Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

Once anillos de Phil Jackson y Hugh Delehanty – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 21 de julio, 2015


Título original: Eleven Rings. The Soul of Success.
© Phil Jackson, 2013.
© de la traducción: Margarita Cavándoli Menéndez
Editorial: Roca Editorial.

Durante su exitosa carrera como entrenador de los Chicago Bulls y Los Angeles Lakers, Phil Jackson conquistó más campeonatos que ningún otro entrenador en la historia profesional de la NBA.

Jackson rápidamente fue bautizado como el “Maestro Zen” por los periodistas deportivos, pero ese apodo lo único que hizo fue redundar en una verdad absoluta: la de un entrenador que inspiraba pero no provocaba, que lideraba a través de despertar retos continuamente en todos y cada uno de sus jugadores para erradicar en cada uno de ellos sus egos, miedos e iras.
Esta es la historia de un joven predicador de Dakota del Norte que creció para convertirse en uno de los grandes líderes de nuestra época. En su búsqueda personal de reinvención constante, Jackson exploró muchos caminos, desde la psicología humana hasta la meditación zen practicada por los nativos americanos. En ese proceso, desarrolló un acercamiento hacia el liderazgo basado en la libertad, en la autenticidad y en la necesidad de creer en el trabajo en equipo por encima de todas las cosas.

Phil Jackson es, sin duda, el mejor entrenador en la historia de la NBA. Su reputación se inicia cuando fue entrenador de los Chicago Bulls de 1989 a 1998, periodo en el que consigue seis títulos de la NBA. Su siguiente equipo, Los Angeles Lakers, ganó otros cinco títulos de 2000 a 2010. Ostenta el récord de títulos de la NBA sumando su trayectoria como jugador y entrenador. Asimismo, tiene el récord de mayor porcentaje de victorias como entrenador (70,4%). Jackson fue jugador profesional de la liga entre 1970 y 1973, campeón con los New York Knicks. En 2007 ingresó en el Salón de la Fama del Baloncesto americano.

Hugh Delehanty. Exeditor de la revista Sports Illustrated y coautor junto con Phil Jackson del libro de memorias Sacred Hoops, inédito en España.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Rumi: “Cuando haces las cosas desde el alma, sientes un río, un gozo que fluye en tu interior”.
  • Algunos entrenadores se obsesionan con conquistar trofeos y otros quieren ver sus caras en la televisión. A mí me emociona ver a los jóvenes unidos y conectados con la magia que surge cuando se centran, con toda su alma, en algo más grande que ellos mismos. En cuanto lo has experimentado, jamás lo olvidas.
  • A nivel psicológico, el anillo representa algo muy profundo: la búsqueda de la identidad en pos de la armonía, la interrelación y la integridad.
  • La analogía más atinada sería la intensa conexión emocional que los grandes guerreros experimentan en el fragor de la batalla.
  • Hacen falta varios factores críticos para ganar un campeonato de la NBA, incluida la combinación adecuada de talento, creatividad, inteligencia, resistencia y, desde luego, suerte. Ninguno de estos factores tiene la menor importancia si el equipo carece del ingrediente fundamental: el amor.
  • Hacen falta años de preparación para conseguir que los atletas jóvenes tomen distancia de sus egos y se involucren de lleno en la experiencia grupal. La NBA no es precisamente el entorno más adecuado para inculcar la generosidad.
  • La mayor parte de los entrenadores que conozco dedican mucho tiempo a las jugadas ofensivas y defensivas. Debo reconocer que en ocasiones también he caído en esa trampa.
  • Rickie Lee Jones: “No puedes romper las reglas a menos que sepas cómo se juega”.
  • Aunque al principio me preocupaba que mis jugadores consideraban que mis heterodoxas posturas eran un tanto disparatadas, con el transcurso del tiempo comprobé que, cuanto más hablaba desde el corazón, más me escuchaban y más se beneficiaban de mis ideas.
  • Otro estilo clásico es el del entrenador pelota, el que intenta aplacar a las estrellas del equipo y ser su mejor amigo, actitud que, incluso en el mejor de los casos, está condenada al fracaso.
  • No puedes imponer tu voluntad a los demás. Si quieres que se comporten de otra manera, tienes que servirles de fuente de inspiración para que cambien por sí mismos.
  • La mayoría de los jugadores están acostumbrados a permitir que el entrenador piense por ellos. Cuando en la pista se topan con un problema, miran nerviosamente hacia el banquillo con la esperanza de que el entrenador les dé la solución.
  • Siempre me he preocupado que los jugadores piensen por sí mismos a fin de que sean capaces de tomar decisiones difíciles en el fragor de la batalla.
  • Siempre he intentado conceder a cada jugador la libertad de forjar su propio papel en el seno de la estructura del equipo.
  • Mi enfoque ha consistido en relacionarme con cada jugador como persona en su totalidad más que como un engranaje de la maquinaria del baloncesto.
  • Si impones demasiadas restricciones, los jugadores dedican una extraordinaria cantidad de tiempo a tratar de escapar del sistema.
  • La mayoría de los jugadores viven en un estado de ansiedad constante, preocupados por si acabarán lesionados, humillados, eliminados, transferidos o, peor aún, por si cometerán un estúpido error con el que cargarán el resto de sus vidas.
  • La mayoría de los entrenadores se lían con la táctica. Yo he preferido centrarme en si los jugadores actuaban en consecuencia y simultáneamente.
  • A la hora de entrenar, uno de mis trucos favoritos consistía en dividir al equipo en dos grupos asimétricos y en no pitar las faltas del grupo menor.
  • Entrenar no solo es diversión y partidos.
  • Por muy simpático que seas tienes que convertirte en un cabrón. No puedes ser entrenador si quieres caer siempre bien.
  • Al inicio de cada temporada yo alentaba a los jugadores a centrarse en el camino más que en la meta.
  • Lao-Tsé: “El mejor escultor es el que menos talla”.
  • Tres aspectos del zen han sido decisivos para mí como líder: 1. Renunciar al control. 2. Confía en el momento. 3. Vive con compasión.
  • El vínculo que une a un equipo puede ser muy frágil y muy esquivo. Has de crear el entorno adecuado para que prospere y nutrir la unidad cuidadosamente día tras día.
  • El enfoque más eficaz consiste en delegar tanta autoridad como sea posible y fomentar las habilidades de liderazgo de todos los demás.
  • Cuando contrato entrenadores, mi estrategia consiste en rodearme de las personas más fuertes y mejor informadas que encuentro y concederles mucho espacio con el propósito de que se expresen.
  • En opinión de Carl Rogers, es casi imposible que alguien cambie a menos que acepte totalmente quien es. Tampoco desarrollará relaciones fructuosas con otros a no ser que descubra el sentido de su propia experiencia.
  • Casey Stengel, gerente de los New York Yankees: “El secreto de la gerencia consiste en mantener a los tíos que te detestan lejos de los que aún no han tomado una decisión”.
  • Víctima propiciatoria. Práctica habitual en los equipos profesionales. El objetivo consiste en designar al jugador que percibirá la mayor parte de las críticas como modo de motivar al resto para que se vinculen.
  • La estructura es decisiva. En todos los equipos triunfadores que he entrenado, la mayoría de los jugadores tenía una idea clara del papel que esperábamos que desempeñasen. Si la escala de mandos está clara, la ansiedad y el estrés de los jugadores se reduce.
  • Soren Kierkegaard: “Atreverse es perder pie momentáneamente. No atraverse es perderse a sí mismo”.
  • ¿Puede definir el budismo de una manera que me resulte comprensible? Shunryu Suzuki: “Todo cambia”.
  • Tuli Kupferberg: “Cuando las pautas se rompen afloran mundos nuevos”.
  • El don del enemigo. Dalai Lama: “Para practicar sinceramente y desarrollar la paciencia necesitas que alguien te haga daño deliberadamente. Por lo tanto, esas personas nos ofrecen verdaderas oportunidades de practicar estas cualidades. Ponen a prueba nuestra fuerza interior de una forma en que ni siquiera puede hacerlo nuestro gurú”.
  • Buda predicó que la vida es sufrimiento y que la causa primordial de nuestro sufrimiento se corresponde con nuestro deseo de que las cosas sean distintas a como realmente son.
  • En los momentos difíciles, la meditación me había ayudado a hacer frente a las dudas e incertidumbres que surgen cuando rompes con el pasado y te lanzas a una nueva existencia.
  • Proverbio zen: “Si te quedas tranquilo, sin hacer nada, la primavera llega y la hierba crece por sí misma”.
  • Pese a quien pese, la vida acostumbra a enseñarnos las lecciones que necesitamos aprender.
  • George Macdonald: “Que confíen en ti es un cumplido mayor que ser amado”.
  • El error que los equipos campeones repiten con frecuencia consiste en tratar de repetir la fórmula ganadora. La clave del éxito sostenido radica en seguir creciendo como equipo. Ganar consiste en adentrarse en lo desconocido y crear algo nuevo.
  • Gestionar la ira es la tarea más difícil con la que nos enfrentamos los entrenadores. Requiere una enorme paciencia y sutileza porque la línea que separa la intensidad agresiva necesaria para ganar partidos y la furia destructiva suele ser muy delgada.
  • El intento de anular la furia nunca da resultado. Cuanto más lo intentas reprimirla, mayores son las probabilidades de que, más adelante, estalle de manera más virulenta. Un enfoque más adecuado consiste en conocer lo más íntimamente posible el modo en el que la ira opera en tu mente y en tu cuerpo a fin de transformar la energía subyacente en algo productivo.
  • En Chicago decíamos: hay que pasar de jugador de baloncesto a jugador “profesional” de la NBA. La mayoría de los rookies tardan tres o cuatro años en conseguirlo.
  • No hay nada más eficaz que una derrota humillante para focalizar la mente.
  • El liderazgo no consiste en imponer tu voluntad a los demás, sino en dominar el arte de dejarte ir.
  • Nunca he sido hábil para afrontar las pérdidas. Una de las fuerzas principales que han impulsado mi vida no solo ha sido la de ganar, sino la de evitar perder.
  • Por regla general, a los jugadores les resulta más fácil asimilar las pérdidas que a los entrenadores. Los entrenadores no disfrutan de la misma clase de liberación que produce practicar un deporte agotador. Nuestro sistema nervioso continúa en plena actividad una vez que se apagan los focos del estadio. En mi caso, los nervios suelen activarse en plena noche.
  • La mayoría de las personas siguen considerando que la pérdida es lo contrario a la ganancia y que hay que evitarla a toda costa. Si algo he aprendido en mis años de práctica del zen y como entrenador de baloncesto es que lo que resiste perdura.
  • Hacen falta muchas agallas, tanto física y psicológica como espiritualmente, para ganar un campeonato.
  • El alma del éxito consiste en entregarse a lo que existe.
  • La esencia de lo que hemos intentado transmitir en este libro: el sendero de la transformación consiste en verte a ti mismo como algo que va más allá de los estrechos confines de tu ego, algo que “lo incluye todo”.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

Una respuesta to “Once anillos de Phil Jackson y Hugh Delehanty – Apuntes Breves”

  1. […] Once anillos de Phil Jackson y Hugh Delehanty. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: