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El arte de ser flexible de Walter Riso – Apuntes

Posted by Raul Barral Tamayo en martes, 2 de julio, 2019


© Walter Riso, 2010.
Editorial: Editorial Planeta.

¿La rigidez o la dureza mental es una enfermedad? Al parecer, sí. Las investigaciones muestran claramente que la gente cuyo procesamiento de la información es cerrado y resistente al cambio no sólo genera un cúmulo de trastornos psicológicos personales, sino que afecta significativamente a la sociedad en la que viven.

La fuerza del pensamiento flexible radica en que a pesar de la resistencia y los obstáculos, podemos inventarnos a nosotros mismos y fluir con los eventos de la vida sin lastimar ni lastimarse.

Con un lenguaje accesible, este libro describe cuáles son los componentes de una mente rígida y cuáles son los rasgos que se oponen a ella y definen una mente libre y abierta.

Si decides ser flexible, te quitarás un enorme peso de encima al ver que nada está predeterminado y que puedes ser el último juez de tu propia conducta.

Walter Riso nació en Italia en 1951. Su familia emigró a Argentina cuando era muy joven. Allí creció en un barrio multiétnico en el seno de una comunidad de inmigrantes italianos. Cursó estudios universitarios de psicología en Colombia, adonde lo llevó su constante curiosidad e inquietud. Se especializó en terapia cognitiva y obtuvo una maestría en bioética. Desde hace treinta años trabajó como psicólogo clínico, práctica que alterna con el jercicio de la cátedra universitaria y la realización de publicaciones científicas y de divulgación en diversos medios. Sus libros han cumplido el propósito de crear una vacuna contra el sufrimiento humano proponiendo estilos de vida saludables en distintos órdenes de la vida. Actualmente vive en Barcelona.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Las mentes cerradas, además de ser un problema para sí mismas, también lo son para la sociedad en la que viven, pues impiden el progreso y permanecen ancladas en un pasado que quieren perpetuar a cualquier precio.
  • Las mentes flexibles muestran, al menos, las siguientes características:
    • no le temen a la controversia constructiva y son capaces de dudar de sí mismas sin entrar en crisis (aceptan con naturalidad la crítica y el error y evitan caer en posiciones dogmáticas)
    • no necesitan solemnidades y formalismos acartonados para ponderar sus puntos de vista (les gusta la risa y el humor y los ponen en práctica)
    • no se inclinan ante las normas irracionales ni la obediencia debida (son incorformistas por naturaleza y ejercen el derecho a la desobediencia si fuera necesario.
    • se oponen a toda forma de prejuicio y discriminación (tienden a fijar posiciones ecuánimes y justas que respeten a los demás y eviten la exclusión en cualquier sentido.
    • no son superficiales y simplistas en sus análisis y apreciaciones (su manera de pensar es profunda y compleja, sin ser complicada).
    • rechazan toda forma de autoritarismo o totalitarismo individual o social (defienden el pluralismo y la democracia como modo de vida).
  • La mente flexible fortalece el yo, actúa como un factor de protección contra las enfermedades psicológicas, genera más bienestar y mejores relaciones interpersonales y nos acerca a una vida más tranquila y feliz.
  • Si decides ser flexible, te quitarás un enorme peso de encima al ver que nada está predeterminado y que puedes ser el último juez de tu propia conducta.
  • Algunas personas prefieren la comodida y el regazo de lo conocido (aunque sea malo) a la incertidumbre de lo desconocido o lo nuevo.
  • Una existencia sin riesgos, anclada en la rutina y lo predecible, es una manera de aquietar el cosmos, un reduccionismo existencial cuya premisa es arriesgar poco y vivir menos.
  • Tú decides: rigidez mental (estrés, angustia, amargura o inmovilidad) o flexibilidad mental (alegría, tranquilidad y desarrollo del potencial humano).
  • El conjunto que define un pensamiento flexible: dogmatismo versus pensamiento crítico, solemnidad versus pensamiento lúdico, normatividad versus pensamiento inconformista, prejuicios versus pensamiento imparcial, simplicidad versus pensamiento complejo, y autoritarismo versus pensamiento pluralista.
  • La mente de piedra no se permite dudar y aborrece la autocrítica. Sus fundamentos son inmodificables e indiscutibles.
  • Parafraseando al sociólogo Zygmunt Bauman, hay mentes que podríamos llamar «líquidas», que no se interesan por nada y se acomodan a las demandas de la vida sin fijar posiciones de ningún tipo. Mentes sin cuerpo propio, informes, incoloras, sin constancia ni sustancia, indolentes y lejanas a cualquier compromiso: cerebros sin memoria.
  • Las mentes flexibles funcionan como la arcilla. Poseen un material básico a partir del cual se pueden obtener distintas formas: no son insustanciales como las mentes líquidas, pero tampoco están definidas para siempre como las mentes de piedra. Pueden avanzar, modificarse, reinventarse, crecer, actualizarse, revisarse, dudar y escudriñar en sí mismas sin sufrir traumas. Asimilan las contradicciones e intentan resolverlas. No se aferran al pasado ni lo niegan, más bien lo asumen sin perder la capacidad crítica.
  • La mente de piedra (rígida) choca con la realidad objetiva una y otra vez.
  • Lo que define un tipo específico de mente es el estilo cognitivo o el modo / tendencia relativamente estable de procesar la información de una manera específica.
  • Las piedras pueden derretirse o ablandarse bajo temperaturas extremas, la arcilla puede endurecerse o volverse polvo, y lo líquido puede solidificarse.
  • La rigidez psicológica se ha asociado con problemas interpersonales (agresividad, problemas de comunicación, falta de colaboración), trastornos en la infancia, alcoholismo, esquizofrenia, desorden de la personalidad obsesivo-compulsivo, anorexia nerviosa, depresión, rumiaciones cognitivias e ideaciones suicidas, entre otras muchas alteraciones mentales.
  • Es prácticamente imposible estar cerca de una persona rígida, ya sea nuestra pareja o nuestro compañero o compañera de trabajo o de universidad, y no verse afectado negativamente por él o ella.
  • Podría pensarse que las mentes obstinadas deberían llevarse bien entre sí, pero no es verdad. Cuando dos individuos pétreos se relacionan, casi siempre hay un roce implícito o explícito, aunque estén del mismo lado. Tarde o temprano, hay una escaramuza por el poder decidir quién es el más «duro de matar» o quién es el más fiel a sus creencias.
  • Algunos de los inconvenientes que conllevan la rigidez y la inflexibilidad son:
    • Alto nivel de estrés.
    • Baja tolerancia a la frustración.
    • Angustia por no tener el control total de las cosas.
    • Malas relaciones interpersonales: el autoritarismo y los prejuicios propios de la rigidez generan malestar, rechazo y violencia.
    • Dificultades en la toma de decisiones: la persona rígida suele inmovilizarse cuando aparecen los imponderables.
    • Déficit en la resolución de problemas: puesto que ven el mundo en una sola dimensión les cuesta generar alternativas de solución.
    • Alteraciones laborables, sexuales, afectivas y demás, porque toda persona rígida busca un perfeccionismo inalcanzable.
    • Miedo a cometer errores y miedo al cambio.
    • Dificultades en su crecimiento personal.
  • ¿Quién no ha estado alguna vez con alguien que nunca toma partido por nada o que adopta alternativamente posiciones contradictorias sin intentar resolverlas o comprenderlas siquiera?
  • La gente flexible no carece de opiniones; las tiene, pero no son intocables.
  • La mente líquida piensa que si todo es relativo, nada vale ni nada es cierto. Repito: una cosa es tener posturas flexibles y otra muy distinta no saber dónde se encuentra uno.
  • La mente líquida no asume el control de su vida, se deja llevar por la marejada, y por eso es mediocre y trivial. Para los líquidos es mejor mimetizarse, diluirse en el conjunto indiferenciado de la población, pasar desapercibido y eludir cualquier responsabilidad.
  • A la mente flexible le gusta el movimiento, la curiosidad, la exploración, el humor, la creatividad, la irreverencia y, sobre todo, ponerse a prueba.
  • Lo positivo de la mente rígida es que posee ideas, lo negativo es que se enreda en ellas al pensar que son inmutables y eternas.
  • Lo positivo de la mente líquida es que no pone barreras, lo negativo es la carencia de puntos de vista.
  • La mentalidad flexible o abierta utiliza el pensamiento crítico como guía de sus decisiones. Se opone al dogmatismo pues es capaz de dudar de sus creencias cuando hay que dudar, es decir, cuando la lógica (buenos argumentos) y la evidencia (el peso significativo de los hechos) las cuestionan y, por tanto, obligan a examinarlas en serio.
  • ¿Existe una fe flexible? Más bien existe una buena fe, según la cual el sujeto sabe por dónde transita, conoce sus fortalezas y debilidades y es capaz de escuchar y convivir con otras filosofías y religiones. La buena fe no es obsesiva sino que busca el término medio de la «razón razonable» y la «creencia creíble», como afirma el teólogo Hans Küng. La buena fe siempre evita los extremos.
  • Dalai Lama: «Si la ciencia demuestra fehacientemente la falsedad de alguna doctrina budista, ésta debe ser modificada en consecuencia».
  • ¿Es respetable la fe? Desde luego; si en su nombre no se violan los derechos humanos, si no es autoritaria, si no quiere imponerse a la fuerza, si no se asume a sí misma como poseedora de la verdad absoluta.
  • En la buena fe la r azón no muere, se mezcla con el corazón generando una decisión que implica a todo el ser.
  • Ser flexible es un arte, una excelencia o una virtud compuesta de, al menos, tres principios: la excepción a la regla, el camino del medio y el pluralismo.
  • Es evidente que uno puede y debe tener un margen para improvisar y enfrentarse a lo inesperado, ya que un manual no puede prever todas las posibilidades.
  • La mente flexible evalúa los principios, criterios o mandatos tratando de definir las fronteras a partir de las cuales dejan de funcionar.
  • El valor de la perseverancia requiere de un límite para que no se convierta en fanatismo: hay que aprender a perder.
  • El valor de la modestia / humildad necesita de la autoestima para no caer en la negación del yo.
  • El valor del autodominio requiere del derecho al placer o a la felicidad si no queremos caer en una apología del autocastigo y los cilicios.
  • La mansedumbre sin dignidad es bajeza o humillación.
  • La mente flexible tiene en cuenta la norma pero también aquellos factores complementarios y equilibrantes que lo apaciguan.
  • No todo lo legal es ético, ni t odo lo ético es legal.
  • Entre la demanda irracional (metas educativas inalcanzables) y la complacencia irresponsable (metas educativas pobres), existe un término medio en el que las exigencias son moderadas y congruentes con las capacidades reales de los estudiantes.
  • La flexibilidad no es un «estado de la mente» sino un proceso dinámico de observación y autoevaluación permanente.
  • No es fácil ponerse en el lugar del otro, sobre todo en una cultura que promueve el egocentrismo en todas sus formas.
  • El pensamiento rígido: dogmático (quiere imponer su doctrina), solemne (amargado y circunspecto), normativo (conformista y apegado a las reglas), con prejuicios (odio y discriminación), simple (superficial) y autoritario (abuso del poder).
  • El pensamiento flexible: crítico, lúdico, inconformista, imparcial, complejo (holístico) y pluralista.
  • Es posible construir un pensamiento flexible y contribuir a que nuestras mentes sean menos dogmáticas.
  • Podemos definir el dogmatismo como «la incapacidad de dudar de lo que se cree», es decir, es una clara manifestación de arrogancia intelectual o moral.
  • Una mente sectaria es la que compagina el dogmatismo («Soy dueño de la verdad»), el fundamentalismo («Los cimientos de mi verdad no son discutibles») y el oscurantismo («La difusión de información actualizada es peligrosa para los intereses personales o grupales») en un estilo de vida destinado a estancar el desarrollo humano y personal.
  • El pensamiento dogmático, por definición, vive aferrado al pasado y no prospera; o si avanza, lo hace a tumbos y muy despacio.
  • La flexibilidad no asume que existan tantas verdades como gente, sencillamente por que LA VERDAD es una abstracción, un horizonte al cual apuntamos, quizá como una quimera o un deseo. En cambio, lo que sí puedes considerar como verdadero o falso son las proposiciones y los enunciados que las personas esgrimen sobre las cosas.
  • Tres aspectos claves conforman la manera de pensar dogmática: egocentrismo (el mundo gira a mi alrededor), arrogancia / soberbia (lo sé todo) y ausencia de autocrítica e intolerancia a la crítica (nunca me equivoco).
  • Las personas egocéntricas ven el mundo desde su propia perspectiva y desconocen que los demás puedan tener puntos de vista diferentes, fiables y racionales.
  • El egoísmo tiene que ver con la incapacidad de amar a otros; el egocentrimos es ser prisionero del propio punto de vista.
  • Hasta hace unos años se creía que solamente los niños pequeños eran egocéntricos, pero un sinnúmero de investigaciones han demostrado que la mayoría de los adultos también lo son.
  • No hemos sido educados para aceptar la propia ignorancia sin avergonzarnos de ella.
  • La mente dogmática no escucha: no es receptiva, sino defensiva. Sus energías se orientan más a preparar el contraataque que a modificar los desaciertos.
  • Para muchos es más importante quién habla y no qué dice.
  • ¿Qué es la autocrítica? Examinar las propias creencias, valores y comportamientos y descubrir, si lo hubiera, lo inútil, lo absurdo o lo peligroso de nuestra manera de pensar. Sospechar razonablemente de uno mismo permite rasgar el velo d e las apariencias y ampliar el autoconocimiento. La autocrítica no debe ser siempre destructiva.
  • Para los griegos, la suspensión o la interrupción del juicio era una condición imprescindible para describir lo nuevo o comprender la realidad en la cual se está inmerso. Sólo escucha activa.
  • ¿Qué sentirá, qué pensará, cómo habrá llegado a esas conclusiones, cómo me percibirá el otro?
  • Algunas de las operaciones psicológicas defensivas por las cuales la mente dogmática mantiene a raya la información discrepante para no desprenderse de sus esquemas y mantenerlos activos: apelación a la autoridad; «ya lo he decidido»; razonamiento emocional; «todo es posible» y «la cosa podría ser peor».
  • Llámese «jefe», «dueño», «líder», «mayor accionista» o «gobernante», una de las claves defensivas de las mentes dogmáticas es recurrir al poder de la autoridad moral, política o religiosa para defender sus ideas.
  • Cuando se apela a la autoridad como criterio de verdad de una manera tajante, cualquier conversación o intercambio de opiniones es imposible.
  • La verdad no se proclame ni se decreta; más bien se descubre, se busca, se trabaja o se sueña.
  • Cuando la mente entra en el atolladero de la psicorrigidez, destrabarla no es tarea fácil. Para las personas inflexibles, modificar las opiniones es un verdadero problema porque su procesamiento de la información no está adaptado para el cambio. De ahí su angustia y preocupación.
  • Las personas suelen confundir el sentimiento con la razón. Establecen un nexo directo entre la emoción y los hechos, de tal manera que el sentimiento termina convirtiéndose en criterio de verdad.
  • Una de las respuestas típicas del dogmático ante una evidencia en contra abrumadora es sacarse de la manga el siguiente pensamiento mágico: «Todo es posible». Lleva implícita su propia contradicción y, por lo tanto, se anula a sí misma: si todo es posible, lo imposible también puede existir.
  • El enunciado «la cosa podría ser peor» inmoviliza, deprime, lentifica el organismo y embrutece la mente.
  • Entre las afirmaciones «todo es posible» y «podría ser peor», existe el término medio del realismo, que consiste en intentar un cambio cuando verdaderamente se justifique hacerlo.
  • El pensamiento crítico te permite:
    • Actualizar tus creencias, opiniones e ideas.
    • Acercarte al nuevo conocimiento sin miedo.
    • Manejar una dosis saludable de relativismo.
    • Descentrarte y reconocer otros puntos de vista de manera relajada, porque lo que te interesa no es ganar sino saber lo cerca que está de lo cierto.
    • Practicar la modestia, porque no te las sabes todas.
    • Aprender a encajar las críticas constructivas y a ejercitar la autocrítica.
    • Discrepar de los modelos de autoridad, sin culpa ni arrepentimiento.
    • Tener los pies en la tierra y aceptar que no todo es posible.
    • Dejar entrar en tu mente toda la información y no sólo lo que le conviene a tus necesidades / creencias / valores.
  • Nietzsche: «La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar».
  • Una de las características de la inflexibilidad mental es la solemnidad, que se manifiesta, abierta o soterradamente, como una fobia a la alegría. Para estos individuos, la carcajada es una manifestación de mal g usto; la broma o el chiste, un síntoma de superficialidad, y el humor en general, un escapismo cobarde de los que no son capaces de ver lo horripilante del mundo.
  • Ésa es una de las cualidades más significativas de la risa. Se extiende como la pólvora, se expande como una ola de júbilo que envuelve y revuelca a quien la escucha.
  • El hombre sabio mantiene un constante espíritu festivo frente la vida. Puede ver más allá de los sistemas de clasificación y la lógica de línea dura.
  • Una persona mentalmente sana crea humor, lo inventa y lo incorpora a su vida de manera inesperada. Reconoce el sentido lúdico de las cosas y lo busca activamente, y es capaz de suavizar la percepción de las situaciones adversas tratando de mantener un mejor estado de ánimo.
  • El ingenio nos ayuda a fluir; el mal genio produce estancamiento mental.
  • La risa nos sitúa de manera categórica en el aquí y el ahora. Sexo y carcajada: juntos son dinamita.
  • La forma de afrontar la existencia te ubica en un género o en otro: reír o llorar, optimismo o pesimismo, satisfacción o melancolía, ilusión o desesperanza, burla o seriedad, informalidad o gravedad. la mayoría de nosotros fluctuamos entre un polo y otro.
  • Las mentes flexibles se levantan con un pie en el buen humor y otro en el realismo.
  • Puedes ser profundo sin ser sombrío, inteligente sin ser amargado.
  • La necesidad de control emocional es la creencia de que si no tengo bajo control todas mis emociones deberé considerarme una persona débil, inadecuada o irracional.
  • Para las personas encapsuladas y rígidas es muy difícil relajarse y contactar plenamente consigo mismas y con las demás.
  • Las mentes rígidas se obsesionan por hacer las cosas de manera impecable. Su funcionamiento cotidiano está contaminado de grandes cantidades de perfeccionismo, lo que impide que disfruten.
  • El perfeccionismo nos quita energía, nos pone tan alerta que no hay espacio para el disfrute.
  • Prohibir la risa, el humor o cualquier expresión lúdica sólo se le puede ocurrir a una mente amargada.
  • ¿Acaso puede un rígido reírse de sí mismo y seguir siendo rígido?
  • No digo que haya que ser irrespetuoso, sino que la expresión franca de sentimientos, la asertividad y la libertad emocional son imprescindibles para la salud mental.
  • La espontaneidad no es impulsividad descontrolada ni agresiva, sino soltura de espíritu, desenvoltura, facilidad de comunicación con uno mismo y con los demás, desparpajo, agilidad de ánimo.
  • Los espontáneos nos confrontan con nuestra rigidez; los imprudentes nos lastiman. El espontáneo responsable no busca herir a nadie, simplemente, pone sobre la mesa su verdadera esencia.
  • Psicólogos como Victor Frankl y Albert Ellis han utilizado este método, llamado «intención paradójica», que consiste en que el paciente, bajo la supervisión de un terapeuta experimentado, ejecute deliberadamente comportamientos que le producen emociones negativas (especialmente vergüenza) para que pueda reevaluar y revisar las consecuencias desde una nueva perspectiva.
  • Para los rígidos de línea dura, el optimismo es una peligrosa enfermedad que hay que erradicar de raíz.
  • El pensamiento lúdico te permite:
    • No tomarte en serio a ti mismo y ser menos engreído.
    • Vivir más, potenciar tu salud y mejorar tu calidad de vida.
    • No caer en la amargura y la monotonía.
    • Fomentar tus procesos creativos.
    • Incrementar tu curiosidad.
    • Disminuir los «debería» y cualquier otra palabra que denote obligación y que te impida vivir alegremente.
    • Aprender a tomar distancia de tus problemas personales para verlos desde una perspectiva.
    • Ser más optimista y dejar a un lado el pesimismo crónico.
    • Vencer el perfeccionismo y superar el miedo a equivocarte.
    • Ser más espontáneo y darte permiso para que tu yo se fortalezca.
    • Hacer del humor un estilo de vida más libre y satisfactorio.
    • Discriminar cuándo algo es verdaderamente importante y cuándo no lo es.
  • Las mentes rígidas venen la normatividad (el apego ciego a normas, reglas, costumbres y hábitos) una fuente de seguridad y de orgullo.
  • Ser coherente es una cosa (el que es coherente no pierde la capacidad de adaptación) y ser testarudo, otra (usa anteojeras y se repite a sí mismo que siempre ha de ser igual).
  • Cuando alguien rompe los moldes convencionales o cuestiona la tradición, a las mentes rígidas les entra el pánico y se sienten profundamente heridas, ofendidas o amenazadas.
  • Muchas veces, hacer lo que se espera que hagamos nos da seguridad; sin embargo, la experiencia nos e nseña que los momentos más intensos y excitantes de la vida ocurren cuando somos honestos con nosotros mismos y actuamos en consecuencia.
  • El conformismo, o la adecuación absoluta a los cánones sociales y culturales, se llama «normatividad»: la creencia de que las normas deben ser respetadas y acatadas, no importa su grado de irracionalidad o de desajuste con la realidad.
  • En el fondo, los individuos inconformistas desean defender su individualismo y reafirmar su identidad personal.
  • En la vida te enfrentas a dos resistencias: la resistencia a la influencia social (no seguir la corriente) y la resistencia al cambio (quedar apegado a lo viejo). Ésa es la tensión naturla del que quiere transformarse.
  • El flexible no se acopla radicalmente, sólo lo hace hasta donde la propia esencia y conciencia le permitan.
  • Hay tradiciones que asfixian y otras que liberan.
  • Ser flexible es reinventar el pasado a cada instante. El presente es la tradición de los iluminados.
  • Cuando determinadas reglas son inaceptables porque atentan contra las personas, la protesta no violenta por sus derechos es adecuada.
  • El miedo a no ser capaz, a equivocarse y a quedar relegado son los temores más incapacitantes, porque bloquean la mayoría de las funciones psicológicas e incrementan la resistencia al cambio. Al dudar de uno mismo, ya no habrá un punto de referencia en el que confiar.
  • No me refiero al rebelde sin causa que protesta por protestar, sino a la capacidad razonada y razonable de inducir y promover transformaciones cuando sea necesario.
  • El pensamiento inconformista te permite:
    • Superar la necesidad de aprobación.
    • Tener más claros tus propios gustos y preferencias.
    • Salvaguardar tu independencia psicológica y afectiva.
    • Aprender a discriminar cuándo una norma debe ser acatada y cuándo no.
