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¿Y los pobres sufren lo que deben? de Yanis Varoufakis – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 4 de mayo, 2017


Título original: And The Weak Suffer What They Must?
© 2016 Yanis Varoufakis.
© de la traducción Mar Vidal, 2016
Editorial: Deusto.

“Los fuertes hacen cuanto pueden y los débiles sufren cuanto deben.”
Tucídides, s. V a.C.

El destino de la economía mundial pende de un hilo y, a juicio de Yanis Varoufakis, Europa está haciendo todo lo posible para debilitarla todavía más generando nuevas formas de autoritarismo. El viejo continente ha arrastrado al mundo hacia el abismo dos veces en los últimos cien años y ahora puede volver a hacerlo con la economía y las finanzas como nuevas armas de destrucción masiva.

Yanis Varoufakis, el carismático y popular exministro de Finanzas griego, tiene un asiento de primera fila en este escenario político mundial y defiende que si no se introducen cambios radicales en la dirección de la zona euro, ésta se desmonorará como un castillo de naipes y la economía global no tardará en seguirla.

En este libro, Yanis Varoufakis ofrece políticas concretas para ayudar a salvar a Europa de la inminente catástrofe y presenta los argumentos definitivos para luchar contra la austeridad y las políticas antisociales. A su entender, Europa debe recuperar la transparencia, la democracia, la solidaridad y la tolerancia.

Con una prosa apasionada, bien documentada y, en ocasiones, humorística, advierte de que el actual rumbo de la Unión Europea sólo conllevará mayor pobreza, mayor racismo y mayor desigualdad. Y, para evitar que así sea, recomienda a los partidos de izquierdas europeos que se organicen para plantar cara conjuntamente a los designios de la troila.

Yanis Varoufakis (Atenas, 1961) fue ministro de Finanzas de Grecia (enero-julio de 2015) y, como tal, el interlocutor de su país ante las instituciones de la Unión Europea en la negociación de las medidas económicas para superar la crisis. Es profesor de Teoría Económica de la Universidad de Atenas y profesor visitante en la Lyndon b. Johnson School of Public Affairs, de la Universidad de Texas en Austin. Su look y estilo de comunicación informal con un toque rebelde y sus opiniones directas, a menudo cercanas al populismo, le han dado un gran protagonismo en toda Europa.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Todo empezó en 1971. Habiendo proporcionado estabilidad económica a los europeos desde la década de 1940, Estados Unidos expulsó a Europa de la zona dólar por su propios y buenos motivos. Francia y Alemania tenían buenas razones para intentar colocar otra cosa en lugar del patrón dólar del que Europa había sido tan ignominiosamente expulsada.
  • Wolfgang Schäuble: ¿Cuándo me van a devolver mi dinero”. Mi respuesta instintiva a la impertinente pregunta: “Pregúntaselo a los banqueros de Fráncfort y París que han recibido, vía Atenas, la mayor parte del dinero del rescate griego. Son ellos los que han sido rescatados, no Grecia”.
  • A los europeos les ha llevado una eternidad entender que el 2008 ha sido nuestra versión del 1929 de la generación trágica. Wall Street fue el epicentro en ambas ocasiones y, una vez fundidas las finanzas, evaporado el crédito y fulminados los bienes en papel, la moneda común empezó a desenmarañarse. En 1929, el proteccionismo adoptó la forma de devaluación de una moneda respecto de las demás; en 2010, adoptó la forma de devaluación del trabajo de unos respecto del de los otros.
  • Europa es un continente antiguo, y las deudas entre nosotros se remontan a muchas décadas, siglos y milenios atrás.
  • Puede que una deuda sea una deuda, pero una deuda impagable no se paga a menos que sea razonablemente reestructurada.
  • Durante mi época familiar de la manta roja, Estados Unidos era el coco. El golpe de Estado de abril de 1967 llevaba la firma de los servicios secretos estadounidenses escrita en la cara; había sido innegablemente asistido e inducido por Washington.
  • La Unión Europea fue un diseño estadounidense basado en la experiencia del New Deal de la Gran Depresión y en sus lecciones para el mundo de la posguerra.
  • Es la historia de cómo el hundimiento en 1971 del sistema que los New Dealers habían diseñado en 1944 colocó a Europa en el camino que nos llevaría, en 2010, a nuestros actuales infortunios.
  • Una Europa desquiciada trató repetidamente de enmendar su expulsión de la zona dólar fundiendo sus muchas monedas distintas en una especie de unión monetaria, primero en el Sistema Monetario Europe, y luego en su propia zona euro.
  • Esperando que en Europa acabara el ruido de sables, y antes de que la Unión Soviética hubiera aparecido como el dragón al que cortarle la cabeza, los New Dealers en el poder comprendieron que Estados Unidos estaba a punto de heredar la responsabilidad histórica de rehacer el capitalismo global a su imagen y semejanza.
  • Washington comprendió que su primera tarea, una vez derrotados los ejércitos alemanes, era remonetizar Europa. En la práctica, eso suponía nuevas monedas europeas respaldadas por dólares a un tipo de cambio fijo, de modo que todo el mundo podía saber qué cierta cantidad de marcos alemanes, de francos franceses, de libras esterlinas, o hasta de dracmas griegos, valdrían un número de dólares constante y predeterminado. Sería este apoyo del dólar lo que impartiría inmediatamente valor global al nuevo dinero de Europa.
  • Si el dólar tenía que ser el ancla de las nuevas monedas Europeas, ¿qué aseguraría el valor del propio dólar? Recurriendo a una larga tradición de “vincular” el dinero en papel a metales preciosos que ningún alquimista era capaz de falsificar, la respuesta fue: Estados Unidos garantizaría una tasa de cambio fija, y la plena convertibilidad, entre el dólar y el oro que atesoraa en un búnker debajo del edificio de la Reserva Federal de Nueva York, y también en Fort Knox.
  • En 1988, mientras revisaba los artículos y libros de Keynes en el King’s College de Cambridge, encontré un ejemplar de La guerra del Peloponeso de Tucídides en el griego antiguo original. Lo cogí y hojeé sus páginas rápidamente. Allí estaba, subrayado a lápiz, el famoso pasaje en el que poderosos generales atenienses explicaban a los indefensos melios por qué “los derechos” “son sólo pertienentes entre iguales en el poder” y, por ese motivo, estaban a punto “de hacer lo que les daba la gana con ellos”. Era porque “los fuertes, en realidad, hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben”.
  • La lógica de Keynes sobre el porqué las tasas de cambio fijas engendrarían inestabilidad en un mundo de superávits y déficits persistentes, era indiscutible. Y emanaba directamente de la experiencia de los acontecimientos que llevaron a la Gran Depresión, que los New Dealers entendían tan bien.
  • De la misma manera que la deuda de una persona es el activo de otra, el déficit de una nación es el superávit de otra.
  • El destino del reciclaje de superávits de los buenos tiempos es provocar un crac y ocasionar una parada total de cualquier reciclaje. Esto es lo que ocurrió en 1929. Es t ambién lo que ha estado ocurriendo desde 2008 en Europa.
  • El sistema era sólido mientras Estados Unidos tuviera superávit con el resto del mundo. Pero cuando los excedentes de Estados Unidos se debilitaron, la confianza en Breton Woods empezó a decaer y los bancos centrales como el Bundesbank empezaron a arrastrar los pies cada vez que se les pedía que lo defendieran.
  • Las cosas se empezaron a enredar, tal y como Keynes había que predicho que sucedería, cuando Estados Unidos empezó a gastar de manera continuada más dinero en productos europeos y japoneses, del que los extranjeros gastaban en productos estadounidenses. En aquel momento, cuando el superávit estadounidense se transformó en déficit, la corriente neta de dólares revirtió su curso y empezó a alimentar un siempre creciente lago de eurodólares. Hacia finales de 1960, esa corriente se había convertido en un torrente, el lago de eurodólares se hizo mayor que el mar Caspio, y el sistema de Bretton Woods se puso bajo vigilancia.
  • Europa no se recuperó nunca del todo del Nixon Shock que acabó con Bretton Woods.
  • Los líderes europeos trataron de crear su propia versión de Bretton Woods para mantener alineadas sus monedas y vivo el sueño de la unidad europea. Excepto que era un versión de tercera y una fuente de crisis periódicas y cada vez más destructivas. Lo que los europeos no habían captado era que Bretton Woods no se apoyaba en el reciclaje de “los buenos tiempos”. Sin un mecanismo político de reciclaje que estabilizara el “sistema”, y de la misma manera que había funcionado el patrón oro en plena guerra, el sistema monetario europeo iba siempre a imponer a los débiles unos niveles de “ajustes” de austeridad que sus espaldas no serían capaces de soportar.
  • En vez de un Bretton Woods europe, Europa emprendió, en 1971, una carrera que la vería recrear otro infausto patrón oro en su evolución.
  • En 1971 Europa fue expulsada de la “zona dólar” por unos Estados Unidos decididos a preservar su hegemonía y a no recurrir a la austeridad para salvar Bretton Woods.
  • Los que crearon la versión europea de Bretton Woods no eran ni un Harry Dexter White ni un John Maynard Keynes. Ingenuos respecto de los problemas macroeconómicos que provocan las uniones monetarias, crearon un sistema que retiraba todos los amortiguadores pero, al mismo tiempo, sin darse cuenta se aseguraron de que cuando llegara el golpe, como sucedió en 2008, sería tremendo, provocando que Europa apuntara contra sí misma.
  • Los americanos estaban iniciando guerras en Indochina. Estaban anunciando programas sociales ambiciosos y muy caros en su país. Sus corporaciones adquirían venerables empresas europeas en Europa y las trataban con desidia. ¿Y cómo lo pagaban todo? Imprimiendo dólares que, una vez salidos de sus imprentas, inundaban las economías de Europa, obligando a los europeos a financiar la generosidad estadounidense a través de una mayor inflación.
  • De Gaulle había reconocido el pr oyecto de la Unión Europea como un “designio estadounidense” que favorecía la industria alemana con el fin de solidificar el dominio global de Estados Unidos.
  • De Gaulle nunca perdonó a los estadounidenses que le hubieran negado a Francia un lugar en la mesa de los vencedores en las últimas etapas de la segunda guerra mundial, especialmente en la reuniones de Yalta entre Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill y Joseph Stalin.
  • En un sistema global de tasas de cambio fijas, los amortiguadores requieren monedas regionales fuertes, emitidas por bancos centrales potentes, para que actúen como pilares secundarios de apoyo del pilar principal del sistema: el dólar. Se necesitaba al menos uno de esos pilares en Europa u otro en Asia. Obviamente, monedas regionales fuertes no pueden ser consagradas por el Congreso. Tienen que estar apuntaladas por la industria pesada; pero, he aquí la parte complicada: los centros industriales fuertes producen más productos fabricados de los que sus economías domésticas son capaces de absorber, pensemos en la actual China. Para seguir funcionando, las economías que hacen de “motor” necesitan mercados; un transpaís que esté en déficit permanente con ellos para que puedan mantener su superávit.
  • En 1945, a pesar de la paliza que recibieron de los aliados en las etapas finales de la guerra, las fábricas alemanas produjeron más del doble que las francesas.
  • Estados Unidos redactó la Constitución de la República Federal de Alemania y hasta creó el Bundesbank de la nada.
  • La ventaja competitiva de Francia siempre ha sido la calidad de sus administradores.
  • La condonación de la deuda es esencial para cualquier persona, empresa o nación que ha caído en las implacables garras de la insolvencia. Sin ella, los individuos pueden acabar en la cárcel y las naciones empobrecidas hasta que sus habitantes o bien tienen que emigrar, o bien se sublevan contra los acreedores y sus compinches.
  • Si el capitalismo creció fuerte durante el siglo XIX fue porque las condenas a prisión por deudas fueron sustituidas por la responsabilidad limitada.
  • Si General Motors sigue todavía vivo y coleando, es porque en 2009 la administración del presidente Obama le canceló el 90% de su deuda.
  • Si Alemania se levantó en la década de 1950 para convertirse en una superpotencia económica, fue porque Estados Unidos armó fuertemente a los otros europeos para concederle una sustanciosa condonación de la deuda.
  • Si la Grecia actual se encuentra sumida en una profunda depresión es porque, desde 2010, Alemania ha estado negándose en redondo a conceder la condonación de la deuda a Atenas.
  • En 1950, la Unión Europea nacía oficialmente en forma de un cártel del carbón y el acero dominado por Alemania, gestionado naturalmente por una administración transfronteriza dominada por los franceses y situada en Bruselas. ¿Su nombre? Comunidad Europea del Acero y el Carbón.
  • La Edad Dorada de Europa empezó a dar muestras de fatiga tan pronto como los excedentes norteamericanos empezaron a marchitarse. El aumento de las exportaciones alemanas y japonesas, que Estados Unidos había apoyado de varias maneras, llevó a sus dos protegidos, Alemania y Japón, a incrementar sus propios excedentes. Y puesto que el superávit de una nación es el déficit de otra, los superávits alemán y japonés vinieron a expensas de un Estados Unidos más preocupado por la continua estabilización de la economía mundial que por la conservación de sus propios superávits.
  • Una buena amiga me dijo en una ocasión que, cuando informó a su padre de que iba a casarse, él le respondió: “¿Contra quién?”.
  • Francia siempre contempló la unión monetaria contra, no con, Alemania.
  • ¿Por qué acabó accediendo Alemania a una unión monetaria, sabiendo perfectamente que formaba parte de una estrategia francesa contra ellos? Se rumorea que el canciller Helmut Kohl se doblegó a las exigencias francesas de la unión monetaria como el precio por la reunificación de su país.
  • Así nacía la “serpiente en el túnel” europea. La idea era simular las tasas de cambio fijas de Bretton Woods dentro de Europa. Sus líderes empezaron a imaginar que las monedas europeas se podían ensamblar, sujetándolas al marco alemán que dominaba el continente. Así fue como en 1972 los países de la Unión Europea, includos Gran Bretaña, Irlanda, Dinamarca y Noruega acordaron limitar.
  • El motivo por el que la serpiente no pudo conservar la cola fue el mismo que provocó la defunción de Bretton Woods: a falta del reciclaje de enormes cantidades de excedentes a partes del sistema que acumulaban déficits debilitantes, las naciones deficitarias no fueron capaces de soportar una tasa de cambio fija con el resto, especialmente en momentos de crisis.
  • Ante el triste dilema de pulverizar la propia economía e invocar los conflictos sociales provocados por la inflación, la mayoría de gobiernos habrían optado por lo menos malo, es decir, por la inflación antes que por dejar la serpiente sin cola.
  • Ningún imperativo económico parcial con los intereses de una élite relativamente reducida puede imponerse automáticamente por encima de los intereses de una amplia mayoría. Para hacerlo, tiene que haber una ideología dominante que permita a las élites incorporar al resto de la sociedad, presentando sus propios intereses conferidos en el amplio marco de un interés general.
  • Una explicación que suena mejor con la realidad centroeuropea tiene que ver con la incapacidad de la serpiente de ofrecer perspectivas de trabajo dignas a los ambiciosos graduados de las grandes écoles de Francia y a otros exalumnos de varios parvularios europeos que forman a la siguiente generación de burócratas de Bruselas. La serpiente no vino acompañada de nuevas instituciones dedicadas a ello; no había edificios con su logo, ni un ejército de burócratas cuyo medio de vida se apoyara en él, ni títulos impresionantes para los funcionarios cuyo trabajo vital consistiría en cantar las excelencias de la serpiente. En resumen, la serpiente no era amada por las élites y, por tanto, estuvo condenada desde el principio.
  • El discurso de Volcker en Warwick es relativamente desconocido, pero debe quedar claramente como el más importante de toda la historia de la banca central. Su siguiente frase contenía un grado de sinceridad bruta a la que los banqueros no nos tienen acostumbrados: “Pero al poner en la balanza los requisitos de un sistema internacional estable contra la conveniencia de conservar la libertad de acción para la política nacional, una serie de países, incluido Estados Unidos, optaron por esto último”.
  • El truco para que Estados Unidos obtuviera la capacidad de reciclar los excedentes de otros países en la década de 1980, creía Volcker, era convencer a los capitalistas extranjeros de que enviaran voluntariamente su capital a Wall Street.
  • Los tipos de interés altos son fantásticos para aquellos que viven de dinero que no han ganado, los llamados rentistas, pero no tan buenos para los fabricantes que ven dispararse el coste de sus inversiones y derrumbarse el poder adquisitivo de sus clientes.
  • Durante los años cincuenta y sesenta, los banqueros estadounidenses estaban, de hehco, obligados a trabajar dentro de unos límites estrictos marcados por las instituciones del New Deal. Sus sueldos eran considerables pero no más de seis veces, o como máximo siete, que el sueldo del portero del edificio, en comparación con los obscenos factores actuales de trescientos o más.
  • Volcker mismo era un New Dealer que se dejó los dientes defendiendo, apoyando e intentando estabilizar el sistema Bretton Woods. No fue hasta que estuvo convencido de que el malabarismo global de Bretton Woods estaba condenado por fuerzas que escapaban al control de Estados Unidos que decidió aplicar su pragmatismo.
  • Sólo cuando los débiles tienen motivos honestos para defender el sistema que reproduce su servilismo, el imperio de los poderosos tiene posibilidades de sobrevivir.
  • No fue hasta 2008 que Europa se encontraría cara a cara con el tremendo daño que sus banqueros habían hecho al proyecto de unión monetaria. Dos año más tarde, hacia 2010, la crisis del euro estaba en pleno vuelo en una Europa sumida en el caos.
  • La dictadura griega se hundió en verano de 1974.
  • La Unión Europea fue siempre un proyecto político con fuertes matices ideológicos que resonaban al menos en tres direcciones.
    1. Estaba la Centroeuropea de grandes formaciones militares, del complejo industrial-financiero que abarcaba desde Fráncfort y Renania hasta París, de las grandes asociaciones empresariales, de los sindicatos corporativistas incorporados, de la inmensa burocracia de Bruselas.
    2. En segundo lugar, estaba la capa de la ideología laisez-faire de la que la realidad económica tipo cártel gobernada por Bruselas estaba generosamente impregnada.
    3. Y en tercer puesto, estaba la dimensión simbólica que se apoyaba en el legado de Carlomagno pero, también, de la antigua tradición democrática griega.
  • La Unión Europea empezó como un cártel de la industria pesada centroeuropea cuyo excelente derivado era la imposibilidad de perseguir otra guerra europea, una vez que los instrumentos necesarios para su persecución habían sido “paneuropeizados”.
  • Nicholas Kaldor, economista de la Universidad de Cambridge, 1970: “(Es) un error peligrosos creer que la unión monetaria y económica pueden preceder una unión política o que actuarán (en palabras del informe Werner) “como la levadura para la evolución de una unión política de la que a largo plazo será incapaz de prescindir”.
  • Margaret Thatcher: “Si lo fuera, no habría ningún Banco Central Europeo del que nadie fuera responsable, y mucho menos que lo fueran los parlamentos nacionales. Porque bajo este tipo de banco central no habría democracia, (y el banco central estaría) asumiendo poderes de cada uno de los parlamentos y podría tener una moneda única, y una política monetaria, y una política de tipos de interés que nos arrebata a todos el poder político”.
  • La noción de que el dinero puede ser administrado de forma apolítica, con medios puramente técnicos, es una peligrosa locura de enorme magnitud.
  • El precioso argumento de Margaret Thatcher era que controlar los tipos de interés y el suministro de dinero es una actividad fundamentalmente política que, si se aleja del ámbito de un parlamento elegido democráticamente, provocaría un descenso invariable hacia el autoritarismo.
  • En la Cámara de los Comunes, el economista y político alemán Wilheml Nölling, miembro del consejo de gobierno del Bundesbank, confirmó su evaluación: “No debemos tener la ilusión de que la actual controversia sobre el nuevo Orden Monetario Europeo es sobre el poder, la influencia y la búsqueda de intereses nacionales”.
  • Margaret Thatcher: “Esta moneda única, como todos los regímenes de tipo de cambio fijo, acabará en quiebra. No producirá un desarrollo armónico”.
  • La crisis a gran escala resulta inevitable cuando el control sobre el dinero de diferentes naciones se cede a “tecnócratas” que no pasan por un proceso parlamentario para mantenerlos alerta o para respaldarlos en caso de necesidad. Una vez golpea la inevitable crisis, los interese nacionales vuelven a aflorar con venganza.
  • El error de Thatcher fue asumir que la estrategia de Mitterrand saldría bien. No estaba en la naturaleza de “la bestia” (es decir, del euro y de sus acuñadores burocráticos) engendrar una federación. De sus entrañas de madre sólo podía nacer un autoritarismo ineficiente y radical.
  • Francois Mitterrand, y probablemente también el canciller alemán Helmut Kohl, sabía que la moneda común provocaría flujos de dinero insostenibles, de los países excedentarios a los deficitarios. Preveían que una crisis a gran escala resultaba inevitable. Pero también esperaban que la crisis crearía impulso político hacia la Europa federal. No lo hizo.
  • Los representantes europeos, todavía hoy, están haciendo todo lo que pueden desde su poder colectivo para evitar gfestos hacia una federación.
  • Bruselas se construyó al estilo de los “We the Goverments” para descartar el ideal del “We the >People”. Se concibió como una mega-burocracia inventada para servir al cártel de grandes empresas que buscaban una normativa y unos criterios industriales comunes perfectamente libres de cualquier parlamento que tuviera poder real sobre sus acciones. No es casualidad que el Parlamento Europeo, una vez constituido para dar a la Unión Europea una apariencia de responsabilidad democrática, careciera de la capacidad de legislar.
  • El euroescepticismo inglés replica que la auténtica democracia parlamentaria se levanta sobre una roca sólida de vínculos comunes y de convenciones en constante evolución que sólo una nación es capaz de genrar. Si es así, una Eruoap multinacional no evolucionará nunca hacia un reino democrático.
  • Si los escoceses son una nación “propia”, la idea de que un solo Parlamento ha de corresponder a una sola nación lleva únicamente a la conclusión de que la Casa de los Comunes con sede en Londres no representa a la nación escocesa y meramente ayuda a proyectar la autoridad ilegítima de Inglaterra al norte del Muro de Adriano.
  • A los conservadores de la nación única, ya sean los tories británicos o los opositores madrileños a la independencia de Cataluña, más les vale tomar una decisión: si una identidad europea conjunta y un sentimiento de pertenencia supranacional son imposibles, la Unión Europea debería disolverse y, al mismo tiempo, los escoceses y los catalanes también luchar por la independencia de Escocia y Cataluña, de Londres y Madrid. Por otro lado, si una identidad supranacional europea sí es posible, y capaz de generar un pueblo europeo soberano, entonces una Unión Europea democrática es posible.
  • La unión monetaria, como habían predicho tanto Margaret Thatcher como Francois Mitterrand, generó una crisis a gran escala. Lo que ninguno de estos astutos políticos vio venir fue que la crisis, a su vez, empoderaría a los burócratas para que incrementaran la autoridad con la que esquivaban toda la presión democrática para reducir su poder.
  • El eje franco-alemán es la Unión Europea. Aunque nadie lo admitirá nunca, otros Estados miembro, como Italia, Españá, Holanda, etc y hasta muchos otros que más tarde “desertaron” de la influencia soviética para ingresar en la Unión, añaden una santificación litúrgica a todo aquello que deciden los líderes franceses y alemanes.
  • La unión monetaria, y la perspectiva de una moneda común, eran regalos políticos de gran valor para las fuerzas conservadores de la periferia. El anzuelo del SME fue usado con pericia por parte de los líderes franceses y alemanes para hacer valer su rango por encima de los gobiernos periféricos europeos, ofreciendo lucrativos contratos a los empresarios locales por parte de corporaciones multinacionales francesas y alemanas.
  • En países como Italia y Grecia, los cleptócratas nacionales jugaron la carta de la unión monetaria con gran pericia para ampliar sus gobiernos. Confesando con toda la cara dura su culpabilidad por la inflación, con la incompetencia administrativa y la corrupción asediando a sus países, pidieron más tiempo hasta que Roma, Atenas, Madrid y Lisboa pudieran ser gobernados directamente por Bruselas y Fráncfort, como parte de una Europa monetariamente unida.
  • “¿Cómo pueden pedir que las pensiones de los griegos sean de 700 euros, cuando los lituanos y los eslovenos han de conformarse con 300?” era una pregunta que me hacían con frecuencia en las reuniones del Eurogrupo de 2015.
  • En 1983, Helmut Kohl ya estaba en la cancillería y le gustaba lo que veía al otro lado de la frontera, en particular la buena disposición de Jacques Delors a apoyar el franco. Los dos gobiernos se embarcaron en un Proyecto que sigue con nosotros hasta la fecha: convencer a los votantes alemanes que la unión monetaria estaba germanizando Francia, transformando a las cigarras latinas en hormigas, y exportando la disciplina teutona a la Europa meridional, en vez de importar “la pereza” francesa a Alemania.
  • El 8 de diciembre de 1991, la Unión Soviética se acabó. Ese mismo día, los líderes de Europa emprendieron su viaje a la ciudad holandesa de Maastricht donde, a lo largo de los dos días siguientes, iban a redactar el certificado de nacimiento del euro: el Tratado de Maastricht.
  • Un mercado único puede no necesitar una moneda única, pero necesita un solo estado de estilo federal para funcionar correctamente.
  • Margaret Thatcher acertó en prever que el Proyecto del euro no nos llevaría a “circunstancias armónicas” cuando el banco central común se comportara como si fuera posible despolitizar la política común de las entidades económicas: el dinero y su precio (el tipo de interés).
  • Keynes había descrito el patrón oro como “una reliquia bárbara y peligrosa de una época pasada”.
  • Una vez tuve un amigo que asistía a las fiestas tan sólo para quejarse de lo aburridas que eran. No es difícil establecer un paralelismo entre él y la actitud que tiene Gran Bretaña con la Unión Europea.
  • Los años ochenta fueron una década terrible para la izquierda. Los sindicatos fueron derrotados, la clase obrera empezó a menguar en número y en influencia, la desigualdad empezó a aumentar seriamente por primera vez desde la Gran Guerra. Los ochenta representaron un fuerte golpe al monetarismo simplista que Margaret Thatcher y sus guerreros de la derecha habían puesto de moda.
  • A falta de un mecanismo político de reciclaje de excedentes, la unión monetaria de Europa significó que las naciones más débiles y sus ciudadanos más frágiles tuvieron que sufrir una fuerte contracción en el momento en que el capitalismo de Europa sufrió un espasmo como respuesta a los inevtiables brotes de la financiarización. Sólo la esperanza original de Mitterrand (de que una futura crisis financiera global forzaría a la eurozona a adoptar una solución federal) ofrecía algún respiro de la despiadada realidad.
  • La moneda única europea, se puede considerar como un club cuyas normas de entrada estaban pensadas para ser infringidas y cuyas funciones se diseñaron como paradojas alucinantes.
  • Cuando le pregunté a un amigo que desempeñó un papel central en las conversaciones para el ingreso de Grecia cómo se las ingenieron para convencer a Alemania en la zona euro, su respuesta fue fantásticamente humilde: “Nos limitamos a copiar todo lo que habían hecho los italianos, más unos cuantos trucos utilizados por la propia Alemania. Y cuando nos amenazaron con vetar nuestra entrada, nosotros los amenazamos con contar al mundo lo que habían estado haciendo Italia y Alemania”.
  • El diseño se basó en tres paradojas y una falacia:
    • Las primeras dos paradojas estaban ya implícitas en el Sistema SME-ERM, el intento de simulacro europeo de Bretton Woods.
    • La primera paradoja data de 1983, cuando el gobierno socialista de Francia abrazó la austeridad como medio para acabar… con la austeridad a nivel paneuropeo.
    • La segunda paradoja fue la promesa de la oligarquía greco-hispano-itlaiana a sus propios pueblos de que el euro les quitaría poder sobre su propio pueblo.
    • La tercera paradoja estaba diseñada exclusivamente para el euro: la moneda común estaba equipada con un Banco Central Europeo que carecía de un Estado que apoyara sus decisiones y que comprendía Estados sin un banco cnetral que pudiera apoyarlos en tiempos difíciles.
    • En cuanto a la falacia de la fundación del euro, es algo que la humanidad debería haber comprendido entre las guerras, cuando condujo a la depresión y a la guerra: animar el libre comercio retirando los aranceles y los cupos se puede combinar provechosamente con los intentos de fijar las tasas de cambio (con el fin de hacer que los precios a largo plazo sean más predecibles tanto para los compradores como para los vendedores). Pero, hacerlo y al mismo tiempo permitir la libre circulación de dinero por las fronteras es buscarse graves problemas.
  • Una de las pocas cosas en las que los economistas tienden a ponerse de acuerdo es que la libertad de movimiento de los bienes y el capital no pueden combinarse con las tasas de cambio fijas, a menos que un mecanismo de reciclaje de los excedentes forme también parte del trato.
  • El momento en el que Paul vocker vio que el reciclaje político de excedentes superaba a la capacidad de la economía estadounidense, se cargaron todo el maldito sistema, con el Nixon Shock de 1971. Puesto que entendieron la falacia que Europa se niega a entender: si estableces un sistema de libre comercio, libre circulación del capital y una moneda única sin un mecanismo político de reciclaje de excedentes, acabarás con algo parecido al patrón oro de los años veinte.
  • El euro se estrenó en 2000.
  • La arquitectura de la zona e uro fue incapaz de contener las arremetidas del seísmo de 2008. Desde entonces está sumida en una crisis profunda, reforzada en buena parte por la negación de la Unión Europea de que había algún problema con las reglas de su moneda, y no en su aplicación.
  • Las corruptas clases dirigientes de Grecia, Italia, España, etc. fueron empoderadas a base de comprometerse a transferir su poder a Bruselas y a Fráncfort.
  • París tiene más responsabilidad que Berlín en la descomposición del euro.
  • El Tratado de Versalles de 1919 condenó a los alemanes a una miseria indescriptible, humilló a una nación orgullosa, y la preparó para que cayera en manos de los matones nazis. Los nazis hubieran permanecido como una nota al pie de la historia si no llegar a ser por las imposible reparaciones que los victoriosos aliados no tenían derecho a imponer, ni el gobierno alemán el derecho moral de aceptar.
  • La incapacidad de los europeos, en la década de 1990, para comprender que el valor del dinero no puede despolitizarse nunca, llevó a una lucha ágonica por el dominio dentro de un barco del sistema monetario que hacía aguas por todas partes.
  • Esta es la belleza y la maldición de la zona euro. Una vez estás dentro, careces de una moneda de la que desvincularte, y soltarte, del euro: sólo tienes el euro. Para salir de la unión monetaria de Europa, Grecia o Italia, por ejemplo, tendrían antes que crear un nuevo dracma o una nueva lira, y sólo entonces desvincularlas del euro. Pero crear una nueva moneda en papel, distribuirla por todo el país, recalibrar la banca y el sistema de pagos para que funcione con ella, etc., lleva un mínimo de doce meses. Abandonar el euro equivale a anunciar una importante devaluación al cabo de doce meses, empezará una carrera aterradora: cualquier hijo de vecino correrá a liquidar cualquier ahorro que tenga, lo convertirá en euros, sacará sus euros del Sistema bancario y, o bien los esconderá debajo del colchón, o se los llevará a Alemania o Suiza para tenerlos a buen recaudo. Antes de que hayas acabado de pronunciar la palabra “pánico”, los bancos han quebrado, el país se ha quedado sin valor y la economía se ha arruinado.
  • Una vez dentro del euro, los países deficitarios se quedan atrapados en la enorme gravedad de la moneda común, condenados a una depresión siempre creciente en el momento en que la economía global empieza a ir mal.
  • La deuda impagable de Grecia era un síntoma de nuestra locura colectiva eurozonal.
  • La respuesta de Merkel, secundada con entusiasmo por Trichet, pasará la historia como la respuesta más rara de la historia: “Nein” a un rescate de Grecia, “nein” a la relajación de los tipos de interés y, asombrosamente, “nein” a que Grecia suspendiera los pagos a sus deudas, al estilo de Lehman.
  • En 2009, el Bundestag, el Parlamento Federal de Alemania, fue embaucado para que reservara 500.000 millones de euros de créditos y transferencias para salvar a los banqueros alemanes. Algo parecido ocurrió en Francia, donde las cuatro mayores instituciones financieras se enfrentaron a una liquidación inmediata.
  • El banco central de la zona euro, cuyo pacto de la era Maastricht le prohíbe prestar a gobiernos de Estados miembros o a bancos insolventes, estaba prestando indirectamente al gobierno de cada nación deficitaria el dinero que sus bancos insolventes necesitaban para fingir que no eran insolventes.
  • El resultado de esta exportación de productos alemanes y de beneficios alemanes al resto de la zona euro fue un crecimiento anual alimentado por la deuda de un 5% en Grecia e Irlanda, lo que dio a estas sociedades frágiles y asoladas por el déficit un aspecto de economías milagrosas, en contraste con una Alemania “rezagada” que creía a una débil tasa del 1%.
  • Lo que los turistas alemanas nunca vieron fue que Grecia estaba llena de hormigas muy trabajadoras luchando por sobrevivir durante todos esos años de tasas milagrosas de crecimiento.
  • Esto no era un rescate. Grecia no fue nunca rescatada. Ni tampoco lo fueron el resto de “cerdos” de Europa, o “PIIGS”, como se llamó al conjunto formado por Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España. El rescate fueron paquetes de rescate para, principalmente, los bancos franceses y alemanes.
  • ¡En 2009, la exposición de los bancos alemanes a la deuda griega, irlandesa, española, portuguesa e italiana sumaba la mareante cifra de 704.000 millones de euros!
  • La asfixia fiscal pro inmersión no es física, sino fiscal. La idea es la misma y es exactamente lo que les sucedió a los sucesivos gobiernos griegos desde 2010. En vez de aire, los gobiernos griegos que alimentaban deudas insostenibles estaban hambrientos de liquidez. Enfrentados a lospagos de sus acreedores, se les negaba la liquidez hasta el último momento, justo antes de la bancarrota formal, hasta que “confesaban”; es decir, hasta que firmaban acuerdos que sabían que añadirían nuevo ímpetu a la crisis de la economía real. En ese momento, la troika aportaría la suficiente liquidez para devolver el dinero a los miembros de la troika (el BCE, el FMI). Y así sucesivamente.
  • Cuando se trata de países como Alemania y Francia, las reglas estaban hechas para saltárselas, pero países como Grecia, “las reglas son las reglas y no se habla más”.
  • Los primeros países en violar las reglas del Tratado de Maastricht fueron Alemania y Francia, casi inmediatamente después de la instauración del euro. En particular, después de la recesión de las dot.com de 2001, Berlín pudo elegir entre romper el límite de déficit presupuestario del 3% que formaba parte de las reglas, o imponer una dura austeridad en la economía alemana. Optó por lo primero. Y lo mismo hizo Francia unos meses más tarde.
  • En realidad, la única función de los préstamos “de rescate” era trasladar la deuda mala de la periferia, desde los libros de los bancos del norte de Europa hasta las espaldas de los contribuyentes de Europa, al precio de incrementar la deuda y de una recesión provocada por los vínculos, o condiciones, aosiciados a los nuevos préstamos.
  • La deuda no ha sido nunca el problema de Europa. Era un mero síntoma de un diseño institucional mal hecho.
  • La verdadera intención de Draghi, con el LTRO, era prestar a los bancos a cambio de prácticamente interés cero, para que los bancos, a su vez, hicieran lo que los estatutos del BCE no le permitían hacer: prestar a los Estados, en particular al gobierno italiano que se encontraba de camino al hospicio.
  • Si el euro sigue hoy vivo, para bien o para mal, es gracias al diestro manejo del presidente del BCE (Mario Draghi) del juego potencialmente explosivo de saltarse las normas del BCE de una forma que no es ni muy evidente ni excesivamente tímida.
  • En Japón y Estados Unidos, la QE no consiguió provocar la recuperación pero al menos aseguró que no se permitiera que la recesión se convierta en una depresión. En la zona euro, la QE demostraría siempre ser más problemática como resultado de la mediocre arquitectura de la zona euro, reflejada en las incogruencias del Tratado de Maastricht.
  • Cuando le pregunté a un interlocutor si pensaba que las exorbitadas tasas de IVA que me estaba intentando hacer tragar mejorarían los ingresos de mi gobierno por la partida de impuestos, admitió tranquilamente que no. “Pues, entonces, ¿por qué insiste en ellas?. Alguien con una opinión que aquí pesa mucho quiere demostrarle a París lo que le espera a Francia si se niega a implementar reformas estructurales”.
  • No he venido aquí para buscar vuestra misericordia o ayuda.
  • Estoy aquí para advertiros de que no existe nada que pueda llamarse crisis griega, o irlandesa, o portuguesa. Estamos juntos en esta crisis. Grecia es sólo un enorme laboratorio en el que se ensayan las políticas fracasadas antes de transplantarlas a vuestro patio.
  • El Imperio Romano cayí cuando su núcleo interno se volvió demasiado frágil, mientras sus fronteras se expandían hacia el este. Un vacío cultural, también conocido como la Edad Media, fue su resultado.
  • Nada prepara mejor a un pueblo para el autoritarismo como la derrota, seguida por una pronta humillación nacional y una implosión económica.
  • Hoy en día tendemos a olvidar que el espectro del fascismo acechaba a buena parte de Europa mucho antes de que sonaran los primeros cañonazos. También olvidamos que el sueño de la Unión Europea no empezó después de la guerra.
  • ¿Por qué es sólo Grecia quien tiene ese partido nazi puro y duro, Amanecer Dorado, en su Parlamento, mientras su guardia de asalto mantiene aterrorizada la calle? El motivo principal es que el colapso económico de Grecia ha sido mucho mayor que el de otros países de la zona euro.
  • Las burbujas ofrecen a menudo grandes oportunidades de chanchullos, pero crean muy poco empleo importante y sostenible.
  • Los tiempos del boom en la periferia de Europa coincidieron, paradójicamente, con la caída del nivel de vida de los ciudadanos más frágiles.
  • Las duras condiciones de austeridad que acompañaron al masivo acuerdo de préstamo se llevaron por delante a la economía social griega.
  • La idea de la libre circulación de bienes, dinero y ejecutivos adinerados ha sido siempre una vaca sagrada de un universo financiero globalizado ansioso por instituir zonas de libre comercio, como la Unión Europea, la NAFTA, el TTP, etc. Pero la idea de seres humanos circulando libremente ha estado siempre severamente circunscrita, dando lugar a que el racismo creciera en proporción a las crisis económicas de nuestras zonas de libre comercio.
  • Antes de 1833, lo que se considera la actual Alemania era un espacio geográfico que comprendía multitud de estados, ciudades-estado y jurisdicciones distintas, cada una con diferentes costumbres, zonas horarias y monedas. El comercio por entre estas múltiplos fronteras resultaba una pesadilla y era el motivo por el cual Alemania estaba tan atrasada respecto de Gran Bretaña en cuanto a industrialización, innovación y gobernanza. La unificación alemana empezóp con una unión aduanera conocida como el Tratado de Zollverein de 1833.
  • En la zona euro, todos los cambios institucionales llevados a cabo desde 2010 se aplicaron siguiendo las prioridades de la República Federal.
  • Nos deja con dos posibilidades. Una ruptura o una federación bien hecha. Evolucionar de manera natural hacia una federación no está en el ADN de la Unión Europea.
  • Desde la Antígona de Sófocles sabemos que todos los hombres y mujeres buenos tienen el deber de infringir las leyes que carecen de legitimidad política y moral. La autoridad política es el cemento que mantiene unida la legislación, y la soberanía del cuerpo político que concibe la legislación son sus cimientos.
  • Mientras que los miembros del Consejo Europeo y el Eurogrupo son políticos electos que responde, teóricamente, a los parlamentos nacionales, el Consejo y el Eurogrupo por ellos mismos no son responsables ante ningún Parlamento; de hecho, ante ningún cuerpo político en absoluto. El Eurogrupo es una trama diseñada para descartar cualquier soberanía rastreable hasta el pueblo de Europa.
  • “Desde luego, en este mundo globalizado no hay lugar para los pequeños estados soberanos”, me dijo otro ministro de Finanzas durante un descanso de una reunión del Eurogrupo.
  • La satisfacción de los poderes fácticos de Europa ante mi dimisión el 6 de julio de 2015 se debió precisamente a mi peculiar compromiso de no firmar nunca acuerdos que no pudiera defender, como economista, como político, como intelectual y como griego.
  • El Parlamento Europe es la única institución de la Unión Europea que guarda cierto parecido con un ente federal. No obstante, cuando se analiza más detenidamente, no tiene nada que ver con ningún Parlamento coherente con la democracia liberal. En éste, todo el poder legislativo reside en el Parlamento o el Congreso, con la demarcación de la legislatura ejecutiva claramente marcada. En la Unión Europea, el máximo órgano legislativo sigue siendo el Consejo de Ministros, que se reúne y vota a puerta cerrada y está compuesto no por legisladores, sino por miembros de los ejecutivos de los Estados integrantes de la unión.
