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Frases Llenas

Cuentos clásicos para conocerte mejor de Jorge Bucay – Apuntes

Posted by Raul Barral Tamayo en martes, 10 de marzo, 2020


© Jorge Bucay, 2017
Editorial: Espasa Libros.

A partir de los cuentos clásicos podemos conocer mucho sobre el comportamiento humano. Nuestros miedos, fantasías e ilusiones; los objetivos propuestos y logrados, y los retos y obstáculos a que tenemos que enfrentarnos.

Jorge Bucay relata a los lectores, en un lenguaje moderno y lleno de magia, 15 cuentos e historias clásicos (El patito feo, La bella durmiente, La sirenita, etc.), con la moraleja tradicional y una nueva interpretación personal que va más lejos para ahondar en lo peor y lo mejor de nosotros y nuestros comportamientos.

Jorge Bucay es médico, psicoterapeuta gestáltico y escritor. Editor de la revista Mente sana, imparte conferencias y seminarios en todo el mundo.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Leer, disfrutar, comprender e interpretar un cuento, es una forma de traspasar sus códigos secretos; una manera de recibir un mensaje que viene a compartir con nosotros siempre algo inusual, impensado o mágico, que muchas veces está tan alejado de nuestro pensamiento lógico formal, que nos arrastra a conclusiones contrapuestas con nuestra manera cotidiana de ser y de pensar, cuando no a ideas excluyentes y enfrentadas con el sistema de creencias de la mayoría.
  • Miquel Creus i Muñoz: “Nuestros antepasados fueron analfabetos, pero no necesariamente ignorantes. Ellos, simplemente, disponían de otro sistema de almacenamiento y transmisión del saber. A ellos les bastaba la memoria, que hacía las veces de biblioteca y la transmisión oral, que hacía las veces de lectura. En el fondo, los niños de aquella sociedad analfabeta era más literarios que los niños alfabetizados de nuestros días. Con el tiempo, la cultura escrita fue extendiéndose y las formas de vida moderna, con todos sus sistemas de memoria artificial, fueron acabando con la tradición oral y los niños perdieron el contacto que con tanta naturalidad habían mantenido con la literatura”.
  • La literatura, especialmente la literatura infantil, tiene como primera función un compromiso estético y seductor, que se materializa en el desafío de promover en los más pequeños el gusto por la belleza de la palagra y el deleite de recorrer mundos de ficción. Escuchar y leer cuentos, dejándose encantar por el relato, es la experiencia literaria primordial; y como tal debería comenzar en el entorno familiar y prolongarse por el resto de la vida.
  • Sabiendo que este metafórico camino de aprender a conocerse es siempre un des-cubrirse, y teniendo muy en cuenta que esto es muy diferente a inventarse y mucho más saludable que pretender construirse, cada uno debe planificar su recorrido, eligiendo si no una meta por lo menos un rumbo, un camino y una manera de recorrerlo, apoyándose, cómo no, en el recorrido de otros, aunque estos sean protagonistas ficticios de historias inventadas.
  • Los cuentos tienen a su cargo la responsabilidad de que se transmita la experiencia de lo vivido por algunos y de que la enseñanza que dejan esos episodios no se diluya en el olvido. Aun aquellos cuentos no tan ambiciosos contienen, seguramente, un pedacito mayor o menor de la experiencia de la sociedad donde aparecen, la vivencia de un grupo humano, de un pueblo o una nación, condensada y transformada en historia que pueda ser recordada y transmitida a las generaciones que siguen. Seguramente por eso dicen los poetas que “el cuento ees una forma de rebeldía contra la muerte”.
  • En su origen, la mayoría de los cuentos que hoy consideramos clásicos fueron relatos anónimos y populares que se contaban en las primitivas casas del medievo, reuniendo, en aquellas largas y heladas noches de invierno, a mayores y niños junto al fuego, mitigando el frío y el hambre de los que nada tenían.
  • A partir del siglo XIII, las historias populares son literalmente secuestradas por los poetas y los escritores que comienzan a transformarlas en obras de su autoría, traduciendo el relato a su idioma y a su tiempo, agregándole a cada historia un comentario moralizador. Aparecen así:
    • Los cuentos ejemplificadores de la compilación de Alfonso X el Savio.
    • El libro de los ejemplos del conde Lucanor, en España.
    • Los cuentos de Canterbury, en Inglaterra.
    • Charles Perrault con sus Cuentos de mamá ganso.
    • Los hermanos Jacob y Wihelm Grimm con sus Cuentos de Hadas.
    • Hans Christian Andersen con las Historias de aventuras para niños.
  • Adaptar para los niños cuentos e historias que inicialmente no les estaban destinados significó someter a aquellos y a estas a una cantidad de modificaciones, cortes y agregados que los hicieran atractivos y comprensibles para el público al que se dirigían. Aclaremos que toda adaptación parte de una idea previa del autor acerca del lector y su cultura, de lo que sabe y de lo que no, de lo que le convienhe o le perjudica, de lo que es correcto y de lo que no lo es. Para bien y para mal.
  • Roald Dahl comienza diciendo en las primeras páginas de su libro Cuentos en verso para niños perversos, al hablar de La Cenicienta: “Si ya nos lo sabemos de memoria, diréis. Y sin embargo, de esta historia tenéis una versión falsificada, rosada, tonta, cursi, azucarada, que alguien con la mollera un poco rancia consideró que era… mejor para la infancia”.
  • No es el objetivo de este libro decidir si se deben edulcorar las historias infantiles o si es mejor permitir que el relato, volviendo a su estructura primitiva, muestre las imágenes de violencia, sangre y muerte que le dieron origen, pero sí por lo menos dejar claro que, sobre este asunto, las opiniones de los que más asben están divididas.
  • En el siglo XIX, el Romanticismo invade todas las artes, especialmente la arquitectura, la música, la escultura y la literatura. En los cuentos, el movimiento romántico impulsa la incorporación a sus tramas de la magia negra, los hechizos, los monstruos y los conjuros, que aparecen desde ese momento como los enemigos más temidos, reemplazando a sus antecesores: la violencia, la crueldad, el hambre y la miseria.
  • Pinocho es una novela de más de 400 páginas y, salvo algunas excepciones, nadie la ha leído … y menos de “niño”.
  • La mayoría de los psicólogos de niños coinciden en que los cuentos ayudan al proceso de maduración de los pequeños al permitirles armarse de una representación interna del conflicto planteado en la historia y reproducir en ella el conflicto interno, sin provocar el dolor correspondiente y sin impedir que el niño interactúe con esa situación.
  • De los héroes y las princesas los niños aprenden la manera correcta de actuar adecuadamente, en los buenos y en los malos momentos. La paciencia, el valor, la tenacidad y la fe, necesarias para vencer a los malos que se interponen en nuestro camino.
  • Más tarde, de adultos, los cuentos conservarán la capacidad de acompañarnos y ayudarnos a sanar experiencias, pensamientos y sentimientos al conectarnos con el mundo más emocional del lenguaje simbólico. Este opera como un puente que se salta al intelecto para llegar directamente a las verdades escondidas en el corazón del hombre, obligándonos a renunciar a la lógica de la razón pura, tan censuradora como tramposa.