    • Respetar el pasado sin rendirle culto.
    • Disminuir la resistencia al cambio.
    • Afrontar el cambio con optimismo.
    • Comprender que las crisis son necesarias para que cualquier transformación se lleve a cabo.
    • Vencer los temores que se oponen al cambio: miedo a cometer errores, a envejecer o a caducar, a lo desconocido, a fracasar, etc.
  • William Hazlitt: «Prejuicio es el hijo de la ignorancia».
  • Los investigadores han encontrado que las personas antisemitas (que atacan la religión, el pensamiento y las costumbres del pueblo judío) y las etnocéntricas (creer que la propia cultura es superior y está por encima de las demás) vienen de familias en las que la disciplina ha sido exageradamente rígida.
  • La mejor forma de atacar un prejuicio es contrastar el esterotipo (la creencia) con la realidad.
  • La mente flexible no etiqueta ni categoriza a las personas, siempre deja un espacio para que la información correcta pueda entrar en el sistema.
  • Krisnamurti decía que la creencia divide a la humanidad, y creo que tenía razón. El problema es que los «ismos» te llevan a ser injusto y poco solidario. Te inflan el ego y hacen que te den ínfulas de superioridad.
  • Lo siento, pero no eres ni más ni menos que otros, no importa tu color de piel, tus ideas religiosas o políticas, tu género o tu clase social.
  • Insisto: nadie está libre de prejuicios.
  • Te invito a que te observes y que trates de descubrir las ideas ocultas que tienes de otros individuos o grupos. Busca y explora en tus intereses personales, trata de sacar a flote tus miniprejuicios.
  • Casi siempre pensamos en los demás como distintos. Es decir, que no piensan, no sienten y no sufren igual que uno. Pero no es así, nos sorprenderían las similitudes.
  • Ser flexible es detectar y resolver los prejuicios sutiles y entender que intoxican de manera profunda nuestra mente.
  • Los prejuicios echan raíces y se aferran a las estructuras psicológicas creando un mundo subterráneo altamente resistente al cambio. De la mano de la rigidez, el pensamiento que prejuzga organiza la forma de perpetuar los estereotipos, los sentimientos de hostilidad y la discriminación.
  • Siguiendo los modelos recientes en terapia cognitiva, podemos identificar, al men os, cuatro sesgos o distorsiones que terminan alimentando al monstruo y haciéndolo cada vez menos poderoso: catalogar o etiquetar a las personas; polarización caprichosa: «Los otros son todos iguales»; sobregeneralización; y siempre alerta (o la paranoia del fanático).
  • Dogma y prejuicio van de la mano.
  • Enfrentarse a los prejuicios, tal como ocurre con cualquier creencia muy arraigada, produce altísimos niveles de estrés en las personas que los poseen.
  • Santayana: «El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo una vez que se ha olvidado el propósito».
  • El pensamiento imparcial / equilibrado te permite:
    • Ver las cosas como son y no distorsionar la información.
    • Aprender a manejar el resentimiento.
    • No caer en los «ismos» y no permitir que te etiqueten en alguno de ellos.
    • No excluir a las personas que son distintas.
    • No sentirte superior.
    • Comprender que las personas no son necesariamente lo que aparentan.
    • No aceptar el uso de clichés para definir a alguien.
    • Confiar más en la gente.
    • Ser más pacífico y menos agresivo.
  • Oscar Wilde: «No hay mayor pecado que el de la estupidez».
  • La consecuencia lógica de usar anteojeras y no mirar a los lados es que los errores se incrementan y la creatividad decae sustancialmente.
  • Siempre he pensado que los árboles son mágicos. Me producen paz, por eso los acaricio, me recuesto a su sombra, lo observo desde abajo y trato de implicamente en el movimiento de sus hojas.
  • La flexibilidad cognitiva nos permite acercarnos a la realidad desde múltiples perspectivas que intentaremos integrar en un todo dinámico y coherente.
  • Está claro que un buen antídoto contra la superficialidad y el simplismo es la exploración y la capacidad de maravillarse.
  • Sin exploración no hay crecimiento, no hay fortalecimiento del yo; sólo una vida rutinaria y repetitiva.
  • Cuando hablo de «simpleza» (bobería, superficialidad) no me refiero a la «sencillez» (virtud, sabiduría).
  • Desde mi punto de vista, lo sencillo se diferencia de lo simple al menos en cuatro aspectos:
    • Lo simple es insípido; lo sencillo rebosa de gusto y belleza intrínseca.
    • Lo simple es la ignorancia de uno mismo sin tener conciencia de ello; la sencillez es el olvido de uno mismo tras conocerse.
    • Lo simple es pesado, torpe y disfuncional; lo sencillo es ligero, ágil y funcional.
