Raul Barral Tamayo's Blog

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El camello sobre el tejado de Burhanuddin Herrmann – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 26 de mayo, 2015


Título original: Il Cammello sul Tetto. Discorsi Sufi. Una guida mistico-practica alla Via dei Dervisci.
© Burhanuddin Herrmann, 2006.
© De la traducción: Isabel Prieto Palomo, 2008
Editorial: Palmyra.

Burhanuddin Herrmann nos introduce en este libro en la esencia de la vía sufí, que está hecha de júbilo y alegría extática, sí, pero también de responsabilidades y elecciones rigurosas; porque, tal como el autor explica, el sufismo exige compromiso, dedicación absoluta y humor contagioso, éxtasis divino y conciencia de nuestro mortal destino, dulzura amorosa y rechazo insobornable de todo tipo de hipocresía.

A la mayoría de nosotros, el término sufismo nos remite a imágenes y palabras muy seductoras como los derviches danzantes o los versos mágicos de Yalal al-Din Rumi. Sin embargo el sufismo es mucho más que un capítulo especialmente “estético” o “artístico” de la mística musulmana. Es una práctica religiosa viva y profunda, una pasión que lo invade todo, una forma de vivir y morir compartida por millones de personas. Constituye una antigua y, al mismo tiempo, actualísima “visión del mundo”, en la que por “mundo” se entiende toda la creación, tejida de materia, alma y espíritu. El mundo de Dios o, dicho con más sencillez, del Uno, del único Dios en todas sus formas y manifestaciones.

Burhanuddin Herrmann, místico moderno de origen alemán, es un joven sheik. Nacido en el corazón de Europa, se ha formado junto a los intérpretes más auténticos del sufismo contemporáneo, como el Maulana sheik Nazim al Haqqani de Chipre, 40º gran maestro de la orden Naqshbandi.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El sufismo es una práctica religiosa viva y profunda, una pasión que lo invade todo, una forma de vivir y morir compartida por millones de personas.
  • Este libro nos introduce en la esencia de la vía sufí, que está hecha de júbilo y alegría extática, sí, pero también de responsabilidades y elecciones rigurosas.
  • La jornada de un derviche está jalonada por el fervor de la oración, la asidua invocación de los Nombres de Dios, por la lucha contra el ego, el rechazo a toda conducta soez y, muy especialmente, a la maledicencia, esa infravalorada plaga contemporánea del alma humana.
  • En estas páginas no pueden dejar de entreverse las siluetas de los numeroros maestros espirituales que han dejado huella, desde la paremiología jasídica de Martin Buber a la disciplina indefectible de Gurdjieff, el fervor extático de san Juan de la Cruz y las páginas más hermosas de la tradición mística musulmana.
  • Franz Kafka dijo una vez que todo libro decisivo debe caer sobre nosotros como una desgracia, como un pico con el que romper el mar de hielo que cubre nuestro interior.
  • Las enseñanzas, la esencia, siguen siendo las mismas, pero el método se ha adaptado a los tiempos actuales para resultar válido y aplicable.
  • “Sufí” significa “puro”; un sufí es aquel que se olvida de sí mismo para recordar y alabar a Dios, darle las gracias. Es el místico apasionado y extático, enamorado de Dios.
  • “Derviche” es el término más humilde con el que a un sufí le gusta referirse a sí mismo. Designa a un ser que camina hacia la pureza, hacia la divinidad.
  • La Verdad no puede ser transmitida de forma directa, es demasiado ardiente. Por eso los sufíes prefieren enseñar sirviéndose de anécdotas, metáforas e historias, siguiendo un método didáctico denominado “enseñanza dispersa”.
  • No se facilitan, intencionadamente, instrucciones detalladas sobre la práctica, porque ésta es un instrumento muy potente que debe usarse bajo el control y la asistencia de un guía especializado. Sólo así el método puede funcionar de forma segura y eficaz.
  • En la vía sufí el primer paso es encontrar a un maestro, a un guía para inicia el camino: la práctica y la disciplina, por sí mismas, no son suficientes.
  • Tú solo no podrías conseguirlo nunca.
  • Conocidos como místicos, los maestros sufíes también son denominados científicos: el sufismo es una ciencia del alma extremadamente precisa.
  • El ego no te permite nunca decir: “Todo va bien, me encuentro estupendamente”.
  • El derviche no evita nunca el dolor, la adversidad, se arroja de cabeza dentro.
  • La vida de todos los maestros ha sido una cadena interminable de desastres.
  • En la tradición decismo que el derviche es transparente y adaptable como el agua.
  • El derviche no se pregunta si es feliz o infeliz, sólo si se siente comprimido o expandido.
  • Nosotros decimos: “Pon a Dios en primer lugar y Él resolverá todos tus problemas”. Pero si no le ofreces el primer lugar, Él no tendrá lugar alguno.
  • La taza es la religión, la forma. El té es la verdad, la esencia, el amor de Dios. El maestro está dispuesto a darte té, pero si no tienes una taza, algo para contenerlo, ¿cómo va a servírtelo?
  • El Islam es pura alegría. Las personas más felices proceden de allí.
  • Sólo un reducido número de personas quiere realmente.
  • Si te quedas en la orilla, no puedes estar en paz, no te sacudes de encima ese maldito miedo a acercarte al mar.
  • Cuando la consciencia se expande, todas las relaciones se transforman.
  • Islam significa “rendirse”, “rendición”, “sumisión”. ¿Cómo puedes ser un sufí si todavía no te has rendido? Todas las cosas, antes o después, tendrán que rendirse a la divinidad.
  • Cuando nos sometemos, nuestro corazón se vuelve tierno, el amor lo cocina, la rabia se transforma en humildad, el ego deja de ocupar el centro y cede su puesto al deseo de servir.
  • Nunca dependas de los demás, ni siquiera en el amor; en caso contrario, caerás siempre en alguna forma de esclavitud en la que o eres el amo o eres el esclavo.
  • Dios cuida de cada uno de nosotros y todos estamos bajo su poder. Por esta razón los santos y los profetas no se  rebelan jamás ante el hecho de que vayan a asesinarlos.
  • Ésa es la lucha, ésa es la elección: o te conviertes en alguien, en alguien especial, o dejas espacio a Dios.
  • Escucha lo que Dios declara en todas las sagradas escrituras: “No crees mi imagen, no la adores”.
  • Debemos trabajar en nuestro ego todos los días, como orfebres obstinados.
  • Nosotros decimos que lo que te impide realizarte no son tus defectos, tus carencias, sino tus capacidades. Estas últimas constituyen tu principal obstáculo porque siempre te identificas con ellas y no permites que salgan a la superficie tus debilidades, tus defectos, todo lo que no ha evolucionado de ti mismo. Tu seguridad depende de tu talento.
  • Es posible encontrarte con los profetas, los maestros del pasado, que pueden viajar en el tiempo y el espacio.
  • En muchas tradiciones, la base consiste en no dejar que nos afecte nada de cuanto nos pueda ocurrir. El derviche hace todo lo contrario: se deja conmover, vive y saborea plenamente cuanto le ocurre pero, al mismo tiempo, no se ve afectado por ello.
  • Si no colocas a Dios en primer lugar, Él no tiene lugar alguno en tu vida, pero si Se lo das, Él cuidará de ti.
  • Es esencial establecer un contacto con aquel que está en conexión con la divinidad. No podemos alcanzar a Dios directamente.
  • En la vía sufí decimos: “Encuentra a un maestro porque si no cuentas con uno, tu maestro es tu ego”.
  • Si te sigues a ti mismo, terminarás dentro de ti mismo. Sigue a otro, ése es el modo de salir de ti mismo. Debes tener un guía. No queda otra salida.
