Raul Barral Tamayo's Blog

Frases Llenas

Los caminos de la libertad de Bertrand Russell – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 12 de junio, 2018


Título original: Roads to Freedom Socialism, Anarchism and Syndicalism.
© George Allen and Unwin, London.
Traducción de García Paladini.
Editorial: Aguilar Ediciones.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Era imposible conseguir informes difedignos acerca de lo que estaba ocurriendo en Rusisa durante los primeros meses de 1918, época en que se estaba escribiendo este libro, fuera de la consigna “todo el poder a los Soviets”, que era el grito de guerra bolchevique, que pareció indicar una nueva forma de democracia, antiparlamentaria y más o menos sindicalista.
  • El “Guild Socialism” o Socialismo de los Sindicatos, que yo entonces defendía, sigue pareciéndome un proyecto admirable, y desearía ver renovada la defensa del mismo.
  • Si tuviera que escribir hoy, mostraría simpatías mucho menores hacia el anarquismo. El mundo de hoy es de escasez, y es probable que siga siéndolo durante mucho tiempo, un mundo en el que tan sólo las más severas reglamentaciones pueden evitar una pobreza desastrosa.
  • Optimista es en la actualidad el hombre que juzga posible que el mundo no se eche a perder aún más; suponer que puede mejorar en un futuro próximo sólo puede hacerse gracias a una ceguera voluntaria.
  • Habría que sacrificar cierto grado de libertad en beneficio de la justicia, y cierto grado de justicia en beneficio de la libertad. Este problema es más difícil en un mundo de escasez que en un mundo de abundancia.
  • El intento de concebir una nueva y mejor organización de la sociedad humana que sustituya al caos destructivo y bárbaro, en el cual los hombres han vivido hasta ahora, no es en manera alguno moderno: es, por lo menos, tan antiguo como Platón, en cuya República dio el modelo para las utopías de los filósofos que le sucedieron.
  • Lo que es nuevo en el socialismo y anarquismo es la relación estrecha entre el ideal y los actuales sufrimientos de los hombres, que ha permitido que de las esperanzas de aislados pensadores surjan poderosos movimiento políticos.
  • La gran mayoría de los hombres y de las mujeres, en tiempo normal, pasan a través de la vida sin contemplar ni criticar, en general, ni sus condiciones propias ni las de los demás. Se encuentran colocados en cierto lugar de la sociedad y aceptan lo que cada día aquélla les ofrece, sin hacer algún esfuerzo por pensar más allá de lo que requiere el momento inmediato.
  • Muy pocos se interesan con entusiasmo por obtener para los demás las ventajas que buscan para ellos. Son solamente unos cuantos (muy pocos y raros) hombres superiores los que tienen este amor por la Humanidad, los que no pueden soportar pacientemente todos los males y sufrimientos, aunque éstos no tengan ninguna relación con sus propias vidas.
  • Los anarquistas, principalmente los inspiradores del sindicalismo.
  • Al principio los ideales han sido elaborados por escritores aislados y, sin embargo, gran parte de las clases asalariadas los han aceptado como sus guías en las cuestiones prácticas del mundo.
  • El socialismo y el anarquismo, bajo en su forma moderna, provienen, respectivamente, de los dos protagonistas, Marx y Bakunin, que lucharon toda la vida el uno contra el otro, culminando su antagonismo, en la división operada en el seno de la Primera Internacional.
  • Mi opinión es que el anarquismo puro, a pesar de que tiende a ser el fin ideal cual la sociedad debe continuamente seguir acercándose, es por ahora imposible y no podría sobrevivir más de uno o dos años.
  • No considero ninguno de los dos (socialismo marxista y sindicalismo) como el mejor sistema practicable. Temo del socialismo marxista que daría demasiado poder al Estado, mientras que el sindicalismo, cuya finalidad es la abolición del Estado, se vería, creo yo, obligado a reconstruir una autoridad central para terminar con las rivalidades de los distintos grupos de productores.
  • El mejor sistema practicabel, a mi juicio, es el del socialismo gremial (Guild Socialisme), que está conforme con lo que es justificable, tanto en las pretensiones de los socialistas de EStado como en el temor que los sindicalistas tienen al Estado, y que acpeta un sistema de federalismo entre las industrias, y, por idénticas razones, recomienda un federalismo entre las naciones.
  • Los jefes de los más avanzados movimientos son, en general, hombres de un desinterés poco corriente, como se observa cuando uno examina sus vidas. A pesar de que el deseo por el beinestar humano es lo que, en el fondo, determina la línea general de la vida de estos hombres, no resulta muy raro que en los pormenores de sus palabras y escritos el odio sea más evidente que el amor.
  • La mayoría de los hombres tienen instintivamente, para proceder, dos códigos totalmente distintos: uno, para los que consideran compañeros, colegas o amigos, o para cualquiera de los miembros de su mismo grupo; otro, para los que juzgan como enemigos, parias o peligrosos para la sociedad.
  • Es difícil no odiar a los que torturan el objeto de nuestro amor; sin embargo, no es imposible.
  • Creo que nos aproximaremos más a la esencia del socialismo definiéndolo como el derecho a la propiedad comunal de la tierra y del capital.
  • La diferencia que existe entre socialistas, anarquistas y sindicalistas depende, en gran parte, del grado de democracia a que aspiran.
  • Los socialistas ortodoxos se contentan con una democracia parlamentaria dentro de la esfera gubernamental, afirmando que los males visibles de la constitución actual desaparecerán con la abolición del capitalismo.
  • El anarquismo y el sindicalismo se oponen a toda la maquinaria parlamentaria y aspiran a un método distinto para solucionar las cuestions políticas de la comunidad.
  • Se debe a Marx, en colaboración con Engels, el haber sistematizado en un cuerpo coherente la doctrina socialista, en forma bastate plausible y clara para conquistar el espíritu de grandes multitudes.
  • Marx estudió jurisprudencia, filosofía, economía política e historia en varias Universidades alemanas.
  • Las más esenciales doctrinas de Marx pueden ser reducidas a tres: primera, lo que se llama interpretación materialista de la historia; segunda, la ley de la concentración del capital; tercera, la lucha de clases.
  • Los obreros van aprendiendo a unirse contra los que les explotan, primero localmente; después, nacionalmente, y, al fin, internacionalmente. Cuando hayan aprendido a unirse internacionalmente, vencerán sin remedio.
  • Hay dos cuestiones que surgen de la obra de Marx. Primera, ¿son exactas sus leyes de la evolución histórica? Segunda, ¿es el socialismo deseable?
  • El obrero experto de hoy es un aristócrata en el mundo del trabajo. Para él es un problema unirse con el obrero inexperto contra el capitalista, o con el capitalista contra el obrero inexperto. Muchas veces él mismo es un pequeño capitalista, y si personalmente no lo es, su Sindicato o su gremio lo será casi siempre.
  • A causa de la oposición que desde un principio existió entre los anarquistas y Marx, el sindicalismo se ha hecho muy fuerte.
  • Aquellos anarquistas que favorecen el tirar bombas no son por eso distintos, en cualquier principio vital, del resto de la comunidad, con excepción de una porción infinitesimal que adopta la actitud tolstoyana de pasividad.
  • Anarquismo es una teoría que se opone a todo género de autoridad impuesta. Para el anarquista es un gobierno tolerable el que es libre, no meramente en el sentido que tiene la mayoría, sino en el que conviene a la totalidad. Desde su punto de vista, la forma democrática de gobierno no es más preferible que otras formas mientras que las minorías sean llevadas por la fuerza o sean sometidas potencialmente a las mayorías. La libertad es el supremo bien, y se busca la libertad por el camino directo de la abolición de toda imposición de control de la comunidad sobre el individuo.
  • Bakunin no ha producido, como Marx, un cuerpo acabado y sistemático de doctrina. Lo que se puede recoger de su doctrina debemos buscarlo en los escritos de su discípulo Kropotkin.
  • Bakunin no podía vivir mucho tiempo en ningún sitio sin incurrir en la persecución y enemistad de las autoridades.
  • La Asociación Internacional de Trabajadores se había fundado en Londres en 1864, y sus estatutos y programa fueron redactados por Marx. Bakunin, la principio, no creía que tendría éxito y se negó a afiliarse.