  • Endosar una democracia federal a una tecnocracia instalada en Bruselas no es asunto simple, en especial cuando la mencionada tecnocracia represent una santa alianza entre los apparatchiks del montón, un poderoso cártel centroeuropeo de la industria pesada, los políticos nacionales que tiene sus propias relaciones cómplices con los banqueros locales en bancarrota y los grandes bancos internacionales.
  • Alexis de Tocqueville escribió una v ez que los que tan sólo elogian la libertad por los beneficios materiales que ofrece, nunca la han conservado mucho tiempo.
  • Ninguna nación europea podrá ser libre siempre que se esté infringiendo la democracia de otra. Ninguna nación europea podrá vivir con dignidad si a otra se le niega. Ninguna nación europea puede aspirar a la prosperidad si otra es empujada a la insolvencia y la depresión permanentes.
  • Los representantes de los alemanes, los franceses y del Banco Central Europeo se equivocaron al esperar que bastaría con salvar a sus bancos, a través de un préstamos masivo de sumas irrecuperables a Grecia, para luego dejar que mi país se revolcara en la depresión permanente, como medida de advertencia al resto de países.
  • Cuando los políticos déficit-fóbicos gobiernan las economías más potentes, una guerra económica tipo años treinta de “empobrecer al vecino” y de todos contra todos acaba por asomar su f ea cabeza. Los países compiten entonces por las reservas mundiales y son conducidos por una mano invisible a un equilibrio económico terrible del que surgen todo tipo de males políticos y morales.
  • El sistema funcionó precisamente porque Estados Unidos fue durante tanto tiempo inmune a la déficit-fobia.
  • Estados Unidos ya no tiene el poder de estabilizar la economía mundial por sí solo.
  • En vez de preguntar “¿Cómo debemos gestionar esta crisis?”, los poderes fácticos se planteaban una pregunta cuasi religiosa: “¿Cómo debemos rescatar a Grecia, Irlanda, etc, sin que parezca que violamos el dogma de no rescate?”. Hay que pensar un segundo más para darse cuenta que, al plantear la segunda pregunta en lugar de la primera, Europa se encaminaba al desastre.
  • Los fuertes infringen sus normas a su antojo y elaboran nuevas normas cuando les parece adecuado.
  • La dedicación religiosa de Europa hacia las “normas” no es nada más que un velo bajo el que los fuertes se inventan las reglas a medida que avanzan para adaptarlas a sus propias agendas políticas.
  • Se está librando una batalla titánica por la integridad y el alma de Europa, en la que las fuerzas de la Razón y el Humanismo están perdiendo, de momento, frente a las crecientes irracionalidad, autoritarismo y malicia.
  • Leonard Schapiro, sobre el estalinismo, nos advirtió: “El objeto real de la propaganda no es ni convencer ni seducir, sino producir un patrón uniforme de declaraciones públicas en las que el primer rastro de pensamiento no ortodoxo se revela como una discordancia chirriante”.
  • Cuando a Gandhi le preguntaron qué opinaba de la civilización occidental, su memorable respuesta fue: “sería una muy buena idea”. Si nos preguntaran lo que opinamos hoy de la Unión Europea, podríamos hacer algo peor que comentar: “¡Qué idea tan espléndida! ¡Si la pudiéramos sacar adelante!”.
  • La zona europea se caracteriza por tener un banco central sin gobierno, y unos gobiernos nacionales sin un banco central que los apoye y que se disponen frente a una red global de mega-blancos que le resulta imposible supervisar.
  • La modesta propuesta, cuatro medidas para cuatro crisis:
    • Esta Modesta Propuesta no presenta nuevas instituciones para la Unión Europea ni viola ningún tratado existente.
    • Proponemos que las instituciones existentes se utilicen de manera que permanezcan dentro del contexto de la legislación europea pero se les permita desempeñar nuevas funciones y medidas políticas.
    • Estas instituciones son: el Banco Europeo Central (BCE), el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Fondo Europeo de Inversiones (FEI) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM).
    • Medida 1: Programa bancario caso a caso (CCBP).
      • Que los bancos necesitados de recapitalización del ESM acudan directamente al ESM, evitando así que el gobierno nacional se endeude en nombre del banco.
    • Medida 2: Programa limitado de conversión de deuda.
      • Que el BCE ofrezca a los Estados miembro la oportunidad de convertir parte de su deuda en deuda que cumpla los Acuerdos de Maastricht (MCD), mientras que las participaciones nacionales de la deuda convertida seguirían siendo atendidas por separado por cada Estado miembro.
    • Medida 3: Programa de inversión para la recuperación y la convergencia.
      • El EIB/EIF llevan décadas emitiendo deuda para financiar inversiones, cubriendo así un 50% de los costes de financiación de proyectos. Ahora deben emitir bonos para cubrir la financiación del programa de recuperación de toda la zona euro impulsado por la inversión en su totalidad; es decir, dispensando la convención de que el 50% de los fondos provengan de fuentes nacionales.
    • Medida 4: Programa de urgencia de solidaridad social para luchar contra el incremento de la pobreza.
      • Que Europa se embarque de inmediato en un Programa urgente de solidaridad social qeu garantice el acceso a la alimentación y a las necesidades energéticas básicas para todos los europeos.
  • Nunca antes tantos europeos tuvieron una opinión tan negativa de la Unión Europea y sus instituciones.
  • Los años de crisis han desembocado en una Europa que ha perdido la legitimidad ante sus propios ciudadanos y la credibilidad ante el resto del mundo.

Enlaces relacionados:

  • Blogs: 1 y 2.

Otros libros relacionados:

raul

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Una respuesta to “¿Y los pobres sufren lo que deben? de Yanis Varoufakis – Apuntes Breves”

  1. […] ¿Y los pobres sufren lo que deben? de Yanis Varoufakis. […]

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