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El dilema de España de Luis Garicano – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 19 de julio, 2016


© Luis Garicano Gabilondo, 2014.
Editorial: Ediciones Península.

España se enfrenta, en los próximos años, a una encrucijada histórica. Por un lado, se le presenta un camino aparentemente fácil, el del estatismo y el populismo, la vía hispana al subdesarrollo seguida por Venezuela y por Argentina, por la que España siempre se ha visto tentada. Por el otro, está una senda que exige cambios importantes a corto plazo, pero que puede hacer que la economía y la sociedad sean más productivas.

Elegir el segundo camino supone llevar a cabo reformas al menos en tres áreas prioritarias: la educación, para que sea menos memorística y se centre más en los aspectos analíticos; las instituciones económicas, para asegurar un mercado mucho más transparente, y las instituciones políticas, para incrementar la calidad de nuestras élites y que de verdad rindancuentas ante los ciudadanos.

En este libro, el economista y catedrático de la London School of Economics Luis Garicano apuesta decididamente por esta segunda vía, basada en la inversión en capital humano, la reforma en profundidad del Estado y de la justicia, y el obligado cumplimiento de las normas, y propone una visión realizable de lo que España tiene que hacer para salir del marasmo en el que se encuentra.

Luis Garicano (Valladolid, 1967) es catedrático de Economía y Estrategia en los Departamentos de Administración de Empresas y de Economía de la London School of Economics. Es doctor en Economía por la Universidad de Chicago, en la que ha desarrollado la mayor parte de su carrera docente e investigadora. Sus áreas de investigación son el crecimiento de la productividad, las nuevas tecnologías y la organización del trabajo. Ha sido profesor visitante en la Massachusetts Institute of Technology y la London Business School, entre otras instituciones académicas, y en 2007 recibió el Premio Fundación Blanco Herrero al mejor investigador español de menos de 40 años en los campos del conocimiento económico, empresarial y social.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • La entrada en el euro, que llevó a la eliminación del riesgo cambiario, junto con el boom financiero mundial, supusieron una relajación brutal de las restricciones presupuestarias de las familias, de las empresas y de los Gobiernos. Esta relajación les permitió emprender una carrera desenfrenada de gasto, concentrado en el sector inmobiliario.
  • La clave del desarrollo económico no es tener una geografía favorable ni una cultural especial (la ética protestante, por ejemplo), sino tener instituciones “inclusivas” robustas y bien diseñadas que, en lo económico, garanticen los derechos de propiedad, la ley y el orden, el funcionamiento de los mercados y la entrada libre en ellos, la efectividad de los contratos, el acceso a la educación y que, en definitiva, ofrezcan a los ciudadanos igualdad de oportunidades para mejorar su situación ecónomica y la de sus hijos; y que, en lo político, garanticen la participación y el pluralismo, y la imposición de restricciones y controles sobre la arbitrariedad de los políticos.
  • Si los corruptos y demás criminales no reciben castigo, ¿qué disuadirá de llevarlas a cabo a los que se plantean estas actividades?
  • España flirtea en este momento con este canto de sirena: la via hispana al subdesarrollo. Dos fenómenos, en realidad dos caras de la misma moneda, configuran ese neoperonismo: el capitalismo de amigos y el populismo a todos los niveles, mediático, jurídico y social.
  • En muchas familias el mayor deseo es ser funcionario, porque la forma de llegar al éxito es relativamente transparente en este caso, un simple examen.
  • En este libro planteo una visión realista y concreta de cómo refundar el capitalismo y la democracia en España:
    • En primer lugar, reducir el tamaño del Estado sustancialmente, pero a la vez que se incrementa la independencia y la capacidad de los organismo reguladores para asegurar que el mercado funciona.
    • En segundo lugar, abrir el sistema político para asegurar que los representantes de los ciudadanos no son sólo los funcionarios por oposición o los políticos profesionales, sino todos aquellos que tienen inquietud y están capacitados para ello.
    • Por último, cambiar en profundidad el sistema educativo para que los españoles adquieran la formación necesaria para competir en la moderna economía del conocimiento.
  • Son las nuevas ideas, las innovaciones, las que nos permiten hacer más con los mismos recursos.
  • Sin edudación no hay crecimiento.
  • Robert Gordon, economista en la Universidad de Northwestern, en Chicago: “La mayor parte de los avances tecnológicos tuvieron lugar durante los treinta años de la segunda revolución industrial, a finales del siglo XIX, cuyos efectos han servido de motor del crecimiento económico durante casi cien años, pero que ahora están agotados. En comparación con tales avances, los de la tercera revolución industrial, la microelectrónica, están básicamente agotados. Ahora lo que vemos son avances que mejoran la capacidad de la tecnología para proveer de entretenimiento, pero nada más que eso”.
