Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

La histeria de Sigmund Freud – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 29 de diciembre, 2016


Título original: Studien über Hysterie.
© Sigmund Freud Copyright, 1966.
© de la traducción: Biblioteca Nueva
Editorial: Alianza Editorial.

Ninguna teoría acerca del funcionamiento y estructura de la mente ha ejercido tanta influencia ni ha adquirido un estatus tan preponderante como la doctrina psicoanalítica, cuyas categorías y explicaciones no tardaron en convertirse en núcleo de un modo radicalmente nuevo de entender la realidad psíquica que ha marcado de forma notable el mundo moderno.

Editada por primera vez en 1895, La histeria fue la primera gran obra que publicó Sigmund Freud (1856-1939).

Dividida en tres partes, la primera incluye un trabajo introductorio sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos, la segunda reproduce cuatro historiales clínicos y la última realiza una generalización teórica del método terapéutico desarrollado por Freud y J. Breuer para el tratamiento de las perturbaciones histéricas.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • En la mayoría de los casos, el simple examen del enfermo no basta, por penetrante que sea, para descubrirnos tal punto de partida; resultado negativo, debido en parte a tratarse muchas veces de sucesos que al enfermo desagrada rememorar; pero, sobre todo, a que el sujeto no recuerda realmente lo buscado, e incluso ni sospecha siquiera la conexión causal del proceso motivador con el fenómeno patológico.
  • Casi siempre es necesario hipnotizar al paciente y despertar en él durante la hipnosis los recuerdos de la época en que el síntoma apareció por vez primera.
  • La desproporción entre el síntoma histérico, persistente a través de años enteros, y su motivación, aislada y momentánea, es la misma que estamos habituados a observar en la neurosis traumática. Con frecuencia, la cusa de los fenómenos patológicos, más o menos graves, que el paciente presenta, está en sucesos de su infancia.
  • En muchas ocasiones es tan perceptible la conexión, que vemos con toda evidencia cómo el suceso causal ha dado origen precisamente al fenómeno de que se trata y no a otro distinto.
  • En otros casos no es tan sencilla la conexión; entre la motivación y en fenómeno patológico no existe sino una relación simbólica.
  • Estas observaciones nos parecen demostrar la analogía patógena de la histeria común con la neurosis traumática y justificar una extensión del concepto de “histeria traumática”.
  • En la neurosis traumática, la verdadera causa de la enfermedad no es la leve lesión corporal, sino el sobresalto o sea el trauma psíquico.
  • Hemos hallado y para sorpresa nuestra, que los distintos síntomas histéricos desaparecían inmediata y definitivamente en cuanto se conseguía despertar con toda claridad el recuerdo del proceso provocador, y con él el afecto concomitante, y describía el paciente con el mayor detalle posible dicho proceso dando expresión verbal al efecto. El recuerdo desprovisto de afecto carece casi siempre de eficacia.
  • La reacción del sujeto al trauma sólo alcanza un efecto “catártico” cuando es adecuada; por ejemplo, la venganza.
  • Los enfermos no disponen d e estos recuerdos como de otros de su vida. Tales sucesos faltan totalmente en la memoria de los enfermos, hallándose éstos en su estado psíquico ordinario, o sólo aparecen contenidos en ella de un modo muy sumario. Ahora bien: sumido el sujeto en la hipnosis, y sometido durante ella a un interrogatorio, emergen de nuevo dichos recuerdos con toda la intacta vitalidad de sucesos recientes.
  • Se demuestra, en efecto, que tales recuerdos corresponden a traumas que no han sido suficientemente “descargados por reacción”. Llegamos a descubrir dos series de condiciones en las cuales no ha existido reacción alguna al trauma.
  • En el primer grupo de condiciones incluimos aquellos casos en los que los enfermos no han reaccionado a traumas psíquicos porque la naturaleza misma del trauma excluía una reacción, como sucede en la pérdida irreparable de una persona amada; porque las circunstancias sociales hacían imposible la reacción o porque, tratándose de cosas que el enfermo quería olvidar, las expulsaba intencionadamente de su pensamiento consciente.
  • La segunda serie de condiciones no aparece determinada por el contenido de los recuerdos, sino por los estados psíquicos con los cuales han coincidido en el enfermo los sucesos correspondientes. En estos casos es la naturaleza de estos estados que impidió toda reacción al suceso.
  • Las representaciones devenidas patógenas se conservan tan frescas y plenas de afecto porque les está negado el desgaste normal mediante la descarga por reacción o la reproducción en estados de asociación no cohibida.
  • La existencia de estados hipnoides es base y condición de la histeria.
  • El curso típico de una grave histeria es el de formarse primero, en estados hipnoides, un contenido de representaciones, que luego, suficientemente crecido, se apodera de la inervación somática y de la existencia del enfermo.
  • El neurótico, es cuya conciencia de sí mismo falta muy pocas veces un rasgo de depresión y expectación angustiosa, forma gran cantidad de tales representaciones contrastantes o las percibe con mayor facilidad, dándoles además, mayor importancia.
  • Doctor Liébeault: “Si dispusiéramos del meido de sumir en el estado de somnabulismo a todos los sujetos, la terapia hipnótica sería la más poderosa de todas”.
  • Hemos hallado, en efecto y para sorpresa nuestra, al principio, que los distintos síntomas histéricos desparecían inmediata y definitivamente en cuanto se conseguía despertar con toda claridad el recuerdo del proceso provocador, y con él el afecto concomitante, y describía el paciente, con el mayor detalle posible, dicho proceso, dando expresión verbal al afecto.
  • La forma en que actúa nuestro método terapeútico: anula la eficacia de la representación no descargada por reacción en un principio, dando salida, por medio de la expresión verbal, al afecto concomitante, que había quedado estancado, y llevándola a la corrección asociativa por medio de su atracción a la conciencia normal (en una ligera hipnosis) o de su supresión por sugestión médica, como sucede en los casos de sonambulismo con amnesia.
  • Las neurosis más frecuentes son, en su gran mayoría, “mixtas”. No son tampoco raras las formas puras de neurastenia y neurosis de angustia, sobre todo en persona jóvenes. En cambio, es difícil hallar formas puras de histeria y de neurosis obsesiva, pues estas dos neurosis aparecen combinadas, por lo general, con la de angustia.
  • Concreté mis descubrimientos en la teoría de que por medio de mi labor psíquica había de vencer una fuerza psíquica opuesta en el paciente a la percatación consciente (recuerdo) de las representaciones patógenas.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

Anuncios

2 comentarios to “La histeria de Sigmund Freud – Apuntes Breves”

  1. […] La histeria de Sigmund Freud. […]

  2. […] La histeria de Sigmund Freud. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: