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La soledad de José Ángel Medina y Fernando Cembranos – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 11 de julio, 2017


© 1996, Proyectos Socioculturales, S.L.
Editorial: Aguilar.

  • La soledad no deseada puede provocar serios trastornos en la persona que la padece.
  • Esta guía analiza las diferentes causas por las que una persona puede sentirse sola.
  • Expone las principales pautas de actuación para solucionar aquellos comportamientos que pueden desembocar en la soledad.
  • Aporta diferentes vías de actuación para aquellos que se sienten solos.
  • Incluye bibliografía recomendada y bibliografía de referencias.
  • Facilita una doble lectura, una general y otra rápida mediante textos destacados, situados en los márgenes del texto principal

José Ángel Medina y Fernando Cembranos son psicólogos sociales. Su actividad profesional se ha especializado en procesos de desarrollo personal y en dinamización de grupos y organizaciones.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Los autores de esta obra definen la soledad como un subproducto de las sociedades desarrolladas, del crecimiento desmesurado de las grandes ciudades y de la invasión tecnológica.
  • Esta guía defiende que la herramienta principal para superar la soledad no deseada es una sólida y ajustada red de relaciones sociales.
  • Nuestra sociedad se va haciendo cada vez más t orpe cuando se trata de facilitar relaciones personales y de llevar a cabo la integración de los seres humanos en una convivencia satisfactoria.
  • Se invierte demasiado tiempo en capacitarnos económicamente y se olvida el aprendizaje y el desarrollo de habilidades y recursos para unas relaciones mejores.
  • El análisis de las causas sociales e individuales por las que la soledad hoy en día es un problema, constituye el primer eje del contenido de este libro. A modo de un segundo eje, se aportan las soluciones prácticas a los problemas afectivos, vitales y sociales relacionados con la soledad.
  • La soledad es una experiencia que todos conocemos, en la que muchas personas viven, bastantes sufren, algunas disfrutan y casi todo el mundo teme. Es una experiencia de la que muchas personas huyen, por la que algunas desesperan y otras se suicidan.
  • No es lo mismo estar solo que sentirse solo. Estar solo o sola depende de la ausencia de relaciones interpersonales. Sentirse solo depende de la vivencia de la ausencia de relaciones.
  • La soledad provoca a veces un profundo sentimiento de tristeza, como si a nadie le importase lo que nos pasa.
  • La soledad se puede vivir mal o bien. El signo subjetivo es la principal dimensión de la soledad. Puede ser un placer o ser un duro sufrimiento.
  • La soledad es satisfactoria o insatisfactoria según los acontecimientos que la rodean, pero también de nosotros mismos.
  • No es lo mismo elegir la soledad que verse abocado a ella.
  • La soledad es estructural si las condiciones físicas, sociales o psíquicas nos hacen tener una débil o escasa red de relaciones actuales y potenciales. Si sólo tenemos un amigo y vive a varias horas de distancia, a menudo nos sentiremos solos.
  • La soledad terminal es la que se mantiene y acaba en soledad. Afecta sobre todo a muchas personas al final de la vida.
  • La clave para que podamos vivir la soledad de forma positiva es saber que podemos salir de ella cuando queramos.
  • La soledad de la que no sabemos cómo salir es la que nos hace sufrir.
  • La falta de confianza en nuestras posibilidades disminuye las esperanzas de salir de la soledad.
  • Si la soledad es abocada, no sabemos salir de ella, y si además es profunda, será muy dura y vendrá acompañada de desesperanza, dolor y depresión.
  • La soledad nos hace infelices porque no nos quieren o porque creemos que no nos quieren. Porque no nos necesitan o pensamos que no le importamos a nadie. Porque no nos queremos o no valoramos nuestras posibilidades.
  • Es un problema si pensamos que todo sucede al margen de lo que hagamos, si no nos atrevemos a entablar relaciones nuevas.
  • La soledad es también un problema cuando nos refugiamos en ella porque no sabemos convivir, porque no sabemos resolver conflictos. Es un problema cuando hemos llegado a un punto en el que no nos fiamos de nadie, cuando la elegimos como un mal menor.
  • La soledad no es un problema para hacer negocios, no es un problema para el capital. Cuantas más personas solas, más lavadoras venden, más coches, más televisores. Cuantas más personas solas, más beneficios económicos.
  • Cuantas más ricas son las sociedades, más solas se quedan las personas que viven en ellas.