  • En las doctrinas generales del anarquismo no hay nada que implique esencialmente el empleo de métodos violentos o de odio feroz a los ricos, y muchos de los que adoptan estas doctrinas generales son personalmente bondadosos y por temperamento contrario a la violencia.
  • La rebelión contra la ley conduce naturalmente, a excepción de aquellos que están imbuidos por una pasión real por la humanidad, a un relajamiento de todas las leyes morales usualmente aceptadas y a un espíritu agrio de crueldad que usa de represalias, y del cual difícilmente se puede hacer algo bueno.
  • Quede el hecho de que el anarquismo atrae a sí a muchos de los que se hallan muy cerca de la locura y del crimen común.
  • El sindicalismo nació en Francia como una rebelión contra el socialismo político. Como pasa siempre con una secta crecida, la intensidad de la fe ha ido disminuyendo a medida que el número de los creyentes ha ido aumentando.
  • En Alemania no hay casi indicios de sindicalismo; su doctrina característica, es decir, la preferencia por la acción industrial a la acción política, no ha encontrado apoyo en casi nadie.
  • En Inglaterra, Marx no ha tenido nunca muchos discípulos. En este país el socialismo ha sido inspirado principalmente por los fabianos (datan de 1883), que abandonaron la defensa de la revolución, la doctrina marxista del valor y la guerra de clases.
  • Muchos de los políticos franceses que han llegado al poder han empezado su carrera política como socialistas y han terminado muchas veces por emplear el ejército como medio de represión contra los huelguistas.
  • El sindicalismo representa esencialmente el punto de vista del productor frente al consumidor en lo concerniente a la reforma del trabajo actual, a la organización de la industrai, y no solamente en la pretensión de obtener mayores salarios.
  • La organización de la cual el sindicalismo dependía era la Confederación General del Trabajo, usualmente conocida por la C.G.T., fundada en 1895, pero que ha alcanzado su forma final tan sólo en 1922. No ha sido nunca muy poderosa numéricamente, pero ha derivado su influencia del hecho de que, en los momentos de crisis, muchos que no eran afiliados estaban dispuestos a seguir su orientación.
  • Cuando se inaguró la C.G.T. en 1895, fue formada por la federación de 700 sindicatos.
  • Un sindicato es, en general, una organización local de una sola industria.
  • La C.G.T. permite casi absoluta autonomía a cada unidad de la organización. Cada sindicato cuenta como uno, ya sea grande o pequeño. No manda, sino meramente aconseja. No permite que la política sea introducida en las Uniones. Esta decisión se fundó originariamente en el hecho de que las divisiones entre los socialistas rompieron las Uniones: pero hoy se halla reforzada en la opinión por el odio que tienen los anarquistas a la política. La C.G.T. es esencialmente una organización de lucha en las huelgas; es el núcleo al cual todos los obreros acuden.
  • El sabotaje consiste en hacer un trabajo deficiente, o estropear las máquinas o el trabajo ya acabado, y es un método para entrar en tratos con los patronos cuando una huelga parece indeseable o imposible. Una forma de sabotaje que ha sido adoptada por los empleados de alamacenes es al de decir a los clientes la verdad sobre los artículos que compran.
  • Los sindicalistas aspiran a emplear la huelga no para obtener tales mejoras y reformas pequeñas que los patronos puedan conceder, sino para destruir todo el sistema de patronos y obreros y ganar la emancipación completa del trabajador. Para esto lo que hace falta es la huelga general, el paro completo del trabajo de una parte de los jornaleros asaz numerosa para paralizar el capitalismo.
  • Primer número del Sindicalist Railwayman, septiembre 1922: “Todo sindicalismo, colectivismo y anarquismo tiene la finalidad de abolir el actual estado económico y la posesión privada existente de la mayoría de las cosas”.
  • El socialismo colectivista o marxista quiere hacernos creer que es indistintamente un movimiento obrero, pero no es así; el anarquismo tampoco lo es. El uno es sustancialmente burgués; el otro, el anarquismo, es aristocrático; ambos tienen una copiosa producción de estudios de sus causas. Al contrario, el sindicalismo es indudablemente obrero en su origen y en su finalidad y no debe casi nada a las “clases” y tiene, en efecto, son deseo decidido de desarraigarlas.