  • La práctica es importante, pero lo que cuenta de verdad, el verdadero inicio del camino, es que tengas confianza en alguien y lo escuches.
  • El sheikh tiene q arruinarte. Es su forma de marte, porque hasta que no te arruines querrás quedarte en tu casa, en la casa que has construido en la estación del tren y que quieres pintar, decorar, llenar de objetos. Para ir en dirección contraria, para realizarte a ti mismo, tienes que sufrir. No hay otra salida.
  • Creemos que somos dueños de nuestra vida, que la poseemos, pero no es así. No nos pertenecen ni siquiera nuestros hijos.
  • El maestro puede incluso no saber nada, pero su ser está completamente realizado.
  • La verdad es que el amor es imbatible. Si alguien ama, no puedes hacer nada para evitarlo. Ésos son los seres realmente peligrosos: los enamorados.
  • El amor te mata, mata al ego. Es la única arma capaz de hacerlo.
  • Lo que tú llamas libertad en realidad es la libertad del ego. La verdadera libertad es servir, servir a la divinidad.
  • Nosotros decimos: “No imites al sheikh, haz lo que él te pida”.
  • Si quieres abrir los ojos, si quieres nacer a la vida, libérate de tus miedos, de tus rabias, despiértate en el amor de Dios. Estás aquí para eso. ¿Cómo puedes aprehender la vida real? Expande tu corazón, rómpelo en mil pedazos. Enamórate al máximo, rompe al máximo tu corazón. Así es como experimentas qué es realmente la vida. Así es como Dios te enseña.
  • Nadie puede recorrer la vía en tu lugar, nadie puede hacerte feliz o infeliz si eres sincero contigo mismo.
  • La mente debe ser abandonada. ¿Cómo sabes si lo has logrado? Simple: te vuelves confiado. La mente sólo puede dudar. Si la dejas a un lado, empiezas a confiar. Cuando confías usas el corazón, porque en el corazón sólo hay confianza.
  • En nuestra tradición decimos: “Si tu sheikh no sabe cuántas veces te has dado la vuelta en la cama esta noche; no es tu sheikh”.
  • El maestro siempre te coloca en situaciones difíciles. Si quieres destilar la esencia de tu corazón, tienes que exprimirlo.
  • Nosotros somos esclavos de Dios, y gracias esta esclavitud absoluta nos volvemos libres.
  • Si quieres alcanzar la verdad nada ni nadie podrá detenerte.
  • Cuanto más cuidas de los demás, más te olvidas de ti mismo y más te expandes.
  • Mientras te identifiques con tu mente y tus pensamientos nunca tendrás paz ni estabilidad.
  • Debes convertirte en un ser sin nombre. Un cero. Sólo entonces, el Uno se manifiesta.
  • Creéis que sois libres y capaces de decidir libremente, pero sois los seres más manipulados del mundo. La elección de vuestra ropa es la elección de un esclavo. La publicidad funciona con deseos e imágenes, por eso tenéis todos el mismo aspecto.
  • La gente, en la mayoría de los casos, quiere sólo mirar, interesarse, pero no encontrar. Son buscadores, pero no “encontradores”. Prefieren continuar buscando, sin detenerse y experimentar seriamente algo.
  • La muerte es lo que más temes en este mundo, pero es un miedo quetienes sepultado tan profundamente dentro de ti que no dejas que aflore a la superficie como tal miedo.
  • No dejes que tu amor dependa de los actos de la gente.
  • Cuando alguien te hiera, déjale que evolucione, que crezca. No lo expulses, no lo excomulgues. En la iglesia divina no existe la excomunión, es un comportamiento inhumano. Si dejas de hacerlo, encuentras la paz.
  • En la tradición decimos: “Están quienes tienen un gran potencial pero no hacen nada, y están quienes tienen un potencial escaso pero hacen todo lo que pueden. Estos últimos son los que llegan a la meta”.