  • Utilizando como estandarte la metáfora, algunas historias se transforman en la mejor herramient de introspección, capaz de librarnos de los condicionamientos del mundo tangible. Podremos entonces, tomados de la mano de los cuentos, investigar en nuestro corazón los fragmentos de verdad que existen en nuestras mentiras cotidianas, para conseguir así no seguir distorsionando según nos convenga nuestra percepción del universo real.
  • Los cuentos más populares y conocidos, nunca quedan del todo explicitados, dejando siempre la posibilidad de nuestras interpretaciones, lo que previsiblemente crea a su alrededor un aire mágico, misterioso y atractivo.
  • Según la definición más aceptada, se llama cultura al marco que nos permite comprender y acotar la realidad de un determinado lugar en un determinado período de tiempo, en relación a la gente que lo comparte.
  • Son tiempos en los que los estudiosos de los procesos sociales, políticos y psicológicos coinciden con los filósofos, antropólogos y religiosos en que la sociedad se deshumaniza a paso firme. Indicadores alarmantes nos advierten de la decadencia consumista de nuestra sociedad, de nuestra tendencia al aislamiento y de la crisis ética que supone el debilitamiento de nuestros valores. Una sociedad en la que virtudes como la bondad, la honradez, la fidelidad o la honestidad se han devaluado a expensas de la importancia que reclaman otros intereses como el éxito, el poder, el dinero, la influencia o el placer.
  • Los cuentos son mensajeros que llegan a nuestra vida para ayudarnos a mirar los hechos con sencillez y ánimo abierto desde otras ópticas.
  • Me decidí a buscar información de estos cuentso, partiendo de las versiones más difundidas, y retroceder luego en el tiempo para buscar lo que quedara de los textos originales de cada historia, tratando de poner más en evidencia la compleja y elaborada simbología que en cada uno de ellos se escondía y, si era posible, la que aún se esconde.
  • No importa cuántas veces sacudas la bolsa de harina vacía, siempre saldrá algo de polvo al agitarla.
  • La elección de cada cuento en este libro tiene un motivo y una justificación específica y subjetiva que, en la mayoría de los casos, aparece explicitada en cada capítulo, pero a la vez han sido seleccionados porque comparten algo en común: todos ellos han generado, con el tiempo, infinidad de debates, opiniones e interpretaciones sobre su simbolismo y su sentido, mostrando así su vigencia y trascendencia.
  • Siempre decía a mis pacientes que nosotros, los que a veces nos sabemos perdidos, no siempre necesitamos un terapeuta que nos cure, o una mamá que nos cuide, a vees solo precisamos una señal o un maestro que nos muestre el lugar donde perdimos el camino.
  • Debemos evocar a Bruno Bettelheim cuando nos apuntabas que los cuentos no deberían usarse solamente para ayudar a dormir a los niños, sino también para ayudar a despertar a los grandes.
  • Una escala de valores debería ser la expresión más clara de aquello que es verdaderamente importante para cada uno. Un orden de prioridades que nos alerte, encendiendo una luz roja interna cada vez que una coyntura se acerque a transformarse en tentación o justificante para violar nuestros principios.
  • La perseverancia, la consistencia, la capacidad de aprender y el compromiso son seguramente las herramientas más poderosas que tenemos lo que solemos equivocarnos, es decir, las mejores herramientas de todos.
  • La mayoría de los cuentos que aparecen en este libro, pertenezcan a la Biblia o a la mitología, han nacido de las leyendas y las historias que se contaban y se cantaban en las voces de las comunidades más antiguas. Y a pesar del cambio de personajes y escenografías, los relatos más populares de los pueblos más distantes, tanto en tiempo como en espacio, cuentan los mismos cuentos.
  • En sus orígenes el que narraba para los demás era el verdadero portador de la cultura y la historia de su gente.
  • Como haré con cada cuento que aparezca en este libro, me propongo contarte primero una versión resumida de la historia, escrita por mí y basada, sobre todo, en aquellos detalles que aparecen y se repiten en la mayoría de las versiones populares de este mismo cuento que circularon, y aún circulan, en diversos países y culturas de todo el mundo.
  •  Cuentos.
    1. El patito feo.
      • Moraleja.
        • Estoy seguro de que nadie, o casi nadie, podrá pasar por la historia sin sentirse identificado con el pobre patito feo. En alguna etapa de nuestra vida, o en alguna situación particular, todos nos hemos sentido un poco rechazados o claramente discriminados por nuestra altura, gordura, o por el color de la piel, el tamaño de nuestros pies o las dimensiones poco comunes de nuestra nariz. El cuento invita a confiar en los propios recursos y a encontrar lo más hermoso y destacable que hay en cada uno …
      • La otra puerta.
        • Algunos guías y tantos otros cuentos me han enseñado que hay muchas formas de llegar a un lugar deseado, infinitos accesos, miles de maneras, decenas de rutas que nos llevan por el rumbo correcto, pero todos los caminos se superponen en la necesidad de encontrar respuesta a aquellas preguntas imprescindibles que el ser humano se hace desde que consigue pensarse conscientemente. ¿Quién soy? ¿Adónde voy? y … ¿Con quién?
        • ¿Qué sería de ti si creyeras que solo eres valioso dependiendo de con quién estés? ¿Qué sería de todos nosotros, si aquellos entre quienes estamos decidieran imponernos su criterio sobre quiénes deberíamos ser? ¿Qué hubiera sido del pobre protagonista si se hubiera limitado a fracasar, tratando de copiar la manera de ser de los demás y acatando el mandato de ser feo, repudiado e inútil?
        • Sí a explorar. Sí a compartir. No a retener. No a acumular.
        • Se necesita coraje para desprenderse de tu propio corazón, tus sentimientos, tu intuición o tus ideales pero, con toda seguridad, tomaremos esa decisión.
        • Según los últimos estudios, un tercio de las personas que consultan a un terapeuta lo hacen por la falta de sentido en su vida. Para encontrarlo es necesario establecer con claridad la diferencia entre una meta y un rumbo, entre objetivo y sentido. Fue Viktor Frankl, el padre de la logoterapia, el primero que llamó la atención de los terapeutas hacia la importancia de encontrarle un sentido a la vida. Conviviendo con el horror, se dio cuenta de que la gente necesitaba un propósito, aunque fuera minúsculo, para mantener su voluntad de vivir. Fue en cautiverio donde decidió investigar y dejar por escrito su observación. Construir ese relato incidentalmente le proporcionó al mismo autor un sentido existencial que lo mantuvo vivo.l
        • Deberá comenzarse siempre por distinguir conceptos como meta y rumbo, cuyas diferencias, si bien son elementales, muchas veces pasan desapercibidas. En la vida, las metas son como puertos a los que llegar, y los recursos para hacerlo, así como el mapa de caminos, los aportará la experiencia. Los logros son estímulos para seguir adelante, pero la dirección, el rumbo y el sentido solo pueden conseguirse cuando decidimos el propósito de nuestra existencia.
        • Si sé quién soy y tengo claro cuál es mi rumbo, y me permito elegir conscientemente de quién me acompaño, no solo podré tener un camino sereno y placentero, sino que también podré desarrollar una percepción más optimista de las cosas e inevitablemente avanzaré en la dirección de conseguir que el mundo se transforme más y más en aquello que deseo, para mí y para todos.
    2. La Cenicienta.
      • Moraleja.
        • La impronta de la moral judeocristiana llega a su manifestación más acabada. El triunfo del bien sobre el mal, el premio a la resignación y la aceptación de los infortunios y el castigo a la malicia y el rencor, en forma de una cierta “justicia divina”, se revelan en esta historia en todo su esplendor.
        • Es así como se transmiten y fomentan, preclaros, los virtuosos valores de la época: la humildad, la bondad, la paciencia, el perdón, la fe y, como era de esperar, la confianza en que los designios de la vida siempre terminarán poniendo las cosas en su lugar, dándole lo mejor al bondadoso y castigando al malvado que, como es previsible, está sometido a las fuerzas del mal (el rencor, la envidia, el egoísmo, el engaño y, por supuesto, la codicia).
        • Es el paradigma de los finales felices, con príncipe incluído, lo que irremediablemente coloca su mensaje en la línea de una dudoda moral machista que se repetirá en muchos otros cuentos.
      • La otra puerta.
        • Una mejoría de la calidad de vida y una saludable manera de iniciar la acción para cambiar lo que no nos gusta de nuestra vida no puede apoyarse más que en un buen caudal de autoestima, en el sentido en el que siempre he manejado ese concepto: la idea de saberse valioso, útil, necesario e irremplazable, merecedor de todo lo bueno y con una capacidad infinita de aprender y crecer.
        • La gran diferencia entre el zapato y los demás elementos es que después de las doce, cuando todos los conjuros del hada se cancelan, como ella lo había anunciado ese pedazo de cristal permanece zapato, frente a los ojos de todos. No es una ilusión, ni un truco, ni un engaño: es algo concreto, verdadero, tangible y permanente.
        • La doctora Monteiro propone simbolizar en este zapato que no pierde su magia, el descubrimiento de su ser mujer. El darse cuenta de una vez de la importancia, trascendencia y significado de su propia femineidad.
        • El cuento parece sugerir que el gran acto transformador y mágico del hada no consiste en hacer que Cenicienta parezca una bella princesa con ese vestido, ese carruaje y todo lo demás, por una noche, sino en lograr que la desgarbada y despreciada sirvienta encuentre dentro de ella, y para siempre, a la bella princesa que estaba escondida debajo de su aspecto desgreñado y de su actitud cotidiana.
        • Es tarea de todos descubrir el valor, la fuerza y la belleza de ser quien uno es, aceptar nuestra condición de únicos, asumir la responsabilidad de ser sin tapujos ni remiendos la obra de arte que cada uno es y hacer girar alrededor de ese eje nuestros aspectos más hermosos, poderosos y seductores.
        • La sintonía armónica no es otra cosa que la capacidad de mirarme con honestidad y evaluarme adecuadamente, reconocer tanto mis aspectos fuertes como los débiles, mis aspectos nutritivos y los tóxicos, mis luces y mis oscuridades, mis aciertos y mis necedades … Reconocerme tal cual soy y sentirme satisfecho y orgulloso de eso, aun cuando de inmediato pueda decidir ocuparme de trabajar mis aspectos más grises.
        • Todos deberíamos preguntarnos: “¿Por qué buscamos infatigablemente ser maravillosos?”. Seguramente porque pensamos que solo así los otros podrán querernos, que solo se quieren las virtudes, los méritos y los logros de los demás.
        • Cuando amas a una persona, ¿qué haces con ella o para ella? ¿Cómo la tratas? algunas de estas cosas que se me ocurren seguramente pasará también por tu cabeza:
          • Intento hacerle feliz.
          • No soy tan duro con él o ella cuando se equivoca.
          • Valoro su esfuerzo más que sus resultados.
          • Le hago mimos.
          • Le compro las cosas que le gustan.
          • Le protejo.
          • Respeto su opinión.
          • No pretendo que sea diferente de lo que es.
          • Le perdono.
          • Le aliento a perseguir sus deseos.
          • Cuido su salud.
          • Le sonrío y le digo con frecuencia cuánto le quiero.
        • ¿Cuántas de estas cosas haces por tí? ¿Para ti? ¿Contigo mismo? Una buena y fácil receta para ponerse egosintónico consiste en tomar tu lista y comenzar a hacer una a una, contigo, todas estas cosas que haces por aquellos que más amas.
        • Cenicienta nos enseña pues, que para convertirse en alguien valioso para alguien valioso, basta con la convicción de que lo que soy y lo que aporto es también valioso: el mejor compañero de ruta no es que todo lo sabe o todo lo puede, sino aquel que se atreve a ser quien es y te invita a compartirlo.
    3. El elefante volador.
      • Moraleja.
        • Podríamos pensar en remarcar el valor de la perseverancia, en la necesidad de confiar en uno mismo, en la fuerza del deseo, en el peso de la amistad, en el poder creativo de la mente y, por supuesto, en la importancia de luchar para hacer realidad nuestros sueños.
        • Nosotros, los devaluados frágiles nihilistas abnegados e indecisos, que vamos variando de excusa y justificación con tal de no asumir que no estamos dispuestos a luchar por lo que auténticamente deseamos.
        • Todo sueño, decía Aristóteles, es un camino que conduce de la potencia al acto.
        • Conectarse con los propios deseos, aunque se configuren en un sueño imposible, nos servirá para conocernos mejor, para disfrutar de esa ilusión, para sentirnos vivos, para compartirlos, para transformar las metas, para inspirarnos para poder cambiarlos por otros y, en el mejor de los casos, como argumento para reírnos de ellos y de nosotros.
        • El resultado final favorecerá siempre a los que alguna vez aprendieron a alinear su sentimiento y su pensamiento con sus acciones. Y todo depende de ello. Recuerda que tú y yo, como todos, hemos sido antes, nada más y nada menos que el sueño de alguien que nos soñó.
      • La otra puerta.
        • Es en nuestra fuerza donde anidan la fuente inagotable de motivación y las herramientas que necesitamos poner en el tapete para luchar por seguir adelante cuando todo parece indicar que no lo lograremos.
        • Dicho popular: una persona que no aspira a nada en el trabajo, ni en la familia, ni en su desarrollo personal, siempre lo que lo que espera: nada.
        • La verdadera fuerza interna se construye conociendo más y más sobre nuestras capacidades y nuestras carencias, nuestros aspectos más sólidos y los más vulnerables, nuestras partes más crecidas y las más inmaduras, nuestros deseos y nuestros temores, nuestras virtudes más excelsas y nuestros defectos más despreciados.
        • Una de las más viejas historias del Talmud: tu defecto, tu minusvalía, tu déficit o tu “deformidad” puede llegar a ser tu aspecto más valioso y positivo.
        • Puede ser que te preguntes cómo y por qué llegamos a rechazar una parte de nuestra naturaleza. La respuesta es previsible … Aquellos que nos educaron nos enseñaron a hacerlo, convencidos de que era lo mejor para nuestro futuro.
        • Los más vulnerables son más pasivos, tímidos y ansiosos. Son muy influenciables por los pares y las presiones sociales. Sienten dudas acerca de sus habilidades y su futuro. Son demasiado críticos con los demás y consigo mismos. Tienen problemas para la toma de decisiones y no son capaces de postergar la satisfacción de sus deseos, lo cual los vuelve cada vez más ineficaces en un círculo vicioso muy destructivo.
        • La reconciliación definitiva con los aspectos rechazados de uno mismo marca un hito en nuestro crecimiento, un aprendizaje imprescindible para los que queremos recorrer el camino hacia una vida plena, algo que no debemos olvidar los que pretendemos volar.
    4. Caperucita Roja.
      • Moraleja.
        • Fuera de las murallas de los castillos, ladrones, borrachos, asaltantes y asesinos merodeaban los caminos delinquiendo con toda impunidad. Este relato moralista intenta advertir a los más pequeños de los peligros del mundo exterior.
        • No hablar con extraños. No desobedecer. No fiarse de las apariencias. No correr riesgos.
      • La otra puerta.
        • La gran llave de una buena calidad de vida es ser conscientes de todas esas absurdas prohibiciones que arrastramos y concedernos el derecho de cuestionar esas pautas y, a medida que crecemos hacia la edad adulta, concedernos todos los permisos que nuestro cuerpo, alma y espíritu nos demanden.
        • Si Caperucita es un cuento educativo, NO está dirigido a los niños, está dirigido a LOS PADRES.
        • Si vas a educar a tus hijos protegiéndolos obsesivamente de todo peligro, enseñándoles a no enfrentarse a las amenazas, mostrándoles cómo evitar las situaciones difíciles o peligrosas, conseguirás lo mismo que la ejemplar madre de Caperucita: hijos ingenuos, inmaduros, poco capacitados para darse cuenta de las verdaderas amenazas y, sobre todo, incapaces de defenderse de los abusadores, de los estafadores y de la malicia de algunos, con los que inevitablemente se van a topar.
        • Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado:
          • A disfrutar del amor.
          • A enfrentar tus miedos y configar en tu fuerza.
          • A entusiasmarte con la vida.
          • A pedir ayuda cuando la necesites.
          • A decir o callar, según tu conveniencia.
          • A ser amiga de ti misma.
          • A no tenerle miedo al ridículo.
          • A darte cuenta de lo mucho que mereces ser querida.
          • A tomar tus propias decisiones.
          • A quedarte con el crédito por tus logros.
          • A superar la adicción a la aprobación de los demás.
          • A no hacerte cargo de las responsabilidades de todos.
          • A ser consciente de tus sentimientos y actuar en consecuencia.
          • A dar porque quieres, y nunca porque estés obligada a hacerlo.
          • A exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo.
          • A aceptar tus limitaciones y vulnerabilidades sin enojo.
          • A no imponer tu criterio, ni permitir que te impongan el de otros.
          • A decir que sí solo cuando quieras y decir que no sin culpa.
          • A tomar más riesgos.
          • A aceptar el cambio y revisar tus creencias.
          • A tratar, y exigir ser tratada, con respeto.
          • A llenar primero tu copa y, después, la de los demás.
          • A planear para el futuro sin intentar vivir en función de él.
          • A valorar tu intuición.
          • A celebrar las diferencias entre los sexos.
          • A hacer de la comprensión y el perdón tus prioridades.
          • A aceptarte así como eres.
          • A crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos.
          • A no avergonzarte de andar riendo a carcajadas por la calle sin ninguna razón.
          • A darte todos los permisos sin otra restricción que la de no dañar a otros ni a ti misma.
    5. Eros y Psique.
      • Moraleja.
        • Nos muestra lo inadecuado y dañino de los prejuicios.
        • Nos alerta de los peligros de dejarse llevar por los dichos y consejos de quienes nos envidian y desean nuestro mal.
        • El amor sin confianza no puede florecer. Sin confianza todo se destruye, comenzando por la herida mortal que le inflige la duda a la comunicación franca entre los que se aman.
        • Vivimos épocas en las que la confianza no es moneda corriente … Tenemos miedo de que nos roben, nos estafen, nos engañen … Y entonces terminamos confiando en las leyes, en las rejas, en la policía, o en la seguridad privada, más que en las palabras, en las personas o en la educación.
      • La otra puerta.
        • Una relación íntima es una relación afectiva que se sale de lo común porque empieza en el acuerdo tácito de cancelar el miedo a exponernos y en el compromiso de ser quienes somos.
        • Para Nietzsche nuestra vida es con frecuencia el campo de batalla entre los polaridades que se excluyen: el pensar y el sentir, la disciplina y el desenfreno; lo ordenado y lo caótico …
        • Si el amor no puede contar su verdad y el intelecto no puede confiar y respetar los tiempos privados, el encuentro entre ellos no puede durar demasiado.
        • La intensidad con la que vive alguien permeable a sus afectos, emociones y pasiones, jamás podrá ser lograda por la vía intelectual, que es la que cultivan aquellos que, en nombre de la mesura y el autocontrol, ponen freno a lo que sienten, aunque juren que lo hacen para no sufrir.
    6. El flautista de Hamelín.
      • Dicen que la gente se parece a la tierra del lugar en el que le toca vivir, que la gente que nace y crece en una zona en la que la tierra es árida y seca se vuelve áspera y de trato difícil y que, al contrario, la gente que habita en una tierra fácil, donde las semillas germinan y crecen con facilidad, se vuelven cómodas y quieren que todo les sea tan fácil como la cosecha.
      • La prepotencia siempre es el recurso de los que tienen argumentos.
      • Moraleja.
        • Como siempre, esos relatos se focalizan en el discurso moralizante y en las advertencias sobre el mal obrar.
        • Podríamos pensar que es una apología de aprender a medir las consecuencias de las propias acciones.
        • Se podría extraer una indicación al lector sobre la necesidad y conveniencia de solucionar las cosas lo antes posible, para resolverlas cuando todavía estamos a tiempo y no cuando ya es demasiado tarde.
        • Un mensaje más: el de la relevancia de la gratitud y el reconocimiento hacia aquellos que nos ayudan o acompañan en momentos difíciles.
      • La otra puerta.
        • Necesitar ayuda no es ser débil, pero otra cosa es depender de quien ayuda.
        • No son pocos los que, asustados por la sensación de no saber qué hacer con la libertad que les corresponde por derecho, o no dispuestos a asumir la responsabilidad que eso implica, eligen “libremente” volverse esclavos. Esclavos de un modo de actuar estandarizado, esclavos de la moda, esclavos del trabajo y el dinero, esclavos de una droga, y hasta amorosos esclavos de otras personas, en las que delegan la responsabilidad que debieron asumir ellos mismos.
        • Cualquier dependencia es una forma de sometimiento, aunque sea voluntaria.
        • La necesidad de abandonar esa idea infantil de que siempre son otros los que deben hacer lo que yo necesito que sea hecho.
        • La ley de la atracción señala, simplificando, que si deseas algo con fuerza, el universo te escucha y te lo hace llegar.
        • Decían los sufís: “Confía mucho en Dios … pero ata tú mismo tu camello”.
    7. La bella durmiente.
      • Moraleja.
        • Es un mensaje de entrenamiento para la esperanza, si bien pasiva, inagotable. Parece que el mensaje es: si eres bueno, al final todo saldrá bien.
        • El cuento subraya que el destino está escrito y que es imposible de cambiar, pero también la idea de que intentar cambiarlo implica riesgos a veces imposibles de evaluar.
        • Nos previene de dos cosas: por un lado, del peligro de no mantener la palabra dada y, por otro, de las consecuencias negativas de pactar con las fuerzas oscuras.
        • Nos demuestra que un largo período de reposo, de contemplación y de concentración en sí mismo, puede conducir a grandes logros, como sucede con frecuencia.
      • La otra puerta.
        • Destaquemos que la idea de la mujer que duerme hasta que el hombre heroico, valiente y poderoso la despierta es un clásico machista de todos los cuentos.
        • La llegada del amor a nuestra vida despierta en nosotros tantas cosas, y tan importantes, que nos marcan como un hito, separando el antes del después.
        • Hay que aprender la diferencia entre renunciar y sacrificarse.
        • Mi definición del amor: “Mi amor es la sincera decisión y la consecuente acción de crear un espacio de libertad para la persona amada. Un espacio tan grande y no condicionado como para que ella pueda elegir lo que desee, aun cuando su decisión no sea la que más me favorezca, aun cuando su elección, definitivamente, no me incluya”.
        • No depender es, sin lugar a dudas, uno de los grandes desafíos de los que luchamos diariamente por una vida plena, es decir, de los que pretendemos ser felices. Claro, que no quedarse pendientes de la mirada, de la aprobación o la decisión de otros tiene costes, y es necesario saber que no son para nada baratos.
        • Quienes han aprendido a amar no dependen, pero tampoco permiten que otros dependan de ellos. Saben que quien esté en cualquiera de los dos lados de la cadenam, tanto el esclavo como el amo, es víctima de la esclavitud, y la rechazan de plano. Aman y ponen límites; y pretenden ser amados de la misma manera.
    8. La historia de Adán y Eva.
      • Cada héroe, cada mito, cada leyenda nos describe a aquellos hombres idolatrados, pero también nos habla sobre los pueblos que los crearon, de la tradición de los países donde vivieron, de la gente contra la que lucharon.
      • Los terapeutas sbemos mejor que nadie que solo se puede tener dominio y control sobre aquellas cosas a las que se puede nombrar. Las cosas innombrables son entidades que uno no puede manejar y menos aún tener bajo control.
      • No creo equivocarme si señalo que esta historia parece establecer, desde el principio, una supuesta superioridad del hombre, aunque no sea más que por antigüedad, por influencia y por poder.
      • Entra original: https://raulbarraltamayo.wordpress.com/2020/03/10/cuentos-clasicos-para-conocerte-mejor-de-jorge-bucay/
      •  Moraleja.
        • la primera moraleja es más que evidente: hay que ser obediente. El que se rebela lo paga caro. Especialmente si te animas a desafiar una orden del mismo Dios.
        • La segunda no está dicha, pero así ha quedado en algún lugar del inconsciente colectivo. Me refiero al “fruto prohibido” y al “pecado original”, que falsamente, como veremos, la ignorancia atribuye a las relaciones sexuales entre Adán y Eva, aunque me apresuro en aclarar desde el principio que el texto bíblico nunca lo dice ni lo insinúa.
      • La otra puerta.
        • Una y otra vez les decimos que si son buenos y obedecen les ocurrirá todo lo bueno; en cambio, si no obedecen, les sucederán muchas cosas malas. Y para que no les queden dudas creamos castigos efectivos capaaces de demostrarles que somos para ellos la prolongación del todopoderoso Dios.
        • ¿Por qué es más grave el episodio de Adán y Eva que el de Caín? ¿Por qué se castiga más la desobediencia que el crimen?
        • Pensemos en la probabilidad de que la expulsión del Paraíso no haya sido consecuencia de caer en la tentación, sino de otra falta, quizás más grave: la de no haber aceptado la responsabilidad por lo hecho.
        • La sexualidad aparece solo fuera del Paraíso, desde la conciencia del deseo, al darse cuenta de la d esnudez propia y ajena, que vino añadida al conocimiento del mal.
        • La humanidad existe porque a alguien se le ocurrió, alguna vez, transgedir una normal, cuestionar un mandato, desconfiar de una palabra, y desobedecer una regla. La bendición del castigo.
        • La salida del Paraíso está llena de avisos. Señales metafóricas de aprendizaje, mucho más que castigos. Estos “castighos” no son más que la sincera advertencia de lo que es la vida fuera del Paraíso, sin depender de nadie, siendo siempre tú, el mayor responsable de lo que te pase.
        • Bateson decía: No podemos percibir el mundo, solo podemos apoyarnos en la interpretación que hacemos de él. El mundo no es como nosotros lo percibimos, sino que solo habitamos el mapa que construimos.
        • Podemos vivir pensando que dejarnos caer en la tentación de aquello que nos atrae terminará dañándonos. O, por qué no, pensar que quien traspasa una regla determinada siempre llegará más lejos que el que nunca se planteó la posibilidad de hacer algo diferente, no del todo avalado por la sociedad que lo antecede.
        • Mi propuesta es revisar nuestras creencias e ideas para tratar de cambiar el mapa que hasta hoy nos limitaba; explorar las costumbres heredadas y atrevemos a cambiarlas si de verdad ya no nos sirven.
        • La revisión y el cuestionamiento nunca son negativos, aunque a veces la intención de hacerlo sí lo sea. Si todo sale bien después de las preguntas, las certezas son más tranquilizadoras, los mapas son más precisos y los rumbos más afinados.
    9. El sastrecillo valiente.
      • Moraleja.
        • Creo que para comprender este avla del cuento a la mentira o la trampa que defiende a los débiles, los buenos o los desposeídos, pero no a cualquiera, debe ser analizada teniendo en cuenta la perspectiva histórica del momento en el que aparece el cuento. Una época en la que las posesiones, y hasta la vida de los pobres, estaban en manos de los caprichos y engaños del poderoso señor, que se erigía dueño de todo.
        • Además el coraje del protagonista que, si bien se aprovecha de la confusión de otros, también se anima a sacar pecho frente al peligro para ir en pos de su sueño, y ese mérito es finalmente en que recibe el premio.
      • La otra puerta.
        • ¿Por qué lo miramos con una sonrisa? Al fin y al cabo es un truhán y un mentiroso, o por lo menos alguien que sea aprovecha de la bobería ajena … La manera indudablemente encantadora con la que se presenta al personaje, una mezcla de héroce pícaro y astuto gladiador, que lucha siempre en desventaja para ganarse la mano de su amada. La segunda razón que nos lleva a perdonar y justificar a estos transgesores es que, como ya debes imaginarte, en algún punto, nos identificamos con ellos.
        • El mensaje del cuento no pasa por la crítica de la mentira, pareciera que al protagonista le ha ido muy bien con su estrategia.
        • Si construyes un mundo de mentiras, ese mundo falso terminará siendo tu prisión.
        • La sabiduría popular sentencia: “Todo pesa cuando ya no sirve”.
        • Nuestra personalidad es, de alguna manera, un lugar protegido, un espacio creado entre nosotros y otros donde hemos crecido hasta llegar a estar donde estamos, tener lo que tenemos y desear lo que pretendemos. Aunque tomemos conciencia de que a veces esto que somos no es auténtico, o nos limita, no será fácil abandonar la seguridad de lo conocido que nos ofrece este refugio. Dejarlo nos asusta porque implica, por fuerza, la disolución de algunas fronteras seguras o históricas del yo.
        • Deberíamos ser capaces de salirnos de algunas actitudes que hemos aprendido a mostrar como si fueran todo lo que somos, dejar algunos disfraces que usamos quizá demasiado frecuentemente y quitarnos algunas de las máscaras detrás de las cuales nos solemos esconder. Es necesario darse cuenta de que hacer siempre lo mismo probablemente traiga a nuestras vidas un poco más … de lo mismo.
        • Te propongo lo mismo: que intentes no quedarte atrapado en la idea de lo que eres, de todo lo que crees que eres y mucho menos para satisfacer el deseo o la necesidad de otros.
    10. Las aventuras de Pinocho.
      • Moraleja.
        • El cuento confirma el destino venturoso de los que obran adecuadamente y el desgraciado final de los que obran mal. Censura la rebeldía y la desobediencia a los padres. Critica la mentira, que siempre queda en evidencia, como en la nariz de Pinocho. Alerta de los peligros de la codicia, que lleva al protagonista a perderlo todo por querer multiplicar sus monedas. Y señala las consecuencias de no estudiar o no ir a la escuela, afirmando que los que solo dedican su día a jugar y divertirse terminarán convirtiéndose literalmente en burros, sellando su destino para siempre debajo de unas largas orejas.
        • Es interesante destacar que en ningún momento Pinocho recibe ni un atisbo de educación; desde el principio todo son órdenes, reprimendas, castigos y proféticas amenazas.
        • La buena noticia de la redención vendrá al final, como es de esperar, cuando Pinocho rescate a Gepeto y mostrando valor, entrega y sacrificio, aunque estas nobles acciones, de nuevo conforme al ideario de la época, solo puedan ser impulsadas por la culpa, que aparece como único motor para la reparación de los errores y el descubrimiento de la buena senda.
      • La otra puerta.
        • Aparecen en sus páginas los clásicos momentos de los arquetipos heroicos descritos varias décadas después por Joseph Campbell: la etapa del desinterés o la inocencia; la llamada de la aventura; la partida; las pruebas; la derrota; la ayuda divina; la batalla final; la iluminación; el regreso triunfal del protagonista, ya transformado en héroe.
        • Siguiendo las palabras de Carl Rogers, podríamos llamarlo “el proceso de convertirse en persona”.
        • Ése es para mí el mensaje de Pinocho. No tendrás una vida real si no logras dejar de ser un títere, si no te vuelves humano, si no creces y maduras hacia tu mejor potencial.
        • El Pinocho de Collodi vuelve a recordarnos el mismo mensaje: dejar atrás la identidad prestada, que entre muchos construyeron para mí, creyendo que era lo mejor, para salir a descubrir mi verdadera identidad, elástica y cambiante, siempre en proceso, que nos hace no solo únicos e irrepetibles, si no también creativos, inteligentes, humanos y potencialmente infinitos.
        • Si estás amaestrado, la valoración y los halagos de la sociedad a la que perteneces solo vendrán del reconocimiento de que vives de acuerdo con los valores, cualesquiera que sean, de esa mayoría de la que esperas el aplauso. La admiración hacia otra persona, como aseguraba el ácido escritor norteamericano Ambrose Bierce, es el reconocimiento de que el otro piensa exactamente como uno.
        • Es evidente que una parte de cada uno de nosotros ha sido amaestrada, y que una parte de esa parte se ha quedado así, fusionada con nuestra identidad, aunque no lo hayamos elegido, como un espacio seguro y previsible pero sin libertad ninguna, una cárcel entregada “por defecto”, donde imperan reglas y mandatos más o menos claros, pero impuestos por otros: “Esto no se hace” y “Aquello se hace así”. Y, sin embargo, sin esos mandatos, ¿quién soy?
        • Para descubrir tu propia identidad, no siempre es necesario huir, dejar tu casa, tu familia y tu ciudad. Esto es solo metafórico. Lo único imprescindible es darse cuenta de la persona que uno es, prescindiendo de lo que los demás ven o quisieran ver en ti. La persona que tú anidas, sin comparaciones ni condicionamientos, única, diferente y trascendente. Lo mejor de ti. La obra de arte que tú eres. Sin cambiar nada. Sin mejorar nada. Así, tal y como eres. De carne y hueso. Idea, sentimiento y acción. Tú mismo. Tú misma.
    11. Hansel y Gretel.
      • Moraleja.
        • Este cuento es también un “elogio a las buenas acciones”, pero incluye además otros mensajes.
        • Señala cómo la inteligencia y la previsión pueden ser herramientas relevantes a la hora de afrontar peligros o situaciones adversas.
        • Advierte sobre la actitud engañosa de la maldad a la hora de atraer a los ingenuos, desamparados o débiles, para después sacar partido en su beneficio. Aconseja desconfiar especialmente de las cosas fáciles y de los momentos demasiado dulces, porque la vida es dura y complicada y si encuentra algo muy bueno, desconfía porque lo más probable es que tenga truco y esconda haber algo malo o peligroso. Un sutil mensaje adicional (no explícito) viene dado por la sugerencia de no confiar ciegamente en nadie nunca, ni siquiera los propios padres.
        • La moraleja apunta a la necesidad de confiar en uno mismo y en nuestra capacidad de cuidar a los que amamos, pero sobre todo pone el foco en la relación entre pares, entre compañeros, entre hermanos, situando estos vínculos en el centro de atención, incluso por encima de la relación con los padres.
      • La otra puerta.
        • La obsesiva pretensión de los protagonistas de volver a casa.
        • La mayoría de las personas nos empeñamos en creer que las cosas son eternas, especialmente las que sabemos que son efímeras: la presencia permanente a nuestro lado de los seres queridos, la pasión de nuestros enamoramientos, la tersura y turgencia de algunas partes de nuestro cuerpo, y hasta el encanto de nuestros hijos mientras son pequeños.
        • La experiencia en la consulta me ha enseñado que, muchas veces, el verdadero motivo para no querer cerrar definitivamente algunas situaciones es la absurda y oculta pretensión de no tener que asumir la responsabilidad de empezar de nuevo.
        • Siempre hace falta cerrar una tetapa si se quiere comenzar adecuadamente la siguiente.
        • Cada atardecer combina simbólicamente el final de algo y el comienzo de otra cosa.
        • Hay pues que aprender de Giovanni a empezar “de nuevo”, y no “otra vez”, rescatando de nuestro recorrido anterior el registro de lo aprendido sobre todo para intentar que sean nuevos los errores de la nueva etapa.
        • Muchos años me llevó darme cuenta de que la dificultad de ir hacia delante tiene siempre tres aristas: por un lado, tener y saber utilizar las herramientas que necesitamos para avanzar; por otro, haber tomado la decisión de establecer hacia dónde vamos; y, por último, ser capaces de dejar atrás algunas cosas de nuestro pasado, que ya no está.
        • Creo, sinceramente, que este es ellegado de Hansel y Gretel. Es en los momentos duros cuando aquellos que controlan mejor la ansiedad, aquellos capaces de aceptar la realidad, en el sentido de renunciar a las urgencias, aquellos que siempre ponen en juego todos sus recursos y su fuerza de voluntad se erigen como los más capacitados para tomar las mejores decisiones.
        • No podemos olvidar que son siempre las buenas decisiones las que multiplican la posibilidad, de todos, de llevar nuestra nave a buen puerto.
    12. La sirenita.
      • Moraleja.
        • El primer mensaje del cuento apunta obviamente a recordarnos que no siempre las cosas suceden como uno quiere, aun cuando se las desee con todo el corazón y se actúe en consecuencia.
        • En una segunda moraleja, nos deja escrito sobre piedra que irremediablemente somos en gran medida responsables de cómo nos va en la vida, y por lo tanto, responsables de nuestra felicidad, ya sea por acción o por omisión, por decisión previa o posterior, por dejar pasar o por haberlo producido. Dicho de otra manera, siempre somos protagonistas o cómplices obligados de todo lo que nos sucede.
        • Un tercer mensaje, seguramente más importante que los dos primeros. Ninguna razón es una buena razón para dejar de ser quien eres. Ninguna, ni siqueira conseguir el amor de alguien.
        • Como en muy pocas historias aparece expresamente con claridad meridiana la falsa proclama de los sacrificios que el amor exige para hacerse presente y trascendente.
        • El verdadero amor no se mide por todo aquello a lo que soy capaz de renunciar por ti, sino por todo aquello que soy capaz de disfrutar contigo. La felicidad nunca tiene que ver con el deseo de dejar de ser lo que cada uno es, sino, por el contrario, con la tarea de ser cada quien, auténticamente uno mismo.
      • La otra puerta.
        • Simboliza un mensaje que molesta a muchos. Especialemten a todos los machistas del mundo que se oponen a la liberación definitiva de la mujer de su yugo histórico.
        • No hace falta demasiada psicología para comprender la metáfora que señala la decisión de Ondina: dejar de vivir sumergida, vivir en el mundo de los hombres y caminar sobre sus propios pies (aunque duela).
        • La manifestación de aquello que es único en cada ser, en todos los casos y todas las personas, nunca podrá salir a luz con plenitud si antes no atraviesa una etapa de enfrentamiento con el pensamiento ajeno, con la opinión de la mayoría y con la parte del mundo que quiere dejar siempre todo “como está”. No hay libertad sin pasar por el proceso de todo lo que los demás esperan de uno.
        • Si te asusta correr algunos riesgos, por temor a las consecuencias, es muy posible que te enojes con aquellos de tu entorno que sean más arriesgados o más aventureros que tú.
    13. El traje del emperador.
      • A mediados del siglo XIX, Andersen retoma la historia. Pero, con un clarísimo y explícito deseo de evitar los conflictos de la paternidad adúltera de la realeza, decide centrar el relato en la soberbia, la superficialidad y la vanidad de la nobleza, características ciertamente frecuentes entre los miembros de la realeza de la modernidad.
      •  Moraleja.
        • Tradicionalmente este cuento se utiliza para censurar la conducta banal, soberbia y superficial ligada a la sobrevaloración de lo material, especialmente cuando está ligada a las decisiones de aquellos que detentan algún espacio de poder. Satiriza también a aquellos que toman decisiones en función de lo que digan los demás, privilegiando la mirada ajena sobre la propia. Adicionalmente, simboliza a aquellos que, queriendo ponerse por encima de los demás, se degradan a la estupidez máxima; la de no querer parecer estúpido.
        • La historia nos previene sobre la excesiva apetencia por la adulación o aceptación de los demás y el consecuente temor a su desprecio o rechazo.
      • La otra puerta.
        • ¿Y cómo termina el cuento? ¿Qué pasó con el vanidoso emperador? ¿Y con los estafadores sastres de la tela mágica? ¿Y con el niño que señaló al soberano, denunciando su desnudez? He aprendido en este trabajo de investigación que si en un cuento que ha sobrevivido el paso del tiempo algo se sale de cuadro, falta o sabra, habrá que buscar allí un significado adicional de toda la historia. Y me parece que esta omisión es significativa. Quizás indique que la moraleja del cuento depende de ti.
        • Ciertamente aquí está, creo yo, la clave de esta historia maravillosa: la importancia y la trascendencia de un encuentro genuino con la verdad, sea esta de nuestro agrado o no, nos traiga en lo inmediato alegría o tristeza, nos confirme el rumbo o nos demuestre cuán lejos estábamos del camino correcto.
        • En una situación equivalente, ¿cuántos de nosotros alzaríamos la mano para decir “Está desnudo”, o “No hay ninguna tela en el telar”? El experimento diseñado por Solomon Asch en 1951 contesta esta pregunta con una claridad casi cruel, poniendo al descubierto la fuerza de una conducta social llamada “necesidad de conformidad grupal”.
        • No solo somos influenciables hasta niveles sorpredentes, sino que, además, no estamos dispuestos a reconocer la influencia de la mayoría, ni siquiera frente a nosotros mismos.
        • Mentiras aceptables se pueden encontrar por todas partes y, si no se las encuentra, siempre es posible diseñar una mentira nueva, “a medida”, que se ajuste a las necesidades del momento. No cuesta mucho. Si no eres un tonto absoluto, siempre podrás encontrar una mentira a tu medida.
        • La mentira achica nuestro campo de acción y anula nuestra capacidad de crecer; nos deja en manos de lo peor de los demás y de lo peor de nosotros mismos.
        • Queremos creer, por ejemplo:
          • Que nunca seremos abandonados por los que amamos.
          • Que no somos del todo responsables de lo que hacemos con nuestra vida.
          • Que lo opuesto a una verdad nunca puede ser verdad.
          • Que alguien puede tener derecho a juzgarnos o condenar lo que hacemos, aunque no dañemos a nadie, según su propia moral y valores.
          • Que no somos capaces de tolerar el dolor.
          • Que si hacemos las cosas bien nunca tendremos que afrontar una frustración.
          • Que existen las certezas absolutas.
          • Que podremos encontrar a alguien, además de nuestros padres, que nos ame incondicionalmente.
          • Que somos infinitos y que, si ponemos empeño, seremos capaces de lograr cualquier cosa que nos propongamos.
          • Que la vida, tarde o temprano, habrá de compensarnos por nuestras desgracias.
        • La única condición que la verdad nos impone es la de no ponerle condiciones.
        • Aprendí como paciente, y luego como terapeuta, la necesidad de ser files a nuestra verdad (es decir, aquello que es para mí la verdad en cada momento), así como la urgencia de aceptar las “verdades” de los otros.
        • Aprendí también el valor de aquella frase de la vanidosa flor del principito en el genial libro de Antoine de Saint-Exupéry: “Tengo que aprender a tolerar algunos gusanos si pretendo conocer las mariposas”.
        • Debemos admitir que hay aspectos de mi que conozco y otros que ignoro. Así como hay partes de mí que me animo a mostrar y otras que prefiero que no se vean.
        • Es indudable que uno de los pasos en nuestro camino hacia la superación personal es ser auténticos (y eso quiere decir salir desnudo a la calle, literalmente) y el otro es escuchar. Hablo de escuchar activa y comprometidamente. Pero hablo de escuchar, no de obedecer. De escuchar, no de someterse. De escuchar, no de estar forzosamente de acuerdo. De escuchar, no de anular mis propias ideas. De escuchar para aprender la parte del todo que todavía ignoro.
        • La verdad arrastra, produce y sostiene, necesita de una importante cuota de humildad, porque aprender siempre es un acto humilde y el aprendizaje es, en sí, el hecho transformador por excelencia.
    14. Blancanieves y los 7 enanitos.
      • La denominación de “sangre azul” para referirse la nobleza y la realeza la dista mucho de ser caprichosa. En realidad tiene que ver con el hecho de que la realeza evitaba el contacto con el populacho y, por lo tanto, permanecía siempre en palacio, entre altísimos muros. De ahí que su piel, que nunca se exponía al sol, permaneciera pálida y transparente dejando ver a través de ella con facilidad las venas superficiales de sus extremidades y cuello. Vasos que llevan siempre sangre venosa, es decir, sangre menos oxigenada: sangre azul.
      • Como siempre sucede con los soberbios y los envidiosos, la reina se fue llenando de rencor. Ese sentimiento no le dejaba un instante de reposo, ni de día de noche.
      •  Moraleja.
        • Es otra de esas princesas de los cuentos de hada (quizás la más conocida) que encarnan la moraleja tan reiterada en este tipo de relatos y que, burdamente enunciada, podría resumirse así: “Si eres bella y buena, sabes barrer y fregar, un día tu príncipe azul aparecerá y se casará contigo”.
        • El cuento advierte sobre las iniquidades de la envidia, puntualmente la de la madrazas, y por extensión se convierte, para el análisis psicológico, en el emblema mítico de toda competencia entre madres e hijas.
        • Deja también el mensaje del valor, del mérito de la amistad y, por supuesto, del triunfo del amor sobre todas las cosas.
      • La otra puerta.
        • Es, desde muchos puntos de vista, otra historia iniciática que sigue, como ya vimos con Pinocho, el esquema referencial del camino del héroe.
        • El camino de Blancanieves hacia su destino de grandeza es exactamente el de siempre: parte de la inocencia para terminar en el final feliz de los esclarecidos, pasando por todas las etapas clásicas del mito: las batallas, la derrota, el encuentro con el maestro, el aprendizaje, la muerte, el renacer y el retorno triunfal.
        • Cada vez que damos un salto en nuestra evolución, nos parece que el entorno se ha empobrecido, que los demás ya no entienden, que el mundo se ha achicado, cuando en realidad, somos nosotros los que hemos crecido.
        • Con sus limitaciones, cada uno de sus anfitriones dejó su huella en la muchacha y, con esas herramientas, ella quedó casi en condiciones de volver al mundo a recibir todo lo bueno que se merecía, como lo merecemos tú y yo.
        • Como en el cuento, no vomitar todo el veneno que nos hemos tragado sin siquiera poder masticarlo nos puede costar la vida.
        • Efectivamente, él ha venido a buscar el cuerpo de Blancanieves para “adornar” su palacio, dejando claro que eso es todo lo que una mujer puede pretender si no despierta a su ser mujer. Como puede comprenderse, esta mutación del personaje no es ingenua ni casual: es parte del pensamiento machista de la época.
        • Sanar las emociones y no temerle al paso del tiempo son, para mí, los verdaderos mensajes de Blancanieves.
        • El mundo en que vivimos ha desarrollado en el último siglo una creciente y preocupante obsesión, por el culto a la belleza física, la estética de la simetría y la exagerada valoración de lo superficialmente atractivo.
        • Se ha caminado sin pausa hacia el crecimiento de una cultura hedonista que pretende ensalzar la búsqueda de la eterna juventud, alejándose (por vía de la negación o del desprecio liso y llano) de todo lo que tenga que ver con envejecimiento, arrugas, imperfección o aceptación de la realidad.
        • Aprender, aprender y aprender, de todos y de todo, todo el tiempo: ahí está la fuente de la eterna juventud.
        • Los biólogos enseñan que todos los seres vivos están siempre creciendo o envejeciendo. Una de las dos. Tú eliges.
    15. La leyenda de Ulises.
      • Para muchos buceadores de la historia, verdaderos arqueólogos literarios, la mayoría de las leyendas mitológicas proceden de relatos de los textos sagrados de las culturas más antiguas de Asia Menor y Oriente Próximo.
      • Hay también estudiosos que opinan que la génesis de los relatos mitológicos es la misma que la de todas las leyendas que hoy se conocen y circulan: un hecho real sucedido a personas reales, amplificado y modificado por poetas y narradores que le agregaron símbolos y contenidos para hacer más atractivo su relato y que se transmite de boca en boca hasta volverse leyenda.
      •  Moraleja.
        • Este relato, como todos los que componen La Odisea, animan a dejar salir el héroe que todos llevamos dentro o, por lo menos, emular en algo la actitud heroica de estos luchadores.
        • Antes o después de hacer un afinado diagnóstico de la situación debo tener claro cuál es mi Propósito.
        • Sigue luego la etapa de la Decisión: la elección del cómo, la medida de nuestros recursos, el momento de la iluminación, el reino del talento.
        • La tercera etapa es el reino de la Pasión. Es la emoción y el compromiso con la vida lo que le concede sustancia a lo vivido.
        • Nos resta la Acción. Porque encontrar la salida no es salir y desear no es hacer.
      • La otra puerta.
        • VIVIR, así, con mayúsculas y no solo “pasar por la vida” es, sobre todo, animarse a interactuar con el afuera, comprometida, intensa y permanentemente. Esto puede ser o no ser fácil, pero implica siempre correr algunos riesgos.
        • Confiar en nuestras posibilidades, nuestros dones y habilidades es un recurso fundamental para conseguir cumplir algunos de nuestros objetivos. Cualquier puede lograr lo que de verdad pretende si confía y actúa en consecuencia con su propio deseo.
        • Cualquiera puede lograr lo que de verdad desea si abandona la urgencia, si sabe que se merece lo que obtiene a cambio de lo que hace, si confía en la fuerza generadora de su vehemente deseo, que actúa especialmente renovando su esfuerzo y su actitud positiva, incluso ante circunstancias adversas.
        • De todas las fórmulas casi mágicas, o fracamente mágicas, que el hombre ha inventado para intentar poner la fuerza de lo inmanejable al servicio de voluntad y esta a los órdenes de los deseos y las ilusiones, las técnicas de control mental que enseñaba el famoso método Silva, requieren un capítulo aparte.
        • El miedo es el gran obstáculo a la hora de hacer realidad un sueño y hacia él deberíamos apuntar el siguiente paso de nuestro desafío. El miedo paraliza la acción, opaca la más sana de las ambiciones y entorpece la creatividad. A veces mostrándonos su cara más cruel, y otras disfrazado como pesimismo, pereza, postergaciones, timidez, nos conecta con nuestros fantasmas internos: el fracaso, el rechazo, el cambio, el riesgo, la crítica.
        • Cuídate muy bien de que tu sueño sea una elección y no una huida.
        • Aceptar que estamos influyendo directa o indirectamente en todos los sucesos que nos rodean es adueñarse de la propia vida y aprender, desde esa consciencia, que cuando tenemos un sueño debemos atrevernos a luchar para hacerlo realidad.
        • El último paso de un soñador siempre debería ser darse cuenta de lo que ha conseguido y valorar ese logro que, aunque suene increíbles, es el punto más difícil para la mayoría.
        • Creo encontrar en este planteamiento mitológico un reflejo de la historia de muchos de nosotros, hombres y mujeres comunes sin pretensiones heroicas.
  • Antonio Machado: “Si me dieran a elegir un solo poeta, elegiría a Virgilio. ¿Por sus Églogas? No. ¿Por su Eneida? No. Lo elegiría porque dio asilo en sus poemas a muchos bellos versos de otros poemas, sin tomarse el trabajo de desfigurarlos”.

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raul

3 comentarios para “Cuentos clásicos para conocerte mejor de Jorge Bucay – Apuntes”

  1. TITTA said

    GOOOOOD !!!!!

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  2. […] Cuentos clásicos para conocerte mejor de Jorge Bucay. […]

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  3. […] #13) Cuentos clásicos para conocerte mejor de Jorge Bucay. […]

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