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Frases Llenas

Las mentiras de la ciencia de Dan Agin – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en martes, 31 de enero, 2017


Título original: Junk Science.
© Dan Agin, Ph. D.
Editorial: Ediciones Robinbook.

¿Sabe que los alimentos modificados genéticamente no entrañan ningún riesgo para la salud humana y que su explotación podría solventar muchos de los problemas del Tercer Mundo? ¿Y que la experimentación con células madre es completamente lícita y no plantea ningún dilema moral? ¿Y que el cambio climático es cierto, pero no como suelen contarlo?

Las mentiras de la ciencia es un alegato cuidadoso y extraordinariamente razonado contra los peligros de la corrupción de la ciencia en el que su autor, Dan Agin, nos advierte del alto precio que, sin darnos cuenta, estamos dispuestos a pagar a cambio de una pretendida comodidad y tranquilidad.

Con un estilo sencillo y ameno, pero no por ello menos riguroso, Agin denuncia las manipulaciones más habituales, pone en evidencia las falsificaciones más burdas y alerta de los riesgos que conlleva la indiferencia. Jamás el ser humano se ha encontrado en una situación tan comprometida. El conocimiento nos permite ser libres, pero si dejamos que otros piensen por nosotros, estaremos perdidos. Quizás no tengamos demasiadas oportunidades para evitarlo.

Este libro denuncia la corrupción en el mundo científico, sus efectos perniciosos y el peligro que todo ello supone para la sociedad.

Sin embargo, su autor, Dan Agin no se ocupa de mostrar cuanto hay de maligno o erróneo en la ciencia, sino de denunciar su manipulación (destructiva a escala social y, a menudo, de fatales consecuencias) por parte de los propios científicos o de otras personas en aras de ciertos intereses políticos y económicos. A lo largo de sus páginas, trata de una amplia gama de cuestiones controvertidas en diversos ámbitos de la ciencia y la tecnología, para denunciar la impostura y, sobre todo, mostrar las graves consecuencias que pueden llegar a tener.

  • Fraudes y manipulaciones científicas.
  • Mentiras y falsas creencias sobre las dietas.
  • Los alimentos transgénicos y su mala prensa.
  • Los peligros de las presuntas terapias contra el envejecimiento.
  • El gran negocio de la medicina.
  • La contaminación, entre el peligro público y los intereses privados.
  • El calentamiento global.
  • La controversia sobre las células madre.

Un libro de estas características podría parecer pesimista o incluso desesperanzado. Nada de eso. Agin es consciente de la dificultad que entraña alzarse contra las industrias de la mentira, sobre todo cuando operan a gran escala, pero no cae en el derrotismo. Como muy bien nos indica desde la introducción, podemos cambiar el rumbo. Cada civilización ha tenido la oportunidad de dirigir su propio destino o bien de permanecer a la espera de lo que depare el futuro. ¿Qué hacer? Antes de decidir, pensemos por un momento en que nuestro hijos y nietos habrán de afrontar las consecuencias derivadas de lo que hagamos ahora.

Dan Agin, doctor en psicología biológica, se ha dedicado durante más de 30 años a la investigación neurobiológica. Profesor emérito de genética molecular y biología celular en la Universidad de Chicago, en la actualidad es editor jefe de la publicación Science Week.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Si prosiguen las prácticas corruptas en el cmapo en la ciencia, el siglo XXI será testigo de un descenso a una edad oscura que hará que sean benignos los problemas del siglo XX.
  • Trataré una amplia gama de cuestiones controvertidas en diversos ámbitos de la ciencia y la tecnología, me centraré en los casos de corrupción y en los efectos que tienen en la sociedad, más peligrosos e, incluso, catastróficos de lo que suele pensarse.
  • La situación no es buena. No lo es cuando la ciencia y la tecnología, los dos motores principales del progreso político, social y económico, son incomprendidas, malinterpretadas o, lo que es peor, tergiversadas, con el consiguiente peligro que ello supone.
  • La ignorancia en lo que respecta a la ciencia y el rechazo de sus logros son responsables de buena parte de la miseria y muerte de muchos seres humanos, mucho más que cualquier otra cuestión, ya se trate de guerras, inundaciones o terremotos.
  • Esa ignorancia se refiere a la brecha que existe entre los conocimientos de la opinión pública y el que poseen los científicos, una brecha a todas luces artificial.
  • La dirección de la ciencia y la tecnología, y sus repercusiones sociales son impredecibles a largo plazo, al igual que los posibles daños o beneficios a los que pueda llevar alguna de las vías de investigación en particular.
  • No sería extraño que los temores suscitados por la ciencia y la tecnología cediesen paso a efectos mucho más benignos e inimaginados hasta el momento.
  • Suelo usar el término mala ciencia para referirme a las investigaciones que, en ciertos casos, incurren en fallos (por ejemplo, la ausencia de medidas de control adecuadas o una interpretación basada en presupuestos falsos).
  • Mientras el creacionismo debe rechazarse sin más, un experimento sobre el origen de la vida para el que no se hayan dispuesto los controles adecuados puede corregirse.
  • Una de las características más importantes de la ciencia basura es la ausencia de todo fundamento científico, ya que suele basarse más en deseos, fantasías y otras concepciones similares.
  • Cuán difícil es trazar la fina línea que separa la ciencia de la política.
  • Hacer una interpretación sesgada de ciertos datos es una acto de manipulación y, cuando ésta obedece a una estrategia deliberada, nos hallamos ante una de las formas más peligrosas de esa ciencia basura.
  • La ciencia es una actividad humana y, como tal, quienes participan en ella muestran las mismas debilidades que otras personas.
  • Con frecuencia, esa ciencia basura se convierte en el instrumento de quienes desean controlar la opinión pública por una u otra razón.
  • No es tan extraño que la ciencia basura venga de la mano de actitudes dogmáticas.
  • Podría decirse que la ciencia es el producto del examen racional de la realidad, mientras que la ciencia basura es el enturbiamiento de esa labor a causa de la incuria, el miedo, las creencias erróneas y la falsificación deliberada.
  • El nombre de Galileo Galilei (1564-1642) se ha convertido en sinónimo de la lucha eterna entre la ciencia y el dogmatismo. La confrontación básica e irresoluble entre el dogma y la ciencia.
  • La eugenesia es uno de los ejemplos más lamentables de aplicación torticera de la ciencia, sobre todo cuando desemboca en prácticas que podrían considerarse genocidas.
  • La eugenesia arraigó con fuerza en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo pasado gracias al esfuerzo de intelectuales y científicos prominentes que no mostraron demasiados reparos en defender sus consideraciones.
  • En Alemania, los nacionalsocialistas imitaron el modelo desarrollado por Harry H. Laughlin para desarrollar un programa de esterilización masiva en 1933 que afectó a más de 400.000 personas. Las leyes y programas de eugenesia nacionalsocialistas fueron desarrollados a imitación de los estadounidenses.
  • Fuera de su especialidad, los científicos son unos ignorantes que, a veces, pueden causar graves daños si nos dejamos intimidar por su prestigio.
  • Trofim Denisovich Lysenko (1898-1976) se ha convertido en el ejemplo más representativo de la corrupción de la ciencia. Sus ideas no eran nuevas en absoluto, ya que retomaba las teorías del biólogo francés Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829). La historia de Lysenko no puede extrapolarse a toda la ciencia soviética. Muchos biólogos se dieron cuenta del dirigismo del gobierno.
  • La comunidad científica internacional despreciaba las investigaciones y las publicaciones realizadas por los biólogos soviéticos y, hasta la década de 1990, apenas se tomaron en serio sus trabajos.
  • Un científico joven o poco conocido se enfrenta a un sinfín de dificultades cuando se dispone a publicar los resultados de un experimento, sobre todo si éstos han sido manipulados, ya que es muy probable que se descubra muy pronto la impostura. Sin embargo, no sucede lo mismo en el caso de un científico de reconocido prestigio, una autoridad, ya que, por muchos años que lleve falsificando su labor, sus conclusiones serán tomadas por ciertas.
  • Cuando se trata de personas honradas, su egoísmo da pie a avances importantes; cuando no lo son, tan sólo se obtiene una pseudociencia inútil, algunas veces, y peligrosa otras.
  • La manipulación de datos es más difícil de ocultar en las ciencias físicas que en las biológicas.
  • No es cierto que todos los experimentos científicos, ni tan siquiera los más importantes, acaben por repetirse en otros centros de investigación. No siempre es así, sobre todo cuando proceden de científicos o entidades de prestigio.
  • Los hechos demuestran que existe una parte considerable de la producción científica donde abundan los datos falsos y que aparece año tras año en centenares o quizás miles de publicaciones especializadas.
  • Para los medios de comunicación, no es tan importante que la opinión pública tenga conocimiento de lo que pas como que el espectáculo pueda continuar.
  • Maurice Wilkins: “La ciencia, con la ayuda de la tecnología, es la única manera de evitar el hambre, la enfermedad y la muerte”.
  • No puede demostrarse que un fármaco o un alimento sean completamente inofensivos. Como mucho, puede asegurarse que, bajo ciertas circunstancias, no se han observado daños evidentes.
  • En la actualidad, las técnicas empleadas, por muy artificiales que puedan parecer, son tan naturales como las antiguas (aunque un poco más sofisticadas), si bien permiten obtener resultados con mayor rapidez y seguridad. Las nuevas técnicas de manipulación genética pueden acelerar el proceso y eliminar en buena parte el azar, lo cual redunda en una selección mucho más cuidadosa de los rasgos que se desean potenciar. Aun así, el producto final (sea fruta, verdura, legumbre o grano) no guardará demasiadas diferencias en comparación con otras variedades obtenidas por procedimientos tradicionales.
  • No cabe duda de que los productos alimentarios obtenidos por técnicas de modificación genética que se comercializan actualmente no entrañan ningún riesgo de salud.
  • Ojalá en un futuro no muy lejano las prácticas de la industria tabacalera durante los siglos XX y XXI se hayan convertido en un ejemplo paradigmático de cómo puede manipularse a la opinión pública en aras del beneficio de unas cuantas empresas. La salud pública se ha subordinado a los intereses del mundo empresarial.
  • Uno de los problemas más acuciantes a los que debe enfrentarse la medicina moderna es la proprensión que muestran muchos de sus profesionales a ceder a las presiones de las grandes compañías farmacéuticas para que receten lo que a ellas les conviene. Los visitadores médicos constituyen una especie de élite de la profesión y saben muy bien cómo sugerir a un facultativo cómo debe hacer su trabajo.
  • Un estudio todavía reciente ha demostrado la existencia de sólidos lazos financieros entrela industria, los investigadores y las instituciones académicas. Según los datos aportados, un tercio de los artículos publicados hoy obedece a la voluntad expresa de las compañías financieras que corren con los gastos y desean rentabilizar cuanto antes sus inversiones.
  • Tenemos que luchar para que todos los profesionales obtengan los fondos necesarios sin que, para ello, deban falsificar datos y resultados. De lo contrario, correremos el peligro de arruinar la empresa científica. Por d esgracia, no hay en estos momentos nada que nos garantice que conseguiremos detener esta tendencia.
  • Los gobiernosde los países más desarrollados no evita pronunciarse sobre las denomindas terapias alternativas, hasta el punto de existir un vacío legal al respecto que ha permitido el desarrollo de todo un sector que se ha afianzado en el mercado.
  • No existen varios tipos de medicina, sino una sola: la científica, ya que está basada en datos fehacientes. El resto no es más que un terreno abonado para que todo tipo de comerciantes intenten embaucar al público con sus curas y ensalmos milagrosos. A pesar de que no todas estas presuntas disciplinas carecen de todo fundamento, gozan de una gran acogida y se han convertido en un sector empresarial cada vez más pujante.
  • Un estudio bastante reciente muestra que la quinta parte de los productos ofrecidos en los comercios de Boston como fármacos ayurvédicos poseen niveles potencialmente dañosos de plomo, mercurio o arsénico, con el consiguiente riesgo para los consumidores.
  • La lista de medicinas “milagrosas” no tiene fin.
  • Una gran cantidad de pacientes que se sienten frustrados al saber que no existe ningún tratamiento estándar para sus dolencias buscan en las medicinas alternativas una solución. Otros, en cambio, desconfían de la medicina convencional por considerarla deshumanizada y prefieren ponerse en manos de especialistas sin la formación adecuada.
  • El negocio de la salud es uno de los más lucrativos, especialmente cuando se trata de terapias alternativas.
  • Proverbio indio: “No hemos heredado el mundo de nuestros antepasados, sino que se lo hemos tomado prestado a nuestros hijos”.
  • Quizás la discusión sobre las células madre embrionarias se hubiese desarrollado de otra manera si los biólogos hubiesen tenido más cuidado a la hora de expresarse. Antes de la segunda semana existe lo que se conoce como un blastocito, mientras que después habrá que hablar de feto. Las células madre totipotentes, a las que se denomina “embrionarias” por error, pertenecen al blastocito y constituyen una masa indiferenciada. Habría que distinguir entre células madre del blastocito y células madre embrionarias.
  • En el momento en que se comienza a manipular la realidad, los ciudadanos no poseen otra arma que su propio juicio para defenderse.
  • La principal tarea de las compañías, se nos dice, es ganar dinero, de ahí que cualquier otra razón, por importante que sea, deberá considerarse secundaria. ¿De dónde se han sacado tal majadería? ¿Quiénes son los supuestos “expertos” que enseñan que la rapacidad es la mejor estrategia, aun cuando pone en peligro los intereses y el bienestar de los consumidores?
  • La ciencia siempre ha supuesto un problema para los medios de comunicación. No sólo es aburrida, sino que además utiliza un lenguaje tan especializado que apenas se entiende.
  • La idea dominante en los medios de comunicación es que la ciencia debe presentarse como una actividad “divertida”, algo que no sólo banaliza los esfuerzos de muchos profesionales, sino que constituye un engaño flagrante.
  • Desde los primeros años de vida, hay que enseñar a los niños a que siempre se deben exigir pruebas de lo que se dice.
  • A lo largo de la historia humana, la anticiencia, sea popular o académica, se ha convertido en el primer paso para la explotación y el control.
  • Muy pocos se toman en serio el trabajo que comporta la divulgación e incluso quienes se dedican a ella no reciben el respeto que su labor merece. Hay razones de peso para desconfiar de la fiabilidad de muchos periodistas o ensayistas “especializados”.
  • Conviene tener en cuenta que la popularización de ciertos conocimientos comporta simplificaciones, generalizaciones y distorsiones que sacrifican la exactitud en aras de la comprensión.
  • En términos generales, es imposible que una persona posea un conocimiento satisfactorio de todos los campos de la ciencia. A lo sumo, tendrá nociones generales de la mayoría.
  • Es importante la labor divulgativa de los profesionales que se dedican a investigar y trabajar en cada una de las disciplinas que la integran. Son los únicos que pueden hacer frente a las manipulaciones y tergiversaciones que nos amenazan de una manera cada vez más insidiosa.
  • Cuanto más informada esté la opinión pública, más dispuesta estará a apoyar los programas de financiación gubernamentales.
  • Lo importante es asegurarse de que los ciudadanos posean la información suficiente como para decidir por ellos mismos y resistir los embates de la pseudociencia. Si fracasamos, estaremos condenados al oscurantismo.
  • La ciencia es la única empresa humana que nos brinda la posibilidad de controlar nuestro propio destino.
  • La pseudociencia es algo más que el precio que debemos pagar por vivir en una sociedad libre; es un cáncer que pudre los cimientos de nuestra convivencia y al que debemos combatir en todo momento. Si no lo hacemos, es muy probable que tarde o temprano nos enfrentemos a grandes calamidades de las que no saldremos indemnes.
  • La historia nos ha enseñado que la verdad es siempre la antesala de la libertad. ¿Qué otra cosa puede ofrecernos la mentira sino la esclavitud?

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3 comentarios para “Las mentiras de la ciencia de Dan Agin – Apuntes Breves”

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