  • El sindicalismo representa lo que ya es conocido por unión industrial en oposición a unión gremial.
  • Quien intente crear un nuevo y mejor or den en la sociedad tiene que luchar contra dos fuerzas contrarias: una, la de la Naturaleza; otra, la de sus semejantes.
  • Los socialistas y los anarquistas, en su mayor parte, han surgido de la vida industrial, y muy pocos de ellos tienen un conocimiento práctico sobre la cuestión de la producción y de la alimentación. Kropotkin es una excepción.
  • Los defensores del sistema existente afirman que el trabajo competente sería imposible sin el estímulo económico, y que si el sistema de salarios fuese suprimido los hombres cesarían de trabajar lo necesario para sostener a la comunidad en un estado de comodidad tolerable.
  • Si nosotros pudiéramos adquirir pan sin pagar nada, no cogeríamos más que una cantidad bastante pequeña. Como indican los anarquistas, ahora la gente goza de una provisión ilimitada de agua, pero muy pocos dejan correr el agua cuando no están empleándola.
  • Habría, naturalmente, una cierta proporción del pueblo que preferiría la holganza. A condición que esta proporción fuese pequeña, esto no importaría.
  • Cualquier que observe cuántos de nuestros poetas han sido hombres de fortuna personal, se dará cuenta de cuánta capacidad poética ha quedado sin desarrollar a causa de la indigencia.
  • Los propósitos de los anarquistas consisten en dos partes: Primera, que todas las comodidades comunes deben ser previstas, ad libitum, a todos los que las pidan; y segunda, que ni la obligación de trabajar ni la recompensa económica por el trabajo deben ser impuestas a nadie.
  • Los anarquistas suponen siempre que, si sus proyectos fuesen realizados, casi todo el mundo trabajaría.
  • El concepto fundamental del socialismo es que todos los que puedan trabajar deben ser obligados, o por medio de la amenaza que la miseria lleva consigo, o por la aplicación del Código Penal. El único género de trabajo reconocido será el que las autoridades consideren útil.
  • Sería fácil mandar que, aunque las necesidades fuesen sostenidas gratuitamente para todos, cualquier cosa que pasase más allá de las necesidades fuesen tan sólo para aquellos que trabajasen, no, como es usual hoy, únicamente para aquellos que están actualmente trabajando, sino también para todos aquellos que no trabajasen por una causa cualquiera, no siendo la culpa suya.
  • El plan que nosotros predicamos consiste esencialmente en esto: que un cierto pequeño ingreso, suficiente para las necesidades, sea asegurado a todo el mundo, trabaje o no, y que un ingreso mayor,  tan elevado como la cantidad total de comodidades permitiera repartir, fuera dado a aquellos que se ocupasen en algún trabajo que estuviese reconocido por la comunidad como útil.
  • No es preciso siempre pagar más por un trabajo especializado o considerado como socialmente más útil, puesto que un trabajo de esa clase es más agradable y apreciado que el trabajo ordinario y por lo cual sería preferido por aquellos que son capaces de hacerlo.
  • Podemos conceder un ingreso intermedio a aquellos que quieran trabajar únicamente la mitad del número de las horas usuales, y un ingreso superior a la mayoría de los obreros de aquellos que escogen un trabajo relativamente desagradable. Un tal sistema es perfectamente compatible con el socialismo, aunque lo sea difícilmente con el anarquismo.
  • El gobierno y la ley consisten, en su esencia misma, en la restricción de la libertad, y la libertad es, por excelencia, el mejor de los bienes políticos.
  • Si las acciones de todos quedasen completamente libres del control de una autoridad externa, nosotros no habríamos logrado un mundo en el cual todos fuésemos libres. Los fuertes oprimirían a los débiles, la mayoría oprimiría a la minoría, o los amantes de la violencia oprimirían a la gente pacífica.
  • Un mundo donde nadie pudiese concentrar en sí mucho poder, el deseo de tiranizar tendría mucho menos fuerza que ahora.
  • Las costumbres de un pueblo pueden hacer que la crueldad llegue a ser rara; pero estas costumbres, por desgracia, pueden ser producidas tan sólo por medio de un régimen legal prolongado.