  • La educación necesaria es muy diferente de la enseñanza memorística tradicional. La habilidad principal necesaria para ganarse bien la vida será saber manejar datos, información, símbolos e ideas.
  • Los estudiantes necesitarán adquirir tres fundamentos claves para salir adelante: un nivel de confianza suficiente en el uso de las matemáticas y la estadística; una capacidad elevada para escribir un argumento no sólo correcto gramaticalmente, sino razonado con claridad y convicción, y un nivel avanzado de inglés.
  • Las economías que tendrán un mejor comportamiento en el futuro serán aquellas cuya población sea dinámica y bien formada, caapz de adaptarse a estas demandas o bien las que tengan un segmento de población importante dispuesta a especializarse en servicios personales o en la producción “cuasi artesanal”.
  • La famosa ley del suelo de 1998 no es la causa de desastre, como muchos piensan, sino un intento de constitucionalizar la legislación anterior (el texto refundido de 1990), tratando de liberalizar la oferta del suelo y de crear un marco libre para evitar la arbitrariedad de los ayuntamientos. El Tribunal Constitucional tumbó de nuevo esta ley en 2001, con el resultado de que, en la práctica, cada comunidad autónoma puede hacer lo que quiera.
  • La deuda en sí misma reduce el crecimiento.
  • Los políticos desmontaron sistemáticamente todas las instituciones independientes para ponerlas a su servicio.
  • la burbuja ha engañado a los jóvenes. Un sinnúmero de ellos han abandonado sus estudios demasiado pronto. Se decían: ¿para qué estudiar si puedo comprarme un piso y un coche con un salario en la construcción? Cada vez era más importante la educación, pero lo que los jóvenes españoles escuchaban era que no merecería la pena hincar los codos.
  • El sistema de negociación colectiva ha impedido la adaptación a la globalización y a los cambios tecnológicos.
  • Para que se produzca la reasignación de recursos necesaria, es prioritario que los salarios se muevan con la productividad, que los sectores y empresas más productivos y con mayor demanda experimenten incrementos en los salarios relativos, mientras que los sectores en decadencia o con menos demanda sufran caídas.
  • Pese al indudable avance a la hora de flexibilizar los convenios, uno de los dos cánceres clave de nuestro mercado laboral, casi nada positivo se ha hecho para resolver el otro: la enorme dualidad y temporalidad de este mercado, que dificulta enormemente la formación y, por lo tanto, la productividad.
  • Este sistema educativo selecciona no a aquellas personas más innovadoras y creativas, sino a aquellas otras inherentemente más conformistas con el sistema, más conservadoras en el sentido de no querer cambiar nada, más reacias a intentar algo nuevo.
  • No tenemos los valores “correctos” para ser un país próspero.
  • No es sorprendente que los jóvene elijan el deporte como la mejor actividad hacia la que dirigir su energía. En el deporte, la competencia (sin enchufes ni padrinos) funciona. A diferencia de otras muchas actividades, la competencia, la libre entrada y la transparencia en los resultados lleva a quien se esfuerza y es bueno salga adelante.
  • Una verdadera política de defensa de la competencia, con un regulador poderoso, bien cualificado y autónomo, es un elelmento crucial para el crecimiento económico.
  • Es necesario reducir drásticamente las dificultades que sufren las empresas medianas y pequeñas para crecer.
  • Es necesario un sistema educativo que enfatice el análisis y la capacidad de procesar, sintetizar y presentar la información.
  • Los rectores, supervivientes de procesos electorales demenciales, constituyen uno de los grupos de presión más reaccionarios del país.
  • España no ha tenido un Premio Nobel en ciencia desde hace más de un siglo.
  • La falta de excelencia no es sorprendente en un sistema funcionarial y rígido, donde no hay premios para los que cumplen ni tampoco castigos para los que no lo hacen.
  • La corrupción y el deterioro institucional que sufre tienen que ver, en gran parte, con el entorno de dinero fácil de los largos años de la burbuja.
  • La rigidez de los partidos es responsable directa de dos de los problemas de nuestro sistema que hemos identificado: la ausencia de la rendición de cuentas y la pobre calidad de las élites políticas.
  • Proponemos reformas como la introducción de elecciones primarias internas, auditorías anuales y congresos bianuales con fecha fija (no controlados por los órganos de dirección).
  • Nuestro sistema es absurdamente garantista. Es necesario reducir apelaciones y agilizar el sistema para evitar que las prescripciones jueguen el papel de asegurar la impunidad de los poderosos.
  • Las asociaciones “profesionales” de jueces han politizado mucho la profesión.
  • Hay que objetivizar el uso de los indultos y del tercer grado.
  • Una unión fiscal, bancaria y política es ineludible para que la moneda única sobreviva.

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raul

Una respuesta to “El dilema de España de Luis Garicano – Apuntes Breves”

  1. […] El dilema de España de Luis Garicano. […]

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