Raul Barral Tamayo's Blog

Frases Llenas

Invirtiendo a largo plazo de Francisco García Paramés – Apuntes

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 9 de enero, 2020


© 2016 Francisco García Paramés
Editorial: Deusto.

Las reflexiones de uno de los gestores de fondos más influyentes del mundo.

Conocido como el “Warren Buffett español”, Francisco García Paramés es uno de los inversores más respetados del mundo. Como director de inversiones de Bestinver, sus clientes obtuvieron en renta variable española una rentabilidad media anual de casi el 16 por ciento desde 1993 a 2014, frente al 7,8 por ciento obtenido por el Índice General de la Bolsa de Madrid. En renta variable global la diferencia entre los índices fue similar.

En este ensayo nos habla de sus orígenes: de sus años como estudiante, de su paso por la Universidad Complutense de Madrid y de cómo cursando un MBA en el IESE de Barcelona descubrió su capacidad analítica, que unida a su carácter paciente se adecuaban perfectamente a los requisitos de la inversión en valor. Una escuela de inversión a largo plazo que ya nunca ha abandonado y que le dio excelentes resultados durante las siguientes dos décadas y media.

Además de su experiencia personal y profesional, Garcia Paramés explica las claves del proceso inversor. Primero establece el marco de referencia económico adecuado, en su caso el de la escuela austriaca de la que comenta a sus autores de referencia y qué ha aprendido de cada uno de ellos. A continuación habla de las diferencias entre activos reales y activos monetarios, y de la inversión pasiva, semipasiva y activa. Asimismo nos explica qué tipos de acciones debemos buscar y dónde encontrarlas, al tiempo que nos ilustra sobre el origen último de las oportunidades: nuestras emociones.

Se trata, en definitiva, de una lectura obligatoria para cualquier inversor que se precie y para cualquier persona interesada en conocer cómo funcionan los mercados de inversión.

Francisco García Paramés es uno de los principales gestores de inversiones en España. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, y MBA por el IESE, en 1989 se incorporó a la empresa Bestinver Gestión, perteneciente a la multinacional Acciona, donde llegó a gestionar 10.000 millones de euros y en la que alcanzó el cargo de director general de inversiones. Presentó su dimisión el 20 de septiembre de 2014, salida que causó un gran revuelo en el entorno financiero español. Autodidacta, su estilo de gestión se basa en la aplicación estricta de los principios de la escuela de la inversión en valor, en el marco de la teoría austriaca del ciclo económico, y se considera un fiel discípulo de Warren Buffett.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Ya sé que es una obviedad, pero la realidad es que hay que convertir los problemas en oportunidades y, además, intentar hacerlo de forma natural, casi automática. En todos los ámbitos.
  • Cuando leí al principio de mi carrera profesional Un paso por delante de Wall Street, de Peter Lynch, me pareció que explicaba tan clara y sencillamente cómo enfocar el proceso de inversión, que no era necesario añadir mucho más.
  • De forma paulatina y a un ritmo inapreciable se iba produciendo un cambio, quizás por la experiencia, quizás por la arrogancia, y en los últimos tiempos me parecía que ninguno de ellos reflejaba exactamente ni los fundamentos de nuestra manera de invertir ni la forma de trabajar que tenemos. Apenas se habla en esos libros de una visión correcta de la economía.
  • Muchos decimos que somos inversores de valor, pero ninguno hacemos exactamente lo mismo.
  • Los dos aspectos más relevantes quizás sean: mantener un esquema económico austriaco como marco de referencia y llevar al extremo la paciencia, uno de los rasgos esenciales para el proceso.
  • El libro ha resultado un homenaje a uno de los libros más importantes del economista austriaco (en todos los sentidos) Ludwig von Mises, Teoría e historia.
  • Los activos reales son los únicos sensatos para un inversor a largo plazo. Dentro de ellos, invertir en acciones cotizadas supone una ventaja decisiva.
  • Algunos activos reales, como el oro, han tenido un comportamiento a largo plazo inferior a algunos monetarios, pero la tranquilidad que supone el hecho de que nos permiten mantener siempre el poder adquisitivo, implica que incluso los peores activos reales sean más aceptables que los mejores monetarios.
  • Únicamente aquellos que quieran dedicar un tiempo mínimo prudencial a la inversión podrán elegir la gestión activa, a través de fondos o directamente en acciones.
  • Comprendremos por qué todo esto es posible, por qué existen esas oportunidades y cómo los hombres las creamos con nuestros momentos de irracionalidad, de descontrol de nuestras emociones.
  • En último término, la inversión es el análisis psicológico y social de nuestros congéneres y de nosotros mismos. Conocer cómo y por qué actuamos es la clave del proceso.
  • ¿Por qué explicar públicamente un proceso inversor que ha tenido éxito? ¿Por qué no mantener el secreto? Además de un cierto acto de generosidad, que lo hay, la realidad es que las “recetas” no son nada fáciles de aplicar. es muy posible que, antes de nada, tengamos que cambiar nosotros, algo a veces muy deseable, otras veces imposible.
  • El libro no pretende aportar grandes novedades en el proceso inversor, pues todo está inventado, pero todo en conjunto creo que tiene una cierta coherencia que puede ser útil a los más jóvenes e inexpertos, que están empezando a invertir, y a los más experimentados, a quienes espero que también pueda aportar algo.
  • Inviertiendo a largo plazo implica otra forma de hacer las cosas: no seguir las convenciones recibidas, huir de lo evidente, nada a contracorriente. Hay que leer, hay que pensar, hay que estar dispuesto a arriesgarse y a no hacer concesiones excesivas. Hay que vivir muy atento a nuestro alrededor.
  • No soy tan arrogante como para pensar que nuestro camino es el único o el mejor, pues es evidente que hay múltiples procesos de inversión sensatos.
  • Estamos rodeados de extraños personajes que pueden dar una falsa idea de cómo somos los que nos dedicamos al mundo del dinero o tenemos una cierta imagen pública. algunos, quizás la mayoría, intentamos permanentemente hacer lo correcto.
  • Uno de los errores más graves de una parte de la teoría económica es aplicar los métodos de las ciencias naturales, y específicamente de la Física, a las ciencias sociales, entre las que se cuenta la Economía, tratando la acción del hombre como una ecuación a resolver.
  • Me impresionaba que hubiera personas dispuestas a morir por cambiar de lado del Muro. En aquel momento empecé a comprender que los mercados organizados libremente satisfacían de mejor manera las necesidades de todos, incluidas las de los que menos tienen.
  • El enfoque adecuado del estudio de la economía y de la inversión debe ser el estudio del hombre, por lo que tanto las novelas como el ensayo variado son una buena base sobre la que construir tu edificio personal.
  • Dejar el mayor número de opciones abiertas ha sido una constante en mi vida, y algo que recomiendo sin dudar.
  • La realidad es que parece importante intentar ver donde otros no miran e ir un poco más allá de lo evidente y habitual. De otra manera sólo se consiguen resultados ordinarios.
  • En la universidad aprendí bien poco de economía: las inútiles curvas neoclásicas de oferta y demanda, con un supuesto hombre perfectamente racional y un equilibrio que nunca existe, y poco más. Menos mal que Hayek y Mises vinieron a salvarme casi veinte años después, cual supermanes económicos. Es triste lo que ocurre en la enseñanza de economía, donde no se desarrollan conceptos claros y sencillos que puedan perdurar en el tiempo.
  • He desmitificado la importancia de las universidades más prestigiosas, e incluso de la propia enseñanza universitaria. A los veinte años, el aprendizaje no es tan esencial como es la enseñanza continua (y preferiblemente autodidacta) a lo largo del tiempo. Lo decisivo es que se encienda en nosotros una chispa de interés en un momento dado que nos descubra un camino atractivo e ilimitado.
  • Muchas personas están contentas con un trabajo sencillo y sin complicaciones. Es posible que se haga de la necesidad virtud, pero esa sencillez es algo que también me ha rondado la cabeza en algunos momentos posteriores de excesiva responsabilidad.
  • La gente joven a menudo me pregunta si debe hacer un MBA, el CFA, u otras alternativas. La respuesta depende la situación personal, incluyendo pareja, deseos de formar una familia, claridad de ideas respecto al futuro, trabajo en ese momento, situación financiera, etcétera.
  • Es impresionante la calidad de las escuelas de negocios españolas: IESE, IE, Esade. ¡Cuánto podrían aprender nuestras universidades de ellas!
  • Una buena inversión no depende de un excepcional conocimiento matemático, sino del conocimiento de la dinámica competitiva de los negocios y de una sencilla calculadora.
  • Tenía que seguir mi camino, asumiendo que siempre habría gente mejor y gente peor, profesionalmente hablando (y personalmente también).
  • Otro rasgo que nos dejó el MBA fue una cierta dosis de escepticismo. Los casos siempre tienen múltiples soluciones y nunca una respuesta única; nadie está seguro de tener razón, y menos aún rodeado de gente dispuesta a destrozar tus argumentos. A los inversores permanentemente nos están contando historias muy atractivas. Nos venden ilusión, futuro, triunfos, y nuestro trabajo consiste en escoger sólo aquellas historias o proyectos que merecen la pena.
  • Si esperamos a que alguien nos resuelva nuestros problemas, con indicaciones claras, antes llegará Godot.
  • El value investing o inversión en valor intenta invertir de una manera sensata a largo plazo, estimando la capacidad de generación de beneficios futuros de las empresas y pagando un precio razonable por ellas.
  • Siempre he dicho que su sabiduría intemporal (Warren Buffet), fuera del circuito de los MBA, es el mejor máster para un estudiante del mundo de la empresa. No sólo profesionalmente, sino también personalmente.
  • Como siempre habían comentado los clásicos, comprar con las malas noticias era la forma adecuada de sacar partido de la “incertidumbre”.
  • Hay que ser autodidacta, trabajando en otros trabajos que nos sustenten, mientras el tiempo libre lo dedicamos a aprender a invertir de forma correcta. Ahora hay muchos medios para ello.
  • Hay que crear una cartera propia desde el primer momento. La cantidad invertida es irrelevante; lo decisivo es organizar un buen proceso que nos satisfaga a nosotros mismos, y si es posible, que funcione.
  • No concibo que alguien analice el mercado, emita opiniones de compra o venta o gestione dinero, y no se convierta en accionista de aquello que le gusta.
  • Ha sido la única vez que me he endeudado para invertir. No tenía compromisos familiares y lo hice moderamente, después de estimar mis ingresos probables, y con al menos dos financiadores muy flexibles. Siempre hemos dicho que hay que tener mucho cuidado con las deudas. Se pueden hacer excepciones, pero siempre pensando que podemos soportar un escenario muy negativo, con pérdidas de más del 50%, sin sufrir riesgo de impago.
  • La ventaja de ser pequeño inversor es que con poco dinero se pueden tomar participaciones que tengan impacto en un conjunto de valores.
  • Incrementar posiciones en un valor en caída libre es una de las decisiones más difíciles para un inversor, pues a veces no recuperar nunca la caída. Lo cierto es que en las compañías cíclicas tarde o temprano la situación cambia, por lo que insistir en las compras normalmente es positivo, a pesar de todo.
  • En Nissan aprendí la lección: hasta en los momentos en que estamos más seguros de nuestras tesis nos podemos equivocar, por lo que es imprescindible diversificar nuestras inversiones.
  • Un paso por delante de Wall Street, de Peter Lynch, es una lectura decisiva en mi formación inicial. Me enseñó herramientas utilísimas y me ayudó a asentar muchos conceptos que estaban en estado embrionario.
  • Cuando un mercado está estancado durante un periodo tan largo lo natural es que esté embalsando revalorizaciones futuras.
  • No es lo mismo equivocarse con Telefónica que con una compañía desconocida.
  • No es sano perseguir las cotizaciones mientras suben.
  • Cuando el mercado sube mucho es bastante más difícil hacerlo mejor que él. Siempre es más fácil crear valor relativo en las caídas.
  • El centro del huracán, el peor momento para un inversor sensato: el final de un largo ciclo alcista.
  • La paciencia no sólo consiste en esperar a que suban los valores en los que hemos invertido, sino también en saber esperar a que valores caros bajen hasta situarse a precios interesantes. Y esto puede resultar todavía más difícil.
  • Siempre hemos dicho que no somos activistas y que sólo invertimos en empresas bien gestionadas en las que hay poco que cambiar.
  • En condiciones normales nos limitamos a insistir en la bondad de recomprar acciones, pues si invertimos en una compañía es porque pensamos que el mercado no refleja el valor de los activos.
  • No participamos en consejos por varias razones: no tenemos tiempo; no tenemos el conocimiento; limitaría la flexibilidad en nuestra gestión.
  • Tenemos bastante debilidad hacia las compañías familiares, representando históricamente más del 70% del patrimonio de nuestras inversiones. De esta manera delegamos en las familias el control de la gestión y de los gestores. Quién mejor que la familia propietaria para vigilar que los gestores están velando por el interés del accionista a largo plazo. Obviamente también hay que vigilar que no haya nepotismo, con familiares no cualificados involucrados excesivamente en la gestión.
  • Siempre he pensado, y todavía lo pienso, que hay que centrarse en lo que haces bien.
  • Las materias primas nunca han tenido un peso significativo en nuestras inversiones, pues es está demasiado expuesto a precios impuestos por el mercado.
  • Las malas rachas siempre van a existir.
  • El primer criterio que utilizamos es el de conservar el valor del dinero a largo plazo, aunque para ello algunos años podemos obtener ligeras pérdidas y evitemos actuaciones de carácter especulativo.
  • Afortunadamente los períodos complicados son cortos, como se está viendo a lo largo de esta historia, al menos en nuestro caso.
  • Los principios son irrenunciables.
  • Cuando alguien pregunta: ¿está cara la bolsa? Siempre respondemos de la misma forma: hay valores caros y valores baratos. La bolsa no es un ente macizo y homogéneo.
  • Preferimos hacer las cosas despacio pero correctamente.
  • Camino de servidumbrfe (Hayek), marcó para mí el inicio de un quinquenio dedicado a la lectura de libros de economía, exactamente de economía “austriaca”. Todo lo que explicaban enlazaba perfectamente con lo que yo veía cada día en los mercados y en la calle. Y todo esto sin fórmulas matemáticas que nublaran el entendimiento.
  • La rentabilidad a largo plazo se obtiene leyendo, estudiando y analizando, pero depende también en gran medida de la actuación de los demás, del grado de barbaridades que haga el mercado (el resto de los mortales) en nuestro entorno. Si el mercado se comporta razonablem,ente, será difícil hacerlo mucho mejor que él, y obtendremos una rentabilidad similar. Nuestro deseo es que la volatilidad sea muy alta, provocando una cierta dosis de irracionalidad que nos permita hacer operaciones que en un entorno más estable no serían posible.
  • Situaciones absurdas de mercado se producen tarde o temprano, pues la irracionalidad del hombre está al acecho para atacar en cualquier momento. Y hay que estar alerta, porque al final siempre ataca.
  • Es una pérdida de tiempo dedicar mucho esfuerzo a pensar en las posibles fluctuaciones de las monedas. A largo plazo las políticas económicas tienden a replicarse en todos los países, especialmente en los desarrollados, y las monedas tienden a converger en el tiempo hacia la paridad del poder adquisitivo.
  • En los mercados no existe la bola de cristal, pero es cierto que cuando la mayoría de valores están caros la bolsa depara rentabilidades mediocres, en el mejor de los casos, y, al contrario, cuando los precios son razonables, las sorpresas son positivas.
  • En los tiempos actuales, con internet, se puede ser un buen autodidacta, aprendiendo y copiando a otros inversores.
  • Tiendo a pensar que aquello de lo que no me acuerdo no es muy relevante. Probablemente sea un planteamiento erróneo, pero que se adapta bien a mi forma de ser.
  • Nosotros, por ejemplo, todo el boom de internet, de Terra … jamás hemos creído en él.
  • Debemos desconfiar de quien te ofrezca grandes rentabilidades.
  • El que está vendiendo pisos no te va a decir que van a bajar. Como el que trabaja en bolsa tampoco te va a decir que va a bajar.
  • Todo tiene su primera vez.
  • Los bancos trasladan el riesgo a sus accionistas. Es una de las razones por las que no tenemos ninguna acción de un banco.
  • A partir de un PER 15 lo que puede obtener es un 6% anual, que es el crecimiento de la economía más la inflación.
  • Nuestra cartera es bastante defensiva, compañías sin deuda y que no se ven tan afectadas por el ciclo. No hay bancos, ni construcción, ni inmobiliario.
  • Cuando están todos dando un 20% más de créditos tras una subida de precios del 100% … ahí va a haber problemas.
  • En una empresa donde una familia tiene el 60% del capital es difícil que se hagan cosas extrañas.
  • Los problemas te los encuentras en compañías con ejecutivos que, con el 2%, se creen los dueños.
  • Ahora el inversor tiene acceso a la misma información que los profesionales.
  • Es esencial saber quiénes están detrás, quiénes son los gestores, si te puedes fiar o no … y eso cualquier pequeño inversor con paciencia y ganas puede hacerlo.
  • Un boom bursátil acaba con todo, con todas las salvaguardas, con todas. Levitt, el anterior presidente de la SEC, lo advirtió durante años: un mercado alcista rompe con todo.
  • Ya somos mayorcitos como para desconfiar de quien te ofrezca un 15% de rentabilidad anual. Porque si al final va a resultar que da igual hacerlo bien que no, se fomenta que haya aún más gente de ese tipo. Yo creo que todo el mundo debe asumir su cuota de responsabilidad, también el inversor tiene que hacer sus deberes.
  • Esto explica tanta riqueza rápida: los promotores invierten con dinero ajeno, creando una sociedad para cada promoción; si funciona, ganan ellos; si no funciona, liquidan la sociedad y pierde el banco, y con él, el resto del país; ellos nunca pierden. Tampoco pierden los políticos o funcionarios que califican el suelo. Son los verdaderos creadores de riqueza injusta, tanto ajena, como, muchas veces, propia.
  • Ponerse corto es apostar a que un activo va a bajar de precio. Se hace a través de productos derivados, opciones y futuros, y similares. Nosotros nunca hemos invertido de esa manera.
  • Nuestros errores son inevitables, y hasta deseables, para no bajar la guardia, aprender y estar alertas.
  • No es extraño que el único lugar de Estados Unidos donde la construcción es libre, Texas, tenga las viviendas más asequibles del país en proporción a su riqueza.
  • Nuestra cartera siempre tiene un horizonte de inversión a largo plazo, por lo que puede estar un tiempo en “piloto automático”.
  • Que el cliente tome la decisión de venir a nosotros establece un vínculo de confianza mucho más fuerte, pues se trata de una decisión compartida y sin presiones. Así se soportan mejor los tiempos difíciles.
  • La decisión de reforzar el equipo siempre es complicada, pues cada nueva persona añade capacidad de trabajo y valor, pero supone una restricción adicional para nuestro tiempo, ya que es necesario dedicar una parte del mismo a su formación.
  • La imagen de una economía supuestamente teledirigida por el Partido Comunista no era cierta. Existen amplias zonas de la actividad en las que el Gobierno no influye en absoluto. Esta libertad, y una competencia muy alta en sectores no estratégicos, ha permitido un crecimiento elevado sin inflación. Lee Kuan Yew, constataba, la mejor burocracia del mundo, gracias a un sistema esencialmente meritocrático. El desarrollo, además, no se basó en la deuda hasta 2009, año en que el impacto de la crisis global obligó a relajar las reglas monetarias. La esencia de su desarrollo sigue siendo la enorme capacidad de la población para adaptarse a un entorno cambiante y un alto grado de competencia.
  • Mi punto de vista es similar al de Milton Friedman: las empresas o proyectos deben tener como objetivo aquel que le marcaron sus fundadores.
  • Si los beneficios son excesivos vendrá siempre, repetimos siempre, otro emprendedor que ayudará a reducir esos beneficios exzcesivos.
  • Nosotros exigimos a las compañías en las que invertimos el respeto total a la ley, aunque ésta no nos guste, y maximizar el retorno para nosotros como accionistas.
  • Nosotros prácticamente nunca hemos invertido en un producto etructurado, pues son difíciles de entender y tienes la sensación de que están cohrando comisiones ocultas que hacen disminuir su atractivo. El resultado probable, por tanto, tiende a ser parecido a la inflación, y poco más.
  • Nosotros pensamos que los movimientos a corto plazo son completamente aleatorios.
  • La mejor cobertura para una cartera es que la compongan valores sólidos comprados a un precio razonable.
  • Lección: no hay que invertir en compañías que te invitan constantemente a eventos y en las que el presidente viaja con un nutrido grupo de guardaespaldas.
  • El peor momento para nosotros es el cambio de ciclo de un mercado alcista a uno bajista, pues el tipo de compañías en las que invertimos en esos momentos son defensivas y tenemos algo más de liquidez de la habitual.
  • El grado de intervención política es un agravante en una crisis financiera.
  • El trading de la iliquidez (estar preparado para comprar una acción que tiene poco volumen de contratación y esperar pacientemente a que el mercado la valore correctamente), es uno de los más sencillos y seguros que existen.
  • En una compañía grande, la supuesta liquidez puede desaparecer de un día para otro.
  • El rencor no tiene cabida en el mundo inversor.
  • La sensación general en la opinión pública es que la crisis financiera la provocaron los perversos banqueros de Wall Street, que con su avaricia rompieron el idílico orden social establecido por una sociedad sana y diligente. Algo de culpa tuvieron, naturalmente, pero culparles a ellos es como culpar del problema de las drogas al camello que las vende en la calle. La crisis financiera, el culpable último es el que rebaja artificialmente los tipos de interés o el que flexibiliza las obligaciones legales, facilitando el acceso al crédito a personas que no cumplen las condiciones mínimas necesarias.
  • El problema esencial es que el precio del dinero (el tipo de interés) no lo determina el mercado, como si ocurre con la ropa o la comida, lo determinan unos supuestos expertos del Estado con una información limitada.
  • ¿Cómo no va a haber efectos perversos con una política de tipos artificialmente bajos? Es evidente que alguien va a actuar intentando aprovecharla, y los operadores de Wall Street son los que están en una posición privilegiada para utilizar las herramientas que les ofrece la clase política, en este caso la Reserva Federal.
  • De 2008 a 2015 los tipos han estado en el 0% sin causar un daño aparente, pues parece que el dinero no ha penetrado en el sistema de la misma forma que lo hizo previamente.
  • El sistema de incentivos premia las “apuestas” asimétricas a corto plazo, pues si el trader pierde, en realidad pierde la institución para la que trabaja, mientras que si gana obtiene beneficios personales importantes.
  • Evitar los lazos emocionales con las inversiones es un gran activo que hay que cuidar. Si las circunstancias cambian debemos adaptarnos a ellas.
  • Hay que centrarse en la selección de valores y no en adivinar qué es lo que va a suceder en el mundo.
  • Vivimos en la incertidumbre permanente y así continuaremos viviendo hasta que la única incertidumbre que existe nos llegue.
  • Esta crisis ha tenido el mismo origen que crisis anteriores: el exceso de endeudamiento de un sistema financiero garantizado por el apoyo tácito o expreso del Estado correspondiente. Estos excesos siempre terminan de forma muy negativa.
  • Las acciones son el mejor activo para conservar el patrimonio cuando el sistema financiero estalla.
  • Cualquier inversión, y más aún la bursátil, debe realizarse con excedentes en forma de ahorro, con dinero no necesario para nuestra vida diaria. La deuda debe ser un componente pequeño de esa inversión.
  • Una inversión inmobiliaria se puede apoyar en una hipoteca que suponga un 50% de valor del activo, como máximo, pero una inversión en acciones sólo debe utilizar una deuda muy moderada, que no supere en ningún caso el 15-20% del valor de las acciones. Con esos porcentajes de deuda podremos vivir razonablemente tranquilos y soportar cualquier movimiento de mercado.
  • Muchas de las revalorizaciones se producían después de que las compañías publicaran buenos resultados. Como tiene que ser.
  • Cuando somos jóvenes y empezamos a invertir tenemos un ansia desmesurada por hacerlo bien y destacar, y con ese objetivo escogemos las compañías más baratas, que aparentemente tienen un potencial más alto de revalorización. Con el tiempo, después de sufrir algunos descalabros y/o value traps (compañías baratas en negocios malos, que están años sin generar valor) y una vez que estamos en mejor situación económica, pensamos que es mejor opción la calidad, aunque haya que pagar un poco más por ella.
  • En España los problemas más graves ocurrieron en las Cajas de Ahorro, entidades “sin ánimo de lucro” controladas por los poderes políticos regionales. No se trataba de capitalistas avariciosos. Se trataba de una clase política que, de nuevo, velaba por sus intereses particulares, como es inevitable.
  • Durante muchos años varios países europeos, España, Grecia, Portugal e Irlanda fundamentalmente, habían vivido por encima de sus posibilidades, generando grandes desequilibrios externos que se cubrían con fuerte financiación extranjera.
  • Con las nuevas tecnologías se puede trabajar eficazmente desde cualquier lugar del mundo. Al menos como gestor de fondos.
  • Una buena cartera enfocada a largo plazo resiste todo, hasta la repentina marcha de uno de sus gestores en un momento de mercado bajista.
  • La clave para no repetir los errores es reconocerlos. Uno es dueño de sus errores y de aprender de ellos. El que no aprende de los suyos tiene un problema aun mayor que el propio error.
  • Tener un conocimiento de experto de la economía no es esencial para las decisiones diarias de inversión, pero sí es conveniente contar con un marco conceptual sólido de base, una idea suficientemente profunda del asunto que nos permita caminar con brújula.
  • Adivinar cómo va a evolucionar una economía significar intentar adivinar el comportamiento de millones de personas actuando, y específicamente, el del grupo político dirigente, y esto se ha demostrado casi siempre imposible.
  • Invertir es intentar predecir el comportamiento de consumidores, empresarios, trabajadores, políticos y todo aquel que está a nuestro alrededor.
  • Recomienda las estupendas lecturas de La acción humana de Ludwig von Mises, o la Historia del pensamiento económico, de Murray N. Rothbard.
  • Los miembros de la Escuela de Salamanca, como puede comprobarse, tenían las ideas más claras en los siglos XVI y XVII que la mayoría de los economistas del siglo XXI, incluído varios premios Nobel.
  • Say enunció la famosa Ley de Say, que establece que toda oferta genera su propia demanda, pues con lo ingresado con la venta de nuestros productos podemos demandar otros que nos interesen.
  • El teórico más importante de la Escuela Austriaca: Ludwig von Mises.
  • La escuela neoclásica es la corriente dominante de pensamiento económico de nuestros tiempo, a pesar de haberse mostrado incapaz de ayudarnos a encauzar sin sobresaltos nuestra vida en común.
  • El 90% de las empresas no sobrevive tres años.
  • Como la información es siempre incompleta y subjetiva, creada continuamente por los actores económicos, nadie puede tener nunca la certeza total de lo que ocurre, y aún menos de lo que va a ocurrir. Lo único que puede hacer el empresario son predicciones generales que tenderán a cumplirse según la lógica del análisis a priori.
  • Intentar predecir el futuro es una arrogancia muy habitual, buscando y creyendo encontrar relaciones causales que no existen y obviando la existencia de fenómenos completamente imprevisibles pero recurrentes, como explica Nassim Nicholas Taleb.
  • Newton: “Puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura del hombre”. Se refería precisamente a una burbuja bursátil que sufrió en sus propias carnes, la de la Compañía de los Mares del Sur, en 1720.
  • Es dogma aceptado por el pensamiento económico dominante que el mercado falla a menudo y que hay que corregirlo. Sin embargo, no está muy claro cuál puede ser el error del mercado cuando se trata de personas que persiguen libremente sus objetivos, con sus aciertos y sus errores. En general, definiendo correctamente los derechos de propiedad, se resuelven los “fallos”. Pero, aunque los hubiera, ¿cómo sabemos que la solución es mejor que el error?
  • China es el caso contrario. A pesar de estar organizada supuestamente bajo un sistema económico socialista, en amplios sectores de la economía apenas hay intervención del Gobierno,  permitiendo una competencia tan fuerte que produce altos niveles de crecimiento sin inflación.
  • Los mercados nunca están en equilibrio. Los mercados están inmersos en un proceso continuo e inacabable, y siempre habrá un emprendedor intentando aprovechar un conocimiento nuevo o una descoordinación temporal para ofrecer un producto a un precio atractivo y con un coste razonable.
  • Casi todos los sectores acaban regresando a una rentabilidad sobre el capital razonable, ni alta ni baja (entre un 5 y un 10%), que premia la asunción de riesgo y la menor preferencia temporal del inversor.
  • El crecimiento económico está basado fundamentalmente en el incremento de la productividad derivado de la división del trabajo, todo ello con la financiación del ahorro.
  • Es muy difícil escapar del consenso o del pensamiento dominante cuando la carrera profesional está en juego.
  • El inversor debe evitar economías que basen su crecimiento en la creación de crédito al amparo de tipos de interés bajos establecidos por los bancos centrales.
  • Únicamente después de la segunda guerra mundial se desmantelaron los controles en la economía introducidos por Herbert Hoover y Frankin D. Roosvelt y se produjo el impresionante boom económico de la posguerra.
  • Si no se aumenta artificialmente la cantidad de dinero en circulación el estado natural de una economía es el deflacionario.
  • Es común leer y oír sobre los peligros de la deflación, pero éstos son más inventados que reales: no provocan trampa de liquidez, ni desempleo masivo, ni caída de la producción. Entonces, ¿por qué tanto ruido con la deflación? Este ruido se deriva de que, a los gobiernos, en general muy endeudados, no les conviene la deflación. El peso de la deuda aumenta con la deflación.
  • La inflación facilita la devolución de las deudas.
  • Los precios de los productos determinan sus costes, y no al revés, como muchos creen.
  • Los modelos económicos son prácticamente inútiles. Modelas el impredecible comportamiento humano y los probables, pero desconocidos, sucesos futuros es imposible, por lo que hay que contentarse con unas predicciones generales y limitadas.
  • A pesar de que algunos despistados alarman sobre el supuesto exceso puntual de ahorro, ese exceso nunca es una mala noticia, pues siempre contribuye a la financiación de proyectos que mejoran la estructura productiva.
  • La realidad es que el ahorro se convierte para muchas personas en un problema (afortunado) que hay que resolver. ¿Qué hacer con él? ¿Cómo conservarlo? ¿Cómo aumentarlo? ¿Podré jubilarme?
  • La deuda pública no ofrece ninguna garantía, salvo la palabra del emisor, porque nunca podremos acceder a los activos del Estado en cuestión, que tiene más tanques que el inversor.
  • Cualquier inversor debe tener como primer objetivo mantener el poder adquisitivo de su ahorro. Es la prioridad, y como principio básico es elemental. La idea de ganar poder adquisitivo debe ser posterior a, por lo menos, mantener la situación de partida.
  • El crecimiento económico es en definitiva la base de la rentabilidad de las acciones, pues son un espejo del comportamiento de las economías.
  • El crecimiento económico global en los últimos cien años ha sido del 3% anual. Esto ha sido suficiente para permitir unos mercados de capitales sanos y atractivos para el ahorro y la inversión.
  • Aunque una diferencia de un 2-3 por ciento anual puede parecer pequeña, a largo plazo el efecto es asombroso.
  • Estoy dispuesto a sacrificar algo de rentabilidad a cambio de la certeza de mantener el poder adquisitivo a largo plazo.
  • Las acciones están sujetas a una mayor volatilidad a corto plazo, pero no a largo plazo. Cuanto más largo es el plazo que analizamos, la volatilidad disminuye progresivamente.
  • Para todo inversor a largo plazo, las acciones no sólo le permiten obtener mayor rentabilidad, sino que lo hace asumiendo menos volatilidad. Esto puede no ser algo tan intuitivo para el lector.
  • La volatilidad es la gran aliada del inversor a largo plazo, pues le permite encontrar oportunidades que no existirían sin ella. A mayor volatilidad a corto plazo, más oportunidades de inversión se producirán y mayor rentabilidad a largo plazo, y con menos riesgo.
  • Los impagos de los Estados y la depreciación de las monedas ha sido una constante. En algunos casos las pérdidas han sido hasta del 100%, como en Alemania en 1921-1923.
  • La inflación destruye el poder adquisitivo del dinero. Se destruye por la depreciación de la moneda que tiene su origen en el incremento de la masa monetaria en circulación.
  • La eliminación del patrón oro ha facilitado el nuevo sistema: la inflación de la moneda como medio de impago.
  • Como ilustra Hans Herman Hoppe, el problema de plazos se deriva de los ciclos electorales, que impiden tomar decisiones a largo plazo con poca visibilidad electoral. ¿Qué político va a afrontar unas elecciones prometiendo austeridad política?
  • La democracia será siempre la mejor manera de quitarse de encima gobernantes ineptos.
  • No existe mejor expresión de la voluntad popular que las actuaciones de las personas en su vida diaria. A la toma de esas decisiones dedican mucho tiempo y esfuerzo, algo que no podemos asegurar respecto a su forma de votar en unas elecciones.
  • Debemos alejarnos de activos monetarios influenciables por una clase política que inexorablemente tiene una visión miope, a corto plazo.
  • Invertir en oro es más coherente, pero el tiempo ha probado que las acciones tienen un comportamiento extraordinario a largo plazo, con rentabilidades sustancialmente superiores al resto de activos, asumiendo menos volatilidad a largo plazo y menos riesgo a corto y largo plazo.
  • El grueso de nuestros ahorros debe estar invertido a largo plazo y en acciones. Únicamente mantendremos posiciones en activos monetarios para cubrir necesidades puntuales de tesorería.
  • En mi caso particular mi mejor alternativa es invertir en los fondos que gestiono. El fondo tiene una ventaja adicional: no requiere cuidados adicionales, no pide tiempo.
  • Lo normal es que el inversor medio esté más cómodo invirtiendo en un inmueble. Intuitivamente es más fácil de comprender.
  • El principal activo es uno mismo, por lo que debe ser nuestro objetivo prioritario mejorar nuestras habilidades.
  • El crecimiento de la población se reducirá drásticamente a mediados de siglo. Parece, por tanto, que el valor del suelo no tendrá tampoco un gran crecimiento.
  • Las casas son parecidas al oro: nos evitan lo peor, pero añaden poco más frente a las acciones.
  • La hipoteca compensa la tendencia a gasta y no ahorrar, y compensa nuestra posible aversión a la visible volatilidad de las acciones a pesar de su gran atractivo.
  • Normalmente, el ciclo bursátil se adelanta al inmobiliario, por lo que lo habitual es poder comprar una casa con el producto de la venta de las acciones.
  • Sólo en momentos muy puntuales es mejor invertir en casas. La mayor parte del tiempo las acciones son el camino correcto.
  • Como idea general mantenemos que si no se necesita el dinero para algo concreto y a corto plazo, hay que insistir en las acciones.
  • El mercado tiende siempre hacia la eficiencia, pero casi nunca la alcanza, dado que la información no sólo cambia cada segundo, sino que se crea cada segundo. Todos, al tomar decisiones cada mañana, creamos nueva información relevante para los que nos rodean.
  • Las cotizaciones revierten a la media: después de una mala racha, mejoran y baten al mercado, y, al contrario: las burbujas se desinflan.
  • Tenemos una tendencia natural a comprar demasiado pronto, y también a vender antes de tiempo.
  • Como obliga a decir la CNMV española, las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras.
  • Si no conocemos a algún gestor que nos inspire confianza por su manera de trabajar o por sus resultados, es evidente que hay que mantenerse dentro de la gestión pasiva o semipasiva.
  • Lo que las llamadas “finanzas emocionales” nos enseñan es que necesitamos ayuda para mitigar la ansiedad que siempre provoca la inversión.
  • Hay que desarrollar un criterio propio y seguirlo consistentemente.
  • El principal problema de la inversión directa son los impuestos. Invertir directamente en acciones es más gravoso para un inversor particular que invertir en un fondo.
  • No se pueden hacer locuras, como comprar acciones sin dedicarle el tiempo necesario, porque se perderá dinero. Si se quiere invertir hay que dedicarle a cada decisión el mismo tiempo que si quisiéramos comprarnos un coche, una casa o necesitáramos un médico para una enfermedad complicada.
  • Invertir en acciones no es fácil. Hay que comprar lo que nadie quiere y hay que vender lo que todo el mundo intenta comprar. Hay que luchar contra nuestra propia naturaleza. Nos pone a prueba cada día.
  • Esos libros regalados posee un gran atributo: sacarte de tu mundo de certidumbres y del círculo de confort que limita la lectura a aquello que ya conoces, con autores con los que estás de acuerdo. Los libros de Monish son de los que te descubren mundos desconocidos. Los temas son variopontos, llevándote a vivencias y situaciones que no conocías ni tenías ni idea que podrían llegar a interesarte.
  • Warren Buffett es el mejor inversor de la historia. Con su trayectoria de rentabilidad y su sencillez personal ha sabido ganarse la confianza y el corazón de innumerables seguidores. Mi deuda con él es enorme, ya que para un joven que empieza a invertir, tener una referencia de esta entidad a la que seguir es tan esencial como tener una gran capacidad intelectual o de trabajo.
  • Una de las ideas favoritas de Warren Buffett es que los inversores deberían poder invertir únicamente en 10 acciones a lo largo de su vida; si así fuera, tomarían sus decisiones con mucha calma, eligiendo sólo lo mejor.
  • En general es difícil para un Consejo de Administración tomar decisiones independientes, pues al fin y al cabo es el presidente quien propone a los consejeros, y éstos lo saben. El ambiente de amistad en un Consejo no es el adecuado para tomar cualquier decisión que no guste al presidente.
  • En Europa, y en particular en España, tenemos muy poca confianza en las empresas sin dueño, pues los intereses de los ejecutivos no están casi nunca alineados con los de los accionistas.
  • Es muy interesante la poca importancia que Buffett concede a los planes de crecimiento. Lo esencial para él en una empresa es establecer la estrategia adecuada, y ya vendrá después el crecimiento. Muchos objetivos de crecimiento a corto plazo impiden tomar las mejores decisiones a largo plazo.
  • Hay pocos negocios con una rentabilidad extraordinaria y duradera en el tiempo. El mercado funciona, y se encarga de atacar esos negocios desde todos los ángulos, normalmente con éxito.
  • Un buen producto como una buena tecnología serán copiados inmediatamente por la competencia.
  • Conviene evitar las compañías con miembros de la familia no capacitados involucrados en la gestión, que deteriorarían progresivamente la compañía y generarían conflicto de intereses.
  • Otra ventaja de las compañías familiares es que tienden a mantener una contabilidad que refleja fielmente su situación real, con tendencia, hacia los balances muy conservadores, con poca deuda y mucha tesorería, y esto tampoco gusta al mercado. A nosotros nos encanta. La teoría financiera moderna aboga por “optimizar” el balance, asumiendo la máxima cantidad de deuda posible.
  • Cuando no hay una familia o unos gestores con una participación significativa en la compaía, debe haber muy buenas razones para invertir en ella. Es decisivo que los incentivos estén alineados.
  • El error más grave que podemos sufrir con el ciclo es intentar predecir el momento del cambio, una pretensión inútil que supone una importante pérdida de tiempo. Debemos centrar nuestro esfuerzo en soportar estoicamente las caídas, pues, objetivamente, nunca empezaremos a comprar en el punto más bajo del ciclo: siempre lo haremos antes. La clave es continuar comprando durante toda la caída, pues los mejores resultados se obtienen con las últimas inversiones.
  • La paciencia es, sin ninguna duda, el mejor arma del que dispone un inversor, por encima de la inteligencia y de otras capacidades. Esta cualidad es esencial para estos proyectos. Insisto: la paciencia es el único atributo imprescindible para invertir con acierto.
  • El exceso de deuda es una de las principales causas de la pérdida de valor de las inversiones. No hay que evitar la deuda en todo momento, pues hemos visto que bien utilizada es muy aprovechable, pero en una cartera diversificada debe tener poca presencia.
  • En mi mesa tengo una calculadora que suma, resta, multiplica y divide. Grande y sencilla. No hay necesidad de nada más elaborado.
  • La clave es conocer bien el negocio y poder establecer cuál es la capacidad de generar beneficios futuros que tiene la compañía en cuestión. No tratamos de precisar los beneficios cada año, sino de establecer el rango lógico en el que se moverán éstos de acuerdo con las características del negocio. Para ello lo que hay que hace es leer, profundizar en las compañías, preguntar, aprender y pensar; no hacer modelos complicados.
  • La cuenta de resultados es importante, pero la primera prueba de que las cuentas son fiables es que la caja debe ser real. No sirve que aparantemente la empresa esté obteniendo buenos resultados si esto no se refleja en la caja que hay al final del ejercicio.
  • La compañía ideal sería aquella que genera más caja de lo que se presupone en su cuenta de pérdidas y ganancias. Esto quiere decir que su contabilidad es muy conservadora y se están “escondiendo” beneficios.
  • Nuestra principal preocupación respecto al balance debe ser investigar si puede haber pasivos ocultos o fuera de balance.
  • La acción perfecta es una acción preferente de una mediana compañía con estructura de holding familiar, cotizando en un mercado inadecuado, que tenga componente cíclido y/o inversiones a largo plazo.
  • La gestión es algo más amplio que la simple suma de compras de acciones atractivas. Supone tener una cierta estrategia de lo que se pretende con la cartera, decidiendo las líneas generales de actuación. Una estrategia no es posible siempre, pero en ciertos momentos sí lo es y resulta muy conveniente.
  • La propia evolución general del mercado nos dará pistas: si ha habido subidas muy fuertes estaremos al final del ciclo expansivo, y, al contrario, después de grandes pérdidas estaremos cerca del punto bajo del ciclo.
  • Una cartera debe estar preparada para soportar cualquier situación, para un colapso de mercado y para un boom alcista, para la inflación y para la deflación; para todo. Tenemos que hacer la ágil y resistente a cualquier eventualidad.
  • Hay que ser muy flexible: Nunca caer en la típica asset allocation, tanto para sectores como para geografías. Si los mercados emergentes están atractivos, habrá que invertir lo que se considere necesario.
  • Yo no leo periódicos de información general ni escucho noticias en radio o televisión, porque me cansa la falta de conocimiento que exhiben, al menos en los asuntos que conozco, y la negatividad que transmiten en un mundo que cada día ofrece a más personas más posibilidades para tener una vida digna.
  • El mito de Hollywood, operadores gritando a sus teléfonos, no existe en nuestro mundo de calma. Venir a nuestras oficinas es entrar en la Biblioteca Nacional. El verdadero inversor value, que es el que mayor respeto me merece, es una persona que pasa la vida entregado a su afición, la lectura.
  • Algunos gestores dicen que hay que ayudarse de la almohada para tomar decisiones. Estoy de acuerdo. Dejar pasar al menos un día ayuda a evitar precipitaciones innecesarias.
  • En nuestro “negocio”, el cliente no tiene razón: invierte en máximos y vende en mínimos, dañando la rentabilidad que obtiene, que por ello, es inferior a la media del mercado a largo plazo.
  • Aunque es cierto que el hombre cuando actúa lo hace porque tiene unos objetivos últimos, nos gusten o no, que son siempre, en este sentido, racionales (de lo contrario no actuaría), también es cierto que a veces no escoge los medios adecuados o no los utiliza acertadamente.
  • Subestimamos sistemáticamente nuestras necesidades futuras y los medios para atenderlas.
  • El problema no es que seamos más o menos inteligentes, sino que nos dejamos llevar por nuestros impulsos más primarios sin aplicar nuestra inteligencia. Pensamos que somos conscientes de nuestras acciones, pero en numerosas situaciones no lo somos.
  • La primera y quizás más importante falla racional que cometemos es la extrema aversión al riesgo.
  • Miramos con demasiada frecuencia los resultados, lo que nos dificulta tener visión a largo plazo.
  • Los inversores o clientes que mejor viven su experiencia como inversores son aquellos que después de tomada su decisión razonada de inversión, no la siguen habitualmente.
  • No tengo una pantalla de Bloomberg en mi despacho; tenemos una compartida para toda la oficina.
  • Lo importante es que el ruido del día a día no moleste.
  • Es muy difícil salirse del rebaño, la dificultad que encontramos para ir contra la opinión generalizada de nuestro entorno.
  • Como dice Taleb, tendemos a confundir habilidad con suerte, y una posible solución es la comentada: asumir que hay una parte de suerte en nuestro éxito y actuar automáticamente antes de que ésta cambie.
  • Es evidente que la emisión de CO2 en los últimos veinte años no está afectando a la temperatura global. Supongo que ya hay demasiados intereses establecidos como para no ver lo obvio. Es una verdad inconveniente.
  • El punto de referencia, cuando vemos un precio, inmediatamente lo utilizamos como referente.
  • No hay peor exceso de confianza que el que nos invade cuando tenemos éxito inicial en nuestra tarea o en nuestra inversión.
  • No se puede negar que los no profesionales pueden tener éxito invirtiendo, pero conviene tener cuidado con la confusión creada por los mercados con viento a favor.
  • El ansia de consecución de objetivos es uno de los mayores males en la empresa actual, pues puede llevar a decisiones miopes a corto plazo. Es cierto que en algunos casos puede resultar imprescindible, pero nos gusta ver empresas que no los tienen, y simplemente trabajan haciendo las cosas bien.
  • El resultado no es importante si no está acompañado del proceso correcto. Si el proceso es el correcto y lo podemos distinguir de la suerte, podremos replicar el éxito sin cometer errores innecesarios.
  • Otro problema importante y muy habitual tiene su origen en el afecto especial que sentimos por nuestras posesiones, por aquello que consideramos nuestro. Le damos un valor adicional a ese objeto si ya lo poseemos y nos cuenta desprendernos de ello.
  • Distinguir entre reforzar una posición, no hacer nada o vender, es una de las decisiones más difíciles, pero más relevantes, a la que nos enfrentamos. La manera de mitigar el daño es relativamente simple: tomar la decisión como si no tuviéramos acciones, como si fuera la primera vez que decidimos sobre la acción en cuestión, obviando nuestra posición actual.
  • Afrontar un error es uno de los actos más difíciles que debemos realizar.
  • Limitar los movimientos es una sabia decisión a largo plazo: más vale malo conocido …
  • Otro peligro que acecha siempre es la tendencia a buscar la confirmación de nuestras convicciones y a evitar las opiniones contrarias. Es una tendencia innata y casi automática que utiliza nuestro sistema emocional para ahorrar tiempo y esfuerzo.
  • James Surowiecki en Cien mejor que uno, explica que las decisiones colectivas suelen ser más acertadas que las individuales, pero esto es cierto siempre que sean decisiones tomadas por grupos formados con gente variada, dispuesta a exponer sus opiniones. Si no es así, nos encontramos con ese riesgo del group thinking.
  • Otro problema inherente a las instituciones es la tendencia a actuar, a hacer algo, o a que parezca que se hace algo, a pesar de que lo mejor puede ser no hacer nada y dejar que la estrategia establecida siga su curso.
  • Ruido es el 90% de la información que recibimos diariamente de los medios de comunicación.
  • Sólo nos atraen las guerras, las revoluciones, los asesinatos, etcétera, sucesos que normalmente tienen más claros planeadores que los hechos positivos.
  • Confundir la anécdota con la evidencia es natural y habitual, pero no deja de provocar errores de precipitación. Es necesario profundizar en el estudio para no caer en este tipo de error.
  • Nuestras emociones son el principal inconveniente para obtener buenos resultados en nuestras inversiones. Hay que dedicarle el tiempo necesario al conocimiento de nuestras debilidades. De lo contrario, no merece la pena invertir, ya que los resultados serán mediocres.
  • Me he enfrentado a la inversión buscando a los mejores en este mundo inversor, a los mejores de verdad. Los he seleccionado y estudiado a fondo. Así he ido formando mi criterio, que es el gran “secreto”.
  • La bolsa no es un juego de especuladores, como pensaba cuando era más joven, sino un lugar donde confluyen todas las bondades y miserias del hombre, y donde gracias al análisis que nos aportan las ciencias del comportamiento, podremos encontrar la cara más irracional (o emocional) del ser humano y vencerla, para así obtener una rentabilidad que nos dé tranquilidad e independencia en el futuro.
  • habrá que ser pacientes, curiosos, humildes y atrevidos. Pacientes, pues los demás actores pueden tardar en reconocer lo que nosotros vemos. Curiosos, pues tendremos que estar alertas a todo lo que sucede a nuestro alrededor. Humildes, porque los errores serán habituales, pero lo esencial será sacar de ellos las conclusiones correctas. Atrevidos, pues a veces pareceremos el conductor suicida que circula en sentido contrario al correcto. Y constantes.
  • Hay pocos gestores de inversión activa que obtengan rentabilidades superiores a los índices, y, en general, la mayoría no se merece la excesiva comisión que cobra.
  • Lo esencial consiste en desarrollar los atributos de personalidad necesarios para poder sacar partido de los movimientos de los mercados: ser avaricioso cuando los demás son miedosos y miedosos cuando son avariciosos y sobre todo, ser pacientes.
  • 26 ideas mínimas y 1 idea máxima:
    1. Si quieres saber de economía aprende alemás y estudia a los austriacos.
    2. Debemos mirar al contexto económico únicamente si tenemos alguna convicción evidente de que algo puede afectar al mercado y en qué sentido puede hacerlo. Podemos tener una cada cinco años, como máximo.
    3. Sé propietario de activos, no prestamista. Los préstamos son una promesa que algunas veces se lleva el viento.
    4. Invierte sólo en aquello que entiendes.
    5. Nadie está obligado a invertir en nada. En muchos casos lo mejor es no hacer nada.
    6. Si no sabes qué hacer, invierte en índicers. Si tu ignorancia es absoluta invierte en un fondo índice global barato y olvídate del asunto.
    7. Sé propietario de acciones, a través de cualquiera de las posibilidades que hay.
    8. Si inviertes directamente en acciones dedicarás el tiempo a analizar la posición competitiva de la compañía en la que quieres invertir. El resto, en general, es ruido de mercado, que hay que evitar a toda costa.
    9. Estudiamos empresas, no la bolsa. Hay que comprar una acción como si fuéramos a comprar toda la compañía. Si no nos interesa comprar la compañía entera, no nos interesa comprar ni una sola acción.
    10. Los negocios con una larga historia tienen más posibilidades de supervivencia que los nuevos. Centrarnos en ellos nos ahorrará numerosos problemas.
    11. Asegúrate de que el negocio debe estar más o menos en la misma situación en los próximos diez años. Si no eres capaz de estar seguro de ello, si crees que nuevas tecnologías o nuevos gustos del consumidor pueden alterar su posición en el mercado, deja pasar la oportunidad.
    12. Siempre que una compañía genere cada año valor, incrementando sus resultados, no nos debe preocupar que el mercado no lo reconozca. Es una oportunidad adicional de continuar invirtiendo permanentemente en esa compañía a buen precio.
    13. Cuando más baja esté una acción bien estudiada, mayor es la rentabilidad potencial de la inversión y menos riesgo asumimos. Podemos decir que a mayor rentabilidad potencial menor riesgo.
    14. Conoce el pasado, pero cuidado con extrapolar. Las cosas cambian, y los problemas en el futuro vendrán de un sitio inesperado.
    15. Los especuladores y la volatilidad son nuestros amigos, cuanto más haya, mejores resultados obtendremos a largo plazo.
    16. La falta de liquidez también es nuestra miaga. Otros inversores pagan demasiado por esa liquidez.
    17. Entender por qué actúan los demás, cómo lo hacen y por qué y cómo lo hacemos nosotros mismos, es la esencia de la inversión prudente y con éxito.
    18. Si no tenemos la personalidad adecuada para invertir correctamente es mejor no hacerlo.
    19. Hay que tener unas convicciones firmes (¡y correctas!), pero hay que estar siempre atentos a nuevas ideas y formas de hacer las cosas. Cuando dejemos de aprender estaremos muertos.
    20. Invertir en acciones cotizadas supone el mayor desequilibrio informativo posible entre comprador y vendedor. En el mercado privado el vendedor sabe cuánto vale el activo en cuestión. En las acciones cotizadas el pequeño inversor dedica poco tiempo al análisis y el inversor institucional está sometido a las restricciones de su institución.
    21. Acertar no es sólo adivinar lo que va a hacer una compañía, es, sobre todo, saber distinguir entre lo que el mercado piensa que va a ocurrir y lo que realmente ocurrirá.
    22. Recorre los caminos donde no haya gente. Compra lo que nadie quiere.
    23. Disfruta del proceso. El camino es más interesante que el destino final.
    24. Piensa, no hagas modelos.
    25. Lee.
    26. Sé optimista. Hacer nacido en 2016 es mucho mejor que haberlo hecho en 1963.
    27. Idea máxima: Invierte en acciones todos tus ahorros no necesarios para un futuro cercano.
  • El incremento del nivel de vida del hombre se debe a su propio ingenio, al de sus ingenieros e innovadores, al de los que descubren a éstos y a los que les financian sus proyectos con sus ahorros.
  • El incremento del nivel del vida no se debe a los empresarios que viven a la sombra del poder político para mantener posiciones de mercado privilegiadas.
  • El nivel de vida tampoco ha aumentado por la lucha de las organizaciones de trabajadores, que buscan fundamentalmente mantener la situación de mayor o menor bienestar de sus miembros.
  • La acumulación de capital en todas sus formas permite que aumente el valor del trabajo: cuanto más capital se crea, menos valor tiene, y más lo tiene el trabajo que lo utiliza.
  • El capìtal lo hace a su pesar, pues tiende siempre a pagar lo mínimo posible al trabajo, pero la fuerza de los hechos se impone: a mayor acumulación de capital, éste no tiene más remedio que ofrecer mayores salarios relativos.
  • Debemos luchar entre todos para que se produzca la mayor acumulación de capital posible.

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