  • Toda ley y gobierno es en sí, en un cierto grado, un daño, que es justificable únicamente cuando impide otros daños mayores.
  • Los anarquistas sostienen que el criminal es producido por las malas condiciones sociales, y desaparecerían en un mundo creado como ellos quieren.
  • Hay en la mayoría de los hombres una cierta ansia natural de venganza, no siempre dirigida contra los peores miembros de la comunidad.
  • En tanto que exista la ambición por el poder, yo no veo cómo se puede impedir que la comunidad no se prepare para la defensa de una posible agresión, si no es por medio de la fuerza organizada de ella misma.
  • Estamos obligados a concluir con que el ideal anarquista de una comunidad en la que no hubiese algún acto prohibido por la ley, no es, por lo menos por ahora, compatible con la estabilidad de un mundo tal como los anarquistas desean.
  • La opinión pública no es una fuerza eficaz sobre una persona si no es la opinión de su propia secta.
  • La crueldad hacia los niños, los crímenes de celos, estupro, etc., ocurren casi seguramente en cualquier sociedad, hasta cierto punto. La anulación de estos actos es esencial para la existencia de la libertad de los débiles.
  • Lo que tiene importancia es impedir el crimen y no hacer sufrir al criminal.
  • La severidad del castigo nació a causa del ansia de venganza y elmiedo, en una época en que muchos criminales se libraban completamente de la acción de la justicia.
  • No puedo dejar de creer que una sociedad que conserve la existencia de la ley sería preferible a una conducida sobre los puros principios del anarquismo.
  • El último fin de todo reformador que desea la libertad, no puede ser logrado sino por la persuasión.
  • La única manera de conservar en lo posible la libertad (y aun esto no bastará en el caso de las minorías muy reducidas) es la de organizar a los ciudadanos que tienen intereses especiales en grupos decididos a conserva la autonomía con respecto a sus cosas internas, dispuestos a resistir cualquier intervención por medio de una huelga, si hace falta, y bastante poderosos para resistir a las fuerzas organizadas del gobierno cuando defiendan una causa que muchos estimen justa.
  • El Estado, a pesar de lo que opinan los anarquistas, parece una institución necesaria para ciertas funciones. Las cuestiones de la paz y de la guerra, de las tarifas, del reglamento de las condiciones sanitarias y de la venta de drogas nocivas, la conservación de un sistema justo de distribución.
  • Si se puede obtener el alcohol por el precio que cuesta fabricarlo, sin impuestos; aún más: si se puede obtenerlo sin pagar nada, como desean los anarquistas, ¿es imposible creer que habría un funesto y gran aumento del alcoholismo?
  • Uno de los lugares comunes del socialismo y del anarquismo es que todas las guerras modernas son causadas por el capitalismo y cesarían si el capitalismo fuera abolido.
  • Hubo guerras antes de que el capitalismo existiera, y la lucha es habitual entre los animales.
  • Creo que la abolición de la propiedad individual de la tierra y el capital es un paso necesario en el avance hacia un mundo en el cual las naciones podrán vivir en paz. Este paso, aunque sea muy necesario, no bastará para lograr aquel fin.
  • El odio racial hace que los hombres vean los defectos de la competencia y no las ventajas de la cooperación; contemplan con horror los vicios un poco raros de los extranjeros, mientras que para sus propios vicios tienen una indulgente tolerancia.
  • Cuando las necesidades elementales han sido satisfechas, la felicidad real de la mayoría de los hombres depende de dos cosas: de su trabajo y de sus relaciones humanas.

Enlaces relacionados:

  • Blogs: 1, 2, 3 y 4.

Otros libros relacionados:

raul

6 comentarios to “Los caminos de la libertad de Bertrand Russell – Apuntes Breves”

  1. […] Los caminos de la libertad de Bertrand Russell. […]

  2. […] Los caminos de la libertad de Bertrand Russell. […]

  3. […] Los caminos de la libertad de Bertrand Russell. […]

  4. […] #21) Los caminos de la libertad de Bertrand Russell. […]

  5. […] Los caminos de la libertad de Bertrand Russell. […]

  6. […] Los caminos de la libertad de Bertrand Russell. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

 
A %d blogueros les gusta esto: