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Preparados para la próxima pandemia de Ignacio López-Goñi – Apuntes

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 24 de diciembre, 2020


© Ignacio López-Goñi, 2020.
Editorial: Ediciones Destino.

¿Cómo abordar la crisis del coronavirus? ¿Cómo hay que comunicarla y, sobre todo, afrontarla política y socialmente?

Le pedimos a la ciencia que nos aporte certezas, una respuesta inmediata, que encuentre la vacuna en tiempo récord, mientras que durante años apenas se ha invertido en investigación.

Ignacio López-Goñi analiza las razones de la crisis de la COVID-19 y nos da algunas claves para el futuro, porque esta no será la única pandemia que vamos a vivir.

“Esta pandemia ha puesto de manifiesto cómo funciona la ciencia.” Ignacio López-Goñi

Ignacio López-Goñi (Pamplona, 1962) es doctor en Biología y catedrático de Microbiología. Su investigación se ha centrado en estudios sobre la virulencia bacteriana y el desarrollo de nuevas vacunas. Compagina su trabajo como investigador y profesor de Microbiología y Virología en la Universidad de Navarra con una intensa actividad de divulgación científica a través de su blog microBIO y de El rincón de Pasteur, en la revista Investigación y Ciencia. Fue premio Tesla de Divulgación Científica 2016 y premio ASEBIO 2017 de Comunicación y Divulgación de la Biotecnología, en la Categoría prensa digital y nuevos medios. Actualmente es el presidente del grupo de Docencia y Difusión de la Microbiología de la Sociedad Española de Microbiología (SEM).

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Ha habido varios avisos sobre la posibilidad de una pandemia, pero esta nos cogido prácticamente a todos desprevenidos y sin preparación.
  • La falta de liderazgo y coordinación, la excesiva politización, el retraso en la acción, una población envejecida y una década de austeridad y reducciones en la salud pública y la investigación han sido algunas de las causas de que España haya sido uno de los países donde la pandemia ha tenido un efecto más duro.
  • La solución no puede venir de la ciencia y la tecnología: jamás hemos estado mejor preparados para combatir una crisis sanitaria como la actual.
  • La investigación tiene su ritmo y la pandemia también ha puesto de manifieto las vergüenzas del mundo de la ciencia.
  • La rapidez en la respuesta, la transparencia en la información y la cooperación a todos los niveles son y serán esenciales. Se necesitan líderes capaces de enfrentarse a este tipo de retos globales.
  • Se necesita una visión de la salud mucho más amplia, que incluya al ser humano, la salud animal y el medio ambiente.
  • Las pandemias pueden durar más o menos, pueden reactivarse en oleadas y rebrotes, pero todas han acabado mitigándose. Su intensidad y duración pueden depender de lo que hagamos.
  • Los científicos todavía discutimos si los virus son realmente seres vivos.
  • En su última actualización, de 2018, la OMS describía una lista de ocho microorganismo patógenos o enfermedades que suponen una amenaza por su potencial epidémico: el virus hemorrágico Crimea-Congo, las enfermedades por Ébola y Marburgo, el virus Lassa, la infección por virus Nipah, la fiebre del valle del Rift, el zika, los coronavirus SARS y MERS … y la enfermedad X. Con este misterioso término, los especialistas se referían a una posible enfermedad desconocida causada por un microorganismo patógeno nuevo capaz de producir una gran epidemia. La OMS quería alertar de que había que estar preparados para que en cualquier momento y en cualquier lugar apareciera una nueva pandemia mundial.
  • Lo mejor para un virus: mucha gente, muy junta y moviéndose.
  • Cerca de un 68% de todos los fallecimientos ocurrieron en residencias de ancianos.
  • Un buen amigo mío: “Los Gobiernos democráticos mienten frecuentemente; los autoritarios, siempre”.
  • Nos parece algo excepcional, pero epidemias y pandemias ha habido muchas a lo largo de la historia.
  • Los microorganismos no solo han causado millones de muertes, sino que han sido responsables de la caída de imperios, de cambios en los ciclos históricos y de grandes crisis económicas; incluso han influido en el desenlace de contiendas mundiales.
  • El origen de muchas enfermedades infecciosas está en el contacto con los animales.
  • Durante siglos el ser humano creyó que el origen de las enfermedades era un castigo de los dioses o un problema del interior de nuestro cuerpo.
  • Ya desde el siglo XVI se sabía que algunas enfermedades eran causadas por algo que podía transmitirse de una persona enferma a otra sana: ya se sabía por tanto que algunas enfermedades se podían contagiar.
  • Quizá la primera que se tiene documentada es la que se llamó la peste Antonina o plaga de Galeno, pues fue este médico el que la describió. Ocurrió en la época del Imperio romano, comenzó en el año 165 d.C. y duró alrededor de quince años. Se ha estimado que fallecieron unos cinco millones de personas. Para algunos historiadores esta epidemia tuvo unos drásticos efectos sociales y políticos y supuso un punto de inflexión en el Imperio romano. Aunque siempre tiene que haber un culpable, y en este caso le tocó a los cristianos.
  • Todas las pandemias han estado relacionadas con la densidad de población y con la movilidad y las vías de comunicación.
  • Entre los años 541 y 543, ocurrió la que ha llegado a considerarse como una de las pandemias más grandes de la historia, que causó la muerte de entre un 10 y un 25% de la población mundial de aquella época: la plaga de Justiniano, que afectó al Imperio bizantino. La causante esta vez fue una bacteria: la Yersinis pestis, la temida peste.
  • A mediados del siglo XIV estalló la mayor epidemia de peste de la historia de Europa. En aquella época la peste se propagaba a través de las rutas marítimas, fluviales y terrestres del comercio internacional, así como por los caminos de peregrinación. Lo que entonces eran grandes ciudades comerciales fueron los principales focos de infección.
  • Hasta su última aparición, a principios del siglo XVIII, hubo unas diez epidemias de peste negra.
  • Se cree que la viruela, junto con otras enfermedades como el sarampión y la gripe, fueron introducidas por primera vez en el continente americano por los conquistadores españoles y portugueses. En pocos meses estas enfermedades se extendieron y devastaron los Imperios azteca e inca y también afectaron a otros indígenas americanos.
  • Napoleón fue derrotado por el frío, el hambre y … por el tifus. El regreso de aquel ejército famélico y enfermo contribuyó además a la extensión de la enfermedad por toda Alemania y Francia.
  • La primera pandemia de cólera bien documentada, y la más importante, ocurrió en el año 1817 y duró seis años. Se calcula que causó cerca de un millón de muertos, y a partir de la India se propagó por otras partes del mundo.
  • No es hasta 1889 cuando la gripe se vuelve endémica en gran parte del mundo. En aquel año ocurrió la primera pandemia de gripe bien documentada, que cursó con varias oleadas y causó aproximadamente un millón de muertos.
  • La que ha sido catalogada como la madre de todas las pandemias de gripe fue la de 1918. Coincidió con la Primera Guerra Mundial, y quizá de alguna forma precipitó su final. Se estima que una quinta parte de la población mundial se infectó. Aunque los autores no se ponen de acuerdo, las cifras de muertos oscilan entre veinte y más de cincuenta millones de personas.
  • La última pandemia fue la denominada gripe A de 2009; aunque tuvo una extensión mundial, su mortalidad fue similar a la que causan los virus estacionales de la gripe.
  • Según la OMS cada año hay entre 290.000 y 650.000 muertes asociadas al virus de la gripe estacional.
  • El sida ha sido una de las grandes pandemias del siglo XX y de principios del siglo XXI, cuyo pico ocurrió en 2004. Se calcula que desde su inicio unos 75 millones de personas se han contagiado y 37 millones han fallecido; cada año se infectan 1,7 millones de personas y fallecen unas 770.000.
  • En 1928, cuando Fleming descubrió la penicilina, la esperanza de vida media mundial era de poco más de cuarenta años, hoy es de setenta y tres, aunque con diferencias notables entre países: Japón está a la cabeza con más de ochenta y cuatro años, mientras que Sudáfrica solo alcanza los sesenta y cuatro.
  • Las infecciones, epidemias y pandemias siempre han existido, prácticamente nos acompañan desde que el ser humano es humano. Su aparición, incidencia e intensidad depende de tres factores principalmente: la densidad de la población, el movimiento de las personas y el contacto con los animales.