  • ¿Por qué te ayuda el matrimonio a avanzar rápidamente por el camino espiritual? Porque mientras que un grupo de creyentes practicantes se reúne una vez a la semana, en el matrimonio el uno se refleja a diario en el otro.
  • En la tradición decimos: “Estar casados es estar en mitad de la vía”. Es el proceso químico más rápido que puedas activar. El matrimonio es un elevado ritual divino.
  • Casarse es un paso importante, pero no está dicho, para nada, que proporcione automáticamente sabiduría o felicidad. Dios te anima a casarte; que luego seas feliz o infeliz es secundario. La familia no sirve para hacerte feliz, sino que te permite asumir tus responsabilidades, ser auténtico, cariñoso y diligente a la hora de servir a los demás, es decir, de servir a Dios.
  • Si no quieres acabar en una depresión, pasa de lo que tienes, abandona la idea de la posesión.
  • Debes conocer tu ego, observarlo frente a ti, darte cuenta de todo el dolor que te causa.
  • Nunca te sientes preparado para morir: la sola idea te aterroriza. ¿Por qué? Muy simple: como no vives tu vida plenamente siempre tienes la sensación de que te falta algo. Lo que te falta es la vida.
  • Sólo cuando dejes de añorar el pasado, de quejarte y de vivir con la esperanza de que lleguen tiempos mejores, podrás disfrutar de cada instante de la vida.
  • Si estás deprimido es porque vives demasiado inmerso en el pasado; si te sientes estresado y lleno de miedos es por un exceso de futuro.
  • Nuestros deseos no se agotan jamás: nos empujan hacia el futuro para satisfacerlos. Así transcurre nuestra vida, perpetuamente.
  • Sólo hay un momento en el que te olvidas del pasado y del futuro: cuando te enamoras.
  • Cuando ames a una persona, déjala tal y como está, no contamines tu amor con un “pero …”.
  • La mayor parte de nuestros problemas con la gente tiene su origen en la costumbre de hablar mal de los demás. Según la tradición, hablar mal de alguien es como alimentarse de su propia carne.
  • La única forma de adquirir experiencia es cometer errores. Por eso, no critiques nunca a los demás.
  • La tradición dice: “Cubre los errores ajenos. Dios cubrirá los tuyos”.
  • Lo que tú llamas intimidad no es más que la posibilidad de ser malvado en secreto.
  • Según la tradición “todo lo que puedes ver es a ti mismo”. No existe ningún otro: tú lo pintas todo de tu propio color.
  • Un síntoma claro de crecimiento personal es que hayas alcanzado un estado en que nada ni nadie te molesta y en el que tú no molestas a nadie.
  • Es imposible que seas siempre feliz. Pero puedes sentirte en paz. Y, por lo tanto, sentirte a gusto.
  • Discutir es una enfermedad. Cada vez que quieres imponer tu punto de vista empiezas a discutir y no sabes que, en ese preciso instante, ya has perdido.
  • No intentes tener una relación perfecta: déjala imperfecta, tal y como es, de otra forma te arriesgas a volverte loco.
  • Si alguien te humilla y te trata como si fueras idiota, doblégate, desciende un escalón más. No opongas resistencia.
  • Repítete a ti mismo: “Asumo la posibilidad de que la persona que amo me deje”. Hazlo hasta que esa frase ya no sea una amenaza, hasta que ya no te provoque reacción alguna. En ese momento será libre.
  • Di siempre la verdad, en cualquier circunstancia. Esto te hará libre. Con todo, a veces no es posible decir la verdad porque alguien podría resultar herido. Sólo entonces es más auténtico no herir. La única persona a la que tienes que decirle siempre la verdad es a tí mismo.
  • Puedes ser rico y poderoso como un sultán, pero el mundo material no te llevará nunca a la paz.
  • Todo lo que te pone en tensión es falso. Todo lo que te relaja es verdadero.
  • ¿Qué es, en definitiva, la personalidad? Ni más ni menos que una más cara: te impide ver la realidad, “lo que es”. De hecho, la palabra “persona” quiere decir, precisamente, “máscara”. Y tú te la pones, pegada a tu propia cara.
