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Frases Llenas

Política del rebelde de Michel Onfray – Apuntes

Posted by Raul Barral Tamayo en jueves, 28 de noviembre, 2019


Título original: Politique du rebelle.
© Editions Grasset & Fasquelle, París, 1997
© De la traducción, Marco Aurelio Galmarini, 2011
Editorial: Anagrama.

Después de varias obras, también muy valiosas, de Michel Onfray, ahora presentamos este vigoroso libro que expone su ideario político libertario, construido sobre la base del nietzscheanismo de izquierda, entre cuyas figuras principales destaca a Foucault, Derrida y Bourdieu.

A partir de sus vivencias de infancia y adolescencia en la fábrica de quesos de su pueblo natal, desarrolla la imagen de la sociedad capitalista como el gran Leviatán que engulle insaciablemente la humanidad de los seres humanos, y presenta, sobre el modelo del infierno dantesco, el de nuestro mundo actual, con su cohorte de explotados, marginados, vagabundos, locos, prostitutas, enfermos, viejos, delincuentes, refugiados políticos, inmigrantes, etc., repartidos en los distintos círculos del Averno. Luego expone los principios de su utopía social sobre la base del hedonismo filosófico, que defiende libro tras libro y cuya máxima es “Gozar y hacer gozar”.

Propone este proyecto como la culminación del movimiento de Mayo del 68 y contra toda ideología de raíz idealista que invoque conceptos universales, absolutos o trascendencias más allá de la muerte, para reivindicar los derechos del cuerpo que sufre y goza en este mundo.

Por eso toma distancia de todas las políticas que conducen al totalitarismo y el sufrimiento con la mirada puesta en la paz y la felicidad de un futuro que nunca llega. Pero no por ello deja de abogar por el papel creativo de la desobediencia, la resistencia, la insumisión y la insurrección.

Michel Onfray (1959) ha escrito más de cuarenta libros en los que formula un proyecto hedonista ético.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Nietzsche: “Tan odioso me es seguir como guiar”.
  • Aunque sin demasiada claridad, de manera confusa, turbia, sé de mi fibra anarquista desde mi más temprana juventud, pese a no haber podido nunca dar nombre a esta sensibilidad que me surgía de las vísceras y del alma.
  • Siempre me he encontrado con la rebelión, siempre he conocido la insumisión. Me resulta insoportable la autoridad, invisible la dependencia e imposible la sumisión.
  • Las órdenes, las exhortaciones, los consejos, las solicitudes, las exigencias, las propuestas, las directivas, las conminaciones, todo eso me paraliza, me perfora la garganta, me revuelve las tripas.
  • De mí se consigue todo lo que se quiera sin exigencias, pero nada en cuando asoma la mera posibilidad de que un poder me amenace o cercene mi libertad.
  • Sólo tardíamente, hacia los diecisiete años, descubrí que existe un archipiélago de rebeldes y de irreductibles, un continente de resistenes y de insumisos a los que se llama anarquistas.
  • Stirner fue para mí un sostén y Bakunin un detello que atravesó mi adolescencia.
  • No he dejado de cavilar cómo se podría merecer hoy el epíteto de anarquista.
  • Mi objetivo es una fisiología del cuerpo político. A mi modo de ver, el hedonismo es a la moral lo que el anarquismo es a la política, una opción vital exigida por un cuerpo que recuerda.
  • Una filosofía del cuerpo reconciliado consigo mismo, soberano, libre, independiente, autónomo, dichosos de ser lo que es, no de un cuerpo sufriente entre las redes del ideal ascético.
  • No me imagino la filosofía sin la novela autobiográfica que la hace posible.
  • Yo quería ser conductor de tren en la SNCF, pero me habían rechazado, e intentaba retrasar todo lo posible la fecha de mi incorporación al ejército … Así pues, el 1 de julio de 1975, a las siete de la mañana, penetraba en las entrañas de la bestia.
  • La fábrica vivía a la manera de un Leviatán emboscado en los terrenos pantanosos.
  • Sé que no hay peor esclavitud que la de sentir, poco a poco, que la propia carne se moldea, se deshace y se reconstituye en torno a los imperativos del trabajo.
  • Me gustaba Nietzsche y ya entonces la izquierda me parecía mi única familia imaginable. El ideal marxista me apasionaba, pero el espectáculo soviético me consternaba.
  • Descubrí los grandes textos anarquistas. A partir de ese momento supe que pertenecía a este archipiélago. Stirner y su individualismo radical, Bakunin y su dionisismo libertario, Jean Grave y Proudhon, despues otros, Kropotkin y Louise Michel, todos ellos pensamientos reconfortantes y algunos no tan alejados de Nietzsche como se hubiera podido creer.
  • Mientras avanzaba por la senda libertaria, sólo encontraba textos antiguos, ninguna referencia reciente, nada posterior a Mayo del 8 con densidad y consistencia equiparable a las de los clásicos del siglo anterior, a no se estrellas fugaces como Alain Jouffroy o Marcel Moreau.
  • Lo peor de este infierno viscosos fue la figura humana del capataz, con su andar descaderado y deambulante, como un simio en busca de víctima.
  • Para la mentalidad de la mayoría, uno entraba en la quesería para toda la vida …
  • El resto del personal hundió la mirada en la tarea que tenía entre manos, para perder en ella un poco más su alma.
  • Lo que jamás olvidaré, lo que llevaré conmigo a la tumba y nunca dejará de trabajarme el alma, es la mirada de quienes asistían a la escena ese día en que me despedí una mezcla de envidia y de desesperación, un deseo de expresar lo que no podían permitirse el lujo de decir.
  • El viejo mundo, los valores antiguos, las antiguas virtudes del cristianismo, han agotado su tiempo ante la barbarie nazi, sobre todo, y ahora se trata, en cierta manera, de descristianizar el mundo.
  • La empresa de negar la humanidad en la persona y el cuerpo de ciertos hombres sólo ha logrado demostrar lo contrario: la unidad absoluta de la especie, verdugos y víctimas, amos y esclavos, todos cortados por el mismo patrón, hombres, desesperadamente hombres, más parecidos entre sí en sus desvíos y diferencias que el último de los hombres al primero de los animales.
  • Del SS, Albert Antelme escribe: “Puede matar a un hombre, pero no puede convertirlo en otra cosa”. Ésta es la primera verdad que se descubre en el campo de concentración, y es una verdad de naturaleza ontológica: la existencia de una sola y única especie y la naturaleza esencial de lo humano en el hombre. La verdad de ser su propio cuerpo.
  • Lo que constituye la irreductibilidad de un ser es su individualidad, no su subjetividad, su humanidad ni su personalidad. Es el individuo el que sufre, padece, tiene frío y hambre, morirá o se salvará, es él en su carne, por tanto en su alma, quien sufre los golpes, siente el progreso de los parásitos, así como la debilidad.
  • No sólo las francas utopías, sino también los proyectos de sociedad que han pretendido basarse en la ciencia, la positividad, el más sobrio utilitarismo, han propuesto este axioma: es necesario destruir el individuo, reciclarlo, integrarlo en una comunidad proveedora de sentido. Todas las teorías del contrato social se apoyan en esta lógica: fin del ser indivisible, abandono del cuerpo propio y advenimiento del cuerpo social, único al que en adelante se permite reivindicar la indivisibilidad y la unidad que habitualmente se asocian al individuo.
  • Tradicionalistas e integristas, junto con ortodoxos y dogmáticos, cuentan con eficientes auxiliares entre los positivistas, los científicos y ciertos sociólogos para los que el sacrificio de lo distinto se realiza en nombre de los universales en los que comulgan: Dios, el Rey, el Socialismo, el comunismo, el Estado, la Nación, la Patria, el Dinero, la Sociedad, la Raza y otros artificios que los nominalistas han combatido desde siempre.
  • En estos mundos en los que triunfa el culto de los ideales, de universales generadores de mitologías (totalitarias o democráticas), el individuo pasa por ser una cantidad despreciable. Únicamente se lo t olera y celebra cuando pone su existencia al servicio de la causa que lo supera y a la que todos rinden culto.
