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Pasen Y Vean [R]

Abril quebrado de Ismaíl Kadaré – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 17 de septiembre, 2015


Título original: Prilli i thyer.
Copyright © Librairie Arthème Fayard, 1982.
© de la traducción: Herederos de Ramón Sánchez Lizarralde, 2001.
Editorial: Alianza Editorial.

El protagonista absoluto de “Abril quebrado” es el Kanun, ley de sangre no escrita que rige de forma inexorable la existencia de los montañeses de Albania.

Por el Kanun, Gjorg Berisha se cobra la sangre de Zef Kryeqyqe, cuadragésima cuarta víctima de una venganza que se prolonga ya durante setenta años, constituyéndose a su vez en deudor.

Como contrapunto a la historia que protagoniza Gjorg, Ismail Kadaré traza la del viaje de bodas a estas ásperas tierras del curioso escritor Besian Vorpsi, quien espera, ilusamente, observar esta realidad sin verse atrapado en ella.

La presente edición está minuciosamente revisada por Ramón Sánchez Lizarralde de acuerdo con la edición definitiva que de su obra acometió el autor, libre ya de trabas, a partir de que obtuviera asilo político en Francia en 1990.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Es mejor errar el tiro que herirlo.
  • El Kanun preveía la turbación producida por la muerte (mal de sangre) y permitía solicitar a cualquiera que pasara que hiciera lo que el implicado no hubiera logrado hacer.
  • Abandonar al muerto boca abajo y ocn el fusil apartado de él, constituía una vergüenza imperdonable.
  • Los mediadores van a pedir la besa de veinticuatro horas para los Berisha. ¿Se la darán? Seguro que sí. No obstante, el clan entero de los Berisha tomaba medidas de defensa.
  • La gran besa, la de treinta días, los Kryeqyqe sólo podían conceder si la solicitaba la aldea inmediatamente después del entierro.
  • Asistirás sin falta al entierro o incluso a la comida de difuntos. Precisamente porque eres el homocida debes ir. Cualquiera puede faltar hoy al entierro o a la comida de difuntos, cualquiera menos tú. Porque a ti se te espera más que a nadie.
  • Todo se ejecutaba según las antiguas costumbres, y hacía tiempo que a nadie se le pasaba por la mente transgredirlas.
  • En general, durante la besa grande, los hombres se apresuraban a realizar lo que no habían hecho durante la otra parte de su vida. En caso de que no les quedara nada importante por hacer, se apresuraban a cumplir las labores cotidianas. Y si tampoco había necesidad de nada de eso salían simplemente a los collados para contemplar una vez más el vuelo de las cigüeñas o las primeras escarchas de octubre. Los solteros se casaban habitualmente en esa época.
  • Gjorg, aquí tiene los quinientos grosh de la sangre. Pasado mañana partirás hacia la kulla de Orosh. Tienes un día de camino hasta allí. La tasa de la sangre debe ser pagada inmediatamente después de haber sido ésta vertida.
  • Durante un año y medio, la camisa de su hermano ensangrentando como quedó, había permanecido colgada, como exigía el Kanun, en la planta superior de la kulla, esperando ser lavada sólo después de consumarse la venganza de sangre. Decían que cuando las manchas de sangre de la camisa comenzaban a amarillear era signo evidente de que el muerto se inquietaba por no haber sido aún vengado.
  • Todo había comenzado setenta años atrás, en aquella fría noche de octubre en que un hombre llamó a la puerta de su kulla. Lo habían acogido según la costumbre, le habían dado de comer, le habían dispuesto un lecho y, por la mañana temprano, acompañaron al desconocido huésped hasta los límites de la aldea. Apenas se hubo separado de él, se oyó una detonación y el desconocido se desplomó. Cayó justo en el límite de las tierras de la aldea y, como era sabido, si tú acompañas al amigo y el amigo es muerto ante tus ojos, su sangre recae ante ti. Si lo has acompañado, vuelto la espalda y en se momento matan al amigo, estás limpio de sangre. Pero no había testigos. El desconocido se había desplomado con el rostro en dirección a la aldea, por lo tanto, la familia de los Berisha tenía el deber de protegerlo hasta que saliera del territorio de la aldea, debía vengar su sangre.
  • Gjorg recordaba cómo había sido castigado en su aldea años atrás un quebrantamiento de la besa. El homicida fue ejecutado por la aldea, sin derecho a ser vengado. La casa donde el amigo había sido traicionado, a pesar de que sus moradores no eran culpables, fue incendiada. Su propio dueño portava la tea y el hacha.
  • La demanda de la conciliación de la sangre, tan poco frecuente en la montaña, provocó revuelo no sólo en la aldea sino en toda la bandera. No llegaría jamás; un anciano tío sería la causa de que la conciliación se frustrara. El anciano tío de Gjorg gritó de pronto: No. El fraile, presente como mediador principal del pacto, hizo un gesto con la mano. “Entonces la sangre continúa”, dijo alzando la voz.
  • A finales de octubre disparó finalmente sobre Zef Kryeqyqe, pero no lo mató, sólo lo hirió en la mandíbula. Los Berisha podían elegir entre pagar la indemnización o considerar la herida como media sangre. En el segundo caso, ya no tendrían derecho a dar muerte a ningún Kryeqyqe. Únicamente tendrían derecho a herir a alguno de ellos.
  • El Rrafsh es la única región de Europa que ha prescindido de las leyes, las estructuras jurídicas, la policía, los jueces, del conjunto de la maquinaria estatal, los ha rechazado para sustituirlos por otras leyes, leyes morales.
  • El Kanun es un todo completo y no hay un solo aspecto de la vida económica o moral que le sea ajeno.
  • El amigo es un semidiós para el albanés.
  • Aunque nos encontremos en la zona de la muerte, puedes estar segura de que nunca en tu vida ahs estado tan protegida como hoy, no ya de cualquier desgracia sino hasta de la más leve ofensa.
  • Cuando se producen muertes en el curso de la disputa por las lindes, éstas quedan establecidas justo allí donde se erigen los túmulos.
  • A Hamlet se le apareció el espectro de su padre para empujarlo a la venganza, pero ¿te imaginas qué pavorosos espectros asltan al montañés para inducirlo a la venganza de la sangre?
  • Los gjakës esperan durante días y a veces semanas para pagar la tasa de sangre. La kulla no se apresura a cobrar la tasa.
  • Por lo general, la totalidad de los miembros de una familia recordaban generación tras generación la sangre que tenían pendiente. Ésta constitutía la memoria esencial del clan y su olvido sólo podía deberse a acontecimientos excepcionales de larga duración. Cuando esto sucedía, allí estaba el libro, encerrado en la kulla de Orosh y, aunque pasaran los años, aunque los clanes florecieran y echaran nuevos brotes, llegaría el día en que la duda, el rumor o el delirio reavivarían la llama.
  • Clanes enteros aceptaban padecer hambre con tal de saldar la sangre, aunque también había quienes hacían lo contrario: posponían la venganza estación tras estación y año tras año. Entre el maíz y la sangre, cada cual elegía lo que más le convenía.
  • Los montañeses se han curado las heridas ellos mismos toda la vida. Jamás llaman al médico.

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Kanun:

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raul

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