  • En realidad, te gusta sufrir, adoras crearte continuamente nuevos problemas. Los amas, los mimas, los cultivas a diario: te dedicas a ellos con amor y devoción. En cuanto resuelves un problema, estás deseando inventarte uno nuevo.
  • El ego puede existir sólo mientras alimentas tus problemas. En ego nunca puede ser feliz, y el corazón jamás puede ser infeliz. Ésa es la lucha.
  • Debes comprender que ningún problema viene del exterior. Aunque puedas achacar a mil causas distintas las dificultades de tu vida, tú mismo eres su origen.
  • Hay mujeres que sólo se enamoran de alcohólicos, de drogadictos o de deprimidos.
  • Cuando tus problemas son demasiados, vas al psiquiatra, se lo cuentas y él te ayuda a gestionarlos. Pero no puede ayudarte a liberarte del origen de tus problemas: él, de hecho, padece la misma enfermedad que tú, y no tiene ninguna cura.
  • De pequeños todos erais felices. Pregúntale a un niño de tres años por sus problemas.
  • Debes entender que en nuestra existencia cada cosa es tal y como la hemos pedido, porque Dios nos ve y nos escucha, satisface nuestros deseos. Todo lo que nos ocurre es así porque no podría ser de otra forma. Si no lo hubiéramos pedido, no nos habría pasado.
  • Tu marido es el mejor marido que puedas encontrar: si no lo fuese, no estaría a tu lado.
  • Si ahora mismo no tienes nadie a tu lado, significa que en este momento necesitar estar solo.
  • Recibes siempre aquello que necesitas, aunque esto no sea siempre lo que deseas. He ahí la diferencia. Sólo Dios sabe qué necesitas para crecer.
  • Dí, por una vez: “Así está todo bien, hoy va toda perfectamente”. Mantente en armonía, no te tomes demasiado en serio.
  • Las emociones son el puente que nos une con la divinidad.
  • Si profundizas, te das cuenta de que no quieres ser feliz. No lo eres cuando las cosas no marchan según tus planes. Pero cuando, en cambio, tus proyectos se cumplen y eres feliz, ¿qué haces? Buscas otro reto, y luego otro más: como es lógico, en algún momento fracasas, pero sigues planificando, asegurándote la infelicidad.
  • La sabiduría divina ha previsto que exteriormente exosta siempre un conflicto, un cierto tipo de lucha, de perturbación. En el interior, en cambio, no hay presión: el niño que va a nacer nunca se ve implicado directamente. Está en perfecta paz.
  • Cuanto más nos quejamos, más sufrimos. Es una ley de vida. Cuanto más agradecidos, menos sufrimos, hasta que llegamos a un punto en el que dejamos de sufrir. Cuanto más agradecidos, más felices.
  • Cada vez que te encuentres con alguien que te remueve algo, que te pone nervioso, mantenlo a tu lado porque será tu próximo maestro. Es capaz de hacerte perder los nervios, sabe cómo ponerte a prueba. ¿Y quienes son las personas que mejor saben hacer esto? Tu marido, tu mujer. Son nuestros queridos, amados, maravillosos profesores, ¿no es cierto?
  • Vivimos todas nuestras relaciones en una ambigua zona de penumbra: nunca miramos realmente en el interior del otro.
  • Nadie se lleva sus problemas al más allá. No son verdaderdos, son mentiras.
  • No puedes recordar tu infancia, sólo algún detalle. ¿Por qué? Porque entonces, simplemente, existías: eras feliz y no hablabas contigo mismo.
  • Vives un drama eterno, todos los días añades una nueva pieza a tu dramática historia. ¿Cuál es la salida? La comedia. No te tomes las cosas demasiado en serio. No te tomes en serio a ti mismo, ése es el inicio.
  • Olvídate de las noticias. Deja la televisión apagada durante un año, no te perderás nada. Si ocurre algo realmente importante te enterarás de todas formas.
  • En la tradición decimos: “Te conviertes en aquello que buscas”.
  • Si no buscas la luz, tu vida es inútil y nunca alcanzarás la felicidad. Esa luz es tu paz.
  • La búsqueda de la verdad conduce a la muerte, a la muerte del ego.
  • El taoísta dice: “La mierda ocurre”. El budista dice: “Si la mierda ocurre, no es verdadera mierda”. El hinduista dice: “La mierda ocurrión en el pasado y ocurrirá otra vez”. El zen dice: “¿Cuál es el sonido de la mierda cuando ocurre?”. El protestante dice: “Dejemos que la mierda le ocurra a otro”. El testigo de Jehová: “Déjame entrary te diré por qué ocurre la mierda”. El católico: “Si la mierda ocurre es porque te lo has merecido”. El musulmán: “La mierda ocurre, pero Allah es el más grande”. Y el judío: “La mierda ocurre, pero ¿por qué siempre nos toca a nosotros?”.
  • La mayor parte de los musulmanes es hoy víctima de una absurda obsesión clasificatoria: los “musulmanes” y los “no musulmanes”.
  • No pienses en los musulmanes fanáticos: son un extremo, no constituyen el centro, el auténtico núcleo.
  • Decimos en la tradición: “Un musulmán es aquel cuya mano, cuyos labios y cuyo pensamiento jamás hieren a nadie”.
  • ¿Piensas que cuando hayas muerto Dios te preguntará si eres musulmán? ¿Si eres hebreo o budista? Te preguntará cuánto has amado en tu vida. Te preguntará por todos y cada uno de tus pensamientos, de los sentimientos que has experimentado, de tus actos y de los instantes de tu vida.
  • Ningún alma puede dejar de evolucionar, no importa en qué nivel se encuentre. Todos estamos en camino.
  • Busca a Dios en todos aquellos que te rodean y lo encontrarás.
  • No estoy diciendo que todo lo que pase sea bueno o esté bien. Tiene que ser así, en caso contrario no habría ocurrido. Nosotros no conocemos el proyecto en su totalidad, qué ha ocurrido y qué va a ocurrir. Sólo Dios contempla el cuadro entero.
  • Hasta que no seas libre, no serás capaz de amar.
  • Pedir algo no es libertad. En el instante mismo en el que pides algo, te creas una necesidad, te colocas a ti mismo en una situación de dependencia.
  • No existe nada que pueda herirte. Te sientes herido porque no se te concede lo que pides.
  • Todos los profetas dicen: “El hombre sabio deja que su mujer lo controle”. Naturalmente, la mujer sabia hace lo mismo. Sé como una puerta abierta, no opongas resistencia.
  • El ego se ama a sí mismo por encima de todo y busca confirmaciones todo el rato.
  • Éste es el verdadero principio: si respetas al otro, no lo sitúas por encima de sus límites, no lo insultas, no lo juzgas.
  • Si ofreces respeto, el amor tiene una posibilidad. De otra forma, lo asesinas nada más nacer.
  • No discutas, no analices al otro: así acabas con el amor, lo matas. No te tomes demasiado en serio, verás como el otro también se relaja.
  • El corazón no discute, carece de palabras.
  • Somos prisioneros de nuestros deseos y nuestros pensamientos.
  • Todos somos muy selectivos, demasiado, y esto nos causa una infinidad de problemas. Nos sentimos obligados a analizar todos y cada uno de nuestros actos, a ordenarlos por categorías. Pero el corazón no puede hacer algo así.
  • Borra la lista de las cualidades que buscas en los demás, y borra también la de las cualidades que te exiges a ti mismo.
  • Hasta que no empieces a practicar para adquirir un cierto control sobre tu mente, recaes inevitablemente en la repetición de tus esquemas.