  • La experiencia nos dice que debemos prepararnos para lo peor y basar nuestra actuación en la evidencia, la coordinación, la prudencia y la transparencia.
  • Las pandemias son muy difíciles de controlar, por eso son pandemias. Jamás hemos podido vencer una pandemia, lo más a lo que podemos aspirar es a mitigar sus efectos. Y para eso la ciencia es la solución.
  • En virología hablamos de nubes de mutantes, poblaciones de miles de variantes virales que evolucionan todas juntas.
  • Los análisis de su genoma permitieron concluir que no existía ninguna evidencia de que el SARS-CoV-2 hubiera sido manipulado genéticamente. Su origen estaba relacionado con otros coronavirus de murciélagos, había acabado saltando al ser humano, previo paso por alguna otra especie animal intermedia.
  • En unos pocos meses sabíamos más del nuevo coronavirus que de otras enfermedades en lustros. Sin embargo, esta ciencia exprés, a alta velocidad, también tenía sus riesgos.
  • Muchas de las propuestas provenían de grupos de investigación que llevaban años trabajando contra otros virus, especialmente con los coronavirus SARS y MERS. Todo ese conocimiento permitió ir a una velocidad nunca antes vista.
  • Jamás la humanidad había estado tan bien preparada como hasta ahora para combatir una pandemia.
  • Gracias a la ciencia ya no hay viruela y estamos a punto de erradicar también la polio, la dracunculiasis, la filariasis, la hepatitis C, el sarampión o la rubeola. Ya no hay peste ni leprosos por las calles de Europa. Gracias a la ciencia muchos cánceres se pueden curar.
  • La COVID-19 ha sido una tormenta perfecta para difundir tanto informaciones erróneas como noticias deliberadamente falsas o bulos.
  • En 2018 la revista Science publicó un trabajo sobre la difusión de noticias en las redes sociales y constató que las noticias falsas se retuitean un 70% más que las que son ciertas.
  • Debido a la urgencia, muchos de los artículos científicos se han publicado de manera accesible para todo el mundo en forma de preprints o prepublicaciones, antes de la revisión por pares.
  • Durante este tiempo se han publicado artículos científicos de baja calidad pero de gran repercusión mediática, otros han sido interpretados fuera de contexto o incluso de forma errónea por personal no especializado. También en ocasiones se han tomado como hechos científicos demostrados los resultados publicados de esta forma.
  • Los virus no es que muten, es que ¡viven mutando!
  • La ciencia necesita reposo, tiempo, repetir experimentos, que otros confirmen los mismos resultados, que nos evaluemos unos y otros. El quehacer científico a veces no es compatible con la inmediatez de la noticia.
  • Tenemos que aprender a comunicar y compartir ciencia en tiempos de crisis para no generar una angustia y un pánico innecesarios.
  • El que se recomendara el uso de la mascarilla o incluso se obligara a ello para prevenir rebrotes del virus ha dependido más de la ideología del gobernante que de criterios científicos.
  • La eficacia de la hidroxicloroquina se volvió un asunto político. Un artículo publicado en una de las revistas más prestigiosas del ámbito de la biomedicina, The Lancet, advertía de que no solo era inútil, sino que estaba relacionada con efectos adversos graves y con un incremento del riesgo de muerte. Se confirmó que el trabajo era un fraude y que incluso algunos de los autores ya habían sido denunciados por malas prácticas con anterioridad. La revista tuvo que retirar el artículo dos semanas después de su publicación.
  • El método científico consiste en publicar y compartir las conclusiones obtenidas en un estudio con un doble objetivo: ampliar el conocimiento de la comunidad científica en general y hacerlas públicas para que otros científicos puedan revisar y estudiar dichas conclusiones.
  • Hoy se mira a los científicos como hace siglos se hacía con los profetas, sacerdotes, adivinos o chamanes: se les piden soluciones, respuestas a los problemas y predicciones del futuro.
  • La ciencia no es democrática. Los resultados no se consensúan o deciden en comunidad, los resultados se demuestran.
  • Con el método científico experimental estamos continuamente haciendo preguntas, cada respuesta genera nuevas dudas, la mayoría de las afirmaciones son provisionales hasta que alguien las confirme … o las desmienta.
  • entrada original: https://raulbarraltamayo.wordpress.com/2020/12/24/preparados-para-la-proxima-pandemia-de-ignacio-lopez-goni/
  • En algunas áreas como la biología, en la que términos como todo o nada, siempre o nunca … jamás se emplean porque casi siempre hay excepciones. La mayoría de las veces los resultados sugieren, algunas veces demuestran, pero de forma provisional. La ciencia busca la verdad, pero no tiene verdades absolutas. Las verdades que denominamos científicas son relativas, provisionales.
  • Los científicos estamos acostumbrados a rectificar, a rehacer hipótesis. La humildad es una de las características de un buen científico, o debería serla. Es muy poco frecuente oír a un científico decir que está seguro al cien por cien.
  • Se ha dicho que esta pandemia ha bajado a la ciencia de su pedestal e incluso que la ciencia ha fallado. En realidad, esta pandemia ha sacado a la luz pública cómo funciona la ciencia.
  • Raramente nos encontramos frente a un experimento científico bien diseñado, con doble ciego, repetido muchas veces, aleatorio, con los controles correctos, con un tamaño de muestra suficiente y con conclusiones inequívocas respecto al tema que se investiga. Hay muchos factores que influyen en los experimentos y sobre todo en la interpretación de los resultados.
  • Veinte consejos para ayudar a enfrentarnos a los datos científicos:
    1. El mundo real varía de forma impredecible. Puede haber muchas explicaciones diferentes para un mismo fenómeno.
    2. Ninguna medida es exacta. Prácticamente todas las medidas tienen algún error. Si mides un proceso varias veces, lo normal es que obtengas resultados diferentes; por eso los resultados deben presentarse siempre con el error asociado a la medición. El error es algo intrínseco al hecho de medir o cuantificar algo.
    3. El sesgo es frecuente. El diseño del propio experimento o el método de medida pueden producir resultados atípicos o sesgados en una determinada dirección.
    4. Cuanto mayor sea el tamaño de la muestra, mejor. Conforme acumulamos más evidencias nuestro conocimiento mejora. Hemos visto que muchas publicaciones que sacaban algunas conclusiones al analizas unos pocos casos eran luego rectificadas cuando el número de casos estudiados era mayor.
    5. Correlación no implica causalidad. El hecho de que dos eventos se den habitualmente de manera consecutiva no implica que uno sea causa del otro.
    6. La regresión a la media puede ser engañosa. Hay que evitar la tentación de prescindir de los valores extremos o de no tenerlos en cuenta porque nos estropean la interpretación de los resultados o la hipótesis de partida.
    7. Extrapolar más allá de los datos suele ser muy arriesgado. Los patrones de comportamiento encontrados en un determinado experimento no necesariamente pueden aplicarse fuera de ese experimento concreto.
    8. Cuidado con la sensibilidad. La sensibilidad de un test diagnóstico representa la probabilidad de clasificar correctamente a los enfermos o, lo que es lo mismo, a los verdaderos positivos.
    9. Los controles son muy importantes. Todos los experimentos deben tener su propio grupo de control. El control ayuda a los investigadores a interpretar los resultados obtenidos y a estar seguros de que estos no son debidos a otras variables que hayan podido afectarlos.
    10. La distribución aleatoria reduce el sesgo. Los experimentos deben, en la medida de lo posible, colocar a los individuos o a los grupos sobre los que se va a intervenir de forma aleatoria, al azar. Si no se seleccionan los sujetos a estudio de forma aleatoria, puede haber un sesgo en el estudio que invalide los resultados o su interpretación.
    11. Hay que repetir, repetir y … volver a repetir. Los resultados que son consistentes en estudios repetidos en poblaciones independientes son mucho más fiables.
    12. Los científicos son humanos. Tienen un gran interés en promocionar su trabajo, a menudo para obtener fondos de investigación y prestigio profesional. Esto puede llevar a mostrar sus resultados de forma sesgada, selectiva, subjetiva o exagerada.
    13. La significación estadística es muy importante. Es una forma de medir la probabilidad de que un resultado ocurra por casualidad.
    14. Efecto nulo no es lo mismo que falta de significación estadística. Un resultado que sea estadísticamente no significativo no quiere decir que el resultado sea nulo y que no haya habido ningún efecto. Significa que no se ha detectado ningún efecto, que es distinto. Quizá si el tamaño de la muestra fuera myaor se podría haber observado algún efecto.
    15. El tamaño (del efecto) no siempre es lo más importante. Si el resultado es estadísticamente significativo, aunque el efecto sea muy pequeño, este puede ser muy importante desde el punto de vista biológico.
    16. No se puede generalizar. La relevancia que tenga un estudio depende de que las condiciones en las que se ha hecho sean las más parecidas a la situación real.
    17. Los sentimientos influyen en la percepción del riesgo. El riesgo es la probabilidad de que ocurra un evento en un período de tiempo, multiplicado por las consecuencias en caso de que ocurra.
    18. El riesgo cambia cuando confluyen varios factores. Puede ser fácil calcular las consecuencias de un evento individual, pero si coinciden varios factores a la vez, la probabilidad del riesgo cambia totalmente.
    19. Los datos pueden ser seleccionados intencionadamente.
    20. Las comparaciones son odiosas. Si los resultados se simplifican y se atribuyen a un solo factro, se puede cometer un error de interpretación.
  • Durante esta pandemia no solo han quedado patentes las vergüenzas de la ciencia, sino que hemos asistido al proceso mediante el que se hace ciencia. Lo que para algunos han sido contradicciones y rectificaciones continuas para otros es la forma natural de hacer ciencia.
  • La reproducibilidad es una de las condiciones para el avance de la ciencia.
  • Hoy en día, el sistema de publicación científica es la base del progreso del conocimiento.
  • El sistema de evaluación o revisión por pares (peer review en inglés) es una forma de autorregulación de la ciencia y de que la revista asegure la calidad de lo publicado.
  • Este sistema de revisión por pares no evita que hasta a las revistas más prestigiosas se les pueda colar algún artículo de muy dudosa calidad o que sea incluso un auténtico fraude científico.
  • Se puede dar la paradoja de que el propio autor deba pagar para poder acceder a su publicación.
  • En vez de pagar por leer, ahora pagas por publicar. Si quieres que tu artículo sea de acceso abierto, la editorial puede solicitarte un pago previo de unos cuantos miles de euros. Pero al autor le interesa que su trabajo sea lo más accesible posible.
  • La calidad del currículum de un investigador se suele medir según el número y la calidad de sus publicaciones. Lo importante es ser publicado, y debes buscar la máxima audiencia.
  • Como el impacto se mide según índices bibliométricos (número de citas), al final la calidad de tu trabajo acaba siendo definida por el número e impacto de tus publicaciones. Esto es lo que significa la famosa frase publish or perish, publicas o pereces.
  • Desde que el autor obtiene los resultados hasta que aparecen publicados y son accesibles para la comunidad científica suelen pasar varios meses, en algunos casos incluso años. La necesidad de compartir los resultados de forma rápida entre la comunidad científica ha llevado a los investigadores a distribuir entre los colegas los documentos previos a la publicación. Estos preprints o prepublicaciones son, por tanto, los manuscritos que aún no han pasado la evaluación por pares.
  • Hoy en día necesitamos herramientas basadas en la inteligencia artificial y el análisis de textos y big data que sean capaces de extraer y ordenar toda la información que se genera. En la era de la posverdad, encontrar la verdad científica resulta ciertamente difícil.
  • La pandemia ha puesto de relieve los problemas de la publicación científica.
  • El futuro de un investigador acaba dependiendo de lo que publique, por eso se tiene prisa por publicar y se hace a cualquier precio. La competitividad entre los investigadores es enomre: luchan entre ellos por conseguir una financiación escasa e insuficiente.
  • La falta de interés ha generado que prácticamente no se publiquen experiencias y resultados negativos de investigación.
  • Se calcula que cada día se publican más de siete mil artículos científicos y la mayoría no serán nunca ni leídos ni citados.
  • Comunicar los resultados de una investigación a través de una nota de prensa, sin aportar ningún dato y sin ninguna publicación científica que lo soporte, no es ciencia, es propaganda.
  • Para que haya comunicación, el otro debe entender lo que se le dijo.
  • Cuanto más y mejor informada esté la ciudadanía, menos pánico y menos bulos se transmitirán.
  • Durante esta crisis ha quedado patente la falta de liderazgo internacional. No ha habido ningún dirigente internacional que haya destacado por su liderazgo.
  • Ante una pandemia, no tiene mucho sentido un abordaje regionalista o local, porque los virus no conocen nuestras fronteras. Las fronteras de un virus no son nuestras fronteras.
  • La verdad siempre inspira confianza y ayuda a perseverar.
  • La transparencia es la base de la confianza.
  • La ciencia o los expertos han sido la excusa para ocultar las deficiencias de liderazgo.
  • El científico asesora, el político gestiona, así que la responsabilidad de la decisión última es del político.
  • Hay que aprovechar las crisis para favorecer cambios estructurales que pudieran estar pendientes o atascados por la inercia de años anteriores.
  • Ahora miramos a los laboratorios de investigación, que hemos tenido estrangulados durante más de una década, para que consigan una vacuna cuando antes. Ahora más que nunca somos conscientes de que la investigación no es un gasto, sino una inversión.
  • La solución a muchos de los problemas que surgirán en el futuro está en la ciencia, sobre todo en la ciencia básica, y en la tecnología.
  • Los grandes avances de la ciencia, los descubrimientos más disruptivos y las soluciones más originales a muchos de los problemas globales suelen surgir al estudiar lo más básico: las bacterias y virus del intestino, la vida en una salina perdida en la costa mediterránea o los murciélagos que habitan en las cuevas.
  • A veces la solución está en la ciencia que parece más absurda.
  • La biotecnología, la informática, la robótica, la ingeniería de sistemas, la inteligencia artificial y el análisis masivo de datos han jugado un papel fundamental durante la pandemia.
  • Los modelos epidemiológicos basados en la inteligencia artificial son capaces de integrar datos genómicos, de redes sociales, de geolocalización y de mortalidad y morbilidad para lograr predecir con gran exactitud cuándo y dónde van a ocurrir brotes epidémicos.
  • Un aspecto que se revela fundamental en el control de las epidemias es la disponibilidad de datos. Pero no podemos olvidar que la transparencia es esencial.
  • Uno de los grandes problemas es la financiación, no solo de la ciencia básica, sino de la investigación en general, que se sigue contemplando como un problema de gasto, cuando estamos viendo que la investigación es una inversión de futuro. En España la situación de la ciencia roza ya el colapso, dado que es uno de los países de la Unión Europea más retrasados en su inversión en I+D.
  • No solo cae el presupuesto público para I+D, sino que la mitad de ese presupuesto ¡no se ejecuta y no se llega a gastar!
  • Los investigadores acaban dedicando más tiempo al papeleo, a la búsqueda de financiación y a la elaboración de informes que a investigar.
  • Nuestra capacidad de retener y atraer talento es mínima.
  • Los tres proyectos de vacunas contra la COVID-19 más importantes del CSIC estaban liderados por investigadores ya jubilados. De los 27 investigadores que trabajaban en esos proyectos, 19 tenían contratos temporales. La ciencia en España agoniza.
  • Si a la gente no le interesa la ciencia, se entiende que no sea un tema prioritario en los medios de comunicación y que prácticamente no esté en la agenda de los partidos: ¿en cuántos debates políticos es ha hablado de ciencia?
  • ¿No es un tema prioritario para los medios de comunicación y los políticos porque al ciudadano no le interesa la ciencia o esta no le interesa al ciudadano porque no se habla de ella?
  • En plena pandemia mundial no solo no aumenta el presupuesto para la ciencia, sino que incluso se recorta.
  • Para enfrentarse a una pandemia es fundamental la estrategia One Health (Una Salud). La salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los cuales coexisten.
  • ¿Puede volver a ocurrir una pandemia? Ya hemos visto que sí y que hay factores comunes que han influido en la aparición de todas las pandemias: el hacinamiento de la población, el contacto con los animales, la movilidad de las personas y el clima.
  • El hacinamiento en las granjas es un factor que hay que controlar.
  • Una de las razones por las que la mayoría de los virus de la gripe con potencial pandémico surgen en China es porque las poblaciones de aves, cerdos y personas que viven juntas en ese país es inmensa y el virus circula y se recombina libremente entre ellas.
  • Ha sido un gran error no contar con la experiencia de los veterinarios en esta pandemia, son profesionales acostumbrados a controlar grandes brotes epidémicos entre los animales.
  • Además del clima, las transformaciones ecológicas promovidas por el ser humano pueden alterar las migraciones de animales como las aves, modificar la densidad de población de los roedores, favorecer el contacto del ser humano con animales silvestres o salvajes … y todo ello puede contribuir a la aparición o extensión de nuevos patógenos.
  • La destrucción o alteración de los ecosistemas, la contaminación ambiental, el cambio climático, el movimiento a nivel global, las prácticas de ganadería intensiva, el abuso de pesticidas, fertilizantes y antibióticos que seleccionan mosquitos (vectores) y bacterias resistentes y nuestro sistema de vida son factores con un efecto catalizador en la aparición o distribución geográfica de agentes infecciosos que aumentan el riesgo de nuevas infecciones.
  • La estrategia One Health pretende poner a trabajar de manera conjunta a los profesionales de la salud humana, animal y del medio ambiente, porque todo está conectado.
  • En 2014, la OMS publicó el primer informe mundial sobre la resistencia a los antibióticos: “En ausencia de medidas urgentes y coordinadas por parte de muchos interesados directos, el mundo está abocado a una era posantibióticos en laque infecciones comunes y lesiones menores que han sido tratables durante decenios volverán a ser potencialmente mortales. Si no tomamos medidas importantes para mejorar la prevención de las infecciones y no cambiamos nuestra forma de producir, prescribir y utilizar los antibióticos, el mundo sufrirá una pérdida progresiva de estos bienes de salud pública mundial cuyas repercusiones serán devastadoras”. El problema ya es global.
  • El abuso de antibióticos ha generado auténticas superbacterias, en las que coincide que son patógenas y además resistentes a múltiples antibióticos a la vez. El tratamiento de estas enfermedades cada vez se vuelve más difícil debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos.
  • Muchas prácticas médicas actuales, como los transplantes, la quimioterapia contra el cáncer o las cirugías mayores serían imposibles sin los antibióticos.
  • Se calcula que cerca del 80% de la producción mundial de antibióticos se destina a uso agrícola y ganadero. Los animales y las plantas pueden servir como almacén de esas bacterias resistentes, que son tremendamente promiscuas e intercambian sus genes de resistencia entre ellas a una gran velocidad.
  • La medicina sigue estando muy aislada del resto de las disciplinas y a la vez muy compartimentada en su interior.
  • Las guerras, los campos de refugiados, la corrupción política, el subdesarrollo, la falta de recursos, de educación y de un sistema sanitario robusto son el mejor caldo de cultivo para que virus y bacterias patógenas se distribuyan entre nosotros.
  • Si no queremos que estos peligros se extiendan más allá de donde se originaron, es prioritario atacar a los virus en el origen. Se trata de invertir allí para prevenir también aquí. Es necesario ayudar a otros países a tener una estructura sanitaria adecuada.
  • De la misma manera que existen los cascos azules de la ONU como un cuerpo militar de élite encargado de crear y mantener la paz en áreas de conflicto, se trataría de crear un cuerpo internacional de intervención rápida capaz de controlar una amenaza sanitaria global donde ocurra.
  • El enemigo ya no es nuestro vecino, uno de nuestra misma especie. Es algo mucho más sutil e invisible, y es capaz de paralizar todo el planeta.
  • Siempre, pero quizá más en tiempos de crisis, el fin último de nuestro trabajo diario tendría que ser el servicio, trabajar para mejorar el mundo, para servir a los demás, para hacer de este mundo un sitio mejor para todos.
  • En palabras del papa Francisco en la encíclica Laudato si: “Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos”.

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Otros libros relacionados:

raul

2 comentarios para “Preparados para la próxima pandemia de Ignacio López-Goñi – Apuntes”

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