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Frases Llenas

Los secretos de los psicólogos de Christophe André – Apuntes

Posted by Raul Barral Tamayo en martes, 27 de noviembre, 2018


Título original: Secrets de psys.
© Odile Jacob, janvier 2011
© 2012 de la traducción, Antonio Francisco Rodríguez Esteban
Editorial: Espasa Libros.

Nos suben la moral, nos ayudan a ver más claro, a tomar distancias. Curan nuestras depresiones, nuestras angustias, nuestros miedos y sufrimientos … Pero ellos, los psicólogos, ¿cómo lo hacen? ¿Cuáles son las pautas de conducta que les permiten estar bien? ¿Cómo actúan cuando ellos mismos se enfrentan a situaciones duras, cuando se sienten desamparados?

En este libro excepcional, veinte psicólogos hablan de su fragilidad, de sus dificultades, de sus pruebas y, sobre todo, del modo en que supieron vivirlas y superarlas. Relatan cómo se aplicaron a sí mismos los métodos que proponen a sus pacientes, y cómo eso los ayudó, y a veces los salvó. Explican cómo siguen cuidando de su equilibrio, de sus recursos y valores en su vida cotidiana.

El libro se divide en cuatro apartados:

  1. “Sobrevivir a las pruebas”: que trata sobre la depresión, el miedo y la enfermedad.
  2. “Tranquilizarse y equilibrarse”: la aceptación de la realidad, coherencia, confianza en uno mismo.
  3. “Abrirse a los vínculos”: cómo conocerse a uno mismo, saber escuchar antes de actuar; aprender a desenvolverse en los diversos contextos vitales.
  4. “Seguir el camino”: apartado que nos ayuda a cambiar lo necesario, a saber cómo queremos ser y cuáles son los valores que queremos que rijan nuestra vida.

Los relatos y consejos de estos profesionales, expuestos de manera sincera y clara, le harán reflexionar, le inspirarán y guiarán a la hora de superar los pequeños y los grandes retos de su vida.

Christophe André nació en Montpellier; su padre era marino y su madre, profesora. Tal vez de ahí surja su pasión por la psicología de las profundidades y la pedagogía. A una edad muy temprana lee la obra de Freud y decide dedicarse a la psiquiatría. Durante quince años, practica la medicina y el rugby en Toulouse. Se traslada después a París, sustituye el rugby por la escritura y publica numerosos ensayos. Profesor de la Universidad de París X, ejerce en el hospital Sainte-Anne, en una unidad especializada en el tratamiento de trastornos emocionales, ansiosos y depresivos. Recibe a muchos pacientes para quienes la felicidad no resulta tan sencilla. Les acompaña en el camino de la construcción de sí mismos y les enseña a desarrollar sus capacidades para vivir más felices. Le gusta buscar en los museos y en la obra de los pintores instrumentos terapéuticos para ayudarles.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  1. Introducción.
    • A la larga he forjado algunas concicciones. 1: todo el mundo tiene debilidades. 2: las personas que “están bien” son las que transigen inteligentemente con sus debilidades. 3: es más reconfortante saber que no somos los únicos que tenemos problemas. 4: es más interesante saber cómo los demás han intentado (si lo han intentado) solucionar sus problemas.
    • Los psicoterapeutas no escapan a la regla general. Nosotros también tenemos dificultades, y sentimos angustia y desánimo. Algunos de nosotros han caído en la depresión o la toxicomanía, han conocido una infancia difícil o han pensado en el suicidio.
    • Hay que atreverse siempre a preguntar al terapeuta cuál es su titulación (psicólogo, psiquiatra, médico u otra), cuáles son los métodos que propone y en qué consisten. Un terapeuta digno de este nombre dedicará siempre el tiempo necesario para responder a su paciente y para explicarle sus forma de trabajar.
    • Para ser un buen terapeuta es preferible que al atender al paciente no esté demasiado perturbado mentalmente. Se puede atender estando estresado, abatido, confuso. Pero eso no funcionará mucho tiempo.
    • No se trata de exigir un certificado de buena salud mental por parte de los terapeutas, pero lo mínimo es esperar que hayan superado sus debilidades.
    • El hecho de haber conocido dificultades y haber sabido superarlas puede ser algo bueno para psicólogos y psiquiatras, ya que facilita la empatía.
    • Han adelantado camino, puesto que se han aplicado a sí mismos los métodos que proponen a sus pacientes. Su legitimidad viene de ahí. No de una superioridad (en términos de personalidad), sino de una anterioridad (en términos de gestión).
    • Es necesario seguir estando bien para curar bien a los demás; el bienestar del terapeuta es una poderosa ayuda para su capacidad de compasión. Competencias como la atención, la empatía y el apoyo deben descansar en la alegría de curar si pretenden ser duraderas.
    • Los terapeutas de este libro no se presentan como modelos admirables, sino más bien como modelos en los que inspirarse. Seres humanos frágiles, falibles, pero que han puesto en práctica los esfuerzos que recomiendan.
    • Independientemente de la escuela a la que se pertenezca, es difícil para un terapeuta soportar críticas hacia lo que lo ha salvado.
  2. Sobrevivir a las pruebas.
      • Ser psicoterapeuta no protege de la enfermedad ni del sufrimiento. No aparta el desaliento ni el caos. Pero puede ayudar a no hundirse con ellos. Como sabemos lo que hay que hacer, nos esforzamos en ello. Tenemos que hacer justo lo mismo que hacen nuestros pacientes. Con perseverancia y humildad.
    1. Soy tímido pero estoy en tratamiento. Stéphane Ray.
      • Para un tímido siempre es difícil hablar de sí mismo.
      • No estar a la altura era la mayor de las heridas, y me la infligía a mí mismo. A partir de aquel día empecé a menospreciarme sin necesidad de que lo hicieran los demás.
      • Para el no especialista no siempre es evidente comprender exactamente qué le pasa si nadie se lo ha explicado con claridad. Durante mucho tiempo, yo mismo tuve serias dificultades para expresar mis problemas con palabras.
      • La palabra timidez, término laico y poco preciso, engloba diferentes nociones que se refieren a la autoestima, las competencias sociales, la capacidad de autoafirmación, el carácter, la expresión corporal y la emotividad.
      • La timidez se percibe más bien como un rasgo de carácter que conduce a las personas tímidas a mantenerse en la retaguardia, a evitar exponerse o tomar iniciativas. Este comportamiento de inhibición social se produce sobre todo con desconocidos.
      • La fobia social define una forma extrema y muy incapacitadora de ansiedad social que se manifiesta por un miedo intenso e incontrolable a ser juzgado negativamente por los demás.
      • La exposición es una técnica que propongo frecuentemente a las personas que padecen ansiedad social.
      • El efecto paradójico de la huida es que, cuanto más evitamos una situación, más insalvable nos parece. La huida refuerza el miedo.
      • Podríamos definir la exposición como el hecho de afrontar con suavidad situaciones temidas. No se trata de exponerse de forma violenta.
      • La confianza en uno mismo exige continuidad y esfuerzos reiterados.
      • En modo alguno se trata de que se obligue a permanecer en la situación si ésta llega a serle insoportable.
      • Otra consecuencia directa de la timidez es la dificultad para afirmarse ante los demás: miedo a pedir, miedo a decir que no, miedo a criticar o recibir una crítica, un cumplido, etc.
      • El efecto perverso de la falta de autoafirmación es que me encierra en una espiral descendente.
      • Se podría definir la autoafirmación como la capacidad de expresar a los demás nuestras necesidades, nuestros anhelos, deseos y valores, y todo ello sin ansiedad y respetando al otro en lo que es y por lo que es.
      • Si bien tenemos derecho a formular una petición, un cumplido o una crítica, los demás tienen derecho a rechazarla, a no estar de acuerdo con nosotros, y eso no cuestiona nuestra persona ni nuestro lugar entre los demás.
      • ¿Qué hay más difícil para un tímido que enfrentarse voluntariamente a la mirada de los otros? Y, sin embargo, es la última etapa. Asumirse tal como uno es, con sus virtudes y defectos; recordándose regularmente que se es una persona de bien.
      • La timidez está compuesta de muchos elementos (sentimiento de miedo, débil autoestima, comportamiento de huida).
      • Son los niveles excesivos de timidez, que vivimos como destructores, los que interfieren en nuestro comportamiento cotidiano. Estos niveles excesivos de timidez pueden controlarse mediante la distancia que podemos introducir respecto a nuestros propios comportamientos.
      • Aprended a dejaros apreciar por los demás en lo que sois sin pretender responder excesivamente a sus expectativas.
    2. Superar el miedo a la enfermedad. Dr. Laurent Chneiweiss.
      • “Lo único que funciona es rehacer el mismo razonamiento hasta que el pensamiento ansioso te caiga encima, sin pretender hacer más, sin devanarse los sesos para encontrar otros argumentos. Al cabo de cierto tiempo, creo que mi inconsciente entrega las armas y me deja en paz”.
      • Un punto clave: aceptar las emociones. Cuando la ansiedad se apodere de usted, hay que concederle el interés que merece. No intente pensar en otra cosa, no haría más que reforzar su intensidad.
      • En un examen cognitivo, una parte del trabajo del terapeuta aspira a hacer pasar los pensamientos del paciente de lo emocional a lo racional. El paciente es inducido a identificar el o los pensamientos que desencadenan o acompañan su angustia, y luego aprende a compararlos con la realidad.
      • El entorno de los ansiosos está tan acostumbrado a oírlos quejarse por males que se revelan imaginarios que acaba por no escucharlos y a menudo por burlarse de ellos.
      • En psicoterapia, no espere a ser “conducido” por el terapeuta. Cada uno de los miembros del equipo debe dar lo mejor de sí mismo para luchar eficazmente contra los problemas.
      • Nuestro primer deber es escuchar a nuestros pacientes, pero el siguiente es no insuflarles nuestros propios pensamientos.
      • El pensamiento de los ansiosos en lo relativo a su salud está contaminado por creencias.
    3. Recuerdos de un claustrofóbico. Didier Pleux.
      • “Es usted una persona ansiosa, ¡el ejército le hará bien! A principios de los años setenta, muchos escapaban del servicio militar con el aval de médicos de familia o de militares reacios a recultar “rebeldes”.
      • Albert Ellis: “No olvides, D.J. que sólo podrás curarte exponiéndote progresivamente a las situaciones en las que has sentido pánico …”.
      • Aprendí a regular mi respiración bloqueándola voluntariamente en el momento de inhalar o exhalar. Eso me hacía bien.
      • Acostumbro poco a poco a mi cerebro a “relativizar” esos seudopeligros sobrevalorados, estimulo mi serotonina y logro relajarme en esos lugares donde antes pasé tanta angustia.
      • Ésta es sin duda la hipótesis más difícil del enfoque cognitivo de Albert Ellis. Saber utilizar los métodos cognitivos y conductuales para liberarnos, mediante el descondicionamiento, de los síntomas que nos hacen sufrir, pero también, y sobre todo, trabajar incansablemente en el conocimiento de uno mismo.
      • Las “frases clic” que siguen ayudándome. SOY ansioso; todas las situaciones ansiógenas desencadenarán mi estrés. ACEPTO este momento de incomodidad ligado a mi ansiedad, puedo regularlo. TRABAJO y no evito ninguna situación ansiógena. Y al final. Soy MORTAL, no es terrible, ¡pero es así!
      • El síntoma psíquico no es más vergonzoso que una enfermedad fisiológica; es la representación que tenemos de ella la que participa en la dramatización del problema.
    4. Depresión. Stéphany Orain-Pélissolo.
      • Tristeza, pérdida de motivación, cansancio intenso, desaparición del apetito, tres horas para conciliar el sueño, la impresión de ser una cruz para mi allegados, prisionera de mis pensamiento, con un dolor moral intenso: he ahí lo que vivía diariamente cuando estaba deprimida.
      • La reestructuración cognitiva consiste en someter los pensamientos negativos a la prueba de la realidad: “¿Hasta qué punto es realista esta creencia? ¿Cuáles son las pruebas concretas a su favor y en su contra?”. Este método “racional” consiste en relativizar las convicciones negativas y, así, limitar las emociones dolorosas que se desprenden de ellas.
      • La reestructuración cognitiva es un método muy eficaz cuando los síntomas de la depresión aún son leves, cuando podemos tomar distancia o cuando ya nos encontramos mejor, para consolidar la curación y evitar una recaída.
      • La terapia EMDR pretende “reprocesar” el recuerdo doloroso, deshacerse de las emociones y sensaciones negativas asociadas a él.
      • La meditación permite aprender a conocer las propias emociones y a no tener miedo.
