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Frases Llenas

Palabras a mí mismo de Hugh Prather – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 5 de octubre, 2017


Título original: Notes to Myself.
© Real People Press, 1970.
Traducción: Arístides Rojas
Editorial: RBA Libros.

La lectura de Palabras a mí mismo es una de esas experiencias deliciosas que sólo se producen raras veces. El editor que descubrió este libro dijo de él: “La primera vez que leí el manuscrito de Prather era muy tarde, por la noche, y estaba muy cansado, pero en cuanto lo terminé me sentí relajado y feliz. Desde entonces lo he releído muchas veces y siempre descubro algo nuevo en él”.

Hace más de veinticinco años, Hugh Prather hizo una lista de sus principales preocupaciones: su relación de pareja, su papel en su comunidad y su lugar en el mundo. El resultado fue un libro muy sencillo pero muy interesante, una revelación que pronto se convirtió en un gran éxito a escala mundial. Esta pequeña obra maestra se adentra en los dilemas, temores y tentaciones a los que todos nos enfrentamos en la vida, y los transforma en oportunidades para el autoconocimiento y la comprensión del mundo.

El libro de Hugh Prather constituye un punto de partida para la exploración personal y una exquisita colección de pensamientos llenos de sabiduría.

Después de la publicación de su primer libro, Hugh y Gayle se dedicaron a la asistencia terapeútica de personas con problemas: alcohólicos, mujeres maltratadas y, especialmente, padres que habían perdido a sus hijos. Viven con sus hijos en las colinas de Aptos, en California.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Creo que la ansiedad que circula en mi vida nace de un desequilibrio entre lo que soy y lo que “debería ser”.
  • Cuando hago algo no acostumbrado mis horas se llena de segundos.
  • La confesión de un defecto puede ocultar la voluntad de no cambiar. Ya que lo confieso no tengo que aceptar la obligación de cambiar.
  • ¿Por qué valoro mis días de acuerdo a cuanto he “logrado”?
  • Todos menos yo, enjuician mi conducta hacia atrás. Sólo ven mis acciones encadenadas a sus resultados. Sin embargo yo actúo en el ahora. Después conozco los resultados.
  • Si trabajo pensando en una meta mi vida se convierte en un proceso.
  • Si tomo en cuenta mis sentimientos durante el día y trato de hacer aquello que realmente deseo no siento haber perdido el tiempo al final de la jornada.
  • Si cada cosa ocurriera como a mí me gusta o como la hubiera planeado nunca experimentaría algo nuevo. Mi vida sería una repetición infinita de viejos resultados. Cuando cometo un error experimento algo inesperado.
  • Cuando estoy haciendo algo mal puedo ver que una parte de mí quiere seguir haciéndolo así, que busca incluso justificaciones para continuar de ese modo.
  • Nunca se vive dos veces el mismo suceso y en la vida de todos se mezclan problemas, triunfos ambiguos, vagas derrotas y sólo escasos momentos de paz indudable que nunca se pueden retener.
  • La gente deshonesta confía más en las palabras que en la realidad.
  • Cuando pienso que sería feliz si pudiera tener ciertas cosas que no puedo pagar, un aumento en mi salario no aleja la infelicidad, ya que desde mi nueva posición financiera puedo ver un nuevo conjunto de cosas que no poseo. Este problema no existirá cuando entienda que la felicidad radica en una actitud hacia el presente y no en una condición futura.
  • Rechazar mis sentimientos es condenarme por tenerlos. La parte rechazada reacciona tornándose más fea.
  • No hay sentimientos destructivos, sólo hay actos destructivos.
  • Sentir de cierto modo es un sentimiento, el no querer así es otro y éste no es capaz de detener al primero.
  • Cuando niego un sentimiento, no lo destruyo, y pierdo mi capacidad de expresarlo como quiero.
  • Si verdaderamente acepto mi conducta es que he dejado de juzgarme.
  • Recibí de la naturaleza mi cuerpo y mis emociones, es absurdo que me censure por estar asustado, por sentirme inseguro, egoísta o vengativo.
  • No soy responsable de mis sentimientos sino de lo que hago con ellos.
  • Mi intelecto no puede saber lo que mi cuerpo debería estar sintiendo.
  • El darme cuenta de mis emociones aumenta mis alternativas, ensanchando el rango de mi elección.
  • La ansiedad, el temor, el pánico, son huidas de algo oculto en un rincón de mi mente que no quiero mirar. Algún pensamiento, alguna imagen que me impulsa a escapar.
  • Lo que hago con mis sentimientos me interesa más que lo que hago con mis palabras o mis manos.
  • Quiero vivir desde dentro hacia afuera no desde fuera hacia adentro.
  • La mayoría de las palabras nacieron como una descripción del mundo externo, pero eso no pueden reflejar lo que ocurre en mi alma.
  • Cuestionar mis motivos me lleva a frustrar el deseo que tenía. Sería más sano aceptar mis deseos, descubrir su dirección, aclararlos, no juzgarlos.
  • Algunas veces mi única manera de saber qué es lo que quiero es proseguir y hacer algo.
  • Mi capacidad de percibir lo que es natural y adecuado hacer, cuando funciona, parece tomar en cuenta acontecimientos futuros.
  • A vecs siento “haz esto” y sólo más tarde compruebo la ventaja de haberlo hecho.
  • Si mi intención vagabundea es porque quiere ir hacia algún lugar.
  • No siempre es necesario pensar con palabras. Las palabras con frecuencia me impiden actuar en forma plenamente intuitiva.
  • Tal vez las palabras sean buenas para rememorar, pero son limitadas cuando necesito actuar en el presente.
  • El principio parece ser el siguiente: algo es una “falta” si yo también soy capaz de hacerlo, y una “enfermedad” si no lo soy.
  • Si alguien me despierta aversión o si me sorprendo ignorando o evitando a alguien en un grupo, probablemente estoy huyendo de un rasgo mío que esa persona exhibe.
  • Después de observar una falta en alguien observo mi propia conducta con mayor claridad. Esta forma de crítica funciona mejor si la hago en silencio.
  • Cuando me siento actuando a la defensiva prefiero tomar consciencia de que estoy actuando a la defensiva, pero sin dejar de actuar tan defensivamente como quiero hacerlo.
  • “Tú estás equivocado” significa “no te entiendo”, “no veo lo que tú ves”. Pero no hay error en ti; tú simplemente no eres yo y eso no es erróneo.
  • Para mi, el tratar de clasificar algo tan complejo como un ser humano sólo revela mi propia superficialidad.
  • Cada vez que me encuentro discutiendo algo con pasión, puedo estar seguro de que no estoy muy convencido.
  • Algunas veces afirmo estar de acuerdo sólo para eludir la confrontación o para silenciar a la otra persona. A menudo digo no estar de acuerdo, para lucirme.
  • Cuando soy grosero estoy siendo algo más bien que diciendo algo.
  • Si dejo que mis emociones se apoyen en las afirmaciones del otro, me estoy colocando en sus manos.
  • ¿Qué busco? Aprobación, apoyo, diversión, reconocimiento, amor, sexo, justificación.
  • No quiero escuchar únicamente lo que dices. Quiero sentir lo que quieres decir.
  • Yo no siento que es estúpido sino que me ha herido. Tú me has ofendido y yo te ofendo.
  • Aprendo sobre mí cuando me observo relacionándome con los demás. Cuando lo hago a solas sólo examino huellas de encuentros ya pasados.

Al lector:

  • No recuerdo haber leído o escuchado ni una sola verdad que después resultara ser imperecedera. ¿Por qué entonces podría YO enunciar una?
  • Lo que veo en mi vida es una capacidad de darme cuenta cada vez más profunda y que me une a medida que se adentra hacia el núcleo de mi persona. Mi capacidad de darme cuenta se profundiza y mi conducta se hace más positiva.
  • Ahora me estoy preguntando si acaso los sentimientos negativos no serán tan valiosos como los sentimientos positivos. Es cierto que todo el tiempo mi categoría de sentimientos negativos se ha estado contrayendo.
  • Ya no estoy seguro de que el amor sea LA cosa más grandiosa del mundo, de que sea mejor, para mí o para los demás a quienes lo expreso, que la rabia. La ira de otras personas me ha hecho muchísimo bien. No creo que quisiera cambiar esos momentos por amor.
  • Si hay algo de bondad en el mundo, estoy empezando a pensar que primero tengo que encontrarla dentro de mí.
  • La respuesta ha de ser: usar una idea mientras sea útil y no temer deshacerse de ella cuando haya perdido su utilidad.
  • He visto que a veces este “ser verdadero, ser auténtico” actúa como una nueva religión, una nueva forma de autojustificación, un nuevo perfeccionismo, incluso una forma nueva y perversa de esnobismo.

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raul

Una respuesta to “Palabras a mí mismo de Hugh Prather – Apuntes Breves”

  1. […] Palabras a mí mismo de Hugh Prather. […]

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