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Bajo la bandera del terror de Sami Moubayed – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 5 de enero, 2017


Título original: Under the Black Flag.
© Sami Moubayed, 2015, 2016.
Editorial: Ediciones Península.

Surgida del caos de la revolución siria, Dáesh, o Estado Islámico, ha conseguido en poco tiempo hacer olvidar a Al Qaeda, ha expandido su ideología, ha multiplicado el número de sus miembros, y plantea una amenaza significativa a todo Oriente Medio, si no a todo el mundo.

Sami Moubayed, periodista radicado en la zona, ha tenido acceso al movimiento y ha hablado con muchos de sus integrantes. Su libro es una visión desde dentro de una organización que ha acaparado los titulares de medio mundo con su escalofriante mezcla de barbarie y poderío militar.

Estamos ante un recorrido inédito por el origen de Dáesh; también por su situación actual y por las aspiraciones de futuro de una organización que ha conseguido erigirse en un proto Estado, con capital, ejército, policía, servicio secreto, cortes, himno… Y que controla una población de unos seis millones de habitantes en un área similar a la de la Gran Bretaña.

Hundiendo sus raíces en el sueño islamista del califato, el líder de Dáesh, Abu Bakr Al Bagdadi, ah puesto en pie una estructura perfectamente engrasada que acapara los titulares de medio mundo con escalofriante mezcla de barbarie y poderío militar, y que gracias al apoyo de amplias capas de la población, Moubayed alerta, ha venido para quedarse.

Sami Moubayed es un historiador sirio, fundador de la Damascus History Foundation. Fue profesor invitado en el Carnegie Middle East Center de Beirut, Líbano, durante el curso 2012-2013. Sus artículos sobre Oriente Medio han aparecido en periódicos como al-Ahram Weekly, al-Hayat, Gulf News, The Daily Star, Washington Report on Middle East Affairs y Asia Times. Tiene un blog en The Huffington Post y colabora con The Washington Post.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS/ISIL/IS) es una organización relativamente nueva, nacida tras la ocupación estadounidense de Bagdad en 2003. “Dáesh” es el acrónimo árabe que muchos árabes y extranjeros usan para referirse a ISIS. Sus adeptos detestan ese nombre, porque les suena bastante ridículo, y prefieren referirse a él sin abreviarlo: “al Dawla al islamiya” (El Estado Islámico).
  • Sus raíces ideológicas son mucho más antiguas y se remontan, de hecho, a los primeros años del islam y a la generación de los primeros musulmanes. Los islamistas creen que la meta última de los verdaderos creyentes es establecer un Estado regido por las leyes de la sharía islámica y gobernado por un califa, como en los primeros tiempos del islam, inmediatamente después de la muerte del profeta Mahoma, que tuvo lugar en 632. Ése es el punto esencial de la ideología de ISIS. La idea del califato ha sido un sueño sagrado que se ha transmitido de generación en generación entre los islamistas.
  • Los yihadistas sirios han querido refundar un califato en Damasco, antigua capital de la gloriosa dinastía de los Omeya hace más de 1200 años. Ahí es donde el islam forjó su primer imperio, con un funcionariado propio, seguridad interna, ejército naval y servicio de correos.
  • La generación de lso primeros musulmanes (Abu Bakr al Sidiq, Omar ibn al Jatab, Utman ibn Afan y Ali ibn Abi Talib), los cuatro verdaderos califas del islam suní, constituyeron el paradigma de la práctica islámica. En árabe se llama “salaf”, o “predecesores”, en el sentido de “primeros musulmanes”. A quienes viven de acuerdo con su ejemplo se les conoce como “salafistas”.
  • Los salafistas yihadistas de la era moderna afirman que quieren reformar el islam desde dentro, ayudando a liberar y purificar la fe de prácticas no islámicas. Esas reformas van desde la demolición de falsos ídolos, como son estatus y lápidas, hasta la prohibición de: el uso de cepillo de dientes, en f avor de la misuak (una especie de escobilla que, con la misma finalidad, ya usaba el Profeta); las corbatas; y el hábito de fumar. En la práctica lo que pretenden es ver el mundo islámico regresar en su ética, sus virtudes y sus prácticas al prisma de la era primitiva musulmana, representada en los primeros califas.
  • El concepto de “salafismo” surgió originalmente en el siglo XIX como reacción al aumento de la influencia europea en el mundo musulmán, que desafiaba y erosionaba normas sociales, culturales y religiosas vigentes desde hacía mucho tiempo. No era sólo que los cónsules y mercaderes europeos ejercieran una influencia creciente, sino que en el Imperio Otomano aumentaba el número de escuelas misioneras y extranjeras: holandesas, rusas, estadounidenses, francesas, británicas.
  • En el mundo actual, los salafistas aspiran a instaurar una teocracia global, gobernada por una versión rigorista de la fe musulmana.
  • Sus arcas están rebosantes de ingresos del petróleo, lo que le permite funcionar como un verdadero Estado.
  • En un primer momento dudé sobre la conveniencia de escribir este libro. Se trataba de un proyecto peligrosos que podría haberme costado la vida. Soy historiador sirio especializado en la Siria prebaazista.
  • En el norte del país, donde el ISIS actualmente gobierna, el Estado se ha esfumado por completo.
  • Mustafá Kemal Atatürk, presidente laico de Turquía, abolió el último califato islámico oficial el 3 de marzo de 1924. “Debo aclarar que quienes busquen mantener a los musulmanes absortos en la ilusión del califato son enemigos de los musulmanes”.
  • Los musulmanes suníes afirma que el linaje del califa debe remontarse directamente hasta la poderosa tribu de los coraichitas de La Meca o hasta cualquier de sus subramas, dado que La Meca es la cuna del islam.
  • La escuela hanafí del islam considera que los nocoraichitas también pueden asumir el mando del califato, lo que explica que los sultanes otomanos llegaran a dirigir un imperio musulmán a pesar de que ninguno de ellos procediera de la aristocracia de La Meca.
  • Los musulmanes chiíes creen que proceder de na familia notable de La Meca no basta para convertirse en califa. Los aspirantes potenciales han de descender, específicamente, de la Ahl al Bayt (la familia del Profeta).
  • Al Bagdadi quiere arrogarse la mayor legitimidad posible histórica, religiosa y popular posible; con todo, ello no debería verse como un intento de apaciguar ni a los chiíes ni a los suníes que se oponen a él.
  • La piedra angular de la jurisprudencia islámica son los hadices del Profeta, una meticulosa recopilación de las palabras y acciones de Mahoma que, para todos los mulsulmanes, es segundo en importancia tras el Sagrado Corán.
  • Aunque el islam empieza con Mahoma, todas las referencias coránicas a un “califa” (el sucesor de Dios en la Tierra), corresponden a la tradición abrahámica, preislámica.
  • El califa debe ser un hombre. A las mujeres no se les permite asumir el cargo.
  • El califa debe saber mucho sobre el islam; debe ser justo, digno de confianza y de moral intachable. También debe ser físicamente apto, espiritual, valeroso y capaz de proteger a la uma contra sus enemigos. El califa nunca está por encima de la ley del Corán. Si incumple los preceptos coránicos, puede ser impugnado por un Consejo de la Shura.
  • En los escritos de Ibn Taymiya (1263-1328) afirmaba que el renacimiento sólo se conseguiría si los musulmanes regresaban a las primeras interpretaciones del Sagrado Corán y a la vida y la práctica de los salaf (primero musulmanes).
  • Las ideas de Ibn Taymiya sobrevivieron largo tiempo a su muerte: las preservaron y las enseñaron eruditos de Damasco, El Cairo y Arabia. Éste había inspirado a dos figuras musulmanas fundamentales que, por sí mismas, ejercieron una gran influencia en las mayores transformaciones del islam suní. Mohamed ibn Abd al Wahab (1703-1792) y Mohamed ibn Saud (muerto en 1765) fueron los fundadores del wahabismo moderno que, a su vez, constituye el tronco de la teoría de ISIS.
  • Gracias a Arabia Saudí, el wahabismo ha sobrevivido mucho más que sus artífices.
  • La conexión invisible entre el wahabismo de los siglos XVIII y XIX y el ISIS del siglo XXI no implica necesariamente que Arabia Saudí esté directamente detrás del auge de todo el yihadismo en el mundo de hoy. Aun así, los yihadistas contemporáneos son el resultado intelectual de una escuela de pensamiento fundada en el Desierto de Arabia en 1744. Dicha escuela halla terreno abonado en la psique del oficialismo saudí y en los libros de los teóricos de ese país.
  • Sin el wahabismo no existiría Arabia Saudí, ni Estado Islámico, hoy, en Raqa, ni se hablaria de al Qaeda ni del ISIS.
  • Hillary Clinton, diciembre 2009: “Arabia Saudí sigue siendo una base económica fundamental para al Qaeda […] y otros grupos terroristas”. Los donantes saudíes fueron “la fuente más significativa de financiación de grupos terroristas suníes en todo el mundo”, añadía.
  • Los Hermanos Musulmanes, movimiento fundado en Egipto en 1928, pedían la reinstauración del califato.
  • El título de califa sólo puede ser concedido por toda la nación del islam, no por un grupo o individuo específico.
  • No existe ningún líder en el mundo suní que proclame un mensaje suní. Ninguno de los líderes laicos ha estado a la altura.
  • Los musulmanes suníes de hoy están donde estaba el chiísmo hace casi cuarenta años: se sienten débiles, sin líder, victimizados y abandonados.
  • La Casa de Saud intentó ejercer el liderazgo suní en los mundos árabe y musulmán, pero su forma de islam radical wahabí siempre ha sido un obstáculo para su éxito, lo mismo que la longevidad de sus monarcas, que en todos los casos han reinado mucho más allá de la edad de jubilación.
  • Mientras los suníes mayoritarios siguieran sin líder y se sintieran victimizados, las acciones y las ideas de al Bagdadi seguirían calando, tal vez incluso más allá del tiempo de su vida.
  • El “baño de sangre” de Hama de 1982 constituyó un duro golpe para los Hermanos Musulmanes y fue un punto de inflexión en la vida de los yihadistas sirios. Centenares de sus miembros fueron juzgados por tribunales militares, que los condenaron a muerte o a penas de cárcel. Los pocos que sobrevivieron huyeron a Arabia Saudí, Jordania e Irak.
  • La poligamia, aunque permitida en el islam, queda totalmente excluida para los yihadistas. Un guerrero yihadista podía casarse las veces que quisiera, pero sólo tras divorciarse de su esposa anterior.
  • El ISIS no sigue la estrategia de al Qaeda del “enemigo lejano”, y prefiere la del “enemigo cercano”, aunque a nivel regional. Así, el objetivo principal del ISIS no ha sido Estados Unidos, sino el régimen chií de Bagdad y el régimen baazista/alauita de Damasco.
  • A diferencia de lo que ocurre en la cultura cristiana, el negro no es el color de la muerte y el luto para el ISIS. Al contrario: los musulmanes suníes relacionan la muerte con el color blanco, que significa la pureza de la otra vida y la limpieza tanto del cuerpo como del alma. El blanco sólo se permite en tiempos de tristeza, mientras que el negro es el color de la vida cotidiana.
  • Quienes habían sido empleados de los gobiernos de Irak y Siria han podido mantener su trabajo en el territorio ocupado por el ISIS, pero sólo tras jurar lealtad al Estado Islámico. En cambio los policías iraquíes y sirios han sido despedidos, y sustituidos por un escuadrón de la moral y el vicio similar al que existe en Arabia Saudí.
  • El ISIS tiene todo lo que necesita un Estado para sobrevivir.
  • Supuestamente ha conseguido entrar en varias ciudades haciendo pasar a sus seguidores por refugiados sirios. Es más fácil viajar por mar que por aire, dado lo estricto de las normas de seguridad de los aeropuertos europeos.
  • La expansión por el norte de África deja claro que el ISIS no va a ir a ninguna otra parte en el futuro inmediato.
  • Dependiendo de con quién se hable en la compleja telaraña de la política de Oriente Próximo, los dedos siempre señalan a Arabia Saudí, Turquía, Israel o la propia Siria. En uno u otro momento, todos esos Estados han sido acusados de financiar al ISIS o de facilitar su espectacular ascenso al poder.
  • Si no hubiera existido una población dispuesta a acoger al ISIS, el Estado Islámico no se hubiera implantado tan rápidamente. La gente estaba cansada de la vieja manera de hacer las cosas, y desesperada por romper con el pasado.
  • El poder corrompe. Así de sencillo.
  • El ISIS nació del fracaso del Baaz.
  • La historia está llena de Estados fundados por malhechores armados con grandes espadas y tácticas brutales.

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raul

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