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La sanidad en llamas de Dr. Miguel Ángel Martínez-González y Dr. Julio Martínez-González

Posted by Raul Barral Tamayo en jueves, 12 de agosto, 2021


© Dr. Miguel Ángel Martínez-González y Dr. Julio Martínez-González, 2021
Editorial: Editorial Planeta.

Entre diciembre de 2019 y mayo de 2020, la covid-19 se extendió de forma imparable, como un incendio, por todo el planeta. Pero la velocidad de propagación varió de unos países a otros. Demasiadas veces, España ostentó el bochornoso título de ser el país más afectado del mundo y donde peor se había gestionado la pandemia. Casi siempre los intereses políticos primaron sobre la ciencia. Y al final la sanidad ha acabado en llamas.

En esta obra, la sabiduría de un epidemiólogo de prestigio como Miguel Ángel Martínez-González se une a la medicina de primera línea que representa su hermano, el médico internista Julio Martínez-González, que vivió los peores días de la crisis sanitaria desde el Servicio de Urgencias de un hospital malagueño. La sanidad en llamas es la crónica de todo ello y ofrece dos puntos de vista sobre una realidad que estaba y aún está conmocionando al mundo. El desconcierto, la incredulidad, la saturación, las extenuantes horas de trabajo y la impotencia cuando no se puede llegar a todo adquieren protagonismo en estas páginas escritas desde la independencia que dan la profesión médica y la dedicación a la ciencia y a la salud pública.

El testimonio que los ciudadanos y, en particular, los sanitarios merecen en este momento.

Miguel Ángel Martínez-González estudió Medicina en la Universidad de Granada y se especializó en Medicina Preventiva y Salud Pública. Obtuvo un máster en Salud Pública y Administración Sanitaria por la EASP y el grado de doctor por la Universidad de Granada. Cursó estudios avanzados de Bioestadística y Epidemiología en Tufts University, la UAB y la UNED. Es catedrático de Salud Pública de la Universidad de Navarra y catedrático visitante de la Universidad de Harvard. Ha liderado la red de investigadores del Predimed, el mayor ensayo realizado hasta ahora sobre los efectos de la dieta mediterránea y hábitos de salud.

Julio Martínez-González es doctor en Medicina Interna por la Universidad de Málaga. Ejerce su profesión con verdadera vocación desde el Hospital Regional Universitario de Málaga (Carlos de Haya), donde ha trabajado en la unidad de Medicina Interna, y durante la pandemia se implicó intensamente en el frente de las Urgencias de dicho hospital.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Muchas veces, España ostentó el bochornoso lugar de ser el país más afectado del mundo y uno de los sitios donde peor se había gestionado la pandemia. Primaba la política sobre la ciencia. Muchas voces han reclamado una auditoría independiente.
  • Antonio Machado: «¿Tu verdad? No, la Verdad; y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela».
  • El 29 de enero de 2020 había aterrizado en Málaga el equipo de fútbol de una ciudad china. No era otra que Wuhan. Se afirmó desde instancias gubernamentales que los jugadores de fútbol chinos estaban exentos de síntomas. Se les permitió entrar, sin más, a pesar de que toda la epidemiología de infecciones virales está llena de procesos y enfermedades donde queda más que demostrado que hay infectados asintomáticos que contagian la infección. Para más inri, precisamente ese mismo día de enero Iberia y British Airways comunicaban que suspendían todos sus vuelos con China.
  • Italia estaba ya muy afectada, el 24 de febrero se habían cerrado todos los colegios y universidades en Lombardía, Véneto y Piamonte. Las manifestaciones, eventos deportivos o culturales, los cines y teatros quedaron prohibidos. Pero los vuelos procedentes de Italia no dejaron de llegar a nuestro país. A los turistas que desde Italia llegaban a España no se les aplicaba ninguna medida de control.
  • Por razones que nadie entiende, las muestras de PCR para el coronavirus deben ser enviadas a otra ciudad, Granada, más pequeña y a más de cien kilómetros. Málaga, con su aeropuerto, sus conexiones viales y su puerto marítimo es un punto principal de entrada de personas.
  • Desde el año 2000 esta es la séptima alerta por sospecha de una epidemia universal. Antes hemos tenido el SARS, el MERS, la gripe A, el ébola, etc. Pero para los gestores sanitarios nunca pasa nada.
  • El principio básico para controlar un incendio es apagarlo en sus inicios. Si se falla en esto y se llega tarde, después todo lo demás será bastante inútil. A la prevención o se llega pronto o se llega mal.
  • Las motivaciones de índole política han pesado más que los intereses de la salud pública. Y la sanidad ha acabado en llamas.
  • La epidemiología, como tal, no existe dentro de las especialidades reconocidas en España ni cuenta con plazas MIR, ni tiene ese reconocimiento oficial. La especialidad oficialmente se denomina «Medicina Preventia y Salud Pública» y se puede acceder a ella por vía MIR, al igual que a las demás especialidades médicas.
  • Si se buscan en la hemeroteca las opiniones de epidemiólogos españoles que hablaron en enero-febrero, incluyendo las de quien escribe estas líneas, se verá que prácticamente todos infraestimamos la magnitud de la amenaza. Hay que reconocerlo con humildad.
  • Una política de contención consiste en asegurar que todos los casos sean identificados, controlados y aislados cuanto antes, y que se identifique también a sus contactos próximos y se los aísle (cuarentena). Es lo que inicialmente hicieron en Singapur, Hong Kong, Japón y, sobre todo, se cumplió magníficamente en Taiwan.
  • La mitigación es lo único que se puede hacer cuando las medidas de contención no se aplicaron a tiempo o ya se han visto desbordadas porque se llegó tarde. La mitigación es un grave castigo a la economía y a la libertad.
  • Cuando se encuentra una mayoría de test positivos es que se han seleccionado fundamentalmente enfermos, pero no se han buscado los contactos sanos, que es lo que exige el buen control epidemiológico. Gran parte de los contagiados proceden de gente que se ha infectadoy todavía no tiene síntomas ni sabe, por tanto, que está contagiada. Esos son los contactos sanos, pero portadores. Son vectores de infección y muerte, aunque ellos se sientan bien. Si se hubiesen rastreado y aislado esos contactos, se habría prevenido la mayor parte de las infecciones y se habría acabado el problema.
  • Taiwán realizó el mejor trabajo del mundo para frenar la propagación del coronavirus. La búsqueda y control de contactos es uno de los secretos del éxito. La proporción de test positivos en Taiwán era siempre inferior al 1%, y esto significa que se hacían muchos test a personas sin síntomas, pero que podían tener riesgo de contagiarse. El rastreo de contactos fue muy estricto. El control de viajeros también lo fue.
  • Se usó cada aspecto de la tragedia o de su control como arma arrojadiza de intereses y banderías políticas.
  • Son fundamentales tres emes: Mascarillas. Manos. Metros. También resultan fundamentales la adecuada ventilación, los controles de viajeros, los aislamientos de enfermos y las cuarentenas de los contactos.
  • Es poco explicable científicamente, desde la óptica de la salud pública, el ninguneo casi universal del modelo de éxito de Taiwán.
  • Martin Luther King, Jr.:»No hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos».
  • ¿Estábamos preparados? La respuesta es que no. Fue una sorpresa total para la inmensa mayoría. Y no solo por la falta de preparación «técnica». La carencia era más profunda.
  • Sin justicia social, no hay salud pública. Sin derechos humanos no hay donde basar la justicia social. Y sin fraternidad universal no se pueden fundamentar los derechos humanos.
  • La lección es que se debe dar prioridad a la salud pública. Hay que cuidar la raíz de la justicia social y fortalecerla.
  • Mucho de lo sucedido en los rebrotes tiene un nombre: insolidaridad.
  • SE calcula que se necesitan en torno a 12 EPI por cada paciente y día, o al menos por cada habitación.
  • La ya famosa afirmación oficial del 31 de enero fue: «Nosotros creemos que España no va a tener, como mucho, mçás allá de algún caso diagnosticado. Esperemos que no haya transmisión local. Si la hay, será transmisión muy limitada y muy controlada». Realmente, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
  • Solo la correcta acepción de la  tolerancia permitirá liberarse de tentaciones de pensamiento único impueto y hará posible la colaboración entre profesionales que disienten en lo político, peor que pueden aplicar conjutnamente los paradigmas científicos de la epidemiología y establecer grandes trabajos cooperativos, algo que es imprescindible para hacer buen salud pública.
  • Siempre, como es natural, se pueden criticar decisiones erróneas, pero nunca se puede cuestionar a las personas concretas que tomaron tales decisiones. Se puede disentir en las decisiones y en las estrategias, pero se debe extremar el respeto y la tolerancia con las personas singulares. Cada individuo merece un respeto absoluto a su dignidad, aunque parezca patente que se ha equivocado.
  • Para que las medidas sean efectivas, se requiere que el ciudadano de a pie tenga alta confiana en las autoridades sanitarias.
  • Albert Einstein: «Una persona inteligente resuelve un problema. Una persona sabia lo evita».
  • Como en la batalla de Stalingrado, el enemigo ha traspasado las puertas de la ciudad, y los sanitarios ya no saben quién manda ni desde dónde les vienen los tiros.
  • Se pueden cambiar y hay que decirle con claridad a la gente en qué tienen que cambiar.
  • ¿No habrá que pensar en andar más o en usar más las bicibletas o patinetes en vez de metros y autobuses a partir de ahora?
  • Otro elemento básico del conocimiento de la epidemiología de las enfermedades infecciosas son los núcleos supertransmisores o superdifusores. Se trata de muy pocas personas, pero que tienen muchos contactos. En la cadena de propagación, un solo individuo que contagie a varias decenas es mucho más importante que el resto de contagiados que lo va a transmitir a solo una, dos o tres personas, como mucho. Estos superdifusores son cruciales, porque contribuyen desproporcionadamente a generar epidemias. Se habla también de eventos supertransmisores. Ya no son personas, sino acontecimientos (fiestas en una discoteca, congresos, manifestaciones, funerales, conciertos al aire libre, encuentros deportivos, bodas).
  • Ha dominado la tendencia de que todo vaya al rebufo de los intereses personales de los políticos.
  • China se adelantó a los acontecimientos, porque ya habían tenido la experiencia del SARS de 2003 y sabían lo que se les podía venir encima. Se lo tomaron muy en serio.
  • En todo el año 2020 habían fallecido solo siete taiwaneses en un país de 23 millones y medio de habitantes. Eso equivaldría a 14 fallecidos en España. Pero es que, además, España no es vecino próximo del epicentro del virus, como lo es Taiwán.
  • Nueva Zelanda es otro ejemplo de buena gestión. Cuando solo había seis contagios y ningún fallecido, ya se cerraron las fronteras y se recomendó el confinamiento voluntario a todaq la población.
  • En Islandia se había hecho el test al 16% de la población ya en mayo de 2020. El Gobierno de Islandia es de los que más intensivamente ha perseguido a cada persona contagiada para identificar sus contactos, aislarlos y controlarlos.
  • Hay que aplicar con sentod común una lógica poblacional: si las lleva todo el mundo, aunque sean mascarillas caseras, bajará muchísimo el riesgo de contagio. La promoción de mascarillas caseras usadas universalmente fue el principio que aplicaron desde el final de marzo de 2020 en la República Checa.
  • Según reconocía ya en diciembre el propio Gobierno, entre el 47 y el 50% del total de fallecidos por la covid-19 en España durante la primera oleada eran ancianos que vivían en residencias.
  • Es más que probable que hubiese por todas partes cuidadores de ancianos en residencias que eran vectores asintomáticos de la infección y crearon brotes mortales a su alrededor.
  • Cuando se miran las decisiones desde el punto de vista profesional-cientifico y apolíticamente, tanto el hospital de Ifema como el de Isabel Zendal fueron grandes aciertos y paliaron la catástrofe en la comunidad madrileña.
  • entrada original: https://raulbarraltamayo.wordpress.com/2021/08/12/la-sanidad-en-llamas-de-dr-miguel-angel-martinez-gonzalez-y-dr-julio-martinez-gonzalez/
  • No se pueden tomar decisiones solo en función del número de casos. Si mañana en una gran ciudad se le empezase a hacer un test del antígeno prostático específico (PSA) a todo varón mayor de 40 años y se repitiese este test cada mes, se crearía la mayor epidemia de cáncer de próstata jamás vista. No sirven los casos ni las tasas de casos por 100.000 habitantes para tomar decisiones que pueden liquidar para siempre la economía de una región y mandar a la ruina a miles de familias. Hay que tener siempre en cuenta las muertes y no solo los casos.
  • A alturas de abril y mayo ya debería haberse aprendido que el ocio nocturno era especialmente peligroso. En una discoteca hay hacinamiento, proximidad, espacio cerrado y aglomeración, se habla en voz muy alta, se baila y, al hacer ese ejercicio físico, se mueve más cantidad de aire y circularán más gotias y aerosoles en el ambiente.
  • Las tasas de mortalidad solo son comparables cuando se ajustan por edad, es decir, se equiparan matemáticamente las edades y se suprime el efecto distorsionador de que una población sea más anciana que otra.
  • Usar solo los casos no sirve para tomar decisiones importantes, porque el número de casos dependerá mucho de la disponibilidad y uso de las pruebas diagnósticas y de lo bien que se seleccione a los contactos o a los que se les vaya a hacer pruebas. También depende de cómo se defina «caso» en cada momento, que puede ser variable en el tiempo. Es inevitable que los procedimientos de detección de casos cambien en el tiempo. Las muertes son más difícilmente secuestrables. Las funerarias lo saben.
  • Hay que tener paciencia. No se pueden creer cifras dadas en tiempo real, día a día. Siempre hay retrasos en las notificaciones y en la transferencia y el procesamiento de los d atos.
  • Un buen investigador sénior no dejará nunca que se publiquen estudio de su equipo que no incluyan intervalos de confianza al 95%.
  • Confucio: «No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación».
  • Nunca estuvimos a la altura necesaria en cuanto a número de test realizados por millón de habitantes o de número de test por cada caso confirmado.
  • Se estima que en una gota de agua pueden existir mil millones de partículas virales, de las cuales al menos la mitad pueden ser viables para contagiar. Las que tienen un tamaño mayor a cinco micras se denominan «gotas de Flügge». Las de menor tamaño se denomian «núcleos goticulares de Wells». Estas partículas de Wells son tan pequeñas que pueden interpretarse como espray, aerosoles o neblina. Estos aerosoles pueden permanecer en suspensión en el aire durante bastantes horas. Posteriormente, si no existe un alto grado de humedad, se convierten en partículas sólidas de polvo que caen al suelo, son retiradas por la ventilación o quedan adheridas a las paredes. Estas pequeñas partículas de Wells se considera que pueden transportar cientos de partículas virales, pero con el paso de las horas van degenerando y dejan de ser infectivas. Las gotas de Flügge pesan más y por eso no viajan tan lejos ni quedan tanto tiempo en el aire. Se estima que las gotas de Flügge pueden transportar entre cien mil y un millón de partículas virales.
  • Hay algo que también está presente en muchos contagios de este virus: las manos. Hay que lavarse mucho y muy bien las manos.
  • Las gotas mças gruesas de Flügge se depositan también en las superficies, donde pueden permanecer hasta 72 horas, pero normalmente se desactivan antes de 24 horas.
  • La primera y principal limpieza es la de las manos. La ventilación es también importante, como lo es la limpieza de superficies.
  • Ni la covid-19 ni otras enfermedades virales se contreaerán por entrar en contacto con un solo virus o unos pocos virus. Solo se producirá la infección cuando la carga viral sea suficiente. Esto significa que tienen que entrar muchos virus en el cuerpo, de modo que superen nuestras barreras naturales y genéricas de defensa.
  • Se ha formulado incluso la hipótesis de que, con el uso generalizado de mascarillas y las demás medidas de prevención, la gente que ahora se está infectando se infectará solo con un menor inóculo de virus y que, cuando uno se infecta con menor número de virus, es más fácil que la evolución de la enfermedad sea muy leve.
  • Nadie duda de que confinar a la población, aislarla y distanciarla físicamente crea problemas (y muy graves) de salud mental.
  • Limitaciones siempre existirán y se debe actuar bajo mucha incertidumbre y no confiarlo todo a una única estrategia. Pero nunca se debería dejar de actuar por la incertidumbre ni dejar de tener en cuenta todos los aspectos que pueden contribuir a que la epidemia empiece a retroceder.
  • Séneca: «Lo que lasleyes no prohíben puede prohibirlo la honestidad».
  • La población tenía que haber visto los ataúdes de cerca, sin ningún tipo de lavado de imagen.
  • Aunque haya separación física, no tiene por qué desaparecer la proximidad social y afectiva. Cuanto más distanciamiento físico se nos imponga, más sociabilidad debería desplegarse a través de teléfonos, mensajes y apoyo y afecto a través de los muchos acuces que quedan siempre abiertos.
  • Si vuelve la necesidad de confinarse, es recomendable también fijarse horarios, metas y rutinas diarias que incluyan períodos de ejercicio, lectura o música. Cuanto menos vacío existencial se perciba, mejor. Esto ayuda a resistir mejor.
  • El aislamiento social no es bueno para nadie. Aumentan mucho los problemas psicológicos si el ser humano se aísla. Se produce más ansiedad, más vulnerabilidad a la enfermedad mental, más labilidad psíquica, más neuroticismo y más susceptibilidad. Estar encerrado en casa protege de lo que hay fuera, pero también es peligroso, sobre todo psicológicamente. La falta de libertad lesiona al ser humano.
  • Soluciones como la del hospital montado en Ifema, e iniciativas análogas de otros sitios, deberían haber estado previstas de antemano para que jamás se colpsase el sistema sanitario debido a la pandemia.
  • A pesar de la creación en 2004 de un Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, la pandemia puso al descubierto los deficientes sistemas de vigilancia del país, la escasa capacidad para realizar pruebas de PCR y la escasez de equipos de protección personal y equipos de cuidados críticos.
  • El virus no mata directamente, sino que produce una reacción hiperinflamatoria que engrosa la pared del alvéolo pulmonar e impide que se oxigene bien la sangre.
  • La doctora Campillo manifestó que antes de la pandemia ya había un déficit de 12.000 a 15.000 médicos y ahora se necesitarían 20.000 más.
  • Hay profesionales que fallecieron por falta de material sanitario. Esto, si se logra demostrar alguna vez ante los tribunales, será muy grave.
  • Llama la atención que no se recurriese a muchas y muy solventes empresas españolas que hubiesen podido fabricar material a gran escala. Incluso nos consta que centros e institutos de investigación biomédica españoles se ofrecieron a hacer PCR de elaboración propia y se les negó esta opción desde instancias gubernamentales.
  • Donde no hay competencia, hay incompetencia. Y luego nadie se debería quejar si se habla de ineptocracia.
  • Extrañamente, 2020 fue el único año en el que a final de octubre nadie sabía siquiera ni cuándo se iban a examinar los MIR en 2021. Sólo lo supieron bien entrado noviembre.
  • A la vez que se invocaba la escasez de médicos, chapuceramente se admitía a médicos extranjeros y se les homologaban casi de tapadillo sus títulos. Para colmo, luego, la mayoría no se quedaban a trabajar en España, pues una vez homologado aquí su título sabían que iban a ganar un sueldo mejor en otros sitios de la Unión Europea.
  • Hipócrates: «Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento».
  • Luis: «Hoy un paciente me ha dicho que los médicos somos gente que trata enfermedades que conoce poco, con fármacos que no saben bien para lo que valen y en pacientes a los que no conocen de nada …, y yo le he contestado: pues va a usted tener razón».
  • Otra música es la que suena cuando se sube a los niveles intermedios de gestión sanitaria: falta de diálogo, nula coordinación, falta de protocolos comunes, incompatibilidad de caracteres … No puede admitirse en estas situaciones que haya dos personas que no se hablen ni se coordinen.
  • Nadie sabe por qué, pero China parece haberse convertido en el único vendedor autorizado.
  • La evidencia científica actualmente disponible muestra que múltiples líneas confluyen en apuntar que un aporte suficiente de vitamina D podría jugar un importante papel preventivo frente a la infección de la covid-19. Lo que es cierto es que hay muchísimas personas con niveles bajos de esta vitamina. Esto es lo que se viene encontrando lamentablemente en todos los estudios de nutrición que se han ido haciendo recientemente en España.
  • La radiación UVB no atraviesa el cristal, por lo que la exposición al sol en el interior de una casa a través de una ventana no sirve en absoluto.
  • Se ha sugerido que aproximadamente 10-30 minutos de exposición al sol, en particular entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde, ya sea diariamente o por lo menos dos veces por semana, con la cara, los brazos y las piernas sin filtro solar ni cremas protectoras, generalmente conduce a una síntesis suficiente de vitamina D.
  • El patrón de la alimentación es un determinante importante de la covid-19 y resulta sorprendente que nadie esté hablando de ello.
  • ¿Cuáles son los factores de riesgo que determinan que alguien desarrolle la enfermedad de manera grave? los importantes son, sobre todo, los siguientes siete factores de riesgo relativamente frecuentes:
    1. Enfermedad pulmonar crónica.
    2. Enfermedad cardiovascular.
    3. Diabetes.
    4. Obesidad.
    5. Defectos de inmunidad (sida, tratamientos, tabaco).
    6. Insuficiencia renal avanzada.
    7. Enfermedad hepática.
  • Se debería hablar mucho más de la obesidad y sus peligros. La obesidad no asusta tanto como el coronavirus, pero es mucho más mortal.
  • La obesidad se define como un índice de masa corporal superior a 30, y el sobrepeso a 25.
  • la tensión arterial es controlable con una buena dieta, baja en calorías, baja en sal y con un modelo como la dieta mediterránea. Lo mismo se puede decir de la enfermedad cardiovascular.
  • Se protocolizaba que a pacientes que tenían 80 o más años (a veces era inferior la edad de corte) no se les administrarían los cuidados intensivos. Se los dejaba morir, eso sí, con unas dosis de morfina. No hubo UCI para todos.
  • Un médico, diga lo que diga la ley, nunca puede actuar con la intención de terminar activa o pasivamente con una vida humana, lo pida quien lo pida. Esto no es un tema religioso. La realidad es que, en cuanto unos pocos empiecen a actuar así, se perderá toda confianza que tanto ha costado conseguir que los pacientes tengan en sus médicos.
  • Con esta praxis legal parece darse la bienvenida a una cultura de la muerte, que (como se ha denunciado desde todos los foros médicos solventes internacionales) conducirá a pendientes resbaladizas.
  • Ante las aproximadamente 60.000 personas que mueren con dolor al año en España, ¿cómo no se invierte más en Medicina Paliativa? España, a todas luces, tendría que haber invertido más en Medicina Paliativa, basada en una cultura de la vida, no de la muerte.
  • Llama la atención que se legalizara la eutanasia, en contra del comité de bioética y de los principales colegios de médicos. Una vez más, se aplicaría aquí: «Ustedes mandan, pero no saben».
  • El juramento hipocrático al acabar la carrera, que, desde el siglo V antes de Cristo, afirmaba «A nadie, aunque me lo pidiera, daré un veneno ni a nadie le sugeriré que lo tome».
  • No es aventurado decirlo: ¡acabaremos infectándonos todos!
  • Los torpes buscan culpables, los inteligentes buscan soluciones.
  • Las investigaciones dirigidas a potenciales guerras biológicas y la generación de virus con ganancia de función se deberían acabar radicalmente de una vez por todas. No tiene ningún sentido dedicar la inteligencia humana y poner los esfuerzos de la ciencia al servicio de una tarea tan destructora como la de crear virus con mayor capacidad de producir pandemias.
  • Cada vez tenemos más papeletas para que nos toque otra pandemia. Es más, han aumentado las amenazas. Se están poniendo en riesgo ecosistemas en los que viven muchos animales salvajes que antes estaban más lejanos del ser humano. Se ha puesto de moda tener todo tipo de mascotas, cada vez más diversas y abundantes. El deterioro medioambiental incrementa el riesgo de que un virus salte de un animal a las personas humanas.
  • Antes los brotes epidémicos estaban circunscritos a una pequeña localidad. Ahora ya no tenemos ninguan duda de que siempre existirá el peligro próximo de que se conviertan en pocos días en un problema global.
  • En definitiva, la triple eme: metros, mascarillas y manos. Y evitar la triple ce: cerrados, cercanos y concurridos. Todo lo demás son tonterias.
  • Uno no debe dejarse engañar por una mala persona que está llena de veneno, porque la mala persona desplegará sus malas artes sin importarle las consecuencias, incluso aunque se dañe a sí mismo.
  • Las medidas de protección parcial siempre tienden a tener efecto rebote. La gente se creerá más protegida y libre de peligro y acabará por exponerse tontamente a medida que oiga que se está vacunando mucha gente.
  • George Orwell: «Libertad de expresión es poder decir lo que la gente no quiere oír».
  • Hasta ahora no tenemos ningún caso de nadie que haya muerto por llevar la mascarilla, sin embargo, hemos tenido casos que, seguramente, si hubieran usado la mascarilla, no se habrían contagiado y no habrían muerto.
  • Cualquier tipo de censura denota tiranía e ineptitud.
  • Lo que debe aplicarse en la «medicina basada en evidencias» y no la «medicina basada en eminencias».
  • Nuestro arsenal de un buen estilo de vida incluye los siguientes cuatro puntos que siempre serán irrenunciables:
    • Mantenerse en el peso más saludable, que es un índice de masa corporal entre 19 y 22 kg/m2, y un perimetro de la cintura que sea menos de la mitad de la estatura.
    • Adoptar un patrón de dieta mediterránea de Predimed con sus 14 puntos (www.predimed.es).
    • Tomar 15 minutos el sol en cara y antebrazos, sin usar cremas y sin cristal por medio. Si es en invierno, se debe hacer a las horas de más sol y durante más tiempo.
    • Hacer ejercicio físico, al menos moderado, al menos 30 minutos al día (se pueden sumar varios períodos, por ejemplo, tres tandas de diez minutos).
  • San Agustín: «Un estado sin justicia, ¿qué es sino una banda de ladrones?».
  • Se ha producido un nuevo brote porque se ha despreciado la prevención y se ha vuelto a confiar en la mitigación.
  • Luis y sus compañeros de guardia comentan que esto no hay quien lo pare si no se establecen unas pautas claras, basadas en criterios sólidos:
    • Mascarilla obligatoria.
    • Confinamiento domiciliario obligatorio de pacientes frágiles.
    • Prohibición de reunión en recintos cerrados.
    • Rastreo de contactos.
    • PCR a todos los turistas.
  • Todo hace pensar que la función primordial de los políticos no es arreglar los problemas de la sociedad, sino ganar las próximas elecciones.

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