      • El estado de bienestar se debe más bien a la suma de pequeños momentos de felicidad que a los momentos intensos, que son más raros en el transcurso de una vida.
      • La conciencia plena apela a cada uno de nosotros, pero es especialmente benéfica para las personas que padecen ansiedad o depresión. Esos estados impiden estar en el instante presente.
      • ¡Los pensamientos que cruzan nuestra mente no son la realidad! Y sin embargo, me aferro a ellos cuando me siento mal.
      • Adopte un compañero de ruta, un bello cuaderno que lo ayudará a tomar conciencia de su felicidad y le servirá en los momentos más difíciles de su vida; téngalo siempre al alcance de la mano.
      • El EMDR permite “limpiar”, tirar los trastos viejos y reconciliarse con uno mismo.
      • Aun siendo “especialista” en cuidados y psicoterapia, el recurso de una ayuda exterior me resultó indispensable para comprender lo que me pasaba y superar los momentos difíciles. Así pues, hay que acudir a consulta cuando estamos mal, a pesar de todas las reticencias que podamos sentir.
    5. Cuando el miedo paraliza. Dra. Christine Mirabel-Sarron.
      • Al menos, uno de los ataques de pánico se acompaña durante un mes (o más) de los síntomas siguientes: temor persistente a sufrir otros ataques de pánico; preocupación por las posibles implicaciones del ataque o sus consecuencias; cambio de comportamiento importante en relación con los ataques.
      • Apenas puedes hablar de la irracionalidad de ese miedo. Los demás no lo comprenden. Te sientes solo y aislado en esa experiencia.
      • Para luchar contra el miedo excesivo, lo primero es no tener vergüenza. Hay que decirse a uno mismo que no somos más responsables de esos miedos de lo que lo seríamos de una hipertensión arterial o una diabetes. No hay que culpabilizarse, sino considerar las fobias como un desorden del fenómeno del miedo, en principio algo muy natural.
      • Para poner el miedo en su justo lugar, hay que aprender a controlarlo con trabajos prácticos. Estos “ejercicios” consisten en enfrentarse al miedo de manera progresiva y, sobre todo, regular.
      • La solución no es poner un cerrojo para evitar que suceda, sino asumir que la angustia forma parte de los riesgos de la vida.
      • Si no comprende por qué sobreviene el ataque de pánico, procure ante todo descubrir los factores desencadenantes procedentes del entorno. Prosiga su investigación indagando en los factores internos.
      • Usted presta aún más atención a la mínima sensación; se instala un estado de hipervigilancia activa. Ingresa entonces en un ciclo de escalada del miedo, los síntomas provocan miedo, y el miedo refuerza los síntomas.
      • La mejor actitud es detenerse, calmarse, respirar tranquilamente, hacer el vacío en la mente pensando en algo agradable que haya transcurrido durante el día.
      • Desgraciadamente el comportamiento elegido para luchar contra el ataque de pánico suele ser la huida o la evitación.
    6. Un largo camino para aprender y aceptarse. Benjamin Schoendorff.
      • La ACT (Acceptance and Commitmen Therapy) es una terapida conductual y cognitiva de nueva generación. Su objetivo es ayudar a las personas prisioneras de la lucha contra el sufrimiento interior a liberarse y a encontrar, mediante la acción, el camino de una vida con sentido.
      • La lucha interior es todo lo que hacemos con el fin de evitar o modificar nuestras experiencias incómodas o dolorosas: sensaciones, emociones, pensamientos o recuerdos. Puede adoptar formas diferentes: negar la realidad, huir, buscar la tranquilidad, rumiar pensamientos, trabajar, distraerse, aislarse, cumplir rituales, inquietarse, comer, beber o incluso … drogarse.
      • Descubrí la meditación zen. Practicaba irregularmente; sin embargo, fue lo suficiente como para que tuviera un impacto profundo en mí.  Sentarme para observar mis pensamientos me permitió la experiencia casi increíble de descubrir que yo no era mis pensamientos. Fue una revelación, porque hasta ese momento había creído ciegamente en lo que me decían mis pensamientos.
      • Recurrir a la droga había sido una muleta frente a todas las situaciones vitales que no sabía ni me atrevía a afrontar.
      • A través de la meditación, he podido experimentar los beneficios de distanciarse de los propios pensamientos y emociones.
      • Al comprometerme, por mis acciones, en la dirección que lleva hacia las cosas que me importan de verdad, he podido empezar a modelar una vida a imagen de la persona que he elegido ser.
    7. De la resiliencia a la psicología positiva. Jacques Lecomte.
      • Decidir adoptar en el futuro un comportamiento inverso al de nuestros padres es extremadamente frecuente en las personas resilientes a consecuencia de un maltrato infantil.
      • La persona resiliente de heridas de infancia a veces quiere hacer las cosas demasiado bien.
  3. Calmarse y equilibrarse.
    1. Aceptar lo que pasa en mi interior. Jean-Louis Monestès.
      • “En todo lo que respecta a vuestra vida interior, padeceréis lo que realmente no deseáis”. Es decir, cuanta más energía invertimos en no experimentar una emoción o un sentimiento, más nos invade.
      • No podemos modificar a voluntad lo que pasa en nuestro interior. Por lo tanto, lo más sabio es aceptar todos esos movimientos psicológicos, no intentar librarse de los mensajes de nuestro pensamiento aunque sean desagradables o dolorosos.
      • Aunque la aceptación es importante, en ningún caso es sinónimo de resignación o pasividad.
      • El miedo nos protege de los peligros, la tristeza nos incita a pedir ayuda, la cólera nos permite salir de un mal paso.
      • Si hay que hacer esfuerzos, es para cambiar lo que realmente es posible cambiar, y hay que actuar con otros objetivos aparte de controlar y acallar las emociones.
      • No es casual que las investigaciones hayan demostrado que los más deprimidos y estresados sean los que más intentan controlar sus emociones.
      • Usted no está triste, siente tristeza. No está ansioso, siente ansiedad. Yo no estoy nervioso, siento nerviosismo. Todas esas percepciones surgen en nosotros y podemos observarlas de una manera más distante.
      • Cuando detecte una tensión en usted, en lugar de intentar librarse de ella, deténgase un momento y observe el lugar donde la batalla causa estragos. Detecte lo que intenta controlar aun sin ser consciente de ello. Baje la guardia y acoja esa emoción tal como se presenta. Luego, parta con ese yo que forma un todo indisociable, en dirección a lo que realmente le importa. Actúe sobre lo que esté a su alcance. El resto (lo que ocurre en su interior) tal vez evolucionará en consecuencia, o tal vez no. Pero al menos no habrá luchado contra molinos de viento.
    2. Ser coherente en la vida profesional y privada Dr. Nicolas Duchesne.
      • La cuestión de coherencia entre mis actitudes terapeúticas y mi vida es central para mí.
      • Pido regularmente a mis compañeros una amistosa opinión puntual, en enseñanza o supervisión.
      • Aunque la infancia deja una impronta psíquica indeleble, el funcionamiento psíquico y la personalidad aún pueden modificarse considerablemente a partir de un trabajo de investigación sobre uno mismo.
      • Mi familia es el zócalo en el que apoyo mi existencia.
      • Construir juntos una relación íntima a largo plazo, incluyendo la educación de nuestros hijos, es una de las experiencias más bellas de mi vida.
      • Durante mi formación como terapeuta cognitivo, siempre me resultó evidente que aplicarme a mí mismo los métodos que aprendía era una oportunidad y una condición sine qua non para convertirme en un terapeuta auténtico y competente.
      • La primera de las claves que deseo compartir sinceramente es el esfuerzo de lucidez que conviene hacer ante las dificultades. No es fácil analizar lo que no funciona y volverse hacia las soluciones.
      • Durante mucho tiempo he estado sometido a reglas de exigencia tiránicamente construidas y me he prohibido compartir ciertas emociones. Me ha sido necesario un trabajo meticuloso y reiterado para detectar rápidamente las manifestaciones de este discurso interior para detectar rápidamente las manifestaciones de este discurso interior paralizante, cuestionarlas progresivamente y a continación llegar a las raíces de esas reglas (esos conmovedores recuerdos de infancia en los que creía que sólo me querrían si era perfecto y que las manifestaciones emocionales eran erróneas).
      • Mi ejemplo más concluyente para la superación de mi miedo a hablar en público lo logré años más tarde, gracias a idénticas exposiciones reiteradas. Pasé progresivamente de la lectura tímida de mi texto a una comunicación fluida e interactiva con el público, que integraba humildemente mi emotividad.
      • Mis ideas clave:
        • Mi concepción del papel del psicoterapeuta implica haber practicado en uno mismo lo que proponemos a los demás.
        • Los errores son el camino de nuestro éxito si tenemos el valor de observar nuestros problemas.
        • Seamos valientes y afrontemos nuestros miedos.
        • Saber aceptar ayuda requiere comprometerse mucho uno mismo.
        • La terapia cognitiva es una gimnasia mental sana, que conduce al bienestar emocional.
        • Hay que mantener los logros día a día.
        • Los cuidados y el respeto al cuerpo son complementarios.
        • Se deben hacer las cosas con sinceridad y con el corazón.
    3. Confiar en la propia feminidad. Recuerdos de un claustrofóbico. Dra. Fatma Bouvet de la Maisonneuve.
      • Por costumbre, por falta de confianza, por culpabilidad o por la preocupación de no estar siempre a la altura, las mujeres soportan situaciones inextricables, a veces al límite de lo soportable.
      • Pequeñas frases para afrontar la cotidianidad:
        • No estoy sola en este asunto.
        • No debo aceptar sufrir y callarme. Debo más bien expresar mis deseos, porque quien no pide, no recibe.
        • Debo aprender a “detectar” lo que no marcha bien en mí.
        • Nunca hay que quedarse sola con las obsesiones.
        • Soy demasiado exigente y orgullosa. Por eso nunca me he atrevido a compartir mi fracaso y mi sufrimiento. La dignidad humana también se expresa en la humildad que permite dejarse ayudar.
        • La opinión de un tercero a menudo es indispensable.
      • El silencio es el terreno en el que prosperan los perversos y, con ello, las situaciones insostenibles que ellos crean y cuyas consecuencias observamos en nuestras consultas.
      • El sistema actual, que tolera la perversión, es en sí mismo perverso porque influye sobre las víctimas y las induce a creer que son responsables de lo que les pasa: “¿Quizá es culpa mía?”.
      • Pequeñas frases para no obsesionarse y atreverse a hablar:
        • Debo abrirme a los demás para exteriorizar mi dolor y encontrar soluciones porque no debo resignarme a sufrir.
        • Notificaré a mi acosdor o acosadora que no acepto lo que me obliga a soportar. Si nada cambia, daré parte.
        • También puedo recibir ayuda de un médico o psicoterapeuta y de mis allegados.
        • Creía haber cometido una falta, y la totalidad, o casi, de mi vida psíquica estaba obsesionado por la figura de mi verdugo.
        • Yo no soy la causa del problema. Ahora sé que él o ella introdujeron insidiosamente la duda sobre mis capacidades, y esa duda me ha mantenido en una posición de fragilidad pasiva.
        • Recupero la confianza en mis capacidades, algo esencial para continuar.
        • Atención, nunca hay que retomar el combate frontalmente: siempre saldréis perdiendo. Los perversos siempre son los más fuertes en el ataque o la estratagema tortuosa, porque viven de eso. La indiferencia los hiere, la neutralidad emocional os turba, pero a vosotras os protege.
      • El sufrimiento no es patrimonio de los “profanos”, y ser psicoterapeuta no te dispensa de padecer las infamias de la vida. Es cierto que tal vez nuestro oficio nos permite descubrir una disfunción relacional o una personalidad patológica con más facilidad.
      • Consejos sólo para usted misma:
        • No acepte sufrir.
        • Supere sus propias censuras y exprese regularmente lo que la contraría, no le dé vueltas a su tristeza, sola y encerrada.
        • Libérese del sentimiento de culpabilidad que expresa una ansiedad relativa a una falta que no ha cometido.
        • Repítase regularmente: “Soy al menos tan competente como los demás, y el lugar que ocupo me corresponde legítimamente”.
        • Rechace ser tratada con paternalismo, como si fuera una niña.
        • No ha llegado donde está por azar o impostura, sino gracias a sus cualidades.
        • No se transforme en un hombre.
        • Fíjese el objetivo de tomar la palabra una vez por reunión y semana, y luego aumente la frecuencia.
        • No sea demasiado exigente, usted no es una “supermujer”, acepte su propio ritmo.
        • ¿Cansada? Descanse.
      • Consejos para sus relaciones con los demás:
        • Localice las personalidades complejas y aprenda a tratar con ellas.
        • Identifique las situaciones susceptibles de degradarse y prepare escenarios para que se desarrollen a su favor.
        • Identifique a las personas que la hacen sentir a disgusto; protéjase de ellas, pues a menudo se trata de un indicio muy fiable.
        • Reformule las palabras que no le parezcan claras o sean parciales.
        • Si puede, búrlese de las situaciones amenazantes para evitar el conflicto.
        • Lleve las cosas a su dimensión real, relativice.
        • Reconozca sus errores, sea sincera.
        • Busque una persona en quien apoyarse: una madrina o un padrino.
        • Amplíe su red de relaciones; aumente sus conocimientos y su área de influencia.
        • Muéstrese en paz consigo misma, ya que trabaja honrada y modestamente, sin vanidad y sin la intención de arruinar la vida de los demás.
      • La paridad, todavía hoy en día, no es más que una quimera.
      • Nunca las mujeres han estado tan cuaificadas y han sido tan ambiciosas y, sin embargo, no pueden acceder a las responsabilidades confiscadas por los hombres.
    4. No temer envejecer ni morir. Prof. Gilbert Lagrue.
      • La muerte: tema tabú. Nos negamos a hablar e incluso a pensar en ella, sobre todo cuando somos jóvenes.
      • El hombre no puede tener la experiencia de la muerte, sino que la comprende viendo la de los demás; toma entonces conciencia, con angustia, de que está destinado a desaparecer, e imagina que una parte de sí mismo, el alma o el espíritu, podrá continuar existiendo tras la desaparición del cuerpo.
      • Robert Debré, interno y jefe de clínica en los años 1950-1955: “Tenga presente que el 90% de la población aún está en la era prelógica, en la lógica del pensamiento mágico”. ¡Por desgracia, lo mismo puede decirse del presente!
      • Las impresiones de desencarnación (experiencias cercanas a la muerte, NDE) tienen hoy una explicación neurobiológica. Pueden reproducirse por medio de la acción de ciertas moléculas y también por estimulaciones localizadas de zonas cerebrales específicas.
      • La mejor estrategia que he elegido para no sentir la angustia de la muerte es aumentar la autoestima.
      • Es posible ser a la vez materialista, agnótico e incluso ateo, y espiritual. Soy materialista, en el sentido filosófico y científico del término, asumiendo la espiritualidad que nos permite el cerebro humano.
    5. Cómo descubrí la relajación y la meditación. Dr. Dominique Servant.
      • Se admite que tanto en la reeducación del paciente cardíaco como en el acompañamiento de todos los problemas de salud física o psíquica, las técnicas de relajación y meditación tienen su espacio. En la práctica, pocos profesionales conocen realmente los diferentes métodos y sus indicaciones, y aún menos los han practicado ellos mismos.
      • Me interesé en el entrenamiento autógeno de Schultz, en la relajación muscular de Jacobson, en la sofrología, el yoga, la hipnosis, la meditación. Cada una aporta cosas diferentes, y tienen a la vez muchas cosas en común.
      • Mis cuatro grandes técnicas predilectas.
        • Las técnias respiratorias.
        • La relajación del cuerpo. Es indispensable cuando pasamos todo el día en una silla en la oficina y el cuerpo ha sido sostenido a una tensión inevitable.
        • La conciencia plena.
        • La visualización.Si tengo que hacer algo que temo, antes tendía a reflexionar y analizar; ahora procuro imaginar y proyectarme, mediante la visualización, en esa situación, a fin de atenuar la emoción negativa que engendra.
      • Obsesionar no es actuar, los pensamientos no son hechos; éstas son las ideas básicas de la meditación de atención plena.
      • La relajación y la meditación no han cambiado mi naturaleza ansiosa, pero me han abierto los ojos a ciertas cosas. Me permiten poner rumbo hacia mí mismo, deshacerme de los automatismos, de las repeticiones, y evitar pasar por los caminos de las sempiternas obsesiones.
      • La relajación ilumina inmediatamente lo que somos, permite entrever la posibilidad de salir de la angustia.
      • La relajación y la meditación, aún denigradas por ciertos médicos y psiquiatras, deberían ser, por el contrario, ampliamente recomendadas y practicadas.
    6. Hacer las paces con el pasado para vivir el presente. Jean-Louis Monestès.
      • Sólo hay dos maneras de afrontar el pasado: la lucha o el armisticio. La primera es violenta: el segundo es paciente. La una debilita; el otro tranquiliza. Ambos necesitan de un trabajo regular, casi cotidiano, porque cargamos permanentemente con lo que hemos vivido, lo queramos o no.
      • Generalmente, los recuerdos que permanecerán grabados de forma más persistente corresponden a aquellos durante los cuales nuestra atención se focalizó en algo, cuando nuestra percepción y nuestras acciones se restringieron.
      • Cuando vivimos un acontecimiento emocionalmente violento, tanto si corresponde a un momento de sufrimiento como de felicidad, nuestro cerebro no se limita a registrar sólo el acontecimiento. También imprime todas las señales que lo acompañan, incluso las más insignificantes. Es necesario que recordemos perfectamente los indicios que acompañan al placer o al peligro.
      • Después, cada una de estas minucias del contexto original basta para hacer revivir en nosotros la misma experiencia emocional, sin que sepamos siempre identificarla.
      • Todas las personas que han vivido un trauma conocen este fenómeno. A veces no llegamos a saber por qué estamos tensos o desanimados. Por eso quienes han padecido un trauma se sienten tan vulnerables. Sus emociones pueden asaltarlos sin avisar.
      • Cada vez que veo surgir recuerdos que no he convocado, me detengo un momento y trato de identificar lo que ha podido despertarlos. No siempre es sencillo, pero a menudo resulta muy eficaz.
      • Pasar el tiempo revisando el pasado y esperando encontrar en él claves de comprensión puede resultar peligroso. Nos arriesgamos a recomponer recuerdos que ya no existen y atribuirles importancia, mientras que, si los hemos olvidado, es precisamente porque si importancia era escasa.
      • La evitación no es nefasta en sí misma. Sólo se convierte en un problema real cuando es el único modo de relación con el mundo, cuando se realiza de forma estereotipada y automática. Luchar por no recordar nunca un accidente, una muerte, una agresión o una separación es arriesgarse a hacer un trabajo a tiempo completo y a no tener tiempo ni energía para, simplemente, vivir.
