Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

¡Harpo habla! de Harpo Marx – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 9 de agosto, 2016


Título original: Harpo Speaks!
© Harpos Marx y Rowland Barber, 1962.
© Traducción: Paloma Villegas, 1988
Editorial: Editorial Seix Barral.

“Ha llegado el momento para mí de echar a volar mi imaginación, tumbarme al sol, quitarme los zapatos y, por fin, hablar.” Con estas palabras, Harpo Marx, el famoso hermano mudo, rompe su silencio en unas delirantes y conmovedoras memorias escritas con el inimitable sentido del humor de los hermanos Marx.

Harpo relata en estas páginas su infancia en el Nueva York de principios de siglo, donde fue expulsado de la escuela y tuvo que aprender por sí mismo; la historia de su estrambótica familia; la precariedad de los inicios de su carrera artística, y el éxito en los años dorados de Hollywood.

Harpo Marx nació en 1888 en Nueva York y murió en 1964 en Los Ángeles. Fue uno de los cinco miembros de los Hermanos Marx, cuyo nombre real era el de Arthur Adolph Marx. Su personaje se hizo mundialmente conocido por su papel de mudo con su característica peluca naranja, su gabardina y su afición a tocar el arpa (que propició su apodo cinematográfico de Harpo). Junto con sus hermanos ha protagonizado películas que ya forman parte de la historia del cine, como Sopa de Ganso (1933), Una noche en la ópera (1935), Una tarde en el circo (1939) o Una noche en Casablanca (1946), entre muchas otras.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Lo que no soy ahora y no he sido nunca es una Celebridad. No me paran desconocidos en la calle para pedirme autógrafos. La gente no me reconoce sin mi disfraz. El público nunca ha oído mi voz.
  • No recuerdo haber comido nunca mal.
  • No recuerdo haber dormido nunca mal.
  • No recuerdo haber visto nunca mal teatro. Si me encuentro atrapado en un teatro y la obra empieza de una manera decepcionante, tengo una forma fácil de evitar verla. Me quedo dormido.
  • Mis únicos vicios (y los he superado todos con la edad) han sido el billar, el cróquet, el póquer, el bridge y los caramelos de regaliz.
  • Nunca he seguido la ruta directa de ninguna parte a ninguna parte.
  • No fui mucho a la escuela. La triste verdad es que nunca terminé el segundo curso.
  • Cuanta menos comida teníamos, más gente teníamos que alimentar. Cualquier noche de la semana, cualquier número de parientes de ambos bandos de la familia podían aparecer, siempre imprevistos pero siempre bienvenidos.
  • Cuando yo era niño realmente no había ningún Futuro. Luchar a lo largo de un lapso de veinticuatro horas era bastante difícil como para no tener que preocuparse por el siguiente. En general sólo había un Presente por el cual preocuparse.
  • La escuela simplemente no enseñaba a ser pobre y vivir al día. Eso tuve que aprenderlo por mí mismo, lo mejor posible.
  • Aprendí principios básico como “Nunca vayas contra las probabilidades a ningún precio” y “Nunca tires los dados en una manta”. Aprendí a identificar a los ases del billar y a los tramposos, y a detectar los dados cargados.
  • Aprendí a no salir nunca de mi manzana sin alguna clase de soborno en el bolsillo. No costaba mucho comprar la libertad, lo importante era el gesto.
  • Por extraño que parezca, el invierno presentaba para mi menos dificultades que el verano. Siempre podía encontrar algún sitio caliente en alguna parte cuando tenía frío. Pero cuando hacía calor en la ciudad, hacía calor en todas partes, y no se podía encontrar un sitio fresco.
  • Una vez al año, el ayuntamiento cambiaba su sistema de billetes y transbordos, para reducir el número de pasajeros que no pagaban. Pero nunca encontraron un sistema que los chicos no pudiésemos resolver de alguna manera.
  • Ninguna fruta puede compararse en dulzura con el fruto robado, que fue el único que conocí hasta que me convertí, a la edad de once años, en todo un hombre trabajador.
  • Era el único miembro falto de talento en la familia.
  • El hombre que por primera vez me inspiró la idea de convertirme en actor fue un tipo llamado Gookie. Gookie no tenía nada que ver con el teatro. Liaba puros en el escaparate de una tienda de puros de la avenida Lexington. Yo me quedaba de pie delante de él y trataba de imitar la cara de Gookie durante quince o veinte minutos seguidos, utilizando el cristal del escaparate como espejo. Él estaba demasiado hipnotizado por su propio trabajo para advertir mi presencia. Por fin un día decidí que ya lo tenía perfeccionado: lengua, mejillas, ojos y todo. Di unos golpecitos en la ventana. Cuando alzó los ojos grité: ¡Gookie, Gookie!, e imité su mueca. Debió de ser una imitación bastante buena, porque se enfadó como el demonio. Se convirtió en una función diaria. Yo no lo sabía, pero me estaba convirtiendo en un actor.
  • Durante muchos años, en todos los papeles cómicos o películas en que he trabajado, siempre “he lanzado un Gookie” por lo menos una vez. No siempre era premeditado.
  • El pequeño liador de puros era posiblemente el actor que mejor me ha dado la réplica en mi vida. Si Gookie se hubiera venido abajo o hubiera sonreído sólo una vez, mi primer número cómico habría sido un fracaso.
  • Pronto aprendí cuál era la mayor dificultad para ahorrar dinero. No era la tentación, ni la falta de voluntad. Era Chico Marx. Chico podía oler el dinero. De nada servía guardar mis ahorros en casa, en cualquier lugar del piso. Chico siempre los encontraba, tarde o temprano. Así aprendí que la única manera de proteger mi dinero era gastarlo tan pronto como lo ganaba.
  • La forma en que Chico compartía mis pertenencias consistía en empeñarlas tan pronto como les ponía las manos encima, y luego darme la papeleta de empeño, que correspondía a mi parte.
  • El único de nosotros que no podía tolerar la mala vida día tras día era Groucho.
  • Yo, al carecer de talentos explotables, no figuraba todavía en el Plan Maestro de Minnie.
  • Todos los momentos cruciales de mi vida parecen momentos malos, momentos de terrible decepción o calamidad. Nunca planifiqué ninguno de los cambios que se produjeron en el curso de mi carrera. Los cambios simplemente se producían.
  • La única ambición verdadera que alguna vez alimenté fue lade llegar a ser jardinero izquierdo de los Gigantes de Nueva York, removedor de latas para un reparador de paraguas o pianista en un barco de excursiones.
  • Pasamos de los teatros de tercera y ninguna categoría, a la nada. No nos quedaba más posibilidades que lanzarnos a la carretera. Los circuitos del vodevil, que garantizaban a un número de treinta semanas de trabajo por la temporada, no querían saber nada de nosotros. Nos conformábamos con lo que podíamos encontrar por nuestra cuenta: actuaciones de una noche, convenciones, paseos campestres, fiestas de beneficiencia, cualquier cosa que nos garantizara un mínimo para la cena y el billete de tren. Si no podíamos pagar ni siquiera el tren, íbamos andando.
  • Teníamos tres grandes inconvenientes en contra. Uno: éramos cómicos y la gente nos consideraba como a los gitanos y otros vagundos. Dos: éramos judíos. Tres: teníamos acento neoyorquino. Y, bueno, el cuatro inconveniente: Los Cuatro Ruiseñores no éramos demasiado buenos.
  • Nos llovían palos, ladrillos, pelotillas de papel, colillas de puro, huesos de melocotón y trozos de caña de azúcar mascada. Soportábamos todo esto estoicamente, hasta que Minnie nos hacía una señal que significaba que ya había cobrado nuestra parte de las entradas. Entonces empezábamos a devolverle las municiones al público, y salíamos corriendo a la estación del tren en el instante mismo en que bajaban el telón.
  • Art Fisher empezó a repartir una mano de póquer, dijo: Una carta cerrada para… Harpo. Una carta para… Chicko. Una para… Ahora que se había comprometido, tenía que repartir “nombres en o” a toda la mesa. Los dos primeros habían sido fáciles. Yo tocaba el harpa y mi hermano mayor perseguía a las hicas. Por un momento, Art se quedó atorado. Luego continúo con el reparto. Una carta para Groucho (que levaba la pasta en un monedero), y, finalmente una carta para Gummo (que rondaba por detrás del escenario y espiaba a la gente sigilosamente como si llevara zapatos de goma). Aquellos apodos se nos quedaron fijos para el resto del juego y allí, pensamos nosotros, acababa la cosa. Pero no. No pudimos librarnosde ellos nunca más. Fuimos Chicko, Harpo, Groucho y Gummo durante el resto de la semana, el resto de la temporada y el resto de nuestras vidas.El linotipista cometió un error y eliminó la letra k del apodo de Chicko. Siendo grande el poder de la letra impresa, el nombre ha seguido siendo Chico hasta hoy. Herbie, dado que siempre estaba colgándose como un mono y practicando acrobacías, recibió el nombre de Zippo. Nunca se sabía qué le podían repartir a uno en una partida de póquer en aquellos tiempos.
  • Harp es “arpa”, en inglés; Chick es “chavala”, “gachi”; Crouch es “quejarse, refunfuñar”, y grouch-bag es “monedero”; Gum es “goma” y Zep alude a “Zeppelin”.
  • Muchos miembros del la grey teatral, valientes y decididos, habían caído al borde del camino haciendo lo que hacíamos nosotros. Y no era que mis hermanos y yo tuviésemos más agallas o más determinación que la gente que se dio por vencido. Pero teníamos a Minnie, y ella sí las tenía. Ella fue nuestro milagro.
  • Cuando quiero comprobar algún hecho histórico sobre los Hermanos Marx, lo busco en elibro que escribió Kyle Crichton sobre nosotros o consulto al historiador de la familia, Groucho.
  • El gran problema de Minnie consistía siempre en buscar la manera de darle clase a nuestro espectáculo.
  • Siempre me fue difícil conservar un enfado durante más de cinco minutos contra nadie o por algo.
  • Una cosa que debéis recordar siempre por muy ricos que lleguéis a ser, es la regla de oro del Orpheum: “Nunca comprar nada que no se pueda transportar en el Santa Fe Chief”.
  • Charlie Chaplin era para mí la encarnación exacta del genio cómico.
  • Nunca jugamos “sucio”. Nunca utilizamos expresiones judías en escena. Nuestra comedia tal vez fuese hasta, un puro camelo en ocasiones, pero era limpia. Nunca recurrimos al doublé-entendre de dormitorio o de cuarto de baño, como hacían muchos cómicos, para hacer reír a un público difícil.
  • El espectáculo inicial era el que servía de alfombra en el vodevil. La categoría de los teloneros apenas era mínimamente superior a la de los acomodadores.
  • I’ll Say She Is se representó durante más de un año y nos hizo más ricos de lo que jamás habíamos sido. Reconocía ahora el poder y la importancia de los críticos de Nueva York.
  • The Coconauts se encaminó vertiginosamente hacia un principio grandioso ya desde el primer ensayo.
  • Los miembros del Partido y las huéspedes de honor de la Unión Soviética tienen prioridad. Las personas que esperaban fuera, en el frío, no parecieron sorprenderse al vernos colarnos. Melacrino no se molestó en disculparse o explicarse, y nadie se quejó en absoluto.
  • De vuelta a la calle, con mi nuevo atuendo, entendí por qué el oso era el símbolo de Rusia. La única forma en que un ruso podía sobrevivir al invierno consistía en vestirse de oso.
  • Nunca había topado con gente que se riera tan fácilmente como los rusos. Tal vez la risa representaba para ellos un lujo, más que para nadie. Tal vez se morían de sed de ella.
  • Al andar por la calle, al trabajar o al hacer cola, los rusos eran las personas más controladas que había visto jamás. En el teatro, las mismas personas eran incapaces de contenerse. Con cada uno de mis movimientos, el teatro se venía abajo.
  • Tal vez sea diferente en el teatro norteamericano. Aquí hay que contar una historia que responda a las preguntas del público, o su actuación fracasará.
  • Sólo tenía que hacer temblar una ceja para que el local se viniera abajo, así de dispuestos a reírse estaban. Era el sueño de un cómico.
  • El vodevil soviético utilizaba abundantemente a los acróbatas, equilibristas, bailarinas de kazatski, malabaristas y animales amaestrados. En realidad, el Vodevil del Pueblo era una versión adulterada y escenificada del Circo del Pueblo. El circo era con mucho el tipo de espectáculo más popular.
  • La mayoría de los iconos que vi eran bastante horribles. Tal vez no había ninguna moraleja en este caso, sino la vieja verdad de que los rusos son pésimos pintores.
  • Harpo Marx obtiene un gran éxito en Moscú. El primer artista popular norteamericano que actúa ante los soviéticos recibe una ovación de diez minutos con el público en pie.
  • Ganaba todo el dinero que necesitaba. Tenía más ofertas de trabajo y papeles de los que podía aceptar. Tenía amigos, cientos de buenos amigos, y una vida social muy rica. Tenía una vida privada satisfactoria y la intención de que siguiera siendo privada. Nunca hablaba ni aparecía sin disfraz ante el público. No me gustaba nada ver mi nombre impreso, a menos que fuese en relación con una película de los Hermanos Marx. Lo último que quería en este mundo era publicidad personal.
  • Las fuerzas armadas no querían saber nada de mí. Me recordaron, con mucho tacto, que era demasiado viejo, demasiado bajito y que carecía de cualquier clase de adiestramiento militar. Acepté la sugerencia y así fue cómo fui a la guerra. Durante cuatro años hice el Circuito de los Soldados.
  • Muy pronto comprendí que nadie tiene más poder en una base militar que un civil, y que ningún civil tiene más poder que un cómico que viaja con una banda compuesta por chicas, como yo. Por esta razón, nunca tuve problemas para conseguir que un oficial de alto rango actuara como comparsa en el número de los cuchillos en ninguno de los sitios donde actúe.
  • Al crecer los chicos, la casa se convirtió en un zoológico.
  • Susan y yo decidimos que les diríamos a nuestros hijos que eran adoptados en cuando pudieran entender cuatro palabras. Tenía que ser lo primero que aprendieran sobre la vida.
  • Estaba viviendo, a través mis hijos, el tipo de infancia que nunca tuve y que siempre deseé haber tenido.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

Anuncios

Una respuesta to “¡Harpo habla! de Harpo Marx – Apuntes Breves”

  1. […] ¡Harpo habla! de Harpo Marx. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: