Raul Barral Tamayo's Blog

Frases Llenas

Alegría de Osho – Apuntes

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 28 de julio, 2020


Título original: Joy: The happiness that comes from within.
© 2004, OSHO International Foundation
© 2005, Flora Casas, por la traducción
Editorial: Editorial Planeta DeAgostini.

La alegría significa abandonar todos los modelos impuestos desde fuera y entrar en tu propio ser. El camino es arduo, pero cuanto más te internes en él, mayor será la recompensa, ese fluir espontáneo de tu propia energía, sin poner condiciones o plantear exigencias a la felicidad. A través de la alegría entendemos nuestro valor esencial y nuestro lugar en el Universo.

Como las otras obras de Osho, Alegría aporta nueva luz a nuestras creencias y actitudes, nos pone en el camino de nuestra naturaleza mas intima con absoluta aceptación de quienes somos. Investiga también la fuerza e importancia que tiene la felicidad en nuestras vidas. A través de una sabia mezcla de compasión y humor, Osho nos anima a los lectores a enfrentarse a nuestra Individualidad y a ser coherentes con una vida que queremos plena y por tanto, feliz.

Osho es un místico contemporáneo cuya vida y enseñanza han influido en millones de personas en todo el mundo, de cualquier edad y estrato social. Siempre audaz e impredecible, las enseñanzas de Osho apuntan a la creación de un nuevo tipo de ser humano, una persona libre ideologías, doctrinas y dogmas desfasados. La labor de Osho refleja su singular capacidad para integrar la sabiduría eterna de Oriente con el pensamiento científico y tecnológico occidental. Osho invita a los seres humanos a liberarse de los condicionamientos sociales, los sistemas de creencias y los prejuicios que limitan su capacidad de experimentar la vida en toda su plenitud. Su singularidad no reside en ofrecer soluciones, sino en proporcionar las herramientas necesarias para que cada persona encuentre por sí mismo su camino.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Nadie cree en la felicidad. Parece que el hombre no puede ser feliz. Si hablar de tu depresión, de la tristeza, de la infelicidad, todo el mundo se lo cree; parece algo natural. Si hablas de tu felicidad, nadie te cree; parece algo antinatural.
  • Sigmund Freud, que trabajó con miles de personas y estudió miles de mentes perturbadas, llegó a la conclusión de que la felicidad es algo ficticio, que el ser humano no puede ser feliz.
  • Al tener consciencia, existen dos alternativas: llegar a la felicidad o a la infelicidad. Tú eliges. Tú eres el único responsable.
  • Si hay tantas religiones es porque hay muchas personas infelices. Una persona feliz no necesita ninguna religión. La persona feliz, su vida entera es religiosa.
  • La felicidad se da cuando encajas en tu vida, cuando encajas tan armoniosamente que hagas lo que hagas te proporciona alegría.
  • Nos han hecho distraernos con preocupaciones nada naturales: el dinero, el prestigio, el poder.
  • Un verdadero ser humano obtiene el valro para seguir delante de las cosas que le hacen feliz.
  • En cuanto ves dinero, dejas de ser tú mismo.
  • Si tienes que aprender algo, es a estar alerta, a ser consciente de tus motivaciones internas, de tu destino interior. Nunca lo pierdas de vista, o serás desgraciado.
  • Intenta comprender por quñe eres desdichado. Si no eliminas esas causas básicas de tu infelicidad, podrás meditar, pero no te ayudará mucho, porque las causas básicas seguirán ahí.
  • Fíjate en la gente cuando habla de su infelicidad, lo contentos que se ponen.
  • La gente se aferra a lo conocido, a lo familiar. Lo único que han conocido es la infelicidad; es su vida. No tienen nada que perder, pero tienen miedo de perderlo.
  • Las motivaciones que has aprendido y aceptado como tuyas no son tuyas: no cumplen tu destino. Van contra tus principios, van contra tu elemento.