      • Independientemente de la dificultad del propio pasado, la exigencia para liberarse es más o menos la misma. La primera etapa consiste en darse cuenta de que pretender olvidar sólo funciona temporalmente. Hay que firmar el armisticio. La segunda etapa se basa en un acercamiento voluntario y tranquilo a nuestros recuerdos. La última, y quizá la más importante, consiste en crear nuevos recuerdos.
      • El único modo de retomar el tren de la propia vida consiste en crear nuevos recuerdos para que los antiguos no ocupen todo el espacio. No podemos cambiar el pasado ni las huellas que ha dejado en nosotros. Pero sí podemos cambiar la parte de nuestra historia que comienza ahora.
      • ¿Hay que esperar a que un acontecimiento haya pasado para advertir que tiene la impronta de la felicidad? O atraparlo al vuelo, aquí y ahora.
  4. Vivir plenamente a través de los vínculos.
    1. La revelación de uno mismo. Dr. Bruno Koeltz.
      • Paul Valéry: “Los hombres se distinguen por lo que muestran y se parecen en lo que ocultan”.
      • Practicar la revelación de uno mismo puede constituir una fuente de múltiples beneficios: liberarse de miedos, mejorar la autoestima, acceder a un mejor conocimiento de uno mismo, tejer vínculos más sinceros, cultivar la empatía …
      • Todos los ardides que podemos desplegar, todos los esfuerzos que podemos hacer para enmascarar, ocultar, disimular, disfrazar o maquillar nuestras debilidades o fracasos son agotadores.
      • Somos prisioneros de esta lógica absurda: “Si siento la necesidad de ocultarlo, es porque es inconfesable, y si es inconfesable, hay que redoblar los esfuerzos para ocultarlo …”.
      • No revelar nuestras debilidades y fracasos es en realidad una forma de perfeccionismo particularmente nociva.
      • ¿Cómo aprender de nuestros fracasos si los disimulamos en lugar de hablar de ellos?
      • No se trata de revelarlo todo a cualquier y en cualquier momento. Se trata tan sólo de revelar lo que podrá ayudarnos en una situación determinada y con personas determinadas.
    2. La guerra del “no”: la autoridad entre padres e hijos. Dra. Gisèle George.
      • La oposición del hijo es un fenómeno perturbador que envía a los padres una imagen negativa de sí mismos o de su educación.
      • No hay mejores terapeutas de los niños que sus propios padres.
      • Muchos estudios lo han demostrado: obtener un punto o una recompensa no es lo más eficaz en la educación, sino los comentarios positivos (las felicitaciones) que usted realiza al completa la tabla de consignas.
      • A todo el mundo le gusta que lo feliciten. Al manifestar de forma explícita la satisfacción y la alegría que usted experimenta, valora a su hijo y refuerza sus competencias.
      • Cuanto más hable de sus propios deseos, cuanto más exprese sus sentimientos, más fácil será que su interlocutor sepa con quién trata y cómo actuar para satisfacerlo.
      • La rebeldía es ante todo un problema de comunicación. El rebelde habla, pero de forma paradójica y a menudo incomprensible para el entorno; entonces se siente rechazado o entra en conflictos que no resuelven los problemas.
      • Si su hijo sabe que puede tener lo que quiera obligándolo a ceder, no hará ningún esfuerzo.
      • Los niños saben muy bien que las mamás ceden más fácilmente que los papás. Por lo tanto, su reacción es más fuerte cuando se dirige a su madre.
      • Todos los padres lo saben: no porque haya sido castigado o reprendido un niño dejará de hacer tonterías en los días o las horas siguientes. No abuse de los castigos. Este método implica un importante riesgo de habituación.
      • La utilización de amenazas sólo será eficaz si usted respeta los términos del contrato. No le quepa la menor duda de que los niños comprobarán si usted es capaz de aplicarlas. Comprobarán su credibilidad y usted estará obligado, aun cuando no lo desee, a ser coercitivo. Sus hijos respetarán sus consignas educativas sólo a este precio. No amenace nunca con hacer algo que no hará o que es imposible realizar.
    3. Saber escuchar antes de actuar. Dr. Gérard Macqueron.
      • Progresivamente advertí que al desposeer a estar personas de su “dolor de vida”, les procuraba un evidente alivio, pero como contrapartida les arrebataba toda responsabilidad, porque así no desarrollaban nuevas estrategias para cambiar y evolucionar interiormente. En lugar de escucharlos atentamente, de reformular sus pensamientos, de hacerles tomar conciencia de las consecuencias de sus actos a fin de que reflexionasen sobre sí mismos para que se descubrieran, se conocieran y construyeran, yo estaba concentrado en los medios que podía propornerles para disolver su malestar e, in finem era como si yo pensara y actuara en su lugar.
      • Actuar sistemáticamente para reducir el sufrimiento de los demás no es una actitud tan beneficiosa como podríamos creer. Esto no significa que haya que dejar que los demás se desesperen y sufran moral o psíquicamente sin reaccionar. Se trata de encontrar la justa medida, la actitud delicada que permite intervenir oportunamente sin sustituir al otro ni dejar que se hunda en el desasosiego por nuestro silencio o nuestra distancia.
      • Para resolver un problema, darse el tiempo para escuchar a veces es más útil que actuar.
      • Al querer proteger al otro de todo malestar interior, al pretender aliviarlo de todo sufrimiento, a veces lo hundimos en deseos sepultados o desconocidos.
      • El miedo al conflicto y a sus consecuencias imaginadas y temidas conduce a veces a reprimir las emociones y a replegarse sobre uno mismo. Para que no haya “malas caras”, por temor a no poder gestionar las propias emociones o la reacción de nuestro interlocutor, muchos son los que cultivan el resentimiento, la amargura, la envidia o la cólera.
      • Al evitar sistemáticamente los conflictos, no se plantean límites, no nos oponemos a los múltiples deseos del otro.
      • Vivimos en una sociedad que se ha vuelto intolerante a todo tipo de sufrimiento humano, independientemente de su naturaleza, como si debiéramos vivir en un estado de bienestar permanente.
      • Actuar para erradicar el door no siempre es útil, especialmente cuando la persona no expresa ese deseo. A veces la persona querrá recibir algunos consejos, ser consolada, tranquilizada, pero sin ser desposeída de sus emociones por un tercero.
      • Muchos de los deseos expresados son en realidad anhelos profundos que sólo piden ser reconocidos como tales sin cumplirse forzosamente. Todo deseo tiene derecho a ser expresado independientemente de su posible realización. Me parece importante poder escuchar un deseo sin sentirse obligado a responder a él.
      • El altruismo es maravilloso, pero desgraciadamente a menudo oculta cierta incapacidad para realizarse, falta de confianza en uno mismo, dificultad para afirmarse y defender los propios derechos, para definir las propias necesidades …
      • Una relación que permite que los problemas se expresen libremente es una relación dinámica donde cada uno encuentra su lugar.
      • El sufrimiento es portador de creación, de motivación, de desarrollo de recursos personales. Existen frustraciones, decepciones, sufrimientos que merecen ser vividos porque son portadores de sentido, aportan valor a las cosas e inducen a la madurez psíquica.
      • Actuemos, no en función de nuestros temores, sino de nuestros deseos.
      • Un poco de egoísmo, de amor propio, de consideración hacia uno mismo no impiden las relaciones; al contrario.
      • Acompañar a alguien para que se realice implica estar disponible y atento, pero esta actitud en modo alguno nos obliga a solucionar sus problemas.
    4. La autoafirmación del terapeuta. Dr. Frédéric Fanget.
      • No podemos tenerlo todo a salvo cuando nos hemos afirmado.
      • Lo esencial es ver el lado positivo de las cosas en lugar del negativo.
      • Nos hacemos mucho daño al atribuir malas intenciones a los demás.
      • Ser sincero en lugar de enredarse con secretitos.
      • Nuestras imperfecciones nos hacen más humanos.
      • La imperfección acerca a los individuos.
      • Al ser tolerante con uno mismo, nos sorprendemos haciendo cosas de las que nos creíamos incapaces.
      • La autoafirmación permite una suerte de liberación de uno mismo. Estamos en contacto con nuestros deseos, aprendemos a aceptarlos y expresarlos.
    5. No, no soy una madre perfecta. Béatrice Millêtre.
      • La madre perfecta no existe.
      • Los profesionales, podemos dar consejos, pero sólo usted sabrá si se adaptan o no a su hijo.
      • Un niño no se comporta “mal” intencionadamente. No quiero decir que no tenga conciencia de lo que hace, me limito a decir que su intención no es mala. Si se comporta de una u otra forma es porque hay una razón, hay algo que lo explica.
      • Confíe en su hijo y comprenda que manifiesta su problema no verbalmente, sino mediante modificaciones de su comportamiento. Hay que intentar comprender.
      • No aspire a la perfección ni para usted ni para su hijo.
      • Los niños no necesitan límites en tanto que tales, necesitan referencias para saber cómo comportarse en una u otra situación, necesitan salvaguardias que los ayuden a no cometer imprudencias, pero no necesitan prohibiciones puras y duras, prohibiciones inmutables que no podrán ser matizadas ni explicadas. Necesitan regularidad para construir su representación del mundo.
    6. Las relaciones animales-amos. Dr. Jöel Dehasee.
      • El animal de compañía es nuestro espejo; nos revela algunos secretos sobre nosotros mismos.
      • Realmente somos quien creemos que somos. Es increíble darse cuenta de que lo que pensamos, nuestra visión del mundo, define lo que somos y, a partir de ahí, las estrategias de resolución de problemas que propondremos a nuestros pacientes y clientes.
      • No podemos cambiar la biología. Observemos lo que pertenece a la biología, a la genética, y aceptémoslo.
      • La esencia de un ser, animal o humano, es misteriora e inaccesible.
      • Mi hipótesis es que el animal doméstico, el que vive con nosotros, refleja una imagen de nosotros mismos, los humanos, en tanto que especie y en tanto que individuos.
      • La sociedad occidental, nuestra sociedad, nos ha sometido. Tienen una tendencia represiva, desalienta la iniciativa personal, el desarrollo y la creatividad de los individuos, así como la autorrealización. Es moralizadora; define lo que es aceptable para su supervivencia personal.
      • El modelo behaviorista nos demuestra que utiliza el sistema de castigo positivo y negativo (las múltiples prohibiciones), más que el refuerzo positivo o negativo.
      • La teoría de juegos demuestra que la sociedad es la ganadora y los individuos, los perdedores, aun cuando se les hace creer que son ganadores.
      • El modelo psiquiátrico nos dice que el bloqueo de la iniciativa y de la autorrealización es una de las fuentes de la depresión crónica, endémica en nuestras sociedades.
      • Como el niño, el animal es a veces revelador de una dinámica (problemática) del sistema familiar y de una reactividad psicológica (emocional, cognitiva) de su propietario.
      • Lo más revelador es a menudo el rasgo de carácter que el propietario no soporta en su animal, porque en general es lo que no soporta en sí mismo.
      • Si bien no podemos cambiar la genética ni las experiencias vividas, sí podemos cambiar todos los condicionaminetos y las creencias que un día han sido útiles (en el pasado), pero que hoy tal vez no son más que un lastre inútil, incluso limitador para nuestro bienestar y nuestro desarrollo personal.
    7. Para poder empatizar con los demás, ¿hay que haber vivido lo mismo que ellos? Dra. Aurore Sabouraud-Séguin.
      • El sufrimiento es un medio para aprender la empatía. Haber experimentado esa emoción en uno mismo y las consecuencias en los demás nos permite poder comprender los sufrimientos vividos por otra persona, independientemente de su causa.
      • El sufrimiento es un sentimiento que ciertamente nos construye, pero sólo en la medida en que es “soportable”.
      • La empatía es la capacidad de comprender y compartir los sentimientos con los demás.
      • Según T. Singer da la impresión de que estamos en condiciones de simpatizar más hondamente con los demás si hemos vivido emociones o situaciones similares a las que ellos viven.
      • El mimetismo es la tendencia automática a sincronizar las expresiones afectivas, vocales, posturales y motrices con las de otra persona. Es el modo de aprendizaje más importante cuando somos muy jóvenes.
      • El contagio emocional es otro proceso relacionado con la empatía, aunque es algo distinto. Los bebés lloran cuando oyen llorar a otros niños, los propios adultos tienden a reír al escuchar reír a otros …
      • La empatía designa el sentimiento de compartir la emoción del otro, mientras que la simpatía y la compasión designan la preocupación del sujeto para orientar sus sentimientos hacia el otro y constituye una etapa secundaria de la empatía.
      • La empatía puede funcionar al margen de un sentimiento positivo o altruista.
      • !El psicoterapeuta no puede vivir todas las experiencias de sus pacientes, evidentemente! Pero es necesario que haya vivido algunas.
      • Hay que haber experimentado el sufrimiento, hay que conocer el sufrimiento, ya sea físico o moral, para ser empático.
      • Podemos entrenarnos en la empatía pero no en la emoción.
  5. Continuar el camino.
    1. Seguir los propios valores vitales. Dr. Frédéric Fanget.
      • Cuando no nos hacemos preguntas, es la vida quien nos las plantea.
      • Le interesa más paorvechar una oportunidad aceptando que es posible no tener éxito que quedarse paralizado, pendiente de unos miedos a veces irracionales y excesivos.
      • El problema no es cambiar de vida, lo importante es el modo en que vivmos nuestra vida.
      • La vida presenta acontecimientos aparentemente engativos que pueden enriquecernos y ayudarnos a afinar nuestros valores vitales.
      • Si fuera a morir dentro de un minuto, ¿qué sería lo primero que lamentaría? ¿Y lo segundo? ¿Y lo tercero? ¿Qué sería de lo que se sentiría más orgulloso en primer lugar? ¿Y en segundo lugar? ¿Y en tercer lugar?
      • Los valores vitales son una dirección, no un objetivo.
      • Poco importa adónde lleguemos, lo que cuenta es que cada uno de nosotros encuentre la dirección que le conviene y conserve su rumbo.
      • El valor vital no tiene nada que ver con un balance contable. Los valores vitales no son éxitos, y mucho menos fracasos. Se trata más bien de hacerse preguntas como: ¿He seguido la dirección que me había fijado? ¿Dejaré a mis hijos la imagen de la persona que deseo ser?
      • Los valores vitales no se juzgan ni se evalúan. Nos sirven de rumbo, de guía, pero también tenemos el derecho de alejarnos.
    2. Actuar de otra manera, vivir con. Dr. Roger Zumbrunnen.
      • Actuar de otra manera consiste en sustituir un comportamiento inadaptado, ineficaz o indeseable por un comportamiento nuevo, más adaptado a la situación o más conforme a nuestros deseos.
      • Cambiar no siempre consiste en modificar el propio comportamiento. Aceptar la realidad, por penosa que sea, también puede conducir a un cambio verdadero y profundo.
      • La exposición asidua a la fuente de ansiedad produce, poco a poco, la disminución y luego la desaparición de la reacción ansiosa.
      • Es tentador y a menudo muy agradable ocuparse de los asuntos de los demás y descuidar los propios.
      • Los objetivos vagos son inalcanzables. Hay que fijarse un objetivo de cambio concreto.
    3. Cómo gestiono el estrés en mi trabajo. Dr. Dominique Servant.
      • Las actitudes antiestrés que intento poner en práctica:
        • Evitar reaccionar en el acto, sobre todo si sabemos que nos sometemos sistemáticamente a una presión inútil.
        • Decir al final del día una o dos pequeñas cosas positivas que hemos realizado y que han resultado útiles o que nos parecen interesantes.
        • Hacer algunas pausas, incluso muy cortas, para recargar las pilas en el transcurso de la jornada.
        • Desconectar del trabajo cuando hacemos algo al margen del mismo y reservar un tiempo para nosotros mismos y para los nuestros.
      • Si bien absorbemos la angustia de nuestros pacientes, también es cierto que nos aportan mucho.
      • La psiquiatría no se aprende sólo en los libros y junto a los pacientes, sino también observando a los demás, con un espíritu curioso y abierto.
    4. Confiar en la propia intuición. Béatrice Millêtre.
      • Las personas que tienen un razonamiento intuitivo no tienen acceso (ni inmediata ni espontáneamente) al proceso de razonamineot. Sin embargo tienen evidencias que no pueden explicar ni justificar. Ante preguntas tipo “¿Cómo lo sabes?” puede sentirse desacreditado y perder la confianza en sí mismo.
      • Intuitivos, aprended a ofrecer indicios a los racionales, están en vuestro cerebro, podéis buscarlos ahí. Racionales, aceptad que, cuando un colaborador os ofrece una nueva idea, puede ser buena aun cuando os resulte incomprensible a primera vista.
      • Confiar en uno mismo y adaptarse a los demás son las dos claves.
      • Todos los intuitivos deben aprender a escuchar su vocecita, y a dejarla hablar, porque rara vez se equivoca.
      • Los racionales forman parte de la mayoría de la población.
    5. Reaccionar positivamente ante el rechazo. Jacques Van Rillaer.
      • Otro muchos hechos contribuyeron  a pulverizar mi confianza en el freudismo, especialmente los mediocres resultados terapeúticos de psicoanalistas acreditados.
      • Los enunciados más interesantes que se encuentran en Freud no son suyos y lo esencial de lo que dice de origianl se encuentra refutado por la psicología científica.
      • La observación y el análisis conductual rompen radicalmente con la práctica freudiana. Freud no concedía importancia alguna a la observación metódica de los comportamientos actuales. Buscaba significaciones inconscientes, recuerdos de acontecimientos y fantasmas reprimidos. Creía que la rememoración era la condición necesaria y suficiente para cambiar.
      • Desde hace tiempo he convertido en una divisa este enunciado de Karl Popper: “Es un deber moral de todos los intelectuales tender hacia la simplicidad y la lucidez: la falta de claridad es un pecado, y la pretensión, un crimen”. Denunciar las falsedades se ha convertido para mí en un poderoso refuerzo.
      • A menudo se ha presentado a Skinner, equivocadamente, como un psicólogo para quien el ser humano no es más que el producto de sus genes y de su entorno. La lectura de sus textos me ha convencido de que, en cierta medida, somos los artesanos de nuestra vida, disponemos del poder de actuar en diversos determinantes de nuestra conducta, de modo que podemos alcanzar los objetivos que hemos elegido.
    6. Dolores crónicos. Benjamin Schoendorff.
      • Al fin había podido contactar con la cualidad particular de las acciones comprometidcas para avanzar en la dirección de nuestros valores. Una vez hemos vivido la experiencia consciente del “placer” particular derivado de los actos realizados en la dirección de nuestros valores, estas acciones se multiplican.

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raul

12 comentarios para “Los secretos de los psicólogos de Christophe André – Apuntes”

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