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El abuso de debilidad de Marie-France Hirigoyen – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 27 de junio, 2017


Título original: Abus de faiblesse et autres manipulations.
© 2012 Ulrich Beck y Elisabeth Beck-Gernsheim.
Traducción de Núria Petit Fontserè
Editorial: Paidós.

En este texto, Hirigoyen aborda los abusos cometidos contra las personas que están en situación de debilidad o que se sienten débiles aún sin serlo, y que acaban permitiendo que personas sin escrúpulos las utilicen y se aprovechen de ellas.

A partir de la ley sobre el abuso de la debilidad, la autora analiza las situaciones en las que un individuo se “aprovecha” de una persona vulnerable o demasiado crédula. Un estafador que se aprovecha de la debilidad de una mujer para sonsacarle dinero; una anciana que convierte a un joven atento en su heredero, una esposa abandonada que persuade a sus hijos de que su padre no les quiere ; un hombre rico y poderoso que fuerza una relación sexual con una subordinada, y todos los chantajes afectivos que perturban nuestras vidas… Y tantos otros casos que demuestran que el abuso de la debilidad se ejerce en todos los ámbitos de las relaciones humanas. Personas mayores, niños, adultos en situación de sometimiento psicológico: ¿dónde comienza la influencia normal y sana, y dónde comienza la manipulación?

Basándose en su experiencia clínica, la autora esclarece el concepto de consentimiento y las derivaciones de conductas calificadas a menudo de “inapropiadas”; una palabra cuya imprecisión nos indica, tal vez, hasta qué punto estamos indefensos ante la cuestión de los límites.

Sin embargo, al final de su precisa e inspirada investigación, Marie-France Hirigoyen nos revela que, pese a este panorama descorazonador, el status de víctima no es irreversible y puede superarse con la voluntad de afrontar el problema y con el apoyo social adecuado.

Marie-France Hirigoyen es una médico psiquiatra, psicoanalista y psicoterapeuta de familia especializada en la terapia del acoso moral o acoso psicológico. Tras centrar su investigación en todas las formas de violencia: familiar, perversa y sexual, decidió formarse en Victimología en Estados Unidos.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • ¿Quién puede decir que no ha sido nunca manipulado? ¿Quién no ha tenido nunca la sensación de que alguien se había “aprovechado” de él, de que lo habían timado? Nos cuesta confesarlo porque nos avergonzamos y preferimos ocultarlo.
  • Hablar del abuso de debilidad requiere definir los conceptos de “consentimiento”, “sumisión” y “libertad”.
  • ¿El consentimiento de una persona es siempre señal de que esa persona está realmente de acuerdo? ¿Posee esa persona todos los elementos necesarios para decidir? ¿basta su consentimiento para decir que la acción es lícita?
  • Es difícil probar un abuso, especialmente un abuso sexual. Existe una zona gris, a menudo calificada de “comportamiento inapropiado” entre los hechos objetivos sancionables y una relación consentida.
  • Cuanto te estafan piensas: “¡Qué tonto he sido!”. Pero si otra persona cae en la trampa, te sorprendes de su credulidad.
  • Si bien las manipulaciones han sido abundantemente estudiadas a nivel comportamental, la psicología de las víctimas y los procesos inconscientes que las animan raras veces han sido objeto de estudio psicoanalíticos.
  • También a veces nosotros, conscientemente o no, manipulamos: una comunicación no siempre es completamente neutra.
  • Ningún sector de la vida social se libra de la manipulación. En estos casos, la manipulación no es malévola ni destructiva, sino que forma parte, mientras exista una reciprocidad, del intercambio normal. Pero si uno toma el poder sobre el otro, dicha manipulación se convierte en abuso.
  • Contrariamente a las apariencias, en el abuso de debilidad lo que está en juego inconscientemente no es solo el dinero sino más bien el amor, pues apoderarse de una herencia también implica una estafa afectiva.
  • La infancia es una época de construcción de la personalidad y también de dependencia afectiva, intelectual y psicológica, lo cual hace a los menores extraordinariamente vulnerables  a la manipulación.
  • En una relación abusiva la invasión viene impuesta por presiones psicológicas que no cesan hasta que la víctima acaba cediendo.
  • Entre los mitómanos que solo hieren el amor propio de sus víctimas demasiado incautas, los timadores que únicamente actúan por dinero y los perversos narcisistas que atacan la integridad psíquica de una persona, hay toda una gama de impostores.
  • Cuidado con los excesos. Enseguida se habla de manipulación. En cuanto un sujeto se halla en situación de debilidad,  tiende a tratar a us cónyuge, a su patrón o a un pariente de manipulador y de perverso.
  • Los pequeños actos de manipulación y trampas se han multiplicado y las perversiones morales se han banalizado, y hasta se han convertido ya en normas.
  • En nuestros divanes cada vez hay menos neuróticos, y en cambio no dejan de aumentar las patologías narcisistas, es decir, los deprimidos, los psicosomáticos, las personas dependientes o los sujetos que tienen funcionamientos perversos.
  • El individuo moderno es vulnerable y busca desesperadamente afianzar su autoestima. Como se cree libre, se ha vuelto eminentemente influenciable, pues ha perdido el sentido de los límites.
  • En una situación de abuso de debilidad es difícil trazar los límites entre un funcionamiento legítimo y un comportamiento abusivo, porque entre ambas cosas existe una zona imprecisa que nadie puede calificar con seguridad de violencia.
  • En un mundo saturado de información podemos perder todo espíritu crítico y toda sensibilidad hacia los demás.
  • El término “abuso” viene del latín “abusus”, “mal uso”. Remite al uso excesivo o injusto de algo.
  • El individuo debería saber qué consiente y poder medir las consecuencias o los riesgos que ello implica.
  • Cuando hablamos de consentimiento informado, debemos asegurarnos de que la persona dispone de todos los elementos necesarios para tomar una decisión.
  • Johanna Koljonen: “Un no es un no en todas partes, pero lo interesante son las situaciones en que uno hubiera querido negarse pero se ha dejado, porque está enamorado, porque es tímido, porque está agradecido, impresionado, colocado o demasiado cansado para discutir”.
  • Desde un punto de vista jurídico, el abuso de debilidad se basa en la importancia de los regalos, siempre en función de la capacidad financiera de la víctima.
  • Una donación puede ser también una trampa paa tener a la otra persona en deuda. Así es como algunos comerciantes o gurús de sectas hacen pequeños reglaos para obtener respuestas a una petición o una acción importante. Cuando alguien hace algo por nosotros, abrigamos una sensación de deuda.
  • Uno inspira confianza más por su actitud, es decir, por algo que puede construirse, que por sus competencias reales.
  • Provocar un impulso amoroso o un impulso de simpatía constituye una maniobra eficaz para que alguien entregue ciegamente su confianza.
  • Voltaire: “El charlatanismo nació el día en que el primer bribón se encontró con el primer imbécil”.
  • Un hombre “normal” es naturalmente vulnerable a la influencia y a la manipulación, sobre todo si presume de ser capaz de mantener promesas y resoluciones.
  • La persuasión que es percibida como una atribución externa es una táctica menos eficaz que la que da la sensación de ser una motivación interna.
  • El término “seducción” viene del latín “se ducere”, que significa “separar”, “llevarse a un lado”.
  • La influencia se convierte en problemática en manos de personas mal intencionadas que intentan sojuzgar al otro.
  • Toda dificultad conssite en percibir el límite entre una influencia normal y una influencia abusiva.
  • Al comienzo de toda manipulación hay una mentira.
  • Para manipular a alguien primero hay que seducirlo, establecer con él una corriente de simpatía y colocar la relación en un registro “íntimo” basado en una sensación de confianza.
  • Al obtener el acuerdo de una persona para algo que se le pide, existen muchas probabilidades de que luego acepte también una petición más importante.
  • No actuamos para respetar nuestras convicciones: modificamos al ocntrario nuestras opiniones para justiticar a posteriori nuestros comportamientos.
  • La técnica del anzuelo. Partiendo del principio de que a la gente le cuesta echarse atrás cuando ha tomado una decisión, se lleva a alguien a decidirse por una acción de la cualse le oculta provisionalmente el costo real. Luego se le anuncia la realidad de la situación con sus inconvenientes y sus condicionates. El interlocutor se siente entonces obligado a mantener su respuesta.
  • El engaño. Se trata de llevar a un sujeto a tomar una decisión que finalmente no se concretará. Eso engradra una decepción, sobre todo si la primera propuesta era interesante. Se presenta entonces una alternativa, sin duda menos interesante, pero cuya función será reducir su frustración.
  • Contrariamente a la manipulación, que puede ser puntual, la dominación se instala en el tiempo hasta el punto de crear una verdadera relación patológica.
  • Un individuo dominado afirmará que ha aceptado la situación de forma totalmente voluntaria y que no está sometido a nadie.
  • La máscara de la pasión amorosa puede disimular el sojuzgamiento de un cónyuge por parte del otro con el fin no solo de someterlo y hacer que acepte la violencia, sino de convertirlo en una víctima obediente que llegue incluso a proteger a su abusador.
  • Una relación de dominación no se impone inmediatamente, sino que se va instaurando poco a poco en varias etapas que contribuyen a anular las defensas de la víctima.
  • La seducción no es recíproca sino narcisista, destinada a fascinar y, por tanto, paralizar al otro.
  • La persona dominada está como fascinada y, sin darse cuenta, pierde poco a poco su identidad. Vive la relación como una especie de enajenación, de estrechamiento de la conciencia, pierde todo sentido crítico, lo cual permite la coexistencia paradójica de un no consentimiento y una aceptación.
  • Pueden pasar varios años entre los primeros pequeños olvidos de hechos recientes y la demencia senil. Durante esa progresión, el sujeto consciente de sus trastrornos intentará disimularlos.
  • Cuando se sospecha que hay abuso de debilidad, son normalmente los familiares los que primero reaccionan.
  • Junto al maltrato económico, cuanto más dependiente es una persona más riesgo hay de que la situación evolucione hacia el despotismo, la violencia verbal y psicológica, e incluso la violencia física.
  • Colocar a alguien bajo tutela es una medida grave. ¿En qué momento se considera que las facultades mentales de un individuo son un problema?
  • El envejecimiento normal es un deslizarse poco a poco por pequeños trastornos de la atención y luego por momentos de confusión y pérdidas de memoria.
  • La fuerza de los manipuladores es inflitrarse por las grietas, buscar sentimientos ocultos.
  • En su sentido etimológico, “alienación”, “a-lienar”, significa “cortar el vínculo”. Se trata efectivamente de una manipulación, pero en la mayoría de los casos es inconsciente.
  • Cuando se instaura la alienación parental, es esencial reaccionar de prisa porque cuanto más tiempo pase, mayor será simbiosis del hijo con el progenitor alienante, mientras que el otro se va convirtiendo en un extraño. Cuando estos niños se hacen adultos, es raro que se acerquen al progenitor rechazado.
  • Los mecanismos de supervivencia psíquica del niño son el clivaje o escisión, y la amnesia.
  • El clivaje es un mecanismo de defensa que permite dominar la angustia y apartar una emoción o un recuerdo demasiado perturbador. Eso se hace escindiendo el yo en dos partes: la una tiende a aislar la situación traumática, mientras que la otra sigue conectada con la realidad.
  • El menor puede desarrollar un falso self, una personalidad distorsionada que enmascare su verdadera identidad, con una apariencia perfecta y una falsa madurez.
  • Estos niños suelen presentar un riesgo mayor de trastornos de la personalidad, generalmente de tipo narcisista, con una intolerancia a la frustración, una dificultad para gestionar la agresividad y una tendencia a colocarse en una posición omnipotente.
  • El perfil más frecuente del progenitor alienante es el de una persona narcisista, marcada por el miedo al abandono, síntomas depresivos y fragilidad de la autoestima.
  • El progenitor alienante impone al niño que se parta en dos a nivel emocional, aunque con ello pierda su parte vital.
  • Si el hijo está dividido entre la versión de papá y la de mamá, no comprenderá nada y se bloqueará.
  • No criticar no significa no posicionarse. Hay que aprender a poner las cosas en su sitio sin denigrar.
  • Si el contacto se pierde, hay que persistir enviando mensajes, aun sin obtener respuesta, dando noticias, y no renunciar jamás.
  • Un niño no empieza a distinguir la ficción de la realidad hasta los siete años, pero para algunos eso ocurre más tarde.
  • El intimidador es en general un niño impulsivo, que tiene una gran necesidad de dominar y poca empatía, con un sentido muy bajo de la culpabilidad.
  • Los manipuladores nos fascinan. Los admiramos secretamente al tiempo que reprobamos sus actos. A los demás, a los “primos” que se dejan timar cuando los habían advertido, los miramos con desdén.
  • Las personas, inconscientemente, prefieren creer en lo que les cuentan, aunque se mientan a sí mismas. Intentan comar su carencia, aunque sea con mentiras.
  • Los estudios de Solange Carton en 1995 demostraron que la tolerancia al riesgo es mucho mayor cuando los beneficios que uno espera son importantes. En lo que a timos se refiere, podemos decir que cuanto mayor es el timo más probabilidades hay de que funcione.
  • En una época en la que nos hacen creer que todo es posible, cuesta aceptar la propia mediocridad del ser humano, los amores inciertos, una vida vulgar con su condicionantes profesionales y sus dificultades para llegar a fin de mes.
  • Podríamos decir que los manipuladores y sus víctimas se encuentran para regular su déficit emocional.
  • En su libro Psicología de las masas y análisis del yo, Freud compara la hipnosis con el enamoramiento: “La misma sumisión humilde, la misma docilidad, la misma ausencia de crítica hacia el hipnotizador como hacia el objeto amado. La misma reabsorción de la iniciativa personal; no cabe duda, el hipnotizador ha tomado el lugar del ideal del yo”.
  • La paradoja de la creencia es que se la considera tanto más verdadera cuanto más alejada esté de toda verdad.
  • Cuanto más crédulo es uno, menos cree serlo.
  • Cuanto menos creíble es algo, más se cree en ello.
  • Toda atención de naturaleza sexual no deseada, o todo comportamiento que una persona sabe o debería saber que es inoportuno, constituye acoso sexual. Va desde las bromas ofensivas o los contactos físicos impuestos hasta las insinuaciones sexuales en las que se sugiere que habrá una recompensa consistente en una nota más alta o una promoción.
  • Hace falta mucho valor para acudir a los tribunales, pues en un proceso por acoso sexual, como en un proceso por violación, los defensores del acusado intentarán desacreditar a la víctima. La mujer en cualquier caso sufrirá, hurgarán en su pasado, intentarán descubrir mentiras o errores, exhibirán su intimidad. Por eso, en un procedimiento judicial, las mujeres prefieren muchas veces no mencionar el acoso sexual.
  • La captación de un futuro adepto por un gurú o por sus representantes sigue las fases que hemos descrito en el capítulo sobre la dominación: la seducción, aislamiento, culpabilización.
  • Un adepto afirma que su adhesión es totalmente deliberada. Claro, pero como en todos los abusos de debilidad, podemos hablar de vicio del consentimiento.
  • Algunas se esconden detrás de una máscara religiosa, ya que el Estado no establece diferencias entre una religión y una secta que se declara religiosa.
  • A veces nos extraña que científicos o médicos se dejen embaucar por sectas que enarbolan los asertos más estrambóticos. Paradójicamente, las personas de elevado nivel intelectual son tanto más vulnerables cuanto que están convencidas, a causa de su racionalidad, de que son capaces de resistir la sugestión y la manipulación.
  • Jean-Claude Maes: “los adeptos son en general neuróticos, mientras que los gurús normalmente son estados límites, cuando no paranoicos, en suma con un nivel de desarrollo afectivo bajo”.
  • La fragilidad de la persona también puede ser estructural.
  • El poder de las sectas parece deberse, entre otras cosas, a que proponen al futuro adepto respuestas preestablecidas. En una época en que el individuo está cada vez más responsabilizado, más acuciado, más desconcertado por consignas contradictorias, y más instigado a escoger, puede parecer un descanso no tener que decidir, dejar de sentirse responsable.
  • Como en todo abuso de debilidad, no es fácil probar el perjuicio psicológico. Es más fácil demostrar que unos adeptos han sido despojados de sus ahorros que explicar el sometimiento psicológico.
  • Se suele temer su maldad, pero es su inteligencia lo que hay que temer. Cuanto más sutiles sean, mayor será el riesgo de caer en la trampa, por mucho que el interlocutor vaya con pies de plomo.
  • Un individuo con “una neurosis normal” puede recurrir a defensas perversas, pero el paso de una relación narcisista sana a un funcionamiento perverso es muy progresivo.
  • En Estados Unidos, el término “perverso” remite esencialmente a la perversión sexual. No teniendo un vocablo específico para describir a esos individuos fríos y calculadores, que no respeten nada, no sienten emoción ni compasión, los americanos hablan de “psicópatas”.
  • Todo empieza por una baja autoestima que es preciso elevar cueste lo que cueste. Los perversos morales presentan todos, inicialmente, este fallo que, paradójicamente, los conduce a la megalomanía, es decir, que desemboca en la necesidad permanente de ser admirados.
  • Para un manipulador, la seducción no es amorosa sino narcisista.
  • La comunicación, unilateral, se basa enteramente en la evitación:  los manipuladores dan explicaciones confusas que impiden pensar y poner límites.
  • Tanto si son mitómanos com otimadores o perversos narcisistas, estos sujetos se vuelven enseguida expertos en mentir.
  • Como consecuencia de su baja autoestima, esos perversos morales tienen una enorme necesidad de los demás para completarse.
  • En esa lucha por apoderarse del psiquismo del otro, los perversos juegan con ventaja porque sus emociones no les ponen trabas. Transfieren a los demás el sufrimiento y la culpabilidad que ellos no sienten.
  • Para un verdadero mitómano, la mentira es una finalidad en sí, mientras que para los perversos o los estafadores la finalidad es engañar al otro para obtener algo de él.
  • Blanche DuBois, Un tranvía llamado deseo: “Presento las cosas distintas de lo que son. No digo la verdad; digo lo que tendría que ser la verdad”.
  • La fuerza de los mitómanos consiste en contarle al interlocutor lo que este quiere oír o lo que espera oír. Si funciona, también es porque sus mentiras son mucho más apasionantes que la realidad banal.
  • Los mitómanos mienten para ser reconocidos a nivel identitario. Sus mentiras son una forma de ocultar miserias: tratan de inventarse un reflejo halagador para consolarse de no ser lo que les gustaría ser.
  • Generalmente, los mitómanos se sienten aliviados cuando los desenmascaran, ya que cuanto más tiempo pasa más difícil es soportar la carga de tantas mentiras.
  • El goce supremo para los perversos narcisistas es destruir a un individuo mediante otro y asistir a ese combate.
  • Los perversos narcisistas son individuos incompletos que sienten constantemente la necesida de aumentar su narcisismo.
  • Otra característica de los perversos narcisistas es la desresponsabilización. No reconocen jamás que pueden haber actuado mal ni lastimado a otra persona. Achacan todas sus dificultades y todos sus fracasos a los demás, lo cual les permite no cuestionarse a sí mismos.
  • Cuando se enfrentan a alguien más fuerte, o más hábil que ellos o cuando corren el riesgo de ser desenmascarados, los perversos narcisistas se hacen las víctimas para así aumentar su dominación.
  • En los perversos narcisistas hay un enorme goce asociado a la transgresión. Les da placer herir el sentido moral del otro o pervertirlo.
  • Ante un paranoico, todos estamos en posición de vulnerabilidad. Su fuerza consiste en arrastrar al interlocutor hacia donde él quiere, menos por seducción que por coacción.
  • Mientras los perversos narcisistas eligen como víctimas a personas llenas de vida y ricas, las víctimas ideales de los paranoicos son seres frágiles, gente acobardada, fácil de dominar.
  • Un paranoico está seguro de sí mismo y es intolerante ante las opiniones ajenas.
  • Un paranoico es autoritario y nunca pone en cuestión sus afirmaciones. Es imposible discutir con él porque siempre lleva razón, jamás cambia su punto de vista, no se cuestiona nunca. Si no reconoce sus errores es porque teme que su autoridad se debilite. Prefiero acorralar al otro para que le dé la razón.
  • Por regla general, los paranoicos inducen en el otro aquello mismo que le reprochan.
  • Entre los distintos tipos de delirios paranoicos, las ideas de persecución o los celos son los más frecuentes, pero también los más irreductibles y los más evolutivos.
  • Tahar ben Jelloun, Le Monde: “Es la época de los tramposos, los impostores, los corruptos y los corruptores, los usurpadores y los falsificadores, los que se han vuelto poderosos por el dinero fácil y no por la virtud humanitaria”.
  • Vivimos en un mundo de apariencias, donde importa poco lo que uno es o lo que uno hace, lo que cuenta es lo que se ve.
  • La mentira se ha banalizado tanto que hay mentirosos reconocidos como tales que siguen expresándose en los medios o conservan su mandato político.
  • Hannah Arendt escribía en 1969: “El secreto, el engaño, la falsificación deliberada y la mentira pura y simple empleados como medios legítimos para alcanzar objetivos políticos forman parte de la historia desde los tiempos más remotos”.
  • Aunque prefiramos no verlo, el mundo de la empresa está contaminado por esa banalización de la mentira.
  • ¿Es admisible alterar la verdad cuando todos los participantes en un negocio son conscientes de que todas las previsiones expresadas en cifras son exageradas o están deformada?
  • Se pide al trabajador más sumisión y obediencia que nunca.
  • Culpar a los demás de las propias dificultades, atribuir la propia desgracia a la actitud injusta del otro es una manera de protegerse cuando la autoestima es frágil.
  • Nuestro mundo se ha endurecido. Tanto en los comportamientos profesionales como políticos, la bondad ya no se lleva, y hasta resulta sospechosa, se la asimila a la blandura.
  • Freud, 1929: “El hombre no es una criatura tierna y necesitada de amor, que solo osaría defenderse si se la atacara, sino, por el contrario, un ser entre cuyas disposiciones instintivas también debe incluirse una buena porción de agresividad”.
  • Nos consultan y nos sondean, creemos que decidimos libremente, pero nuestras respuestas nos han sido inculcadas.
  • El control social es menos directo, más hábil, se esconde detrás de los progresos de la ciencia y las nuevas tecnologías, y se realiza esencialmente a través de la persuasión y la culpabilización. Nos hacen responsables de todo, incluída nuestra salud. Hay que estar en forma, ser feliz, realizarse, ser eficiente. Esto agota a los individuos.
  • Tanto en el trabajo como en la familia o en la vida social, la gente teme “no dar la talla” o “no estar a la altura”, y cuando vienen a la consulta es para pedir una píldora que les dé seguridad.
  • El individuo moderno es libre y autónomo, pero también está más formateado, ya que nuestro mundo es cada vez más estándar y más normalizado.
  • En una sociedad que carece de sentido, uno se agarra a lo que puede. Nietzsche: “Cualquier sentido vale más que ningún sentido en absoluto”. Ello explica el auge de las sectas y las religiones integristas, que proponen unos puntos de referencia evidentes y estables, y en las que existe alguien a quien seguir y un ideal al que aspirar.
  • En nuestra sociedad narcisista, ya no hay límites a los deseos y por tanto ya no hay nada que desear.
  • Aunque sea una persona formada y culta, el individuo moderno, como se ha vuelto inseguro, es eminentemente influenciable. Quiere ser libre, pero precisamente esta sensación de que goza de libertad lo hace más manipulable.
  • Los tiempos han cambiado, los excesos han provocado hastío, la inseguridad se ha instalado junto con la crisis económica y financiera, el miedo a las catástrofes, a las epidemias, a los riesgos medioambientales. Tras la euforia de la liberalización ha llegado el desencanto. Nuestro contemporáneos han perdido su espontaneidad. Se han vuelto desconfiados, se repliegan en sí mismos, ya no se ilusionan con los discursos políticos.
  • El cambio social reciente iba en el sentido de la autonomía individual, pero ahora vemos que surge una mayor demanda de autoridad pública. Pero ¡cuidado!, la actual inflación del derecho no debe sustituir a un control interno.

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raul

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3 comentarios to “El abuso de debilidad de Marie-France Hirigoyen – Apuntes Breves”

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