  • Tu destino solo puede encontrarte de una manera, cuando floreces interiormente, como la existencia quería que fueses. A menos que encuentres tu espontaneidad, a menos que encuentres tu elemento, no puedes ser feliz. Y si no puedes ser feliz, no puedes ser meditativo.
  • Comienzas tu vida de nuevo como lo habrías hecho si no te hubieran impuesto esa forma de vida tus padres, la sociedad, el estado, como habrías hecho, debería haber hecho, si nadie te hubiera distraído. Pero te distrajiste. Tienes que abandonar todos los modelos que te han impuesto y encontrar tu llama interior.
  • La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni el poder ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter.
  • La felicidad dependerá de dónde estés en tu consciencia. Si estás dormido, el placer es la felicidad.
  • El cuerpo solo te puede proporcionar placeres pasajeros, y cada placer se equilibra con el dolor, en el mismo grado, en la misma medida. A cada placer le sigue lo opuesto.
  • El placer depende de los demás. La felicidad no depende de otros, pero de todos modos es algo distinto a ti. La dicha no depende nada, ni es nada distinta de ti; es tu ser mismo, es tu naturaleza misma.
  • Buda Gautama: “Existe el placer y existe la dicha. Renuncia a lo primero para posee lo segundo”.
  • Querer más es el primer filo de la espada. Cuanto más exiges, cuanto más deseas, cuanto más sientes que te falta algo, más vacío y hueco te sientes. El otro filo de la espada es que cuanto más tienes, más temes que te lo quiten. Te lo pueden robar.
  • La mente siempre ansía algo nuevo. Así es como la mente te mantiene siempre atado a algo futuro.
  • El placer te crea un estado permanente, de inquietud, una agitación continua. Hay múltiples deseos, todos y cada uno de ellos insaciables, que reclaman toda tu atención. Un deseo te lleva hacia la izquierda, otro hacia la derecha y alimentas ambos deseos al mismo  tiempo. Entonces te sientes dividido, escindido, desgarrado.
  • Podría decirse que el placer es una clase más baja de felicidad y que la felicidad es una clase más elevada de placer: las dos caras de la misma moneda.
  • La alegría es algo espiritual. Es algo distinto, completamente distinto del placer y la felicidad. No tiene nada que ver con lo externo, con el otro; es un fenómeno interno.
  • La alegría no depende de las circunstancias; es algo tuyo. No es una excitación producida por las cosas; se trata de un estado de paz, de silencio, un estado meditativo.
  • La dicha significa alcanzar el núcleo más profundo de tu ser.
  • La dicha no es algo que te inventas, sino algo que descubres.
  • Esa es la única desgracia del ser humano, que solo mira hacia fuera, siempre en busca y en pos de algo. Y no se puede encontrar en el exterior porque no está allí.
  • El placer te hará ir a la deriva. El placer te hará más astuto, pero no te proporcionará sabiduría. Te hará cada día más esclavo; no te proporcionará el reino de tu ser. Te hará cada día más calculador, te hará una persona más aprovechada. Te hará cada día más político, más diplomático.
  • Busca el placer y perderás la inocencia, y perder la inocencia significa perderlo todo.
  • El mundo no puede ser amable a menos que dejemos esa idea de la competitividad.
  • Lo que posees en este mundo lo posees a costa de alguien, a costa del placer de otro. No hay otra manera. Si de verdad no deseas enemistarte con nadie en el mundo, debes abandonar la idea de la posesión.
  • Una verdadera educación no te enseñará a competir; te enseñará a colaborar. No te ensenará a pelear para llegar el primero. Te enseñará a ser creativo, a ser cariñoso, a ser dichoso sin compararte con los demás.
  • A tu mente no le interesa la pintura en sí; le interesa que seas el primer pintor del mundo, el mejor. No profundizas en el arte de la pintura. No disfrutas de ella, solo la utilizar como un peldaño. Te has metido en un viaje del ego, y el problema radica en que para ser pintor de verdad tienes que deshacerte por completo del ego.
  • El ego no puede traer nada extraordinario al mundo; lo extraordinario solo se produce con la ausencia de ego.
  • Krishna en el Bhagavad-Gita: “No pienses en absoluto en el resultado”. Haz lo que estés haciendo con todo tu ser.
  • No vivir a costa de los placeres de otros: eso es la santidad. No destruir la felicidad de otros, ayudar a otros a ser felices: eso es la santidad. Crea el clima en el que todos puedan sentir un poco de alegría.
  • Si vas en busca de la felicidad, hay algo seguro: que no vas a lograrla. La felicidad es siempre un derivado, no la consecuencia directa de una búsqueda.
  • No cabe duda de que la felicidad que conocemos no es la verdadera: es un sueño que siempre se vuelve lo contrario.
  • Tu felicidad no es verdadera felicidad: solo una infelicidad oculta. Tu amor no es amor sino solo una máscara del odio que sientes. Tu compasión no es sino ira, cultivada, sofisticada, educada, civilizada, pero tu compasión no es sino ira. Tu sensibilidad no es verdadera sensibilidad, sino un simple ejercicio mental, la práctica de cierta actitud y de cierto enfoque.
  • La verdadera felicidad se da en un estado de dejarse llevar.
  • Ninguna persona ambiciosa ha sido jamás feliz; aún más: el más ambicioso es el más infeliz del mundo.
  • La ira existe en ti porque eres inconsciente, la avaricia existe en ti porque eres inconsciente, la posesión y la envidia existen por que eres inconsciente.
  • Quizá en una vida de setenta años hayas vivido siete momentos que pueden considerarse felices. Pero si has tenido incluso un solo momento de felicidad, hay una cosa cierta, sin excepciones: que surgió cuando no la estabas buscando.
  • Deja de buscar, y lo habrás encontrado, porque buscar supone un esfuerzo de la mente, y no buscar significa un estado de relajación. Y la felicidad solo es posible cuando estás relajado.
  • La felicidad siempre te acompaña. Es simplemente el estado de despreocupación, de relajación de tu ser con la existencia. Y está ahí; no va y viene. Está siempre ahí, como tu respiración, como el latido de tu corazón, como la circulación de la sangre de tu cuerpo.
  • Existen unas cuantas cosas que no se logran a base de intentarlo, que solo ocurren cuando estás completamente harto de tentativas.
  • La dicha también nos llega así. La verdad también nos llega así, exactamente igual. Solo tienes que sentarte, sin hacer nada, esperando y sucede. Y ese acontecimiento se llama felicidad.
  • Raramente se encontrará a un ser humano que no viva en la desdicha.
  • Hay que escuchar a Freud en profundidad, con mucha atención; no se le puede rechazar sin más. Es una de las mentes más agudas que hayan existido jamás, y cuando dice que la felicidad es imposible, que esperar la felicidad es esperar lo imposible, lo dice en serio. Esta conclusión no es la de un filósofo. Llegó a esa conclusión tras su estudio del sufrimiento humano.
  • El ser humano desea la felicidad; por eso es desdichado. Cuanto más desees ser feliz, más desdichado serás. Parece absurdo, pero es la causa fundamental.
  • Ahí es donde falla Freud. No comprendió que el deseo mismo de felicidad puede ser la causa del sufrimiento.
  • entrada original: https://raulbarraltamayo.wordpress.com/2020/07/28/alegria-de-osho/
  • En el mismo momento en que empiezas a desear la felicidad, te alejas del presente. Te alejas de lo existencial, te trasladas al futuro, que no está en ninguna parte, que aún no ha llegado. Te metes en un sueño.
  • El deseo de felicidad simplemente demuestra que no eres feliz en ese momento.
  • Si te sientes desdichado, cualquier cosa que sueñes, cualquier cosa que proyectes, te producirá más desdicha.
  • Nadie puede ser infeliz en el aquí y ahora.
  • Los mediocres se paran a medio camino; en realidad no buscan. Quien busca de verdad es el que va hasta el final mismo de la búsqueda y llega a la conclusón de que toda búsqueda carece de sentido.
  • La alegría significa entrar en tu ser. Al principio resulta difícil, arduo. Al principio tendrás que enfrentarte con el sufrimiento; el camino es muy duro. Pero cuanto más te internes en él, mayor será la recompensa.
  • La iluminación no significa huir del dolor, sino comprender el dolor, comprender tu angustia, tu sufrimiento; no es una tapadera, ni un sustituto, sino una profunda comprensión.
  • Una satisfacción que viene y se va no es satisfacción; es simplemente un intervalo entre dos desdichas.
  • Intenta comprender tu sufrimiento. Vívelo, profundiza en él, averigua la causa, por qué está ahí. Que la comprensión sea tu forma de meditación.
  • Todo lo que venga de fuera no es alegría, ni puede serlo. La alegría surge de tu interior. Es algo completamente independiente de las circunstancias externas. Y no es una huida de sí mismo; es encontrarse consigo mismo.
  • En realidad buscas diversiones porque no estás alegre.
  • Solo las personas tristes necesitan diversiones. Cuanto más triste se hace el mundo, más necesitamos la televisión, las películas, las ciudades de oropel y tantas y tantas cosas. Cada día necesitamos más el alcohol, cada día necesitamos más clases de drogas, para evitar la desdicha en la que vivimos, para no enfrentarnos a la angustia en la que vivimos, para olvidarlas. Pero olvidando no se consigue nada.
  • Un día tienes ante ti la desdicha y te enfrentas a ella, y de repente, se produce el cambio: ves la desdicha como algo distinto de ti, como algo ajeno a ti; era una simple ilusión, una identificación en la que te habías metido. Ahora sabes que no eres eso, y se produce un estallido de alegría, una explosión de alegría.
  • Todo niño nace extático. El éxtasis es algo natural. No es algo que les ocurra solamente a los grandes sabios. Es algo que todos traemos al mundo; todos venimos con él. Es el núcleo mismo de la vida, forma parte del hecho de estar vivo. La vida es éxtasis.
  • La sociedad está neurótica y no puede consentir que vivan en ella personas extáticas. La ponen en peligro.
  • No se puede controlar a una persona extática; es imposible. Solo se puede controlar a una persona desdichada. Una persona extática es necesariamente libre. Cuando eres extático no se te puede reducir a la esclavitud. No se te puede destruir tan fácilmente, no se te puede convencer de que vivas en una cárcel. Querrás bailar bajo las estrellas, caminar con el viento y hablar con el sol y la luna. Necesitarás la inmensidad, el infinito, la enormidad. No te seducirán para que vivas en una celda oscura. No pueden convertirte en esclavo. Vivirás tuvida y harás lo que quieras con ella. Eso le resulta muy difícil a la sociedad.
  • No digo que una persona extática sea “revolucionaria”, sino “rebelde”. El revolucionario es el que quiere cambiar esta sociedad, pero también sustituirla por otra. El rebelde es quien desea vivir como individuo y querría que no hubiera estructuras sociales rígidas en el mundo.
  • Todas las sociedades han resultado iguales. La capitalista, la comunista, la fascista y la socialista: son todas primas hermanas, sin grandes diferencias. La sociedad es la sociedad.
  • El rebelde es quien no quiere controlar ni ser controlado. El rebelde es quien no quiere que existan normas en el mundo. El rebelde es anárquico. El rebelde es quien cree en la naturaleza, no en las estructuras creadas por el hombre, quien cree que si se dejara a la naturaleza en paz, todo sería maravilloso.
  • ¿Por qué es el hombre tan neurótico que no puede vivir sin gobernantes?
  • Desde la infancia no nos dejan que probemos la libertad, porque en cuanto sabemos en qué consiste esta, no hacemos concesiones, no transigimos, no estamos dispuesto a vivir en una celda oscura. Preferiríamos morir a dejar que nos redujeran a la esclavitud.
  • A un rebelde no le interesa lo más mínimo ejercer el poder sobre otras personas. Eso son signos de neurosis, cuando quieres ejercer el poder sobre otras personas.
  • Así es como una generación destruye a la siguiente. Así transferimos nuestra neurosis de generación en generación. La tierra se ha convertido en un manicomio. Al parecer, nadie conoce el éxtasis. Se ha perdido.
  • Así son vuestros políticos, así son vuestros policías, vuestros magistrados, dirigentes, santos, sacerdotes, … así es la gente. Todos han invertido mucho en vuestras desdicha. Dependen de vuestra desdicha.
  • Cuando la gente es tan desgraciada, la muerte parece la libertad. Y cuando las personas son tan desgraciadas, están tan llenas de rabia, de furia, que sienten deseos de matar, incluso arriesgándose a morir.
  • Esa neurosis que llamamos sociedad, civilización, cultura, educación, esa neurosis posee una estructura muy sutil. La estructura es así: te aporta ideas simbólicas de modo que la realidad se va nublando poco a poco, no ves lo real y empiezas a adherirte a lo irreal.
  • La ambición significa vivir en la esperanza, en el mañana. La ambición significa que hay que cambiar el hoy por el mañana.
  • Únicamente el hombre no es feliz, porque el hombre vive en medio de la ambición, no de la realidad. La ambición es una trampa, una trampa para distraerte. La vida real ha sido sustituida por la vida simbólica.
  • El dinero e sun símbolo. El poder, el poder político, es un símbolo. También es un símbolo la respetabilidad. No son realidades; son proyecciones humanas. No son hechos objetivos; no tienen ninguna objetividad. No existen; son simplemente sueños proyectados por una mente desdichada.
  • El éxtasis no es un asunto de la cabeza, sino del corazón. El éxtasis no es una cuestión de pensamientos, sino de sentimientos. Y a ti te han privado de los sentimientos, te han aislado de los sentimientos. No sabes lo que es el sentimiento.
  • Sé más corazón y menos cabeza. El corazón es tu totalidad. Cuando funcionas parcialmente, lo haces con la cabeza.
  • No puedes controlar tu alegría, no puedes controlar tu éxtasis. Si quieres seguir manteniendo el control, nunca serás alegre, solo desdichado. Solo la desdicha puede ser controlada, por la sociedad o por ti.
  • Muchas personas vienen a verme para decirme que les gustaría liberarse de la desdicha, pero no están dispuestas a pasar a un estado de descontrol. También quieren controlar la alegría. Siempre quieren controlar. La alegría no estallará dentro de ti hasta que haya desaparecido todo control. La alegría no se somete a ningún control; es salvaje.
  • Una persona realmente sabia también es estúpida; tiene que serlo, porque al estupidez y la sabiduría bailan juntas. Y un verdadero sabio, un verdadero santo, es también un sinvergüenza; tiene que serlo, no se puede evitar. Dios y el diablo no son dos.
  • El ego no puedes permitirse ser feliz, porque si eres feliz el ego deja de existir, dejas de ser alguien aparte. El egoísta no puede permitirse ser extático.
  • ¿Qué es el sucidio? Es simplemente un esfuerzo por alejarse tanto del mundo que ya no se puede volver. Es llegar a la soledad absoluta, irrevocablemente, de modo que ya no puedes volver.
  • Todo el mundo es bien recibido cuando eres feliz. Cuando eres desgraciado, hasta los que antes eran siempre bienvenidos dejan de serlo.
  • Con la desdicha puedes llamar la atención de la gente. Siempre que estés triste te hacen caso, te quieren, te comprenden. Todos cuidan de ti. ¿Quién querría hacerle daño a una persona desdichada? ¿Quién envidia a una persona desdichada? ¿Quién quiere ser hostil hacia una persona desdichada? Sería demasiado ruin.
  • Cuando eres desdichado eres conformista. A la sociedad le encanta, la gente te respeta, gozas de gran respetabilidad. Incluso puedes llegar a santo; de ahí que todos vuestros santos sean unos desdichados.
  • Yo he conocido a muchos santos, y he estudiado la vida de vuestros santos del pasado. El 99 por ciento son simplemente anormales, neuróticos o incluso psicóticos. Pero los respetais y eran respetados por su sufrimiento.
  • Sé feliz y verás cómo la gente te envidia y deja de ser amable.
  • Ayúdalas pero no seas comprensivo. No les hagas pensar que la desdicha es algo que vale la pena.
  • Te han obligado a hacer tantas cosas en contra de tu voluntad que poco a poco has llegado a comprender lo siguiente: que cualquier cosa en contra de tu voluntad es buena, y que cualquier cosa que no sea contraria a tu voluntad es mala.
  • Te han educado en una sociedad enferma en la que ser dichoso se considera una locura. Si sonríes porque sí, la gente pensará que te falta un tornillo.
  • Si estás triste nadie te preguntará por qué estás triste. Eso es lo natural; todo el mundo es así. No es nada especial. No estás haciendo nada raro.
  • Eso es lo que provoca el sufrimiento de la humanidad, que todos están donde no deberían estar, que todos son lo que no deberían ser.
  • Si no puedes perdonar, eso significa que vivirás con tus enemigos, con tus heridas, con tus dolores.
  • Lleva la luz a tu ser. No te preocupes por esos fragmentos de oscuridad.
  • ¿Por que es tan difícil perdonar, dejar de aferrarse a esas heridas infligidas hace tanto tiempo? Por la sencilla razón de que es todo lo que tienes., y sigues jugueteando con tus viejas heridas para que se mantengan recientes en el recuerdo. Jamás dejarás que cicatricen.
  • A menos que empieces a vivir en el presente, no serás capaz de olvidar y perdonar el pasado. No te recomiendo que olvides y perdones todo lo que te ha ocurrido en el pasado; no te lo aconsejo. Lo q ue digo es lo siguiente: vive en el presente.
  • Cuando estás alerta, vives en el presente. La consciencia no puede estar ni en el pasado ni en el futuro. La consciencia solo sabe del presente.
  • Sé consciente, y a medida que vayas disfrutando del presente, a medida que sientas la dicha de estar en el presente, dejarás de caer en esa estupidez que hace todo el mundo. Dejarás de volver al pasado.
  • Eres estupendo creando problemas. Compréndelo y de repente desaparecerán tus problemas.
  • El ego solo existe en el conflicto, porque el ego no es una entidad, sino una tensión.
  • Cuando no vives, esa misma energía se echa a perder. Esa energía que debería haber florecido se queda estancada, no puede florecer, y entonces se transforma en una espian que se te clava en el corazón.
  • Si las personas pudieran bailar un poco más, cantar un poco más, enloquecer un poco más, su energía fluiría más fácilmente y sus problemas desaparecerán poco a poco.
  • Los pueblos primitivos no tienen muchos problemas. He conocido grupos primitivos en India que aseguran no soñar. Si alguien sueña todo la aldea ayuna y reza a Dios. Ha pasado algo malo, algo ha ido mal … alguien ha soñado. Nunca ocurre en su tribu, porque viven tan completamente que la cabeza no tiene nada que añadir mientras duermen.
  • Si dejas algo a medias se completará en tus sueños; lo que no has vivido se queda colgando, como una resaca, y se completa en la mente: en eso consisten los sueños.
  • Gasta más energía y te surgirán nuevas energías. No seas tacaño.
  • Las preocupaciones, los problemas, las angustias solo demuestran una cosa: que no vives como es debido, que tu vida no es una fiesta, una danza. De ahí surgen los problemas.
  • Resulta difícil aceptar que el sufrimiento es tu obra. Todos piensan que los demás son los responsables de su sufrimiento.
  • No hay un solo sufrimiento tuyo del que tú no seas responsable. Puede ser envidia, ira, avaricia, pero algo en ti crea ese sufrimiento.
  • Tienes una consciencia tan grande como la de cualquier Buda Gautama: simplemente no te das cuenta, porque no la has buscado. Y no la has buscado porque buscas a los demás, a alguien que te salve, a alguien que te ayude. Vas pidiendo limosna sin comprender que este reino es enteramente tuyo.
  • Todo el mundo está esquizofrénico. Nunca les han permitido ser ellos mismos, les han obligado a ser otros, y su naturaleza no les permite ser felices con esos otros.
  • Imitar significa perderse la oportunidad de ser uno mismo.
  • Cuando no eres ambicioso, puedes ser tú mismo. Así de sencillo.
  • Cuando niegas algo de ti mismo, lo proyectas en los demás. Tienes que ponerlo en alguna parte.
  • Han continuado las guerras, continuarán los conflictos y la violencia a menos que el ser humano comprenda que no debe negar nada de sí mismo, sino aceptarlo. La parte negada te creará muchos problemas.
  • ¿Tengo que aceptar el infierno antes de conocer la dicha? No hay otra forma. No solo tendrás que aceptarlo, sino comprenderlo y adentrarte en él. Solo cuando sepas cómo lo has creado podrás decidir si quieres seguir creándolo o no.
  • Ocultando tu desdicha no saldrás de ella, sino que generarás más desdicha.
  • Lo que llamas sufrimiento, analízalo, adéntrate en él, y verás que te proporciona algo que te gustaría tener.
  • Si vives momento a momento, en su totalidad, no habrá arrepentimiento, ni culpa.
  • ¿Por qué me duele tanto abandonar las cosas que me causan sufrimiento? Todavía no estás convencido de que te causen sufrimiento. No has comprendido que obtienes cierto placer de tu sufrimiento.
  • Observa en qué consiste tu sufrimiento, qué deseos lo causan y por qué sigues aferrado a esos deseos.
  • No hace falta que vayas a un psicoanalista; tú mismo puedes analizar todas las pautas que marcan tu vida. Siempre has elegido, y en eso consiste el problema, que has elegido una parte en detrimento de la otra, y las dos van unidas. No elijas nada. Limítate a observar y estar atento, y te encontrarás en el paraíso.
  • La mente pide, desea, exige constantemente y crea frustraciones porque vive de expectativas.
  • El aburrimiento es una de las cosas más importantes de la vida humana. El aburrimiento existe únicamente cuando la mente empieza a aproximarse a la iluminación. El aburrimiento simplemente demuestra que estás tomando conciencia de la inutilidad de la vida, de su rueda repetitiva. El aburrimiento es la primera señal de que estás logrando una gran comprensión de la inutilidad, del sinsentido de la vida.
  • La única forma de evitar que la gente consumiera drogas sería hacerlas felices, dichosas. Yo también estoy en contra de las drogas, por la sencilla razón de que te ayudan a olvidar tu sufrimiento un rato, pero no te preparan para luchar contra el sufrimiento y el dolor; por el contrario, te debilitan. Destruyen el crecimiento interior de la persona hacia la espiritualidad.
  • Quienes detentan el poder siguen haciendo estupideces, como prohibir y castigar.
  • La cárcel solo enseña una cosa: nada de lo que hagas es malo a menos que te pillen; no te dejes pillar.
  • Desde luego que hay problemas: en eso estoy de acuerdo. Y problemas muy graves. La vida es un infierno. Ahí tenemos el sufrimiento, la pobreza, la violencia, locuras de todas clases: es cierto; pero insisto en que el problema surge del alma del individuo. El problema existe porque existe el caos en el individuo. Todos hemos aportado nuestro propio caos al total.
  • La raíz es la avaricia, y la pobreza la consecuencia. Si te limitas a luchar contra la pobreza no pasará nada. La avaricia es lo que hay que erradicar. El problema no es la guerra, sino la agresividad individual.
  • Los psicólogos descubrieron un fenómeno muy extraño en la Primera Guerra Mundial. Mientras duró la guerra, el número de personas que se volvieron locas fue casi nulo. No hubo suicidios, no se cometieron asesinatos y la gente incluso dejó de volverse loca. Lo mismo ocurrió en la Segunda Guerra Mundial, en mayor proporción y entonces ya se conocía el vínculo, la asociación. La humanidad va acumulando cierta cantidad de neurosis, de locura y cada década tiene que librarse de ella. Pero cuando hay guerra no hay necesidad de volverse loco individualmente. Todos están locos, y no tiene sentido intentarlo individualmente.
  • La pobreza no existe porque haya escasez; existe porque la gente acumula, porque son avariciosas.
  • Cuando estás en silencio, arraigado en tu ser, centrado, tu talento empieza a funcionar automáticamente. Empiezas a funcionar como siempre había querido la existencia que funcionaras. Actúas con espontaneidad. Empiezas a hacer lo tuyo, sin importarte si te compensa o no, si te hace más respetable o no. Te hace feliz, y con eso basta. Te llena de júbilo, y eso es más que suficiente.
  • La meditación sencillamente supone unos momentos en los que no funcionas con la mente, unos momentos en los que te escapas de esa mente. Te introduces en la realidad, en lo que es.
  • La mente nunca te dejará ser feliz. En cualesquiera circunstancias, la mente siempre encontrará algo para que no seas feliz.
  • La felicidad es tu naturaleza más íntima. No necesita de circunstancias externas; simplemente está ahí, es tú. La dicha es tu estado natural, no un logro. Simplemente saliendo del mecanismo de la mente empezarás a sentirte dichoso.
  • No explores el mundo; explora tu naturaleza. Porque si exploras el mundo puedes poseer muchas cosas, pero no serás el dueño, mientras que si te exploras a ti mismo quizá no poseas muchas cosas, pero serás el dueño. Más vale ser dueño de sí mismo que del mundo entero.
  • Hay que recordar una cosa: que no se puede amar a menos que se haya alcanzado la alegría.
  • El verdadero amor consiste en amar a quienes te odian. Ahora mismo ni siquiera puedes amar a quienes te aman, porque no conoces la alegría.
  • Quien está lleno de alegría y amor no puede evitarlo. Amas a los amigos, a los enemigos. No se trata de una decisión; amar es como respirar.
  • Las personas no son de una sola pieza; son muchos fragmentos que logran mantenerse unidos. Pueden separarse en cualquier momento.
  • Puedes volverte loco en cualquier momento, porque en tu interior hay toda una multitud.
  • Esto es lo que les ocurre a las personas posesivas: no usan las cosas; son usadas por las cosas. No son los amos, sino los criados de sus cosas. Acumulan sin cesar y mueren sin haber disfrutado de lo que tenían.
  • Hay que usar el mundo, no poseerlo. Ser posesivo es algo feo, pero se puede usar todo.
  • El auténtico deportista, el auténtico jugador, disfruta participando. Si juegas para ganar, estarás tenso, angustiado. No te importa el juego en sí mismo, su alegría y su misterio, sino el resultado. Esa no es forma de vivir en el mundo.
  • Vive en el mundo sin pensar en lo que va a ocurrir. Da igual que vayas a ganar o a perder. La muerte se lo lleva todo. Que ganes o pierdas carece de importancia. Lo único que importa, y siempre ha sido así, es cómo has jugado el juego. ¿Lo disfrutaste, el juego en sí mismo? Entonces todo momento es un momento de alegría.

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