    • El simple es peligrosamente estúpido; el sencillo es maravillosamente sabio.
  • Los datos muestran que cuando mayor es el grado de simpleza mental, mayor es la tendencia al fundamentalismo, al autoritarismo y al dogmatismo. Y a más simpleza cognitiva, más identificación y necesidad de ídolos o celebridades externas, lo cual explicaría la adhesión a ciertos fanatismos.
  • William Hazlitt, ensayista inglés: «La sencillez de carácter es el resultado natural del pensamiento profundo».
  • Las mentes flexibles utilizan dos pensamientos simultáneos: el pensamiento divergente, para producir soluciones no convenidas o más audaces, y el pensamiento convergente, para mantener los pies en la tierra y refrendar mediante la lógica o la evidencia sus descubrimientos.
  • El análisis lógico no conduce a crear nada, pero sí a verificar si estás muy lejos de la verdad.
  • El código moral de una mente rígida simplista es: «Si en alguna ocasión te comportas mal, eres malo».
  • Éticamente hablando todos seríamos inmorales.
  • Evitar el tema le sirve a las mentes simples para no seguir ahondando en algo que no les gusta o no les conviene. Cuando ven que sus argumentos empiezan a ser insuficientes, deciden evitar la discusión por puro miedo a la contradicción.
  • Las personas que hacen uso de un pensamiento complejo son investigadores de la vida.
  • El pensamiento complejo te permite:
  • Totalizar la información y ampliar tu perspectiva.
  • Profundizar en las temáticas y enriquecer tu mente para tomar las mejores decisiones.
  • Ser más lúcido y aproximarte a la sabiduría a través de la virtud de la sencillez.
  • Cultivar la autoobservación no sólo para conocerte a ti mismo sino para involucrarte en tu entorno.
  • Acercarte a otros puntos de vista para descubrir qué tienes en común con ellos y en qué te diferencias.
  • No perder tu capacidad de asombro ante lo desconocido.
  • Afrontar la controversia y no subestimar el valor de otros argumentos simplemente porque no son los tuyos.
  • Ser más creativo y desarrollar tu inventiva.
  • Voltaire: «No trates de imponer la autoridad donde sólo se trata de la razón».
  • Creo que nadie está en contra de la sana autoridad o del buen dirigente que organiza eficiente y humanamente los recursos disponibles.
  • Erich Fromm hacía una diferenciación interesante entre autoridad racional (legítima, genuina) y autoridad irracional (autoritarismo).
  • No es fácil aceptar y funcionar adecuadamente bajo la dirección de una persona autoritaria, porque el miedo y la rabia van echando raíces: el primero inmoviliza y el segundo produce indignación.
  • Autoritarismo y rigidez mental casi siempre van juntas.
  • Las personas autoritarias muestran más prejuicios, generan pocas habilidades de afrontamiento y son marcadamente etnocentristas, antidemocráticas y fundamentalistas.
  • La premisa es: si acorralas a un dogmático, se volverá autoritario. Una persona rígida, cuando se siente presionada, sacará a relucir al tirano que lleva dentro.
  • Una manera de evitar caer en el autoritarismo es identificar en uno mismo la actitud dogmática y comprender que es una vulnerabilidad que se activará cuando la rigidez no te deje pensar.
  • Darle a un dogmático el poder total es como activar una bomba. Antes o después explotará. ¿La solución? Flexibilidad y aprender a perder.
  • La intransigencia de los dictadores no tiene límites porque para ellos el cambio de parecer es síntoma de debilidad o inferioridad. Es mejor morir con las botas puestas.
  • Lo que propongo es moverse entre estas dos preguntas existenciales: ¿Cómo he de vivir? (ética) y ¿qué debo hacer? (moral).
  • Los griegos utilizaban la palabra «autarquía» para definir la capacidad de hacerse cargo de uno mismo.
  • Las personas flexibles no siguen ciegamente a los maestros de turno o a los expertos. Primero piensan; luego, se confrontan a sí mismas, y finalmente deciden qué hacer.
  • Inculpar al prójimo sin ver la viga atravesada en la propia mente es uno de los mayores síntomas del autoritarismo.
  • A los tiranos hay que satisfacerlos a cualquier precio.
  • Cuando se rechaza una tesis no por lo que se dice sino por quién lo dice, estamos siendo dogmáticos y autoritarios.
  • Una de las estrategias preferidas de las personas autoritarias es la aplicación de la gota malaya, que consiste en aplastar el yo de sus subordinados de manera lenta y sistemática, hasta que se convenzan de que no pueden aspirar a más.
  • El pensamiento pluralista te permite:
    • No depender de la autoridad irracional en ninguna de sus formas.
    • Repartir democráticamente el poder, si lo tuvieras.
    • No seguir a nadie por obligación, sino por convicción.
    • Trabajar en equipo sin explotar ni atropellar a tus compañeros o colaboradores.
    • Comprender que las personas que te contradicen t e ayudan a crecer y que, por lo tanto, no necesitas excluirlos de tu vida.
    • Discutir sin ofenderte y sin herir a las personas que no están de acuerdo contigo.
    • No ver el mundo como un espacio de competencia desleal donde debes ganar o perder, sino como un lugar para llevar a cabo tus metas personales.
    • Ejercer el derecho a la desobediencia legítima o civil cuando tu conciencia así lo reclame.
  • Una mente que funcione bien estará siempre activa y comprometida con una transformación profunda del yo.
  • Mantener fuera el dogmatismo, la solemnidad, la normatividad, el prejuicio, el simplismo y el autoritarismo permite fortalecer sus opuestos.
  • Perfil de la mente rígida.
    • A. Creencias o esquemas centrales no adaptativos de la mente cerrada y absolutista:
      • La verdad es una y yo soy el que la posee.
      • Mi verdad es LA VERDAD, y debo defenderla por todos los medios.
      • El cambio, la duda y la revisión son procesos peligrosos.
      • Debo tener todo bajo control.
    • B. Pensamientos irracionales que actúan como cerrojos e impiden la apertura mental:
      • El cambio es debilidad (confunden autocrítica con flojera).
      • Es mejor evitar los hechos, si éstos están en desacuerdo con uno (confunden cobardía con astucia).
      • Hay que insistir en lo que uno piensa, siente o hace, aunque la evidencia muestre lo contrario (confunden empeño con obstinación).
    • C. Distorsiones cognitivas, o errores en el procesamiento de la información, que refuerzan la mentalidad rígida:
      • Pensamiento dicotómico (no tener en cuenta los matices).
      • Filtro mental (seleccionar sólo lo que está acorde con sus creencias e ignorar la información que las contradice).
      • Inferencia arbitraria (sacar conclusiones apresuradas o sin contar con la suficiente información).
      • Razonamiento emocional (creer más al sentimiento que a la evidencia).
      • «Debería» o «tengo que» (pensar que se está obligado a actuar, imperiosamente, en un sentido determinado).
    • D. Miedos que impiden una actitud dispuesta al cambio:
      • Miedo a estar equivocado o a descubrir que la vida personal se había sustentado en una falsa creencia (culto a la certeza).
      • Miedo a perder el estatus y la autoestima.
      • Miedo a no ser capaz o a no estar preparado para afrontar las exigencias que conlleva el cambio y caducar ante lo nuevo. Este miedo siempre va de la mano del miedo a la desconocido (culto a la estabilidad o a lo viejo).
    • E. Estrategias de mantenimiento y autoengaño que más utilizan las personas para defender sus esquemas rígidos:
      • La evitación (no profundicemos, no escuchemos a los opositores, ¡cuidado con exagerar la democracia!).
      • El contraataque (los que no están conmigo, están en mi contra, ¡es un hereje!, su moral d eja mucho que desear, ¡qué se puede esperar de una persona poco inteligente!).
  • Perfil de la mente flexible.
    • A. Creencias o esquemas centrales no adaptativos de la mente abierta y flexible:
      • No soy dueño de la verdad.
      • Puedo estar equivocado o equivocada en mi manera de pensar.
      • El cambio justificado y la duda metódica son saludables.
      • No puedo tenerlo todo bajo control.
    • B. Pensamientos que facilitan la apertura mental:
      • Abandonar una idea no es necesariamente síntoma de debilidad.
      • Es mejor enfrentarse a los hechos como son, aunque uno no esté de acuerdo con ellos.
      • La novedad es un reto.
      • La autocrítica constructiva es el motor del crecimiento y un antídoto contra el dogmatismo, el autoritarismo y la testarudez mental.
    • C. Convicciones y actitudes antimiedo que favorecen una buena disposición al cambio:
      • La convicción de que los errores son parte natural del proceso de aprendizaje (se opone al miedo a equivocarse).
      • La convicción de que el apego a las creencias no da estatus ni incrementa la autoestima de manera saludable (se opone al miedo a no sentirse importante).
      • La convicción de que uno es capaz de adaptarse a las situaciones nuevas (se opone al miedo a ser caduco o estar pasado de moda).
    • D. Estrategias prácticas a favor de la flexibilidad:
      • Explorar la realidad.
      • Mantenerse y profundizar en diversos temas.
      • Tener experiencias nuevas.
      • Escuchar a la gente que se opone a uno.
      • Discutir con argumentos y no atacar a las personas.
      • Promover actitudes democráticas.

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raul

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