  • Aspirar a una política libertaria es invertir las perspectivas: es someter lo económico a lo político, pero también poner la política al servicio de la ética, hacer primar la ética de convicción sobre la ética de la responsabilidad, para reducir luego las estructuras al mero papel de máquinas al servicio de los individuos, no a la inversa.
  • A la inversa del modelo platónico, del hobbesiano, el rousseauniano, el hegeliano o el marxista, todos los cuales celebran una sociedad cerrada que, en sus variaciones concretas, desembocan primero en el nazismo y el estalinismo y luego en todos los totalitariamos que, más o menos directamente, procederán de esta lógica de cierre, una política libertaria quiere la sociedad abierta, los flujos de libre circulación para las individualidades.
  • La unidad de la especie humana convierte en monstruosidad ontológica, metafísica y también política todo aquello que pone a los individuos en situación de ser explotados o explotadores.
  • Aquí una división de razas, allá una distinción de clases, pero en ambos casos triunfa una ideología de la división que supone la ausencia de unidad y homogeneidad en la especie humana.
  • En esta voluntad de jerarquía, en este deseo de compartimentar, estructurar, distribuir en lugares homogéneos, en esa irreductible voluntad de reducir lo distinto a clases, razas, castas, Robert Antelme ve el modo de acción de los que quieren poder decir: “No es gente como nosotros”.
  • Antelme: “No hay diferencia de naturaleza ente el régimen “normal” de explotación del hombre y el de los campos de concentración”.
  • Lo que Robert Antelme oyó decir a un kapo: “Puedo comprenderlo todo, pero no comprendo que alguien no sea disciplinado”. He aquí la fórmula del imperativo ético de los que quieren el sojuzgamiento.
  • Lo que a mi juicio debe ponerse por encima de todo es la Vida.
  • Allí donde los realistas legislan para el hombre en general, para el sujeto de derecho, el nominalista prescribe lo que permite estar lo más cerca posible de la individualidad, la particularidad. Al centrar su interés en el individuo, el nominalista evita la producción de la juridicidad en todo, a propósito de todo, en todas las ocasiones, para todas las circunstancias.
  • Tras el principio vital, la ocasión individual y el método nominalista, hay que promover la construcción ética.
  • Se convendrá en que la promulgación de una ley no procede de la nada, ni de sí misma, sino de una anterioridad ética en virtud de la cual el derecho deriva de lo justo o de la idea que de ello se hace uno a priori, a partir de formas éticas universales, pese a sus contenidos distintos y divergentes.
  • Pienso que lo aquí y ahora hace falta no es tanto un principio universal como un principio universalizable y capaz de lograr el mayor número posible de apoyo.
  • ¿Qué son estos derechos naturales? Vivir y sobrevivir, que es lo mínimo, suponen la satisfacción de las necesidades del cuerpo y del espíritu.
  • Las leyes naturales se pueden defender de acuerdo con estos principios: existencia, integridad y salud del cuerpo, identidad, integridad y dignidad del alma. Determinar lo necesario en cantidad y en calidad es cuestión de interpretación.
  • Las fosas comunes, lo mismo que las chimeneas de los hornos crematorios, eran una forma de expresión de la falta de identidad, de unicidad y de individualidad de los cadáveres a los que, lejos de cuidar, se preparaba para el reciclaje y la desaparición.
  • ¿Beber, comer, dormir, mantener la salud, recuperarla y morir? Eso es cada vez más problemático y justifica mi animadversión a los gobiernos que se contentan con administrar el capitalismo.
  • Las prácticas culturales se han vuelto festivas y tribales, holistas y gregarias, simplistas y triviales, ocasiones menos adecuadas para practicar el arte en actitud de rebeldía que para hacerlo como consumidor satisfecho de haber estado entre los millares de visitantes, lectores o espectadores del acontecimiento promovido como tal y autoengendrado.
  • El propósito de un pensamiento crítico libertario es siempre oponer la cultura a las fuerzas sombrías y gregarias, reactualizar en cierto modo el mensaje y el poder de las Luces que presidían la Revolución Francesa.
  • El fascismo del futuro, cuando no ya el del presente, no se conforma con el sojuzgamiento de los cuerpos, sino que dispone de medios para lograr también el de las almas, a partir de hoy mismo, antes de cualquier hipotética toma de poder mediante un golpe de Estado.
  • A falta de estímulos, el espíritu es pura y simplemente inexistente.
  • Los rebaños que se forman tras los fascistas y los amantes de sensaciones totalitarias de todo tipo están formados por aquellos a quienes se ha privado de medios decentes de vida y de supervivencia o por los que temen ser un día privados de ellos.
  • Las leyes naturales mandan no dejar a nadie sin sepultura, con el alma errante y el cuerpo presa de los perros y las aves de rapiña.
  • Acertadamente evoca Hobbes este bestiario fantástico para referirse a la omnipotencia del cuerpo político, el cuerpo social y las máquinas para someter al individuo al registro de la comunidad, que se presenta como la máxima virtud. Animales devoradores, totalmente ignorantes de la matanza que llevan a cabo, bestias hambrientas que destruyen a su paso toda subjetividad.
  • De acuerdo con Bakunin, y contra Marx, siempre he creído que los más olvidados constituyen hipotéticamente un fermento más eficaz para las rebeliones lógicas o las revoluciones que las vanguardias esclarecidas del proletariado, que las afiladas puntas de lanza de una eminencia de la clase obrera.
  • Me niego a hablar en nombre de los pobres y reivindico plenamente la tarea ética y el deber visceral de estar con.
  • Los condenados son aquellos cuyas necesidades corporales imposibles de satisfacer los degradan al espectáculo de la humillante animalidad que, en otras condiciones, permance oculta en cada uno de nosotros, confianda a los usos privados y confidenciales.
  • Son conocidas las temáticas del encierro, la disciplina, la confesión, la infamia y la gubernamentalidad que inervan la obra de Foucault.
  • Todo el sistema escolar, que vive de adiestrar y de domesticar, tiene el objetivo de clasificar las razones en función de la docilidad con que saben o no saben utilizarlas los receptores de la educación. El diploma da testimonio y certifica el empleo correcto de la razón.
  • Todo lo que no sirve para resaltar la excelencia y la pertinencia del modelo induce al rechazo social.
  • El delincuente quiere otra cosa que lo que limita socialmente su poder. Se mueve en un mundo sin Leviatán. Vive de la pura y simple expresión de su voluntad, sin ningún interés, sin ninguna preocupación por ningún tipo de imperativos legales.
  • Los delincuentes presos son objeto de sufrimientos desproporcionados que, la mayor parte de las veces, apuntan simplemente al castigo, la pura humillación y expiación a secas, en detrimento de toda reinserción posible o pensable, justo lo contrario de lo que deberían ser los procesos de reintegración social o el interés por ella.
  • El Leviatán no soporta el ejercicio puro y simple de dicha voluntad fuera del marco de lo que él mismo ha establecido.
  • Esta moral dolorista deriva directamente de los esquemas cristianos según los cuales el trabajo tiene su genealogía en la naturaleza pecaminosa de los hombres, por lo cual el sufrimiento consustancial al trabajo es un castigo, una expiación, necesarios debido a las faltas cometidas por el primer hombre. El trabajo debe ser sufrimiento para los que lo tienen y maldición para los que no lo tienen.
  • Utopía, dirán algunos cuyos antepasados, hace ya dos siglos, lanzaban las mismas descalificaciones cada vez que alguien hablaba de eliminar el colonialismo, la servidumbre, la esclavitud o el trabajo infantil. Sus gritos violentos, que profetizaban el fin de la economía, el retroceso secular, la catástrofe monetaria y el hundimiento de los mercados, no ha cesado de ser desmentidos por los hechos a lo largo de la historia, a pesar de lo cual persisten en el catastrofismo en cuanto se trata de justificar el estado actual de las cosas y la marcha del mundo tal como es.
  • La servidumbre define la situación en la que se encuentra una persona para la cual los deberes que se le exigen son superiores a los derechos de que dispone.
  • No puedo evitar el recuerdo de las páginas que Aristóteles dedica a lo que llama “la ciencia de los esclavos” en el capítulo que se refiere a los subhombres que son los siervos.
  • El Leviatán y las instituciones sólo admiten como verdades las que sirven a sus propósitos, esto es, a la producción de mentiras sociales.
  • Proletarios, decía Marx, son los que no poseen los medios de producción y se ven obligados a alquilar su fuerza de trabajo, su única posesión, para satisfacer sus necesidades elementales y esenciales.
  • A pesar de las apariencias, la esclavitud y la servidumbre no han desaparecido.
  • El desencanto del mundo da forma a la religión nihilista de nuestra época.
  • Fuera de Proudhon, muy pocos han unido en el campo de la izquierda el elogio de la libertad a una crítica de todas las formas de autoridad y autoritarismo.
  • El triunfo del capitalismo ha firmado la sentencia de muerte de lo político y la política en provecho de un puro y simple elogio de la técnica de administración de los hombres y los bienes.
  • Siempre, la sangre de los pobres es el fundamento del máximo derroche.
  • Todas las épocas han puesto la ideología, la religión, la filosofía y el arte al servicio de esos cultos que se rinden a la producción. Cada cultura se enuncia y se anuncia en la justificación estética de esta lógica.
  • Nietzsche afirmaba que todo aquel que no disponga de dos terceras partes de su tiempo en total libertad para su uso personal, es un esclavo.
  • El capitalismo es plástico, se metamorfosea, recurre a la guerra, el colonialismo, el fascismo, el imperialismo, la sociedad de consumo, la globalización de la circulación de los flujos invisibles, la uniformización ideológica de la conciencia o de las inteligencias y a todos los medios que le resulten útiles para no desaparecer.
  • El Dios de los católicos, casi por doquier desaparecido en Occidente, ha sido sustituido por Mammón, la divinidad del dinero. Los economistas han tomado el relevo de los teólogos a la hora de hacer la ley. El desencanto del mundo se debe al abandono de un principio, la divinidad, en provecho de otro, la riqueza.
  • Se ha generalizado el nihilismo, se cultiva el pesimismo y por todas partes está presente el desencanto.
  • Bakunin difiere de Marx sólo en cuanto a los medios, en absoluto acerca de los fines.
  • El préstamo no es otra cosa que un medio para hacer dinero a partir de dinero; nunca una manera de posibilitar el acceso de los más desprotegidos al consumo, si no es a un coste muy elevado.
  • La fuerza se distingue de la violencia es que la primera sabe adónde va, mientras que la segunda se somete a las pulsiones salvajes que la habitan. El capitalismo es una violencia, la política es una fuerza.
  • La negación de la división y del desfase entre derecha e izquierda es propia de los hombres de derecha, o de los que sólo conocen la motivación del poder como tal.
  • En el fondo de toda izquiera anida una cólera irrefutable, una rebelión indivisible, integral, imposible de romper. De esta cólera espero la facultad de pulverizar, destruir, romper en dos las instituciones y los monumentos elevados a la gloria del ideal ascético.
  • Efectivamente, asocio la derecha a la promoción, en política, del ideal ascético y de lo que éste supone de sufrimiento y de expiaciones necesarias para el buen funcionamiento del orden social.
  • La asociación de la izquiera con lo demoniaco no es gratuita, carente de fundamento ni de cierta verdad. En ef ecto, en la lógica cristiana, el demonio, el diablo, es el que ha preferido rebelarse, desobedecer a Dios. Someterse, no reflexionar, aceptar el orden de la ley que Él ha definidio y querido: ésta es la base de la legitimidad angélica de las criaturas aladas.
  • La derecha muestra siempre su odio al individuo, que ella quiere al servicio del grupo, mientras que la izquierda celbra el individuo como una ocasión de paliar las diferencias y las debilidades de las singularidades más frágiles.
  • La muerte de Dios, que supone también la del rey, o a la inversa, era la condición de posibilidad del nacimiento del hombre.
  • El fatalismo, el nihilismo y el pesimismo son los aliados naturales de la derecha.
  • Para disipar toda duda acerca de que los revolucionarios no estaban contra la religión como tal, recuérdese que, mientras descristianizaban con una mano, con la otra proclamaban en asamblea la libertad de culto.
  • En la izquierda se disfruta de las diferencias, que se perciben como riquezas; en la derecha se las concibe como peligro, empobrecimientos, empequeñecimientos, ofensas a una identidad ficticas, mental.
  • Palabras sin sentido son los derechos del hombre y la Constitución para quienes tienen hambre y duermen en la calle, como los perros.
  • Es el desprecio de la dignidad o de la humanidad de los hombres, las mujeres y los niños que han hecho posible la existencia de las riquezas y su confiscación por el capital.
  • Soluciones a las cuestiones que aún perduran:
    • ¿Problemas de empleo? Creación de talleres nacionales, garantía estatal del ingreso, eliminación del trabajo infantil, disminución temporal de la jornada de trabajo, prohibición de la acumulación de puestos de trabajo.
    • ¿Problemas de miseria? Obligación de un salario mínimo garantizado, aumento de las pagas, seguros sociales, renovación de los plazos de las deudas, abolición de las multas, entrega gratuita de los objetos depositados en el Montepío.
    • ¿Problemas de derecho laboral? Promoción de las asociaciones y sociedades de resistencia, contratos colectivos de trabajo, elecciones de delegados en las empresas, ausencia de sanciones en caso de huelga, respeto a la libertad sindical.
    • ¿Problemas de humanismo elemental? Abolición de la pena de muerte por r azones políticas, igualdad de los hombres y mujeres, libertad imprescindible de los ciudadanos, supresión de la esclavitud, instauración de las vacaciones pagadas.
    • ¿Problemas estructurales debidos a la pauperización? Nacionalizaciones, reforma de la banca, de los créditos, de la fiscalidad, separación de Iglesia y Estado, alicismo en educación y en el sistema sanitario, escolaridad obligatoria para niños y niñas.
    • ¿Problemas de vivienda? Expropiación de apartamentos vacíos.
    • ¿Problemas de organización del trabajo? Promoción de becas, creación de oficinas nacionales, preferencia económica a favor de la asociación de productores, federalismo, mutualismo, comunalismo, cooperativas.
    • ¿Problemas de formulación de las reivindicaciones? Generalización y expansión de la huelga, el sindicalismo, el corporativismo obrero.
    • La derecha rechaza todo esto en bloque.
  • Foucalt concluye que el hombre es una invención reciente sin la esperanza de una larga existencia, dada la precariedad de lo que lo ha hecho posible.
  • Allí donde dos seres se miran, antes incluso de hablarse, allí el poder trabaja la relación, la socava, la determina.
  • El Estado no es otra cosa que una máquina sin ningún coeficiente ético, un mero mecanismo que obedece órdenes impartidas y transmitidas.
  • Los revolucionarios de hoy son los reaccionarios de mañana. Muy a menudo, los opositores del momento terminan siendo peores que sus antecesores apenas ocupan su lugar en el trono.
  • Éstas son las lecciones anarquistas para nuestros días: la eterna perversión de los que ejercen el poder, sean quienes sean, filósofos convertidos en reyes o reyes tocados por la filosofía. Su ejercicio conlleva una especie de consagración que transfigura a los gobernantes, de derecha o izquierda, sin distinción, un miembro de una casta con sus reglas, sus leyes y su gregarismo aceptado, y conduce al culto de quien han podido, un día, practicar legítimamente, o no, el dominio sobre la gran mayoría de sus súbditos, sus administrados … sus víctimas.
  • Sea cual sea el poder, el papel del individuo consiste en oponer una resistencia determinada, una insumisión feroz a lo que exige la autoridad.
  • Hegel ha agotado el tema: uno puede estar sometido aquí y ser allá decisivo para el sometimiento de otro; uno puede ser amo en el terreno simbólico y otro esclavo en el registro real concreto.
  • En las sociedades de control se actúa previniendo, asociando la libertad a lo que es menester no desear. Los auxiliares del sistema venden la ideología liberal pretendiendo que es la única disponible en el mercado intelectual.
  • Cuando forzado, fabricado y poseído por el mercado, el deseo obedece, se convierte en el cuerpo extraño que el sujeto alienado digiere e integra, de modo que cuando éste quiere lo que el sistema le hace desear, cree querer con libertad, cuando en realidad es sometido a un efecto de eco de las necesidades del mercado.
  • El deseo de dejar de servir es indeseable para la sociedad que promueve exactamente lo contrario mediante la fórmula: decidios a servir y seréis libres.
  • Si es posible preguntar cómo se puede ser hoy anarquista, la respuesta parece inmediata: instalando la ética y la política en el perpetuo terreno de la resistencia, palabra clave, ambición cardinal del libertario.
  • Resistir, nunca colaborar, jamás ceder, ni por un instante perder de vista lo que constituye la fuerza, la energía y el poder del individuo que dice “no” a todo lo que tiende a debilitar su imperio, cuando no la pura y simple desaparición de su identidad.
  • Cuando el arte es digno de este nombre, mi aspiración es ver en él un antídoto de todo poder, cualquiera que sea su origen. De manera que “arte oficial” es el enunciado de una contradicción en los términos, una imposibilidad oximorónica.
  • Toda política vive de gregarismo festivo y de celebraciones comunitarias, del recurso a la seducción más que a la deducción, a la mentira y a la hipocresía más que al análisis y la reflexión.
  • El mercado liberal se las arregla de maravilla para ralentizar, frenar e incluso inmovilizar todo lo que contiene una dosis de subversión, auque sólo sea infinitesimal. Este tropismo del capital no cesará.
  • Todo lo susceptible de museificación o de exposición en galerías, todo lo que puede convertirse en objeto de una teatralización, de una espectacularización, todo lo que puede llegar a ser mercancía, valor de cambio, soporte de operaciones financieras, termina, un día u otro, por ser aniquilado, suspendido, destruido, digerido por el mercado.
  • Se desprende la necesidad de promover un arte sin museo, que tienda a la fugacidad de lo sublime y la excelencia sin ostentación.
  • Un pensamiento que no tienda a la acción ni la desee carece por completo de interés.
  • Las relaciones que se tengan con los medios de producción, el hecho de poseerlos o no, ya no bastan para decidir acerca de la pertenencia a la burguesía o al proletariado. Con el rasero marxista, el consejero delegado, puesto que es un asalariado del grupo que preside y no tiene la propiedad del medio de producción es el que presta servicio, resulta ser un proletario, mientras que un pequeño campesino que trabaja personalmente sus veinte hectáreas engrosaría las filas de los burgueses. La alienación, la explotación, la servidumbre y el sometimiento no son siempre evidentes ni susceptibles de ser observados a primera vista.
  • La reflexión requiere el entendimiento, pero para la acción y los fines públicos basta la obediencia.
  • Georges Sorel es al fascismo lo que Nietzsche es al naxismo, es decir, un eje de referencia, un pensador clave, una fuente de consignas.
  • Dejar de servir es suficiente para liberarse únicamente en el caso de hallarse ante poderes de los que es fácil desprenderse. En cambio, dejar de servir a un poder que no teme la insumisión, que incluso se burla de ella, equivale a ir directamente en busca de todas las represiones posibles e imaginables.
  • La no violencia no es suficiente en un mundo en el que la fuerza de la inercia no tiene nada que hacer ante desmesura de las fuerzas coercitivas a las que hay que oponerse.
  • La protesta en la modalidad de la objeción de conciencia, aunque simpática, no es suficiente.
  • La legitimidad de una rebelión no ha de buscarse en el tipo de relación que tenga con la violencia, sino en su relación con el derecho natural del que procede.
  • La revolución pacífica, deseo piadoso, no basta para desencadenar una auténtica acción subersiva.
  • En estos tiempos sombríos harían falta el espíritu y la acción de nuevos ludditas, cuya voluntad de fuego furioso suscribiría yo de muy buen grado …
  • El conjunto de mi travbajo, incluido este libro, responde a mi deseo de elaborar una filosofía hedonista, libertina y libertaria que permita la formulación de un nietzscheanismo de izquierda para nuestra época, posterior a la muerte de Dios.

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7 comentarios para “Política del rebelde de Michel Onfray – Apuntes”

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