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Historia elemental de las drogas de Antonio Escohotado – Apuntes

Posted by Raul Barral Tamayo en jueves, 9 de agosto, 2018


© Antonio Escohotado, 1996
Editorial: Editorial Anagrama.

«Historia elemental de las drogas» propone un documentado y ameno recorrido histórico por la evolución de los diversos tipos de droga y sus usos, desde los ritos religiosos para acceder a la verdad revelada en determinadas sociedades hasta la invasión del crack y las drogas de diseño, desde las guerras del opio hasta el estallido de la psiquedelia.

Esta síntesis de la monumental Historia general de las drogas analiza la evolución de las actitudes ante las drogas a lo largo de la historia; su utilización con fines religiosos, terapéuticos o meramente hedonistas; la reacción del Estado y los problemas que conlleva la prohibición, la anatemización y la persecución policial…

La obra aporta un enorme caudal de información y plantea un acercamiento al universo de las drogas que huye de tópicos, banalizaciones y visiones simplistas.

Afirma Escohotado en el prólogo que «aunque hasta hace poco fuese un campo reservado al sensacionalismo periodístico, o a abstrusos manuales de toxicología, la particular historia de las drogas ilumina la historia general de la humanidad con una luz propia, como cuando abrimos una ventana hasta entonces cerrada al horizonte y las mismas cosas aparecen bajo una perspectiva nueva».

Antonio Escohotado ha sido, sucesivamente, profesor de derecho, filosofía y sociología en la Universidad de Madrid.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • La particular historia de las drogas ilumina la historia general de la humanidad con una luz propia, como cuando abrimos una ventana hasta entonces cerrada al horizonte, y las mismas cosas aparecen bajo una perspectiva nueva.
  • Quien quiera ir más allá de la crónica esquemática puede consultar Historia general de las drogas. Quien quiera informarse por encima, a grandes rasgos tan sñolo, quizá tenga bastante con una historia elemental.
  • Por droga (psicoactiva o no) seguimos entendiendo lo que hace milenios pensaban Hipócrates y Galeno, , padres de la medicina científica: una sustancia que en vez de «ser vencida» por el cuerpo (y asimilada como simple nutrición) es capaz de «vencerle», provocando (en dosis ridículamente pequeñas si se comparan con las de otros alimentos) grandes cambios orgánicos, anímicos o de ambos tipos.
  • Las primeras drogas aparecieron en plantas o partes de plantas, como resultado de una coevolución entre el reino botánico y el animal. Algunas plantas desarrollaron defensas químicas ante la voracidad animal, inventando drogas mortales para especies sin papilas gustativas o un fino olfato.
  • Sólo con la revolución agrícola del Neolítico aparece un grano no tóxico y suculento en los cereales, así como muchas leguminosas comestibles y una amplia gama de frutos con abundante pulpa.
  • Las culturas de cazadores-recolectores (sin duda las más antiguas del planeta) tienen en común uma pluralidad. En una muy alta proporción de esas sociedades los sujetos aprenden y reafirman su identidad cultural atravesando experiencias con alguna droga psicoactiva. Tales tradiciones son por eso un capítulo tan básico como hasta hace poco olvidado en aquello que religiones posteriores, propias de culturas sedentarias, llamarán verdad revelada.
  • Sólo el tiempo irá deslindando fiesta, medicina, magia y religión. Son inseparables en los comienzos.
  • El nivel de conocimientos sobre botánica psicoactiva depende de que en un territorio pervivan formas de religión natural, administradas por chamanes y chamanas.
  • Dentro de la ebriedad sacramental conviene distinguir entre posesión y viaje. La ebriedad de posesión induce raptos de frenesí corporal donde desaparece la conciencia crítica; esos raptos son tanto más reparadores cuanto menos se parezcan a la lucidez y el recuerdo. La ebriedad de viaje se apoya sobre drogas que potencian espectacularmente los sentidos sin borrar la memoria; suscita ante todo una excursión psíquica consciente, introspectiva antes o después.
  • Las plantaciones de adormidera (opio) en el sur de España y de Grecia, en el noroeste de África, en Egipto y en Mesopotamia son probablemente las más antiguas del planeta.
  • Jeroglíficos egipcios mencionan ya el jugo extraído de esta cabeza (el opio), y lo recomiendan como analgésico y calmante, tanto en pomadas como por vía rectal y oral.
  • La tradición brahmánica cree que el cáñamo agiliza la mente, otorgando larga vida y deseos sexuales potenciados. También las principales ramas del budismo celebraron sus virtudes para la meditación.
  • Los estimulantes puros, basados en drogas como cafeína y cocaína, hunden su uso en la noche de los tiempos.
  • El arbusto del coca es originario de los Andes, y desde el siglo III a.C. hay esculturas de rostros con las mejillas hinchadas por la masticación de sus hojas.
  • También son americanos el guaraná y el mate (que contienen cafeína), y el cacao (que contiene teobromina, una sustancia muy afín).
  • En la India e Indonesia se obtienen efectos muy análogos gracias al betel, una droga poco conocida en Occidente pero mascada hoy por una décima parte de la población mundial.
  • Aunque el café es ambiguo en origen, su hallazgo como tal d roga se producirá muy tarde, hacia el siglo X de nuestra era.
  • Europa y Oriente Medio son las zonas que menos estimulantes vegetales conocen en la Antigüedad.
  • El efecto genérico de estas drogas (cafeína) es una inyección de energía, que faculta para comer menos y trabajar más. Son desde los comienzos fármacos profanos, que el acomodado usa por gusto y el pobre por necesidad.
  • Las plantas productoras de alcohol son prácticamente infinitas. Para obtener una tosca cerveza basta masticar algún fruto y luego escupirlo; la fermentación espontánea de la saliva y el vegetal producirá alcohol de baja graduación.
  • Hasta las polis o ciudades-estado griegas, las únicas opciones humanas son el nómada autosuficiente, que vive en pequeños grupos rodeado por grandes territorios vírgenes, o el hombre-hormiga de las grandes culturas agrícolas y urbanas, sometido a la arbitrariedad de un rey-dios y a rígidos sistemas de castas. Los griegos inauguran un tipo intermedio de sociedad, donde niveles densos de población son compatibles con un escrupuloso respeto por la libertad individual. Su resultado será una eclosión deslumbrante de conocimientos y expresiones artísticas.
  • Terapeúticamente, el reflejo de esta actitud es la escuela hipocrática, que presenta la enfermedad y la cura como resultado de procesos naturales. Al deslindar sus actos de la magia y la religión, el hipocrático niega validez a cualquier cura basada en una transferencia simbólica del mal desde alguien a otro, rompiendo así con la institución del chivo expiatorio. En vez de utilizar algún pharmakós o chivo para que absorba la impuerza ajena, la nueva medicina usará el pharmakón o droga adecuado.
  • Teofrasto, discípulo directo de Aristóteles, autor del primer tratado de botánica conocido, expone con claridad al hablar de la d atura metel (una de las solanáceas más activas): «Se administra una dracma si el paciente debe tan sólo animarse y pensar bien de sí mismo; el doble si debe delirar y sufrir alucinaciones; el triple si ha de quedar permanentemente loco; se administrará una dosis cuádruple si debe morir».
  • Ninguna droga tuvo una popularidad comparable al opio.
  • El envenenamiento obsesionaba en la Antigüedad, sobre todo a los opulentos, y ese temor impulsó la búsqueda de un antídoto (la theriaka o triaca), que tomado cotidianamente inmunizara al usuario. Hay mil clases de triacas, más cara y enrevesada cada una que la previa, pero ninguna prescinde de opio.
  • Poetas «viriles y auténticos» (como Homero, Arquíloco, Alceo, Anacreonte, Epicarmo y Esquilo) templaban su inspiración con mosto de uva fermentado, mientras los poetas «cultos y trabajadores» (como Calímaco y Teócrito) se empapaban en la transparencia e imparcialidad del agua.
  • Las escuelas filosóficas debatían básicamente dos cuestiones. En general, si el vino había sido otorgado a los humanos para enloquecerles o por su bien y, en particular, si el sabio podía beber sin límite, hasta caer dormido, antes de verse llevado a alguna necedad.
  • Hipócrates aconsejaba «ceder a la ebriedad una o dos veces, de cuando en cuando», considerando que la relajación es cosa sana, terapéutica en sí misma.
  • Estas convicciones (neutralidad de las drogas, ebriedad sobria, automedicación, fronteras entre moral y derecho) sufren un colapso al cristianizarse el Imperio romano.
  • El Islam no tiene ninguna droga sagrada, ni tampoco ninguna droga sacrílega.
  • Serán traductores del árabe (las escuelas de Toledo y Sicilia) quienes devuelvan a Occidente la parte del saber pagano que pudo esquivar el fervor incendiario de los primeros cristianos.
  • El café fue descubierto en Arabia algo después del siglo X, pues aunque la planta tenía millones de años sólo entonces se le ocurrió a alguien tostar sus frutos y pasarlos por agua hirviente, liberando así la cafeína.
  • Al hablar del Islam es preciso distinguir un periodo de apogeo creador, que llega (a duras penas) al siglo XIV, y otro de consolidación y decadencia. Sus grandes místicos, poetas, médicos, matemáticos y filósofos pertenecen a la primera época, y en dicho periodo todas las drogas son espíritus neutros, como pensaba la cultura grecorromana. Lo que acaba apoderándose del islam clásico son sucesivos brotes fundamentalistas, que ven el asunto de modo muy distinto.
  • A fines del siglo XIII el magistrado Ibn Ganim dirá que «quien bebe vino es un pecador, y quien come hachís un infiel». Poco más tarde, el juez Al-Zarkasi imputa al fármaco 120 perjuicios.
  • Poquísimas personas se confiesan brujas hasta que Gregorio IX dicte la primera bula contra ellas, premiando a los inquisidores con el derecho a incautar sus propiedades y pertenencias.
  • La inquisición en América persiguió a gran número de nativos por emplear sus drogas tradicionales. Tan concienzuda fue que hasta mediados del siglo XX no se redescubrieron muchos ritos relacionados con peyote, hongos psilocibios y otras plantas psicoactivas.
  • Durante el apogeo de las ejecuciones, en el Renacimiento, sólo disintieron de la Inquisición unos pocos humanistas: Pomponazzi, Cardano, Porta, Agrippa de Nettesheim, Laguna y Ponzibinio. Convencidos de que sabbatas y «viajes» solitarios se explicaban por r azones naturales, negaron la hipótesis oficial sobre una contumaz plaga diabólica.
  • Fue un jesuita alemán, Friedrich von Spee, quien aestó un golpe directo al emporio inquisitorial. Tras confesar durante más de una década a brujas, Von Spee hizo en 1631 una declaración que conmovió: «Tratad a los superiores eclesiásticos, a los jueces y a mi mismo como a esas pobres infelices, sometednos a los mismos martirios, y descubriréis que todos somos brujos».
  • En una Europa que rondaba los tres millones de habitantes, inquisidores católicos y protestantes lograron quemar vivas a unas 500.000 personas del siglo XV al XVI, e incautar los bienes de varios millones más.
  • Las primeras fisuras en la terapia como cosa básicamente encomendada a eclesiásticos provienen de las cruzadas a Tierra Santa, pues muchos volvieron asombrados ante la eficacia del médico árabe, generosos dispensador de drogas psicoactivas.
  • Los destiladores formaran gremio ya desde el siglo XV, bastante antes que los médicos.
  • En no pocas ocasiones es el propio clero quien produce masivamente licores de gran aceptación popular, como sucede con cartujos y benedictinos.
  • Paracelso inaugura una farmacología que asimila no sólo las prácticas clásicas sino los hallazgos hechiceriles del Medievo. Hasta Paracelso no se produce el matrimonio legítimo entre terapéutica y química. Defensor a ultranza del opio, que llevaba siempre consigo en el pomo de la silla de montar, inventó el laúdano que le proporcionó extraordinarios éxitos: se jactaba públicamente de haber salvado la vida con él a muchos reyes y príncipes.
  • Algo más tarde se publican las farmacopeas más antiguas, en Nüremberg (1546) y Basilea (1561), donde las solanáceas psicoactivas son agentes válidos siempre que se combienen con opio.
  • Uno de los primeros rectores de la Universidad de Lima se opuso a dotar cátedras de medicina «porque los indios conocen muchas hierbas medicinales mejor que los médicos, y la experiencia prueba no haber menester dellos aquí».
  • Otra planta estimulante americana es el mate, que contiene una proporción de cafeína muy parecida a la de café.
  • Otro estimulante de origen americano es el cacao, cuyo cultivo parece originario de México, donde los emperadores aztecas lo consumían ceremonialmente.
  • El tercer estimulante americano de gran relieve es el guaraná, que brota en los afluentes meridionales del Amazonas y posee una concentración de cafeína notablemente superior a la del mate, el café y la nuez de cola.
  • La droga más extendida y venerada en América es la Herba nicotiana o tabaco, una solanácea.
  • Según dice el acta de acusación: «sólo Satanás puede conferir al hombre la facultad de expulsar humor por la boca».
  • El primer preparado con gran éxito de opio fue el láudano de Paracelso.
  • El primer medicamento opiado barato, potente y de gran fama serán los llamados polvos de Dover.
  • El negocio de Génova y luego Venecia con Alejandría se basó en que los itinerarios de la seda estaban expuestos desde el siglo XVII a dificultades cada vez mayores. Todo el cuadro se altera cuando un equipo de capitalistas italianos y navegantes portugueses alcance Calcuta por mar. Eso no sólo liquida el monopolio de Venecia, sino el control musulmán sobre el tráfico de especias orientales, fuentes de grandes ganancias por entonces.
  • Fue el emperador mancú Yun-cheng quien, en 1729, prohibió por primera vez el comercio de opio con los europeos, aunque no el cultivo de adormidera en China. Sus motivos fueron impedir un trueque de té, especias y seda por esa droga, entendiendo que minaba las reservas imperiales de metales preciosos.
  • En un acceso de soberbia el emperador Chia-ching prohibió en 1793 no sólo la importación de opio sino el cultivo de adormidera en todo el territorio, proporcionando así una definitiva ventaja al contrabando. El motivo alegado fue que «antes usaban la droga campesinos y personas de reputación dudoda, pero se ha extendido a miembros de buenas familias, estudiantes y funcionarios».
  • A principios del siglo VII una embajada bizantina había llevado como obsequio a la Corte imperial varios litros de la triaca galénica, y desde entonces tanto este preparado como el opio puro formaban parte de farmacopea oficial.
  • En 1838, por primera vez en su larga historia, la balanza comercial china arroja un saldo desfavorable y el emperador Tao-kuang reúne a sus consejeros para tomar medidas; una facción propone legalizar nuevamente el uso y volver a cultivar adormidera, mientras otra propone insistir en la mano dura.
  • La guerra no tendría color. El corrupto y desmoralizado ejército chino es barrido por un pequeño cuerpo expedicionario inglés. Por el Tratado de Nanking (1843) cesan las hostilidades, estableciéndose una alta indemnización en metálico, la cesión a Inglaterra de Hong-Kong y Amoy, y la apertura al comercio de cinco nuevos puertos. Por expreso deseo inglés, el opio sigue sometido a prohibición, aunque ahora se reparte con total comodidad.
  • La segunda guerra del opio concluye en una rápida rendición por el Tratado de Tientsing (1858). Los europeos abren nuevos puertos para el comercio y la residencia de extranjeros.
  • En 1890 China produce ya el 83% de su demanda interna, y amenaza con abastecer a toda Asia en pocos años.
  • Hasta qué punto el régimen legal de una droga determina el tipo de uso lo muestra la India durante todo el siglo XIX. Hay un uso habitual y moderado que carece de inconvenientes para la salud y el bienestar.
  • En el interés por toda suerte de drogas psicoactivas no sólo influyen químicos, farmacéuticos y médicos, sino literatos, filósofos y artistas. En última instancia, la meta es someter el ánimo a la voluntad, disponiendo de la emoción y la percepción como un pianista dispone de su teclado.
  • Se han descubierto los principios activos de distintas plantas, en una sucesión que comienza con la morfina (1806) para seguir con codeína (1832), atropina (1833), cafeína (1841), cocaína (1860), heroína (1883), mescalina (1896), barbitúricos (1903) y el uso como anestésicos de éter, cloroformo y óxido nitrosos, entre otras sustancias psicoactivas.
  • El primer gran fármaco del siglo XIX fue la morfina, uno de los alcaloides del opio, considerada de inmediato como el más notable medicamento descubierto por el hombre.
  • Cinco veces más activa que la morfina resultó ser la diacetilmorfina, que debido a sus virtudes enérgicas (heroisch) apareció en el mercado con el nombre de heroína. Gracias a este fármaco y a la aspirina, la pequeña fábrica de colorantes de F. Bayer se convirtió en un gigante químico mundial.
  • El creador del psicoanálisis fue antes la autoridad mundial sobre la occaína, que según algunos usó a diario durante más de una década.
  • Hacia 1980 hay ya un centenar de bebidas que contienen extractos muy condensados de coca o cocaína pura. Junto a los famosos vinos y licores Mariani, la más célebre será el French Wine of Coca, Ideal Tonic, un espumoso alcohólico de base cocaínica, registrado y comercializado como Coca-Cola por un boticario de Georgia en 1885.
  • Tras algunas disputas, la cocaína sugiere a principios del siglo XX tres actitudes básicas. Unos creen que «su capacidad para producir estados dulcísimos la hace mortífera», otros pretenden que es una panacea terapéutica rara vez abusada, y otros piensan que resulta tan útil para algunas finalidades y personas como inútil para finalidades o personas distintas.
  • A finales del siglo XIX comienzan a difundirse también los primero hipnóticos o somníferos (cloral, paraldehído), y poco después los barbitúricos, todos ellos drogas muy propensas a la formación de hábito.
  • Hacia 1900 todas las drogas conocidas se encuentran disponibles en farmacias y droguerías, pudiéndose comprar también al fabricante por correo. Eso sucede a nivel planetario. La propaganda que acompaña a esos productos es igualmente libre, y tan intensa como la que apoya otros artículos de comercio, por no decir más. Hay sin duda adeictos al opio, la morfina y la herína, pero el fenómeno en su conjunto apenas llama la atención de periódicos o revistas, y nada de la de jueces y la policía. No es un asunto jurídicos, político o de ética social.
  • Tres días antes de estallar la Primera Guerra Mundial se firma la Convención de La Haya (1914), que propone a todas las naciones «controlar la preparación y distribución de opio, morfina y cocaína».
  • Entre 1906 y 1914, Georgia, el estado norteamericano teóricamente más castigado por abusos de la droga entre los negros, sólo registró dos casos de personas que acudieran a una clínica pidiendo tratamiento para su vicio.
  • En 1919 América está inflamada por fervores prohibicionistas, y la cifra de 238.000 drogados parece «monstruosa».
  • El Volstead Act, que los europeos conocemos como la ley Seca, entró en vigor a comienzos de 1920 con la expresa finalidad de «crear una nueva nación». El propio senador Volstead difundió ese día un mensaje a través de la prensa y la radio, donde entre otras cosas dijo: «Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correccionales quedarán vacíos. Todos los hombres volverán a caminar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraon para siempre las puertas del infierno».
  • En 1932, a los doce años de su vigencia, el precepto ha creado medio millón de nuevos delincuentes, y corrupción a todos los niveles.
  • Tres grandes «familias» (la judía, la irlandesa y la italiana) se reparten el monopolio de violar la ley Volstead.
  • En 1933 se deroga la ley Seca, atendiendo a que ha producido «injusticia, hipocresía, criminalización de grandes sectores sociales, corrupción abrumadora y creación del crimen organizado». Las tres «familias», separadas hasta entonces por feroces rivalidades, acuerdan una política de coexistencia pacífica, aconsejable ante la inminente ruina que para ellas representa el fin de esta prohibición.
  • El legislador americano ha decidido hace muy poco ilegalizarla producción y venta de heroína y aquí encontrarán los desolados gángsteres su tabla de salvación.
  • La ley Seca no produjo la condena de grandes traficantes o productores de alcohol. Con matones y leguleyos a su servicio, amparadas en sólidos apoyos políticos, las cabezas de este comercio permanecieron siempre indemnes.
  • R. A. Schless, médico, American Mercury, 1925: «La mayor parte de la adicción a drogas hoy en día se debe directamente a la ley Harrison, que prohíbe la venta de narcóticos sin receta médica».
  • La Marihuana Tax Act de 1937 tenía en común con la ley Harrison no ser una normal penal sustantiva, y no requerir por eso mismo una enmienda a la Constitución, aunque en la práctica fuese una forma de tipificar como delito la producción, dispensación y posesión de cáñamo. Fue aprobada de modo unánime, la unanimidad, cosa rarísima en la práctica legislativa americana, iba a caracterizar todas las leyes del Congreso sobre drogas durante tres décadas.
  • Un extraordinario hallazgo, comercializado en los años treinta, fueron cierta aminas (anfetamina, dexanfetamina, metanfetamina), que aparecieron como artículo de venta libre en las farmacias para la congestión nasal, el mareo, la obesidad, la depresión y la sobredosis de hipnóticos. En realidad, eran estimulantes del sistema nervioso, diez o veinte veces más activos que la cocaína, baratísimos en comparación con ella, y no sólo capaces de aumentar la resistencia sino de mejorar considerablemente el rendimiento medido en tests como el de cociente intelectual.
  • Algo que frena durante días el apetito, el sueño, las náuseas, el cansancio y el desánimo resultaba demasiado tentador para los estados mayores militares, que empezaron usándolo en la guerra civil española, y desde 1939 a 1945 atiborran de metanfetamina a las tropas con mayor desgaste.
  • Japón aumenta la producción del estimulante al máximo, ante el curso de la guerra, y cuando acontece la rendición desaparecen los excedentes almacenados, produciendo una inundación callejera de estas drogas que en 1950 sostiene a un millón de usuarios delirantes, y a otros varios millones no tan suicidas, cuyas hazañas son perpetrar al año más de la mitad de los homicidios, contraer lesiones cerebrales permanentes e ingresar por centenares en hospitales con diagnóstico de esquizofrenia furiosa.
  • El descubrimiento de las anfetaminas fue seguido por el de otros estimulantes de alta potencia, empezando por la fenmetracina (Preludin en España), que gozaron de enorme favor popular hasta mediados de los años setenta.
  • Siete veces más activo resultó ser la metadona, descubierta por químicos del ejército alemán y bautizada originalmente como Dolofina (por Adolf Hitler), aunque nunca se administró a sus tropas por considerarse demasiado tóxica y adictiva.
  • El escándalo de los narcóticos sintéticos no fue la larga vida de su venta libre, sino la pretensión de que un apaciguador no opiado era, por eso mismo, un apaciguador inocuo. La prohibición del opiáceo natural excitaba esa picaresca farmacéutica.
  • Pero el éxito de los narcóticos sintéticos es irrisorio si se compara con el de otras drogas comercializadas en los años cincuenta. Introducidas como remedio para «el ritmo de la vida moderna».
  • Los kilos de meprobamato serán pronto superados por las benzodiacepinas, que llegan como ansiolíticos («disolventes de ansiedad») e hipnóticos, libres de cualidad adictivas. Estudios publicados ya en 1961 mostraron que el síndrome abstinencial de benzodiacepinas (Valium, Diacepam, Aneurol, Orfidal, Rohipnol, Dormodor, etc.) presentaba temblores, náuseas, fibrilaciones musculares, anorexia, insomnio, depresión y crisis convulsivas durante varios días.
  • Entre las novedades del periodo está también la dietilamida del ácido lisérgico o LSD 25, una droga semisintética descubierta por Albert Hofmann en 1943. Se trataba de una sustancia prodigiosa, cuya dosis se medía en millonésimas y no en centésimas o milésimas de gramo, como las conocidas hasta entonces; su margen terapéutico (proporción entre dosis activa y dosis mortal) era prácticamente ilimitado, y su tolerancia nula, pues al usarse con asiduidad diaria dejaba de hacer efecto, fuesen cuales fuesen las cantidades empleadas.
  • Hoy sabemos que secciones especializadas de la Marina, el Ejército y la CIA usaron como cobayas inconscientes a miles de civiles y soldados americanos, y a un número imprecisable de laosianos, camboyanos y vietnamitas.
  • En 1934, cuando se deroga la prohibición del alcohol, un sindicato ya sin guerras intestinas, aunque muy empobrecido, mantiene su control tradicional sobre la prostitución, aspira a consolidarse en el del juego y confía en que la prohibición de la heróina le permitirá, antes o después, montar un nuevo emporio.
  • El abogado de Luciano, M. Polakoff, expuso a su cliente cierta oferta del Servicio Secreto. La oferta era un indulto para Luciano y Genovese, si el Sindicato colaboraba en la invasión de Sicilia (a cambio de una exclusiva para el reparto de avituallamientos en Italia), y en el boicot a los submarinos alemaners, que operaban con demasiada comodidad en la costa atlántica americana.
  • Cuando termina la guerra, en 1945, la conexión francesa y la asiática no se han restablecido aún, y la heroína vale en Estados Unidos setenta veces más que en 1939. Pero muy pronto la CIA decide dos cosas que revitalizarán ambas conexiones. La primera es apoyar a los gánsteres corsos para que se hagan con el control de los muelles en el Mediodía francés, frenando a los sindicatos socialistas y comunistas. La segunda es proteger a las tropas anticomunistas refugiadas en el Triángulo Dorado, alegando que podrían estorbar a Mayo hasta reconquistar China.
  • Si la ley Harrison había privado al estamento médico de autoridad para decidir sobre qué era «uso médico» de ciertas drogas, la ley Boggs privaba a los jueces de autoridad para decidir qué sentencia resultaba idónea. Ahora el asunto era incumbencia policial de principio a fin.
  • Al comenzar los años sesenta está totalmente construido un discurso crítico sobre la prohibición. Su vertiente moderada niega la distinción entre estupefacientes y medicinas, proponiendo abordar la dependencia de cualquier droga como algo que deriva del individuo, no de la droga. La vertiente radical va más allá y esgrime tres argumentos interconectados: a) la «toxicomanía» recibe una definición estereotipada, que genera su distorsión; b) ninguna Administración tiene derecho a proteger a los adultos de sí mismos; c) la ilegalización de ciertas drogas no es sólo ineficaz, sino contraproducente para prevenir consumos irracionales.
  • Químicos y laboratorios procuran ofrecer alternativas legales a lo prohibido, y sus esfuerzos abastecen a las farmacias del planeta con una variedad pasmosa de drogas.
  • La unión de cerveceros y destiladores lleva décadas subvencionando a Hollywood para que haya en todas las escenas posibles alguien ofreciendo una copa, signo de distinción cuando hay el apropiado mueble-bar, o de simpática campechanía cuando el medio es más humilde. Los fabricantes de tabaco pagan también para que los héroes y las heroínas del celuloide t engan siempre un cigarrillo en la mano o en la boca.
  • Tras setenta administraciones de LSD, Cary Grant declaró a la prensa que era un hombre «renacido». En terapia de apoyo, o a título simplemente experimental, California y en especial Hollywood absorbieron buena parte de la LSD consumida en Estados Unidos.
  • ¿Cómo pagaría el consumodor tales precios, y arrostraría tales peligros, si no hubiese algún placer supremo (o siquiera muy superior a los otros) ofrecido a cambio?
  • Junto a los fabricantes tradicionales surgen otros que se lanzan a buscar sustancias psicotrópicas donde realmente prometen encontrarse en cantidad ilimitada, manipulando átomos, moléculas, y compuestos de uso habitual en la industria. Sus descubrimientos serán las llamadas drogas de diseño, cuyo rasgo común es nacer de la prohibición. Todas las previas fueron primero legales, y luego pasaron a la ilegalidad.
  • Las drogas de diseño representan la respuesta del mercado negro y la imaginación reblede al recrudecimiento de la cruzada.
  • Una taza de algunas variantes de china white equivale a un baúl de morfina.
  • El crack es un efecto de la guerra a la cocaína, y en concreto de las medidas tomadas contra los disolventes necesarios para su purificación.
  • Usada desde mediados de los años setenta por psicólogos y psiquiatras anglosajones, la MDMA alcanzó el cenit de su prestigio legal hacia 1984, cuando pasó a ser el emblema del movimiento New Age.
  • El prestigio del éxtasis como afrodisiaco no proviene del usuario más o menos informado sino de sus detractores, al parecer inconscientes de la vigorosa promoción indirecta que esa etiqueta cumple.
  • La década de los ochenta representa el mayor esfuerzo institucional jamás hecho para reprimir el uso de dogras ilegales; la cruzada es ya un fenómeno planetario, y su consecuencia es una alarma que tampoco tiene precedentes.
  • A las drogas de diseño y a una nueva edad de oro para el crimen organizado, debe atribuirse la escalada en sobredosis y envenenamiento con adulterantes que se observa por doquier.
  • Desde 1920 a 1930, cuando opio y morfina se vendían en farmacias y hasta en herbolarios, no hubo un solo caso de intoxicación fatal involuntaria con esas drogas.
  • Allí donde han emergido a la superficie redes de tráfico importantes, pocas veces ha sido sin el acompañamiento de peldaños políticos y servicios secretos.
  • Tras intermediarios de lujo lo que hay en origen es un trueque de sustancias prohibidas por armas e influencia.
  • Amparado por la clandestinidad, no faltan indicios de que ese negocio se concentra cada vez en menos manos, mediante consejos internacionales que van fusionándose para atender las finalidades de producción, distribución y lavado del dinero resultante. No sabemos a ciencia cierta hasta qué unpto ese imperio subterráneo es ya un sindicato único, o si se encuentra aún en fase de cohesión, con ramas independientes o incluso contrapuestas. Pero su naturaleza tiende a lo primero, siguiendo una inclinación al monopolio vigorosamente excitada por la ilegalidad.
  • No sabemos qué nuevo holding internacional se encarga de los intereses gestionados antes por Nugan Hand Inc. y el BCCI. Pero debe ser una empresa todavía mayor, que usa una fachada de gran respetabilidad y solvencia.
  • Pretender que los responsables últimos del negocio son indocumentados como el colombiano P. Escobar, cierto bandolero pakistaní o una tribu birmana es confundir la cortina de humo con aquello que quiere mantener oculto.
  • El caso de la India es revelador, pues simboliza una cultura rica en vehículos no alcohólicos de ebriedad desde los primeros poemas védicos; una fabulosa producción de opio durante el siglo XIX no creó allí nada calificable como «abuso», y en 1981 no había un solo caso de heroinómano registrado.
  • La principal consecuencia de estas leyes draconianas es un monopolio del tráfico en pocas manos, bien infiltradas en las instituciones, que así excluyen cualquier competencia.
  • Las noticias sobre partidas «desaparecidas», o «mermadas» tras su incautación, sugieren que hay un impuesto informal, y que cualquier captura tiende a ser reconducida, en todo o en parte, al mercado negro.
  • Las autoridades holandesas se explican la posición privilegiada del país por el hecho de que allí reina cultura farmacológica, y el efecto real de las drogas no es distorsionado por mitologías y alarmismos contraproducentes, ni por unas vías de acceso a su consumo relacionadas por fuerza con la criminalidad.
  • Adaptando la normativa mundial a la norteamericana, el implicado en asuntos de droga ilícita recibirá el trato de terrorista, y las fuerzas del orden tendrán las manos enteramente libres para hacer y deshacer.
  • Lo acontecido durante la última década ha reavivado la polémica (sobre todo en Estaods Unidos y Europa) hasta el extremo de que se pronuncian abiertamente contra la prohibición no sólo juristas, terapeutas y profesores, sino prefectos de policía, alcaldes, asociaciones de magistrados y fiscales, altos funcionarios públicos e incluso primeros ministros de algunos países.
  • Los sondeos muestran que improtantes porcentajes de la población se pronuncian por legalizar el uso y comercio de todas las drogas.
  • Al fuero interno de cada uno incumbe decidir si el remedio es adecuado a la enfermedad, peor que ella o acaso origen de la enfermedad misma.
  • El genio de los griegos bautizó las drogas con un término (phármakon) que significa a la vez remedio y veneno, pues dependiendo de conocimiento, ocasión e individuo lo uno se transforma en lo otro.
  • Del ser humano, y en modo alguno de las drogas, depende que remedie o dañen.
  • Como existieron siempre, en todas partes, mañana habrá más que ayer, la alternativa no es un mundo con o sin ellas. La alternativa es instruir sobre su correcto empleo o satanizarlo indiscriminadamente: sembrar ilustración o sembrar ignorancia.

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raul

3 respuestas hasta “Historia elemental de las drogas de Antonio Escohotado – Apuntes”

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