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Frente a la gran mentira de Antonio García-Trevijano – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 24 de mayo, 2016



© Antonio García-Trevijano Forte, 1996.
Editorial: Espasa Hoy.

“Esto no es democracia”, denuncia Antonio Garía-Trevijano en las primeras páginas de su obra.

Frente a la gran mentira, arraigada en todo un pueblo que confunde las libertades de que goza con la libertad política de la que carece, el autor construye una teoría realista de la democracia, para acabar con la idea falsa de que la corrupción, el crimen de Estado y la inmoralidad pública son productos (indeseables) de la democracia, y no frutos naturales e inevitables del régimen oligárquico de las Monarquías o Repúblicas de partidos.

A través de un magnifico repaso de los hechos que jalonan la historia de la democracia, el autor va descubriendo los obstáculos que, desde la revolución inglesa del siglo XVII, la guerra de la Independencia de Estados Unidos y la Revolución francesa, se fueron oponiendo a la libertad política, desviando las posibilidades democráticas de las vieja Europa para desembocar en el actual Estado de partidos.

Existen teorías importantes del Estado y de la Constitución, pero ninguna que pueda ser llamada teoría de la democracia. La original obra de Antonio García-Trevijano, síntesis moderna de la democracia pura de Rousseau y de la libertad política de Montesquieu, responde a la necesidad europea de una teoría de la democracia como alternativa real al corrompido régimen de partidos que fue engendrando por el pragmatismo occidental de la guerra fría.

Antonio García-Trevijano, profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Granada y notario excedente, es abogado en ejercicio. En su actividad política cabe destacar la fundación de la Junta Democrática de España y la coordinación de la “Platajunta”, que reunió a toda la oposición contra el régimen de Franco. Durante los últimos años del franquismo fue detenido y encarcelado, y procesado varias veces por su defensa de las ideas democráticas. En octubre de 1976 se retiró de la actividad política por no estar de acuerdo con el pacto de la transición entre el gobierno de la dictadura y los partidos de la oposición. Es también colaborador habitual de la cadena COPE.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Juvenal: “¿Qué haría yo en Roma si no sé mentir?”.
  • El despotismo del engaño que las libertades disimulan es más difícil de abatir que la dictadura.
  • Un pueblo perdido en el error puede vivir con dignidad, porque a nadie se le exige que sea verdadero.
  • Es difícil escapar a al propensión psicológica de explicar la mentira política por sus razones sociales, y los acontecimientos históricos por su causas finales.
  • Basta desvelar una gran mentira, como la de la transición, y todo cobra sentido genuino. Sin saber que esto no es una democracia formal, sino una formal oligarquía, nadie tiene respuesta para explicar lo que nos pasa.
  • La historia no es un laboratorio donde se pueda volver a comenzar el experimento. Cada error hace más difícil encontrar la salida.
  • Una mentira colectiva arraiga en las creencias con más fuerza que la evidencia de los hechos físicos porque es asumida como verdad existencial.
  • Gracián: “Y como la mentira llega siempre la primera, la verdad no encuentra ya sitio”.
  • La verdad no produce indiferencia. Molesta a quien no la ama.
  • El vocabulario de las lenguas modernas no ha conservado la otra raíz griega que, junto a la de demos, designaba también al pueblo con la voz laós, en la Ilíada y la Odisea. Laós expresaba la parte activa y viril de la comunidad que tomaba parte en acciones de guerra o de conquista política, a favor de un jefe heroico con el que voluntariamente se identificaba.
  • Para cambiar todo es necesaria la tiranía, y para no cambiar nada, la iniquidad.
  • Cuando impera la mentira, el miedo a decir la verdad se reclina en la lisonja pública y hasta la misma majestad se posterga ante el frenesí adulatorio.
  • Del mismo modo que la dictadura militar fue la continuación de la guerra civil por otros medios, esta Monarquía es la sucesión de la uniformidad de la dictadura por medio del consenso.
  • En asuntos políticos es más fácil, y menos arriesgado, denunciar un error que una mentira. Para deshacer el error basta refutarlo con la razón y las evidencias de la verdad, mientras que para doblegar una mentira no basta la voluntad de sinceridad política. Hace falta, además, que una acción verídica la destruya.
  • No hay mayor voluntad de engaño que la fundada en la ignorancia. Por eso no hay mejor voluntad de verdad que la fundada en el conocimiento.
  • Son pocos los que conocen con precisión lo que expresa el nombre y la idea de “democracia”.
  • Las tres propiedades típicas de la democracia: el principio representativo en la sociedad política, el principio electivo en el gobierno y el principio divisorio del poder en el Estado. Sin estos principios aunque tengamos todas las libertades públicas y civiles, no es posible que exista libertad política.
  • El principio representativo ha sido por completo aniquilado. Ya no hay, ni puede haber, en el Parlamento representantes del pueblo. A sus escaños sólo pueden llegar los delegados o apoderados de los jefes de partido, cuyas personas, “carismadas” con su imagen de propaganda y seguidas por las listas de sus acólitos, son plebiscitadas por los votantes.
  • Rousseau había previsto y calificado de antidemocrático al Estado de partidos, tanto si gobierna un partido de mayoría absoluta o una coalición.
  • La Monarquía de partidos no es en modo alguno parlamentaria.
  • El Estado de partidos priva a los electores de su facultad de control de los representantes políticos infieles.
  • Los partidos saben que hagan el mal que hagan siempre tienen garantizada una cuota casi fija de los votos populares.
  • La única medida al alcance de los gobernados, la abstención, es combatida por la propaganda oficial como si fuera una opción incivil.
  • La elección directa del jefe del Estado o del poder ejecutivo es una consecuencia inevitable de la libertad política del pueblo, entendida como capacidad de nombrar y deponer a sus gobernantes.
  • Sin elecciones directas y separadas al poder ejecutivo y al poder legislativo no puede haber separación de poderes en el Estado ni, en consecuencia, garantía alguna de libertad política.
  • Si el poder legislativo nombra al poder ejecutivo y al judicial no habrá separación ni división de sus poderes, puesto que el poder de nombrar lleva consigo el de revocar.
  • Lo que de verdad importa es que ningún poder tenga preponderancia real o formal sobre los demás poderes, es decir, que de hecho y de derecho sean entre sí independientes.
  • Sin descartar la ignorancia de los gobernados como abono de una próspera cosecha de confusión, son las clases dirigentes quienes la siembran y la cultivan, con una mixtura de lo nuevo y lo viejo, para asegurar la continuidad de su señorío cuando dejan de creer en las ideas y los valores que lo legitimaron.
  • Sin producir confusión moral, las clases y categorías sociales que sostuvieron con entusiasmo las dictaduras no habrían podido continuar controlando el Estado de partidos que sucedió en toda Europa al de partido único.
  • Cambiar arbitrariamente el significado de las palabras equivale a introducir moneda falsa en el mercado de la lengua.
  • La ideología es el discuros de lo que he visto. Fue Napoleón quien dio a la voz ideología el sentido despectivo con el que ha llegado hasta nosotros: ideas vacuas o falsas del adversario, como los ídolos de la tribu y del teatro denunciados por Bacon.
  • Es tan innegable que el sistema proporcional de listas no puede ser representativo de la sociedad civil ni de los electores; es irrefutable que el régimen parlamentario está basado en la confusión de los poderes del Estado; es tan evidente que el pueblo no elige ni depone al gobierno en el Estado de partidos, que lo inexplicable es por qué todos los intelectuales y toda la clase política dicen, sin inmutarse, lo contrario.
  • Todas las ideologías son parcialmente verdaderas y totalmente engañosas.
  • Lo que impide salvar, con la verdad, la barrera de escoria ideológica que guarnece a la Gran Mentira es la casi imposibilidad de cambiar la opinión pública cuando está fabricada por los mismos que tienen el poder de imponerla.
  • El desplome de la partitocracia en Italia no fue debido a una acción concertada de los demócratas, sino a la imposibilidad de hacer justicia contra la corrupción sin modificar las reglas del juego político.
  • No es verdad, como repite el tópico, que la democracia política fuese el objetivo o el resultado de la Revolución francesa, ni tampoco una idea que germinara en la opinión de sus actores o en la de su época.
  • Sin democracia política, no puede haber igualdad más que en el rebajamiento moral y en la demagogia.
  • Garantizar la legitimidad del disentimiento y el pluralismo real de las opiniones en los medios de comunicación, mediante leyes antioligopolio, es tan decisivo para la libertad de opinión como la separación de poderes para la libertad política.
  • La República francesa reanudó, con la soberanía parlamentaria, la forma antidemocrática de la soberanía monárquica.
  • Durante el último medio siglo, y salvo algunas excepciones en el mundo anglosajón, el pensamiento político, encerrado en sí mismo y separado de los acontecimientos, ha vivido del desarrollo menor de ideas pasadas.
  • La teoría d el poder político jamás ha estado tan desmentida por la realidad.
  • La ausencia de democracia política explica que las sucesivas generaciones de la honradez se pregunten por qué siguen reinando la coacción, la mentira, la discriminación, la corrupción y el crimen de Estado.
  • Si hay libertad política no puede haber corrupción duradera y sistemática de los gobernantes.
  • La nobleza de los ideales puede ser compatible con las ambiciones de poder, pero no allana ni ilumina el modo de satisfacerlas. Tan peligroso es un político idealista como un amoral. Ambos deben ser juzgaods por su modo de caminar.
  • Es un hecho notable que la teoría política aparezca y desaparezca, como disciplina autónoma, con la polis griega.
  • El anarquismo no es una teoría realista. Es una utopía sin lugar en la historia de los hombres.
  • Para que el poder detenga al poder es necesario que ninguno de ellos pueda prevalecer o preponderar sobre el otro, que ninguno sea soberano.
  • Montesquieu encuentra la libertad política en el equilibrio del poder, en la balanza de poderes.
  • La Revolución francesa produjo el aborto de la democracia en Europa, sacrificando la libertad política en aras de la soberanía única e indivisible de la Asamblea Nacional.
  • Una teoría de la democracia será realista si sus prescripciones son realizables, sin necesidad de traumatismo social.
  • la democracia aparece como último recurso de la necesidad de vivir colectivamente con ingenuidad, tras continuas desilusiones de ingenuidades más peligrosas.
  • Es inconcebible vivir la vida social, y no digamos la vida política, sin ingenuidad. Son ingenuos las personas gentiles, las que creen y confían en su gente, en su nación.
  • Es Estado nace por la doble necesidad de defender y asegurar la riqueza nacional, frente a los descontentos con su distribución interior y a los apetitos de pillaje de comunidades enemigas.
  • La idea liberal del Leviatán no conducía al liberalismo político, sino al absolutismo.
  • La libertad política de los ciudadanos de Estados Unidos no nació con la Declaración de la Independencia que consagró las libertades civiles, sino con la Constitución federal de 1787, que instituyó el derecho político, el del pueblo al poder.
  • Maquiavelo: “El hombre es una criatura que obedece a otro que manda”.
  • El que obedece casi nunca es mejor que el que manda.
  • Todo tipo de poder, en tanto que es libertad de acción, tiende a expandirse sin ningún escrúpulo de orden moral o social hasta que encuentre una resistencia física que lo frene o lo detenga.
  • El problema de la obligación política se disuelve desde el momento en que la voluntad que manda, la del pueblo, es la misma voluntad que obedece. Obedecerse a sí mismo.
  • Un tercio activo apoya al sistema político, cualquiera que sea su naturaleza. Un tercio pasivo lo soporta sin apreciarlo. Y otro tercio reactivo lo desprecia y se rebela, si puede.
  • La Gran Mentira cumple en el Estado de partidos la misma función que la Gran Amenaza en las dictaduras de partido único.
  • Cada dos generaciones culturales los pueblos atraviesan momentos de crisis, donde las puertas se abren solas y dejan entrar al porvenir.
  • La libertad política es producto de una conquista que se cauciona con la potestad social del orden político legitimador de todas las autoridades, o sea, con la libertad de acción de la sociedad hacia el Estado. La libertad sostiene a la autoridad.
  • G. B. Shaw: “La libertad significa responsabilidad. Por eso, la mayoría de los humanos la temen”.
  • ¿Ante quién responde el sujecto colectivo de la libertad política? Ante nada ni nadie. Siendo libertad de acción colectiva, la libertad política de un pueblo de ciudadanos libres es tan irresponsable como la sumisión en un pueblo de esclavos.
  • Los gobernados han de ser políticamente irresponsables si quieren ser políticamente libres.
  • Cuando se desmoronó el Imperio romano y se fraguó la ideología de la cristiandad, se borró de la memoria histórica el hecho de que las leyes las hacían los hombres.
  • Sobre estos presupuestos de gobierno constitucional, gobierno representativo y gobierno responsable, y sobre el presupuesto básico de la libertad de acción política, la democracia se puede definir descriptivamente como “forma de gobierno constitucional, representativo y responsable, que una sociedad estatuye libremente como régimen del Estado, separando al poder ejecutivo del legislativo, asegurando la independencia de la autoridad judicial y estableciendo el derecho de apelación al pueblo en garantía institucional de su libertad política”.
  • Sólo es verdadera Constitución aquella que separa los poderes prevaimente constituidos y unidos en el Estado tradicional.
  • Baudelaire: “En cuanto a mí, saldré satisfecho de un mundo donde la acción no es hermana del sueño”.
  • Demostrar que “esto no es una democracia”, sino oligarquía de partidos, y que la democracia es otra cosa que se puede definir con precisión, es el comienzo de la acción para la conquista de la libertad política. El comienzo de la esperanza en la República.
  • La Revolución francesa fracasó porque no se propuso como objetivo conseguir la libertad política, ni garantizarla con la democracia.
  • No hay enfermedad más grave para la degeneración de un pueblo que la de su apatía política.

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raul

2 comentarios to “Frente a la gran mentira de Antonio García-Trevijano – Apuntes Breves”

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