  • Vivir solo es un indicador indirecto de soledad.
  • La soledad es un problema cuando nos hace vivir mal y sobrevivir peor, cuando nos lleva a agonizar y a morir solos.
  • Cuando nos quedamos solos, en silencio, escuchamos nuestros miedos. La filosofía ha explorado el temor a las dimensiones de la existencia que, cuando no hay mucho ruido, se oyen. Se oye el miedo a la muerte, a la libertad, al tiempo, el pavor a la locura, a cambiar las referencias, el miedo al futuro. Por eso encendemos la radio o la televisión.
  • En la sociedad también se pueden encontrar las razones de nuestra identidad, descifrar quiénes somos.
  • Cuando estamos solos invitamos a quien queremos, sentimos como nos sale, y nos sale sentir.
  • El ruido nos elimina, el silencio nos devuelve a nosotros mismos. La soledad es un espejo que nos permite ver nuestro verdadero rostro.
  • La soledad permite recibir las sensaciones de dentro, las sensaciones de nuestro tono vital. La soledad permite sentir el cuerpo, los recuerdos, sentir las ilusiones y los pensamientos.
  • La soledad ayuda a dejar el pensamiento sin rumbo y permite poner rumbo al pensamiento, es una oportunidad para el pensamiento complejo, para ordenar la cabeza, especular, preguntarse, resolver enigmas y planteárselos.
  • La soledad nos tiende puentes hacia el inconsciente, nos deja visitarlo y ver qué pasa, sin necesidad de defendernos, para eso estamos a solas.
  • En la soledad también se alimenta el odio. Cuando corremos un tupido velo y preferimos no ver lo que se pasea por el inconsciente.
  • La soledad es necesaria para desmenuzar la felicidad, sacar los recuerdos, revivir lo que ha merecido la pena. Es necesaria para enamorarnos, para repasar los gestos y las imágenes de las personas que amamos.
  • Tenemos una cultura analfabeta en soledad. Poco sabemos de lo que engrandece a la vida y a las personas.
  • Las personas que tienen una idea negativa de sí mismas tienen más dificultades para establecer relaciones.
  • Restar es comparar lo que somos con lo que nos gustaría ser. Sumar es examinar los logros y progresos desde lo que éramos hasta lo que somos.
  • Las personas que se desprecian suscitan menos interés en los demás y eso hace que se desprecien más. Es un círculo vicioso.
  • Solo es posible superar la tensión afrontando varias veces la situación que la provoca.
  • Cuando las personas tratan de evitar cualquier situación que les provoca algún tipo de ansiedad, reducen las posibilidades de establecer relaciones personales y no se consigue disminuir la tensión que aparece cada vez que se presenta la ocasión.
  • Las personas que sitúan fuera su radio de acción la responsabilidad de las situaciones, disminuyen las posibilidades de encontrar soluciones, adoptan posiciones de espera, se encuentran más vendidas  a la iniciativa de los demás, aumentan las dosis de frustración y se muestran más amargadas.
  • Si rehuimos habitualmente las situaciones sociales que nos proporcionan algún grado de ansiedad y tensión, tenemos menos posibilidades de aprender a desenvolvernos con soltura en los escenarios sociales, en las relaciones interpersonales. Al evitar la tensión nos relajamos, pero no aprendemos. Lo que no se entrena, no se aprende.
  • El de exceso de protección y de posiciones defensivas antes los posibles peligros que pueden causar las relaciones, es una buena estrategia para quedarse sólo.
  • Muchas personas tienden a establecer sólo relaciones de dominación y poder. Gozan manteniendo cerca las personas y dominando sus conductas, aunque para ello sea preciso amenazar y utilizar motivaciones negativas.
  • Las relaciones de dominación se mantienen mientras se encuentran disponibles las recompensas o amenazas para administrar a las personas dominadas.
  • En la depresión tienden a cortarse los lazos que unen a las personas con su red de relaciones interpersonales.
  • Las personas deprimidas creen que no pueden hacer nada contra su depresión: cuando alguien cree que no puede hacer nada, no lo intenta, y esta espera inútil aumenta la depresión.
  • Las personas afectadas por la depresión tienden a pensar que todo es negativo, y eliminan las posibilidades que tienen a su alrededor.
  • La soledad y la depresión representan las dos caras de una misma moneda y casi siempre una lleva irremediablemente a la otra.
  • Es frecuente encontrar reacciones de desconfianza generalizada en personas que han sufrido malos tratos o encontrar rechazo a las relaciones sexuales en quien ha sufrido una violación.
  • La dificultad para comunicar a otras personas cercanas lossucesos que nos preocupan o que vivimos de forma traumática puede llevarnos a una espiral de retraimiento-soledad.
  • Si a la pérdida se le suma la percepción de intencionalidad del otro, (la persona que quieres es precisamente la que decide abandonarte), el resultado es además del dolor de la pérdida, el autodesprecio y el sentimiento profundo de soledad.
  • En ausencias largas, a veces incluso la vuelta al hogar puede estar acompañada de decepciones, la vida cotidiana y doméstica se ha organizado al margen de los ausentes.
  • En la actualidad es muy difícil que tu vecino se quede un rato con tus hijas o que te pregunten por tu madre, es difícil conversar en la calle. Es poco habitual que el abuelo cuente los cuentos.
  • Las sociedades desarrolladas sólo han ganado en la especialización de las relaciones. Cada relación que no sea muy cercana, sólo sirve para una cosa: para ponernos la gasolina o hacernos una fotocopia.
  • Las relaciones en las sociedades modernas son más mercantiles, tenemos que pagar (cuando se tiene) para jugar (en la sala de juegos, incluso en casa), para ir de cumpleaños, para que nos informen, para arreglar un camino.
  • El balance es claramente deficitario, nunca fue tan fácil quedarse a vivir solo, sin elegirlo, morir solo o escasamente acompañado, no encontrarse a nadie en las calles de la ciudad, pasar horas y horas sin que ningún rostro conocido o desconocido despierte la esperanza de una conversación o compañía.
  • La violencia es consecuencia y causa de la desintegración social. Cuando una capa de la sociedad es expulsada del acceso a las oportunidades vitales (acceso a los bienes, derechos, a una posición digna o simplemente al puesto de trabajo), se incrementa la conflictividad personal y social, y el ambiente se torna hostil. Las relaciones se desarrollan bajo el temor y la desconfianza, desaparece la función de acogida y el territorio donde se vive se vuelve inseguro.
  • En las grandes ciudades aumenta la variedad de mercancías y de servicios pero disminuye la variedad de personas que nos pueden acompañar.
  • El esfuerzo y el coste del mantenimiento de las relaciones fuera de los restringidos lugares de encuentro, tal como el espacio laboral y el hogar, es muy alto en el medio metropolitano. Hay que recurrir siempre al teléfono, es necesario crear hábitos y rituales (organizar cenas), elegir y estabilizar lugares (el bar del aperitivo de los domingos). El alto esfuerzo y el escaso tiempo hacen que el número de personas que nos son cercanas disminuya hasta un minúsculo ramillete.
  • La hostilidad que el tráfico genera hace que el coche se construya como un pequeño fuerte móvil. El automóvil se convierte con su uso actual en la antítesis de la sociabilidad. El automóvil es espacio privado arrebatado, metro a metro, al espacio público.
  • El uso individual de cada recurso, que es una necesidad de la lógica del mercado, fragmenta la red de relaciones de cooperación y ayuda mutua.
  • Las llamadas nuevas tecnologías son factor, en buena medida, de soledades. Acompañan, pero producen soledad.
  • Las tecnologías de la pantalla producen la ilusión de estar acompañados; distraen, cuando lo consiguen, pero en realidad no acompañan.
  • Los llamados medios de comunicación de masas no son de comunicación, puesto que la esencia de la comunicación es la interlocución. Tal vez son de información pero no de comunicación.
  • La televisión oculta la soledad mientras la produce. Cada minuto de televisión es tiempo sustraído a las relaciones personales.
  • La interacción cara a cara es insustituible para el sentimiento de acompañamiento.
  • El patrón social del éxito es la posesión, la distinción (exclusión de otros), la dominación. Quedan fuera de los valores del éxito: la compañía, el cariño, el apoyo, el reparto, la equidad, la proximidad y la ternura.
  • Los valores del éxito no son los más adecuados para resolver el problema de la soledad.
  • La soledad violenta decidida por otros es tal vez la peor de las soledades.
  • La comunicación telefónica tiene dos puntos de entrada y, si lo que interesa es que se produzca, podemos realizarla nosotros mismos.
  • Si nos paramos ante una situación que nos produce disgusto y concluimos que ya no nos queda nada que hacer, es conveniente sospechar del análisis (las preguntas) que hemos realizado.
  • Las relaciones dependen en mayor medida de lo que se hace y de cómo se hace, que de cuánto se hace.
  • Al manejar la probabilidad cometemos dos errores de forma habitual: confundir la probabilidad codicionado y la no condicionada y definir la probabilidad por el número de éxitos en lugar de por el número de intentos.
  • La probabilidad no condicionada es aquella en la que el hecho de que algo haya ocurrido un número determinado de veces con anterioridad no influye en las posibilidades de que vuelva a pasar.
  • Cuando deseamos conseguir algo no hay duda de que cuantas más veces lo intentemos más posibilidades tenemos de conseguirlo.
  • Muchas situaciones de soledad son coyunturales, dependen de una situación pasajera. En estas situaciones aparecen más frecuentemente el aburrimiento y las pequeñpas depresiones que todo el mundo conoce.
  • Hacer algo contra la soledad es estar menos solo.
  • Para poder enfrentar situaciones de soledad es importante contar con una red sólida de relaciones.
  • Cuando una persona está sola:
    • Se concentra mejor.
    • Puede hacer actividades individuales.
    • Tiene tiempo para reflexionar.
    • Se dedica más a actividades lentas.
    • Puede escoger mejor la actividad.
    • Puede dedicarse a actividades no productivas.
    • Es más proclive a la compañía.
    • Está más disponible.
    • Hace lo no habitual.
    • Puede dedicarse a sus aficiones.
    • Puede planear su futuro.
    • Utilizar más sus recursos propios.
  • La exploración puede ser un recurso interesante cuando nos sentimos solos. No cuando la utilizamos como un ejercicio de autocompasión, fantaseando acerca de lo que pudo haber sido y no fue.
  • El cambio de pensamiento se basa en la imposibilidad que tenemos de pensar en dos cosas al mismo tiempo.
  • Picasso: “Si llega la inspiración, que te coja trabajando”.
  • Actividades alternativas a la televisión:
    • Cuidar la higiene personal.
    • Dibujar y pintar.
    • Hacer solitarios y pasatiempos.
    • Pasear.
    • Hacer gimnasia.
    • Soñar.
    • Cuidar a otras personas.
    • Ir al cine o al teatro.
    • Escribir un diario.
    • Hacer bricolaje.
    • Explorar con el ordenador.
    • Leer libros y revistas.
    • Meditar.
    • Cocinar.
    • Visitar museos y galerías.
    • Escuchar música.
    • Hacer puzzles.
    • Dormir.
    • Escribir cartas.
    • Llamar por teléfono.
    • Clasificar discos y libros.
    • Asomarse por la ventana.
    • Pensar regalos.
    • Hacer planes.
    • Darse caprichos.
    • Montar bicicleta.
    • Cantar.
    • Mirar fotos.
    • Hacer ejercicios de relajación.
    • Tocar música.
    • Darse placer físico.
  • Una de las causas de la soledad es la ruptura, el deterioro o el descuido de la red de relaciones personales.
  • Nuestras relaciones tampoco necesitan de nuestra presencia permanente para seguir vivas. Todas existen en el momento, aunque no podamos atenderlas simultáneamente.
  • Se consigue mucho más yendo a buscar el cariño, el afecto y el disfrute de la compañía que esperando a que aparezca. Y esto es así por una razón sencilla: el control. Cuando nos movemos, pasamos a tener parte del control. Si soy yo quien llama empezaré por la primera persona, seguiré por otras y no llamaré a quien quiero evitar.
  • Cuando hablamos de resolver nuestros problemas de soledad en el campo de las relaciones personales ya establecidas, estamos hablando de variar el perfil de relación.
  • Las habilidades sociales se aprenden, no se tienen.
  • La conducta socialmente habilidosa integra una visión estratégica adecuada y una correcta ejecución operativa de las conductas elegidas. Es importante que sepamos qué es lo que se busca, qué tipo de relación o interacción se desea en cada caso.
  • En las relaciones personales es importante conocer sentimientos, enterarse de situaciones, provocar manifestaciones de la otra persona, saber opiniones en torno a algo o a alguien. Para esto utilizamos las preguntas. Son uno de los recursos de más interés para comunicarnos de forma efectiva.
  • Las preguntas sobre nuestros asuntos importantes son las que tienen efectos reales sobre las relaciones, tanto para el que las hace como para el que las responde. El atrevimiento en las preguntas produce relevancia en las relaciones.
  • Saber escuchar es una habilidad de gran importancia en las relaciones personales.
  • Es importante anotar que cuando hablamos de hacer amigos no hablamos exclusivamente de conocer personas nuevas. También podemos tomar la decisión de estrechar relaciones, de hacer amiga a una persona concreta a la que conocemos hace un tiempo.
  • Siempre se ha dicho que tener un amigo es como tener un tesoro. Hoy en día en que la sociedad nos va llevando al aislamiento, tener un amigo es la salvación.
  • La cultura nos ha hecho creer que somos seres incompletos que necesitamos de otro ser (a ser posible del sexo contrario) para realizarse. Este mito mantiene que todos tenemos en algún lugar a nuestra pareja ideal y que tarde o temprano la encontraremos.
  • En las relaciones afectivas se produce fácilmente la saturación que se manifiesta por el agobio que nos asalta al pensar que alguien está permanentemente encima de nosotros. En el sentido contrario también puede sernos útil la ley del deseo. Para hacernos deseables. Estar donde no se espera que estemos, no estar donde sí se espera. Llamar allí donde no es lógico hacerlo y no llamar donde es lógico.
  • La relación sentimental y la acción de ligar cmparten muchas claves con la amistad. Hacer planes comunes, ir a buscar la relación en lugar de esperarla, hablar de los sentimientos y de la vida personal, tienen el mismo valor aquí que en el caso de hacer amigos y amigas.
  • Muchas personas piensan que los chistes son producto de la velocidad de pensamiento para ser gracioso. Esto puede ayudar, es cierto, pero en general los chistes están pensados. Alguien ha invertido tiempo en darle la vuelta a una situación o en sacarle punta a una noticia de actualidad.
  • Es importante el entrenamiento. Las conductas a las que no estamos acostumbrados nos resultan más difíciles de hacer. Empezar poco a poco es un buen recurso.
  • También podemos provocar la risa de forma indirecta. Hay muchas personas que no son “productoras de risa” pero que son frecuentemente consideradas en el núcleo del humor. Son personas que escogen la habilidad para sacar los temas o reforzar y animar a los que produce risas.
  • Cuando hablamos en grupo y expresamos nuestras opiniones, influimos en nuestras relaciones y también cuando simplemente por intervenir o participar en una conversación nos sentimos más integrados con los demás.
  • No ser pesado. Una persona que quiere aprender y se esfuerza, siempre es bienvenida en cualquier colectivo. Alguien que parece tener como único objetivo interrumpir puede resultar malparado en su integración.
  • La soledad creciente de las sociedades desarrolladas es consecuencia de las tendencias desintegradoras que van destruyendo la red de relaciones de acompañamiento.
  • Las personas que participan en proyectos colectivos, y tienen acceso a la toma de decisiones interdependientes con otras personas, manejan un conjunto de motivaciones más amplio y variado, por lo que tienen más posibilidades de mantener unos niveles más altos de satisfacción y bienestar, y menos posibilidades de sufrir patologías como el aislamiento social, la depresión o los problemas de autoestima.
  • El bienestar está muy ligado a las relaciones que mantenemos y a lo que podemos hacer con ellas. Las relaciones interpersonales son fuente de placer, de entretenimiento, de excitación, de afecto, de consuelo, de ayuda, de intercambio, de conocimiento, de aprendizaje, de risa, de ilusiones y también de alimento.
  • Evitar el conflicto como fórmula para superarlo nos incapacita para aprender a resolverlo. En este sentido tenemos una sociedad un tanto analfabeta en resolución de conflictos.
  • Cuando la calle deja de tener la función de encuentro y pasa a ser un lugar monopolizado por el automóvil, dejamos de sentirla como nuestra, desaparece el control colectivo sobre el espacio. La calle se hace más insegura y hay que recluirse en las casas. Cuanto más modernas son las sociedades, menos espacio público usan de hecho. Primero se retiran las sillas de las calles, luego las personas y finalmente se deteriora.
  • Lo que es demasiado grande y complejo no se comprende y no se decide, y lo que no se decide queda en manos de pocos, que además suelen estar distantes. A veces queda en manos de nadie.

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Una respuesta to “La soledad de José Ángel Medina y Fernando Cembranos – Apuntes Breves”

  1. […] La soledad de José Ángel Medina y Fernando Cembranos. […]

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