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Todos mis hermanos de Manel Estiarte – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 13 de septiembre, 2016


© Manuel Estiarte, 2009.
Editorial: Plataforma Editorial.

Manel Estiarte, el waterpolista seis veces olímpico, ha asumido el reto de explicar sus experiencias en el deporte y en su vida personal. Después de leer este testimonio desgarrador, el lector necesitará tiempo para recuperarse de las emociones contenidas a lo largo de sus páginas, de confesiones personales que van más allá de lo que se puede esperar de un ser humano mundialmente reconocido, pero de quien se desconocen sus pensamientos más íntimos.

Nos muestra los valores más profundos del deporte: administrar la victoria y la derrota, desarrollar la generosidad con el compañero, defender los indestructibles lazos de amistad que se forjan en un vestuario, fomentar el respeto al contrario, acatar la disciplina y la obediencia al entrenador, el espíritu de lucha y de la autosuperación… Todos estos valores que el deporte nos enseña.

Manel Estiarte (Manresa, 1961). Alcanzó la gloria al ser campeón olímpico, el mayor honor en la vida de un deportista. Durante veinticuatro años ha formado parte de la élite del deporte mundial y ha participado en seis Juegos Olímpicos (Moscú, Los Ángeles, Seúl, Barcelona, Atlanta y Sídney). Debutó en unas Olimpíadas con diecinueve años, fue medalla de plata en Barcelona ’92, campeón olímpico en Atlanta ’96 y abanderado del equipo español en Sídney. En las seis ediciones olímpicas marcó 127 goles de los 1.561 que consiguió en las 581 veces que jugó con la selección española. Durante siete años fue elegido el mejor jugador del mundo, lo que le hizo merecedor, en 2001, del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • ¿La posibilidad de perder? En deporte esta posibilidad siempre es real, siempre está presente, no soñábamos con ella, pero la teníamos presente. Estaba allí como una somba.
  • Puedo conceder a duras penas, y para ser humilde, que algún equipo se hubiera podido preparar igual que nosotros: igual quizá sí, pero más no, no me lo creo, que me lo demuestren. Un entrenador nuevo que nos llevaba desde hacía dos años, con unas extralimitaciones, con una dureza, con una intensidad, con un más, más, más, más, de acabar locos.
  • Siempre, en todas las competiciones, a Jesús y a mí la tensión previsa nos provocaba naúseas; algunas veces lo habíamos intentado controlar pero todavía era peor, porque entonces vomitábamos donde no teníamos que hacerlo.
  • Hemos calentado, estamos bien, tenemos miedo, claroque tenemos miedo, es normal, yo no me creo esa tontería de que el equipo no ha de tener miedo, claro que ha de tener miedo el equipo, el miedo no te debe echar para atrás, pero tú debes asumir tu miedo, has de respetarlo, has de ser responsable, al miedo hay que hacerle frente con valentía, con convencimiento, y jugarás con todas tus capacidades.
  • ¿A qué venía provocarles más? ^¿Para qué darles algo, darles pie a algo? No le des nada a tu rival; tú ni ganas ni pierdes faltándole el respeto a un contrario; al revés, le das pie a él para que se levante con más fuerza.
  • Para quien lo contempla desde fuera, el partido perfecto es el que se empata: si los dos equipos son igual de buenos, lo lógico es el empate.
  • Ese penalti no lo debo dejar para nadie más. Y no se trata de una cuestión de gloria, ni de prestigio, ni de vanidad, esto es lo último que me pasaría por la cabeza ahora. Soy el capitán del equipo y debo cargar yo con esta responsabilidad, no tengo que descargar este peso sobre los hombros de ningún compañero mío.
  • Un partido no lo ganas o pierdes por un único detalle. No ganas ni pierdes por naderías, sino que ganas y pierdes por un conjunto de acontecimientos durante dos horas.
  • He aprendido una cosa en el deporte, y sigo pensando que es válida: en el deporte he aprendido la práctica, la intensidad. Esto no es lo mejor que se podría hacer, pero si lo hacemos, hagámoslo a tope.
  • El capitán es quien, en momentos como éstos, ha de ir con los compañeros, darles una palmada, animarles. Yo no hice nada de esto, no podía.
  • Hay algo que no sucedió en el vestuario y que quiero señalar; un hecho infrecuente en el deporte, cuando un equipo pierde y lo más fácil es volver la rabia contra quien sea: en nuestro caso, nadie, nadie del equipo se volvió a un compañero para recriminarle. Desafío a quien sea a que se le escape un partido y que en el vestuario no tenga nada que reprochar a un compañero.
  • Hoy el deporte tiene un cáncer que lo amenazara. La familia contemporánea atiborrada de imágenes y de reportajes en los que sólo tiene importancia el héroe mundial, el récord absoluto, el líder indiscutible a cuyos pies se arrodillan fotógrafos, cámaras y reporteros.
  • Mis padres nunca me dijeron: “Has de ganas”, “Has de jugar mejor”, sino: “Tienes que obedecer al entrenador”.
  • Cuando yo era pequeño, en los primeros años setenta del siglo pasado, no tenía la presión de una televisión que me enseñara a todas horas las proezas de Michael Phelps o de Rafa Nadal. No tenía la presión de la tele para admirar al mejor nadador del mundo.
  • Lo normal es que ahora el niño vea, en el niño que está a su lado, a su rival más que a su compañero. Falta compañerismo y lealtad; los padres presionan demasiado, se discuten con otros padres en las gradas…
  • A los amigos los eliges tú. Es lo único en esta puta vida a lo que tú puedes decir que sí o que no.
  • Mis dioses eran aquéllos a quienes yo veía cada domingo en mi piscina.
  • “Tú tienes que hacerlo todo porque tienes capacidad para hacerlo todo. Si nosotros no podemos llegar a algo y tú sí puedes, tú tienes la obligación de llegar”.
  • Los más silenciosos, los más reservados, aquellos por quienesaparentemente nadie daría un duro, los que menos parloteaban, pero cuando hablaban decían cosas realmente dirigidas al equipo, inteligentes, positivas… Esto es ser líder. Cualquier de nosotros capaz de transmitir energía positiva al equipo. Aquél a quien el equipo escucha, aquél que, cuando habla, no está pensando en sí mismo, sino en el equipo. Cuando juega, piensa en el bien del conjunto más que en el propio.
  • Una cosa es ser un “figura” y otra, un líder, El líder sirve al equipo, mientras que el “figura” se sirve de él.
  • Un equipo no está completo si el líder sólo cuenta con los “cracks”. Sin los humildes, no llega a ninguna parte.
  • Cuando no eres un líder auténtico, por muy alto que te encuentres eres incapaz de apreciar eso que tienes alrededor y que sin embargo es imprescindible para que tú te puedas mantener arriba.
  • Un jugador está completo cuando comprende que tiene que celebrar sus goles primero con sus compañeros, que son el alma del equipo, son los que le han pasado el balón, son los que están jugando con él.
  • El waterpolo no es como el fútbol, donde hay tiempo para chutar después de percibir en una instantánea la intención del protero. En waterpolo importa más tirar convencido que hacerlo al punto técnica o teóricamente más indicado. Una vez decidido lo que vas a hacer, has de mantenerlo hasta el último segundo.
  • La victoria y la gloria duran un isntante pero permanecen para siempre. Lo que se ha conseguido está ahí para siempre.
  • Cuando terminas tu carrera deportiva, si no tienes otra salida preparada, el mundo se te acaba bajo los pies.
  • Entrenador: “Cuando un deportista empieza a mirar el reloj un cuarto de hora antes de que termine el t iempo prefijado de entrenamiento, eso significa que le falta motivación, está sobre todo pendiente de que termine”.
  • Los chicos que están allí al fondo haciendo sus cosas serán especifícamente futbolistas, pero básicamente son deportistas. Uno está sentado antes del partido y tiene miedo; otro, también sentado, se lo toma con mayor tranquilidad; este otro tiene estos defectos; el de más allá, sus virtudes; éste se mueve entre los márgenes demasiado cercanos de sus límites; este otro tiene… No son más que deportistas como lo éramos nosotros. Cada uno con sus manías, con su manera de ser. Futbolistas o waterpolistas, deportistas al fin y al cabo, porque en el vestuario nada los distingue.

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raul

Una respuesta to “Todos mis hermanos de Manel Estiarte – Apuntes Breves”

  1. […] ¡Harpo habla! de Harpo Marx – Apuntes Breves Todos mis hermanos de Manel Estiarte – Apuntes Breves […]

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