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El misterio de la voluntad perdida de José Antonio Marina – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 13 de octubre, 2016


© José Antonio Marina, 1997
Editorial: Editorial Anagrama.

“Todo autor hace un pacto implícito o expreso con el lector. El mío es claro y nada presuntuoso. Pienso que al comprar mis libros el lector me contrata para que investigue por cuenta suya. Me considero, pues, un detective a sueldo. Más que a la estirpe de los científicos, pertenezco por vocación y destino a la de los investigadores privados.”

Así comienza este libro, que es, en efecto, la aclaración de un misterio: ¿Por qué ha desaparecido el concepto de voluntad de los libros de psicología?

Como en las buenas novelas policíacas, la trama se complica y lo que parecía un problema psicológico se convierte en un análisis de la cultura de este siglo. Un pequeño cambio conceptual (la sustitución de la voluntad por la motivación) resulta ser el holograma de la sociedad occidental contemporánea. El arte, la política, las costumbres, la educación, las terapias han sido afectados por él. Se ha afirmado, como dogma novedoso y confuso, la “libertad sin voluntad”, y esta promulgación, más arriesgada de lo que parece, nos está complicando la vida.

El autor alardea de que éste es un libro ultramoderno. La ultramodernidad supera las limitaciones de la modernidad y de la posmodernidad. Pretende unir la universalidad de la razón con la concreción de la poesía, la abstracción con el caso, la trigonometría con la historia del triángulo. La ultramodernidad “exige conocer mucha información, manejar argumentos simultáneos, tener un gusto especial por desenredar marañas, no asustarse por la complejidad y forzar a la inteligencia para que trabaje con dos sistemas que parecen contradictorios: el secuencial y el paralelo. Pensar en bloque y escribir en líneas. Argumentar en líneas y expresar en bloques. Algo tan complicado como escribir poéticamente un razonamiento matemático”. ¿Se trata realmente de un nuevo modo de hacer ciencia o de una presunción del autor? Al lector le corresponde sentenciar. Y aunque llegue a la conclusión de que el libro merece ser echado a las llamas, no habrá perdido el tiempo. Conocerá lo más granado de la investigación psicológica, neurológica y filosófica de nuestro tiempo.

El misterio de la voluntad perdida es la quinta obra del autor. Con sus libros anteriores (Elogio y refutación del ingenio, Teoría de la inteligencia creadora, Ética para náufragos y El laberinto sentimental, publicados por Anagrama) pretende ser un sistema de filosofía, nada recomendable para los estómagos que sólo admitan aforismos, fragmentos, iluminaciones y otras migajas filosóficas. También deben abstenerse los que piensen que la ciencia y la filosofía sólo son valiosas si son incomprensibles o aburridas. José Antonio Marina ha cosechado numerosos galardones: Premio Anagrama, Premio Nacional de Ensayo, Mejor libro del año (ABC), Premio “Elle”, Premio Giner de los Ríos de Innovación Educativa. No ha conseguido todavía ningún premio por una berza de su invención (polícroma, nutritiva y perfecta) pero no desespera. Cree que el mundo está más interesante que nunca y tan terrible como siempre, y que es tarea del filósofo colaborar para que ese interés se disfrute y para que esa terribilidad disminuya.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Pienso que al comprar mis libros el lector me contrata para que investigue por su cuenta. Me considero, pues, un detective a sueldo.
  • Confieso mi admiración por la señorita Marple y envidio su destreza para resolver enigmas analizando ejemplos cotidianos.
  • Casi todo lo que decismo para explicar la voluntad necesita contar con la voluntad por anticipado. Resolver el problema de la voluntad es resolver el enigma del barón de Münchhausen, que se sacó a sí mismo y a su caballo del pantano tirándose hacia arriba de los pelos.
  • Mis fuentes son las de siempre. La experiencia, la literatura científica, la literatura a secas, y el lenguaje.
  • No busques nunca la solución a un problema cuya realidad no hayas comprobado, ni investigues un crimen hasta que aparezca el cadáver.
  • Mis sospechas se confirmaron: la voluntad ha desaparecido de la psicología.
  • Primer dogma: La voluntad es siempre voluntad de poder. Fue el descrubrimiento de Nietzsche.
  • Segundo dogma: La voluntad es ante todo disciplina.
  • Tercer dogma: La voluntad es un concepto moralizante. Trae aparejada las nociones tremendas de responsabilidad, culpa, mérito.
  • Cuarto dogma: La voluntad impone una rigidez ontológica que anula la libertad.
  • Otros dos colorarios. La voluntad aparece como políticamente conservadora y como un obstáculo para la creatividad.
  • Nos ha sorprendido constatar que la sociedad actual valora la libertad por encima de todo, pero una libertad sin voluntad.
  • No hay motivación que no vaya acompañada de algún sentimiento.
  • La voluntad parece exigir que la vida tenga un sentido.
  • Por desgracia, no podemos ni prescindir de nuestros sentimientos ni fiarnos de ellos por completo.
  • Aristóteles consideraba que sólo podemos deliberar sobre los medios, nunca sobre los fines. Los deseos, la estructura de los motivos, proceden del carácter.
  • Es posible que la actitud activa o pasiba sea una de las dimensiones fundamentales de nuestra personalidad.
  • El determinismo puede producir libertad.
  • La inteligencia aplicada a los sistemas de motivación es la voluntad. La voluntad es la motivación inteligente.
  • Deliberar no es decidir. La decisión es un corte, una separación, un salto.
  • Kant: “El hombre sólo puede llegar a ser hombre a través de la educación”.
  • Es verdad que construimos la libertad utilizando materiales deterministas. Los poderosos hábitos sociales, que presionan mediante duros mecanismos, nos enseñan a controlar el impulso y a aprovechar la inteligencia, es decir, nos ponen en condiciones para alcanzar la autonomía.
  • Disraeli: “Los ingleses desconfían invariablemente de las verdades más evidentes si sospechan que quien las enuncia tiene ideas generales”.
  • Si no hubiera coacción previa no tendría sentido hablar de libertad. Dios no es libre. Un ser todopoderoso no tiene que liberarse de nada.
  • Hegel decía que la libertad es despedir a la naturaleza.
  • Por no haber comprendido que la libertad es un mero instrumento, los filósofos se han visto engarlitados en tres aporías, es decir, en tres trampas para incautos, sin poros por donde escapar.
    • Primera aporía: Sólo sería libre si me atreviera a hacer todo lo que físicamente soy capaz de hacer. En caso contrario, estoy esclavizado por mis miedos, mis creencias, o por los valores sociales, y no soy libre.
    • Segunda aporía: Tampoco soy libre si no conozco por completo las razones de mi decisión. Para ser libres nuestras decisiones tendrían que ser transparentes a nosotros mismos, de otro modo no sabemos nunca lo que elegimos.
    • Tercera aporía: Para ser libre tenemos que obrar ateniéndonos a razones, pero entonces estamos sometidos a ellas. Un acto libre tendría que ser un acto gratuito, no motivado.
  • Liertad es liberación de.
  • Hay muchos esclavos felices.
  • A veces es difícil enfrentarse a la posibilidad y resulta consolador refugiarse en la rutina. Prescindir del gurú puede ser una carga difícil.
  • para el hindú, la verdad no es esencial por sí misma. Vale por su utilidad soteriológica. No busca el conocimiento sino la salvación. La salvación del dolor, claro.
  • Shakespeare: “Lloramos al nacer. Nos da tristeza emprender la estúpida comedia”.
  • Las funciones mentales superiores son fruto lentísimo de la cultura.
  • Descartes: “La tragedia del hombre es nacer niño”.
  • Suelo decir a mis alumnos que las drogas, incluido el alcohol, no son un problema sino una mala solución a un problema.
  • Muchos trastornos psicológicos se deben al fracaso de individuos vulnerables para adaptarse a la realidad.
  • La persona vulnerable va a interpretar con frecuencia la realidad como ofensiva, abrumadora, terrible, insoportable. Todo alentará su desaliento.
  • Cualquier drogadicto pueda dejar la droga, lo que no puede hacer es volver al mundo transitable sin ella.
  • Los monos hambrientos a los que se deja elegir entre cocaína y comida, casi siempre escogen la cocaína, muriendo de desnutrición o de sobredosis.
  • Una sociedad bien organizada es la que permite a cada sujeto comprobar su capacidad de dirigir su vida. ¿Cómo? En primer lugar, consiguiendo que las conductas que merecen premio sean premiadas.
  • Lo inteligente, decía Aristóteles, es tener miedo o ira o el sentimiento que sea, cuando, donde y con la intensidad que se debe.
  • Las creencias son hábitos de la memoria.
  • Los sujetos depresivos padecen con frecuencia las siguientes distorsiones cognitivas:
    • Inferencia arbitraria. Proceso de llegar a una conclusión sin evidencia que la apoye.
    • Abstracción selectiva. Valoración de una experiencia centrándose en un detalle específico, e ignorando otros más relevantes.
    • Generalización excesiva.
    • Magnificación o minimización. Errores cometidos al evaluar la magnitud de los acontecimientos, aumentando lo que nos perjudica y disminuyendo lo que podría enorgullecernos.
    • Personalización. Tendencia y facilidad para atribuirse sucesos externos.
    • Pensamientos absolutistas y dicotómicos. Tendencia a clasificar todas las experiencias en dos categorías opuestas y absolutas, adjudicándose la negativa.
  • Nuestra salvación está en crear nuevos hábitos y eso sólo se consigue mediante la acción.
  • Un buen entrenador sabe que las metas sólo son motivadores si cumplen las siguientes condiciones:
    • La meta debe expresarse en conductas medibles.
    • Las metas deben ser difíciles pero realistas. Si son demasiado fáciles no estimulan. Si son demasiado difíciles, frustran.
    • Hay que distinguir entre metas a corto y largo plazo.
    • Tenemos que proponernos metas de ejecución, no metas de competición. En la meta de ejecución te comparas contigo mismo. En las metas de competición la referencia es otro.
    • Establecer metas positivas, de las que se puede presumir, y no metas negativas.
    • Identificar las estrategias para conseguir las metas.
    • Llevar un registro de las metas conseguidas.
    • El atleta debe saber si está alcanzando o no las metas.
  • No hay cultura sin moral.
  • La moral tiene tanto poder porque va acompañada, transmitida y reforzada por los sentimientos que tienen que ver con nuestra pertenencia a la sociedad, en especial la vergüenza.
  • Hayek: “El hombre no viene al mundo dotado de sabiduría, racionalidad y bondad: es preciso enseñárselas, debe aprenderlas”.
  • Heidegger no fue nazi por azar.

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raul

Una respuesta to “El misterio de la voluntad perdida de José Antonio Marina – Apuntes Breves”

  1. […] El misterio de la voluntad perdida de José Antonio Marina. […]

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