Raul Barral Tamayo's Blog

Frases Llenas

  • Calendario

    agosto 2021
    L M X J V S D
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    3031  
  • Estadísticas

    • 1.151.631 páginas vistas
  • Archivos

  • Últimos Posts Más Vistos

  • Top Últimos Clicks

    • Ninguno

Emociones que hieren de María Jesús Álava Reyes

Posted by Raul Barral Tamayo en martes, 24 de agosto, 2021


© María Jesús Álava Reyes, 2005
Editorial: La Esfera de los Libros.

Hoy sabemos que uno de los factores fundamentales para que una persona pueda ser feliz es que domine los secretos de las emociones y las relaciones humanas.

Este libro nos descubre las herramientas que nos permitirán superar los momentos difíciles, comunicarnos en la incomunicación… en definitiva, controlar las emociones que nos hieren para lograr mantener relaciones inteligentes, las únicas que nos permitirán ser siempre nosotros mismos.

María Jesús Álava Reyes (Madrid, 1954), licencida en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Dirección de Recursos Humanos. Directora de la enciclopedia La psicología que nos ayuda a vivir, con la colaboración de más de 40 prestigiosos especialistas.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • En muchos casos el trabajo no llega hasta pasados los veintitantos años, cuando ya se supone que hemos aprendido lo esencial. Pero en todo ese periodo, ¿cuánto tiempo hemos dedicado a aprender los secretos del bienestar?, ¿los mecanismos que nos harán superar las dificultades?, ¿las enseñanzas que nos resultarán más útiles a la hora de relacionarnos con la gente que nos rodea, con las personas que vamos a encontrar en nuestra vida? ¿Alguna mente sabia se preocupó de dejar un espacio para dedicarlo a lo más genuino del ser humano: aprender a ser feliz?
  • El factor que determina que una persona pueda ser feliz es que domine los secretos de las relaciones humanas. Que sepa cómo comunicarse, cómo relacionarse en todo momento y ante cualquier situación; esté con quien esté, y por muy difícil que sean las circunstancias que le acompañen.
  • En este libro vamos a tratar de exponer lo que nunca nos enseñaron: los secretos, las herramientas que nos permitirán controlarnos en los momentos difíciles, comunicarnos en la incomunicación, razonar dentro de la sinrazón, superar las dificultades, levantarnos en el dolor, sonreír cuando parezca no haber respuestas y mirar con ojos limpios; ojos transparentes, llenos de luz, cargados de convicción, de ilusiones, repletos de esperanza y de seguridad en nosotros mismos.
  • Siempre estamos a tiempo y nunca es tarde para empezar a ser los dueños de nuestra vida.
  • Tenemos que empezar por conocernos bien a nosotros mismos.
  • En contra de lo que pensamos, somos poco contradictorios; casi todas nuestras conductas tienen explicaciones muy lógicas, aunque a primera vista no las encontremos. Somos más previsibles de lo que en realidad pensamos; de hecho, en muchas ocasiones, las personas más cercanas saben de antemano cómo vamos a reaccionar en cada momento. Nos pueden llegar a conocer mejor los que nos rodean que nosotros mismos.
  • Solamente cuando aprendemos a conocernos tenemos la posibilidad de empezar a cambiar lo que no nos gusta.
  • Por muy claras que tengamos las ideas, por muy maduras que sean nuestras decisiones, por mucha objetividad que alcancen nuestros razonamientos, si no somos capaces de transmitir lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hemos elaborado, no habremos comunicado.
  • Cualquier relación importante en nuestra vida podrá venirse abajo, si previamente no hemos avanzado en ese maravilloso y difícil arte que es comunicar bien.
  • La diferencia entre una persona que triunfa en su vida y una que fracasa no reside tanto en su potencial intelectual, sino en la capacidad para controlar sus propias emociones y las de las personas que la rodean.
  • ¿Nos han enseñado a controlarnos? Seguramente no. En cualquier caso, nos han enseñado a callarnos o aguantarnos, pero aún estamos a tiempo.
  • Gobernar nuestras vidas significa dejar de gastar nuestras energías reaccionando siempre ante lo que nos ocurre, yendo por detrás de los acontecimientos, en lugar de anticiparnos y caminar directamente hacia nuestros objetivos y metas.
  • Gobernar nuestras vidas es ser conscientes de los temas y problemas que podemos controlar directamente y aquéllos sobre los que podemos influir indirectamente. Gobernar nuestras vidas es convencernos de que somos los dueños de nuestras emociones; que podemos utilizar siempre la imaginación y la creatividad que tenemos; podemos vencer los temores; podemos aprender a vivir en positivo.
  • Muchas de las cosas que pensamos no son nuestras. Sin darnos cuenta repetimos palabras o frases que hemos escuchado y las incorporamos a nuestro vocabulario de forma espontánea.
  • Siempre que aprendemos avanzamos y avanzamos cada vez que nos damos cuenta de algo nuevo.
  • Cuando una persona hace una buena escucha activa, gran parte de las dificultades de la comunicación desaparecen.
  • Cuando somos pequeños, sabemos muy bien reforzar, sonreír, reconocer lo que están haciendo por nosotros. Cuando crecemos parece que se nos olvidan esas enseñanzas tan prácticas y, sin quererlo, desaprendemos; actuamos como si ya no necesitásemos que nos refuercen, que nos animen o nos feliciten por algo.
  • La sociedad actual, en muchos aspectos, está creando situaciones poco propicias para la salud. Hoy disponemos de menos tiempo. Hoy somos menos libres. Hoy, sin quererlo, parecen no pertenecernos los mejores años de nuestra vida.
  • La adolescencia siempre ha sido una etapa difícil, pero hoy en día innumerables padres la viven no solamente con preocupación, como antaño, sino con impotencia y hasta desesperación.
  • Muchas de las circunstancias que nos rodena no las podremos controlar, pero siempre podemos ser dueños de nuestras emociones. Nuestros pensamientos son los que producen nuestras emociones, por ello personas que viven la misma realidad experimentan sentimientos distintos.
  • De pequeños todos son descubrimientos, pero ahora difícilmente experimentamos sensaciones o emociones nuevas.
  • No podemos pedir a una persona lo que en esos momentos no puede hacer, porque lo único que conseguiremos es aumentar su inseguridad y su desesperanza.
  • Cuando alguien se siente tan inseguro no se atreve a dar un paso de trascendencia.
  • Siempre merece la pena luchar por lo que crees, y no hay arma que derribe más barreras que la fuerza de tus convicciones.
  • El objetivo de la comunicación no es la imposición de nuestro criterio, sino el respeto mutuo y el esfuerzo compartido por llegar a un punto de encuentro, donde todos se sientan bien.
  • Vivir solos no tiene por qué ser a priori mejor o peor que vivir acompañados. Vivir en compañía no es garantía de afectividad compartida; al igual que vivir solos no es sinónimo de independencia o libertad.
  • Si controlamos nuestros «diálogo interno», conseguiremos que nuestro bienestar dependa de nosotros, no de lo que opine el resto.
  • Los puntos «clave» que favorecen la comunicación: la paciencia, el control emocional y la capacidad para escuchar y para transmitir tranquilidad.
  • Pretender hablar cuando el otro no está en condiciones de escucharnos resulta tan estéril como contraproducente.
  • Las personas agresivas suelen ser tremendamente inseguras.
  • Nunca debemos perder nuestro propio respeto, nuestra valoración, nuestra identidad, la conformidad con nosotros mismos.
  • Los registros nos permiten transcribir de forma clara y rápida todo lo que está ocurriendo. Para el terapeuta constituyen una herramienta muy valiosa y, para la persona que los realiza, un descubrimiento muy útil.
  • Hoja de registro de conducta.
    • Día / Hora.
    • Situación. ¿Dónde estás, quiénes y qué hacéis?
    • Conducta positiva o negativa. Qué hace o dice la persona (literalmente).
    • Respuesta tuya o de otras personas presentes (literalmente qué hacen o dicen).
  • El miedo no tiene género, nos invade a todos. No nos han enseñado a manifestarlo con claridad, lo hacemos siempre envolviéndolo en conductas extrañas, y a veces contradictorias, que pueden despistar a los que nos rodean.
  • El miedo se vence ofreciendo seguridad, y la seguridad la ganamos a través de conductas y respuestas adecuadas, pero sobre todo con dosis masivas de cariño.
  • La desesperanza y la queja sólo conducen al fracaso y la impotencia.
  • La primera dificultad para conseguir una buena comunicación es pensar que la comunicación es fácil, que se produce de forma automática y que sólo es necesario que una persona tenga algo que comunicar y quiera hacerlo.
  • Las dificultades de comunicación causan auténticos estragos en las relaciones interpersonales.
  • Sólo podremos sentirnos satisfechos con nuestra comunicación, cuando estemos seguros de que nuestro interlocutor ha entendido lo que queríamos transmitirle.
  • Por muy bien que se nos dé hablar, a veces las palabras no son el mejor medio de comunicación.
  • Cuando veamos que una persona comete muchos fallos, ¡por favor: no se lo digamos directamente!, pues lo único que conseguiremos será aumentar su inseguridad. En la medida que cada uno podamos hacerlo, lo importante será proporcionarle recursos, habilidades, técnicas … para que poco a poco vaya superando las lagunas o déficits que presenta.
  • No hay peor miedo que el que no se afronta, porque entonces cada vez se hace más grande e insalvable.
  • Lo importante es que siempre adecuemos nuestra comunicación y nuestra forma de relacionarnos a las características de las personas que tengamos enfrente.
  • entrada original: https://raulbarraltamayo.wordpress.com/2021/08/24/emociones-que-hieren-de-maria-jesus-alava-reyes/
  • La comunicación empieza por la observación, por la escucha activa y por el análisis de nuestro interlocutor.
  • Los mejores «detectives» son los niños. Si tenemos cerca un niño, aunque sólo tenga dos años, nos mirará de forma interrogante, y quizás con su lengua aún de «trapo» nos preguntará: ¿qué te pasa?, ¿estás triste?
  • Por mucho que nos paguen, por muchos incentivos y pluses que nos den, por muchos puestos que nos prometan … nuestro bienestar emocional, nuestro equilibrio personal, nuestra conciliación entre la vida familiar y profesional … no tienen precio.
  • A las personas muy activas, y a las mujeres en general, nos cuesta mucho: el silencio.
  • El silencio en la cultura oriental es fuente de paz interior y de equilibrio; sin embargo, en nuestro entorno se ha unido silencio con situaciones de tristeza o soledad.
  • Las mujeres tenemos más necesidad de compartir experiencias, de hablar, de dialogar, de comunicarnos; por el contrario, los hombres hablan más fuera de casa, con los amigos o las personas del trabajo, pero en familia suelen mostrarse más parcos.
  • El silencio bien utilizado es la mejor herramienta para desactivar tensiones, potenciar encuentros y eliminar los errores del lenguaje. El silencio puede facilitar la comunicación más íntima y profunda entre dos personas.
  • Para que la comunicación se desarrolle de forma adecuada, el interlocutor tiene que sentirse primero escuchado y después comprendido.
  • No podemos ni debemos otorgar nuestra confianza guiados por intuiciones, sería poco prudente. Sólo los hechos demostrarán si la persona merece nuestra confianza. Las expectativas con frecuencia no se cumplen.
  • La confianza, como los sentimientos, no se fuerza, se siente o no se siente.
  • Salvo que tengamos una confianza sin límites en nosotros mismos y una autoestima por las nubes, será mejor que cuidemos a quién se la damos.
  • Andrés necesitaba recuperar su confianza en sí mismo, y para ello la forma de ayudarle era ofrecerle nuestra propia confianza en él; y eso no se hace presionando o regañando, sino ofreciendo cariño, comprensión, tiempo, calma, afecto, respeto y cercanía a raudales.
  • Empatía significa comprensión y respeto, pero eso no es sinónimo de aceptación.
  • La empatía es entender lo que le pasa al otro, no vivir en nuestras propias carnes lo que el otro está sintiendo. Hay una falsa empatía que nos hace sentirnos muy vulnerables. Son las personas comprensivas a las que todo el mundo cuenta sus problemas. Ellas lo viven en primera persona y después se quedan «hechas polvo»; con frecuencia lo pasan peor que sus interlocutores, que en muchas ocasiones lo que querían era desahogarse, y una vez conseguido se han quedado tranquilos.
  • Las limitaciones no suelen venir del exterior, nacen de nosotros mismos.
  • Características de las personas asertivas:
    • Expresan con claridad sus deseos o sentimientos, tanto si son positivos o negativos.
    • Resuelven los problemas mostrando más confianza en sus criterios internos, que en criterios externos.
    • Repiten su deseo tantas veces como sea preciso.
    • Dicen «no» cuando desean, sin poner excusas.
    • No mienten.
    • Nunca discuten.
    • Aceptan críticas.
    • Comprenden la postura del otro.
    • Llegan a acuerdos, negocian, ofrecen alternativas.
    • Piden información.
    • Dan información.
    • Hacen confidencias personales.
  • Todos tenemos una serie de automatismos y costumbres que configuran nuestra forma de ser y actuar; pero por muy arraigados que estén, no debemos pensar que son inamovibles.
  • Las discusiones sólo sirven para aumentar la crispación o el malestar de algunas personas, pero ni favorecen la comprensión, ni son el mejor cauce para defender nuestras opiniones o derechos.
  • A veces cometemos errores y es bueno que aprendamos a reaccionar ante nuestras equivocaciones, que afrontemos nuestras limitaciones sin «hundirnos», que seamos capaces de encajar las críticas que hayamos provocado nosotros mismos y que sepamos enfrentarnos de manera realista a nuestros errores; sin sentimientos de culpa, que sólo consiguen aumentar nuestra inseguridad y nuestra inestabilidad emocional.
  • Nosotros y sólo nosotros somos los autores de lo que hacemos, y sólo a nosotros nos corresponde juzgarnos.
  • Muchas veces empezamos a hablar y hablar, sin saber muy bien qué queremos contar. Esta falta de concreción, se traduce con frecuencia en un discurso disperso, mal construido, difícil de seguir, aburrido en el fondo e incoherente en la forma.
  • En muchas ocasiones un «no» es la forma de manifestar nuestros criterios y defender nuestras posturas. Cuando de forma racional decimos «no» y lo mantenemos, ganamos en seguridad y autoestima personal.
  • Hay un «no» tremendamente doloroso. Es un «no» que se nos clave internamente, que nos persigue sin descanso, que mina nuestra moral y arruina nuestra autoestima: es el «no» que no hemos sido capaces de decir. Ese «no» que se ha quedado ahogado dentro de nosotros, que se ha sentido herido por nuestra inseguridad y mutilado por nuestra falta de esperanza.
  • No se puede vivir diciendo permanentemente a todo que sí.
  • Hay muchas maneras de decir «no», lo importante es empezar a hacerlo, siempre que ésa sea nuestra elección.
  • Podemos escuchar sin observar, y observar sin escuchar.
  • Es lógico que de pequeños intentemos resolver los problemas de forma emocional. Lo sorprendente es que de adultos, cuando se supone que ya sabemos razonar, dialogar, analizar … seguimos actuando como si fuésemos niños pequeños.
  • Si queremos conseguir algo, lo peor que podemos hacer es provocar que la otra persona se sienta forzada, acorralada e incómoda.
  • Si queremos tener unas relaciones saludables, si necesitamos que los otros nos ayuden en algo, nos den algo, o renuncien a algo, sólo lo conseguiremos haciendo que se sientan tranquilos, relajados, escuchados y respetados. De esta forma conseguiremos que nos «regalen» voluntariamente, lo que nos podemos comprar: su buena disposición, su ánimo, su tranquilidad, su confianza en nosotros y su seguridad en sí mismos.
  • Una persona que no siente segura actuará como un niño pequeño que, en su desorientación, ni analizará correctamente, ni actuará positivamente, ni resolverá felizmente lo que le preocupe.
  • La impaciencia es señal de falta de control.
  • La impaciencia siempre será una barrera en la comunicación, las prisas un impedimento, la calma una ayuda, la empatía un fin.
  • Con demasiada frecuencia, cuando queremos que alguien haga algo, en lugar de animarle o reforzarle para que se sienta bien y le apetezca hacerlo, se lo exigimos por la vía de la imposición, no de la motivación.
  • Cuando el sentimiento de malestar se prolonga, entre otras cosas porque nos siguen presionando, llega un momento en que desarrollamos una «conducta de evitación», es decir, tendemos a evitar la situación que nos produce conflicto o tensión.
  • En las discusiones nadie gana; incluso el que supuestamente se ha llevado «el gato al agua» debe ser consciente de que es una victoria efímera, que pronto le pasará factura.
  • No ganamos cuando derrotamos, sólo avanzamos cuando convencemos.
  • Las discusiones son propias de la infancia, incluso de la adolescencia y los primeros años de juventud, pero sólo indican falta de control y de madurez cuando tienen lugar en la etapa adulta.
  • Somos la especie más inteligente, pero también la más frágil.
  • El trabajo nos engrandece o nos empequeñece, según los casos; pero nunca puede o debe sustituir a lo más importante: nuestro desarrollo como personas.
  • El trabajo es circunstancial, con frecuencia no depende de nosotros. Sería absurdo concederle la llave de nuestra felicidad.
  • Los pensamientos propios los descubrimos a través de nuestra escucha interior; los ajenos los intuiremos por medio de la observación de las conductas.
  • Cuando una persona se siente escuchada, fácilmente se siente comprendida. Recordemos que cuando uno no se siente comprendido, no se siente amado.
  • Resulta paradójico y fraudulento que seamos encantadores con los «de fuera», y nos mostremos huraños, insensibles y exigentes con los «de casa».
  • Cuando nos fijamos en aspectos agradables, nosotros somos los primeros en sentirnos bien. Al contrario, ocurre algo parecido. Si estamos atentos a lo negativo, nuestro estado de ánimo se resentirá y nos embargarán emociones desagradables.
  • Uno de los mayores dramas que alguien puede experimentar es haberse quedado sin amigos.
  • No tengamos miedo en ofrecer nuestra ayuda, en regalar nuestro tiempo, en dedicar nuestras energías a intentar resolver problemas ajenos …; el único handicap es que lo hagamos buscando reconocimiento, ya que entonces no es generosidad, sino contraprestación.
  • Ni hagamos preguntas poco respetuosas, ni contestemos a preguntas indiscretas.
  • Muchas personas nos enseñan lo que no hay que hacer; cómo no debemos comportarnos; cómo no hay que tratar a la  gente … Pero es una buena enseñanza, porque si la interiorizamos bien, nos libraremos de cometer esos errores.
  • Si sabemos observar, todo lo que nos rodea nos puede servir de aprendizaje.
  • Debo confesar que nunca eh aprendido tanto como observando a los niños. Los bebés resultan fascinantes; todo en ellos es avance, aprendizaje, evaluación y adaptación. Los niños de un año nos sorprenden con su capacidad de exploración, los de dos con su ingenio, los de tres con su incipiente sociabilidad …
  • La ilusión nunca se agota si estamos atentos y la alimentamos constantemente.
  • Cuando una persona pierde la esperanza, pierde las ganas de vivir. Todo se transforma en esfuerzo, en una pesada carga que nos arrastra al desánimo y, a veces, a la desesperación.
  • Si nos conocemos profundamente, si conocemos a los que nos rodean, si dominamos los secretos de la comunicación, a pesar de las circunstancias nos sentiremos bien, y nos sentiremos bien porque siempre nos quedará la satisfacción de haber actuado correctamente.
  • Podemos estar decepcionados por las injusticias que contemplamos, por la humanidad que nos gustaría ver y no vemos, pero jamás perderemos la esperanza en nosotros. Esa esperanza es la que siempre nos traerá la ilusión que necesitamos para seguir animándonos cada día, para seguir queriendo y continuar amando.
  • Si aprendemos a comunicarnos, aprenderemos a ser felices.
  • Proverbio chino: «No hay que ser fuerte, hay que ser flexible».

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

 
A %d blogueros les gusta esto: