos una capacidad para el amor. Necesitamos de otra gente para liberar esas capacidades.
  • Casi todas las mujeres pueden dar, nos entrenan para ello, pero a casi todas las mujeres les resulta difícil recibir.
  • Yo hice lo que siempre hago cuando me veo superada: me fui a dormir.
  • No estamos aquí para que nos traten como “objetos útiles”.
  • Hay muchas historias de heridas. La herida es un símbolo y no se puede reducir a una única interpretación. Pero herir parece ser una pista o una clave para ser humanos. Hay valor aquí, además de agonía. No puedes deshacerte de lo que es tuyo. Aunque lo arrojes lejos, siempre está el regreso, el ajuste de cuentas, la venganza, quizá la reconciliación. Siempre está el regreso. Y la herida te llevará hasta allí. Es un rastro de sangre.
  • He leído un montón de relatos muy emotivos sobre el reencuentro. Nada de eso se corresponde con mi experiencia. Lo único que puedo decir es que me alegro de que mi madre esté bien.
  • Amor. La palabra difícil. Donde todo empieza, a donde siempre volvemos. Amor. Falta de amor. La posibilidad del amor.

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raul

2 comentarios to “¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? de Jeanette Winterson – Apuntes Breves”

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