  • En nuestra vía, el primer estadio del despertar es verte a ti mismo reflejado en los demás. El segundo paso es percibir al maestro en los demás. El tercero es ver a Dios en todos tus semejantes: eso es lo que significar amar a Dios.
  • Cuando Dios te pregunte qué has hecho en tu vida, al menos podrás decirle: “He amado a una persona. He cuidado de uno de Tus Hijos, por amor a Ti, en Tu nombre”.
  • En el infierno todo el mundo está sentado solo: no puedes entrar en el corazón de nadie, y nadie puede entrar en el tuyo.
  • Tienes una sola madre: ámala. Tienes un solo padre: ámalo. Ésa es la única respuesta que deberías dar a tus padres. Ámalos y punto. Si por algún motivo, te crees con derecho a juzgar y condenar a tus padres, debes saber que estás en un error. Sólo tienes unos padres, ellos te han dado la vida, siempre serás su hijo. Cuando empiezas a analizar críticamente a tus padres, los deshonras. Cuando te sientas agobiado, con demasiadas cargas sobre los hombros, ahz las paces con ellos. Verás que muchos problemas desaparecen. Ama a tus padres, ellos te aman.
  • El amor de los padres es el amor que más se acerca al de Dios porque es un amor incondicional. Puedes gritarles, maldecirlos, ignorarlos, ellos te querrán siempre, hagas lo que hagas.
  • Tú has elegido a tus padres: no han sido ellos los que te han elegido, porque estaban ciegos, no podían ver. Tú provienes de los invisible, podías verlos.
  • Honrar a tus padres significa honrarte a ti mismo. Nunca podrás devolverles lo que han hecho por ti.
  • No es tarea tuya perdonar a tus padres, eres demasiado pequeño. No puedes enseñarles nada. Sólo puedes ocuparte de ellos, ser su apoyo cuando envejezcan o enfermen, nada más.
  • Los niños siempre piensan que sus padres no los pueden entender. Pero es al revés, son los niños los que no entenderán jamás a sus padres.
  • El ego no puede nunca decir las cosas de forma sencilla y disfrutar del placer de la memoria, tiende a recordar vivamente los momentos dramáticos. La memoria es parte de tu ego: es mejor no fiarse mucho de ella.
  • Si llenas tu mente de pensamientos sagrados, tú mismo te vuelves sagrado. Esto te permitirá conectarte con la divinidad.
  • Reza por la gente que amas, porque tus oraciones serán escuchadas.
  • Piensa muy bien qué vas a pedir cuando reces porque cuando lo obtengas será exactamente lo que has pedido. Ten mucho cuidado.
  • El corazón está libre de deseos, con una sola excepción: el deseo de amor.
  • No creas que el maestro no se enfada nunca. Se enfada, pero es más rápido que su ira: nunca es su prisionero, puede librarse de ella en cuanto quiera.
  • En el mundo espiritual todo está escrito, todo ha sucedido ya. Tu vida ya está determinada. Lo que pasa es que aún no se ha concretado.
  • Según los derviches, tu problema, sea el que sea, se debe al hecho de que te has olvidado de Dios. Acuérdate de Él, concéntrate en Él: todos tus otros problemas se resolverán automáticamente.
  • Tenemos un dicho: “Si durante cuarenta días seguidos llamas a alguien idiota, terminará siéndolo”. También es cierto lo contrario: si llamas a alguien “dulzura”, se volverá dulce. Si quieres cambiar a una persona, o mejorarla, llámala por los nombres más hermosos.
  • Al principio no consigues entender el Corán, aunque lo intentes de todas las formas posibles. La mente quiere comprender lo que no es capaz de entender, el porqué de las cosas.
  • Otra regla de El Profeta era: “Si estás enfadado con alguien, no conservers la rabia en tu interior más de tres días”. Estar enfadados durante tres minutos es suficiente: luego, debes liberarte.
  • Si estás enfadado con alguien, estás enfadado contigo mismo, con algo de ti mismo que no puedes aceptar, que no consigues abrazar.

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