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16 escalones antes de irme a la cama de Juan Manuel Montilla «Langui»

Posted by Raul Barral Tamayo en jueves, 21 de abril, 2022


© Juan Manuel Montilla, 2009.
Editorial: Espasa Calpe.

A veces la vida se muestra de manera complicada. A Juan Manuel Montilla, Langui, se le presentó un día y le dijo: parálisis cerebral. Te acostumbrarás.

Pero no se acostumbró. Aprendió que tras cada caída no había más leches que levantarse, y que un buen pulso echado a los miedos se gana con una dosis extra de superación personal.

Una obra íntima, llena de anécodatas, que quedará en la memoria de muchos.

Juan Manuel Montilla nació dispuesto a dar caña en el madrileño, y ya archiconocido, barrio obrero de Pan Bendito, su bandera y orgullo. Después de darse cuenta de que lo suyo no era el fútbol, sino el rap, comenzó a currar dándole a la rima y al ritmo a la par. Así encontró el éxito junto a Gitano Antón y Dako con La Excepción que confirma la regla, el grupo de hip hop que ha supuesto una importante revolución musical en nuestro país.

Su parálisis cerebral no le ha paralizado, sino que le ha servido para hacerse a sí mismo y cumplir, uno a uno, todos sus sueños. Como el de grabar, no un disco, sino tres; salir de gira por toda la geografía española y parte del extranjero, o probar en el cine y terminar ganando dos Goyas. Uno al de mejor canción original y otro al de mejor actor revelación en 2009 por la peli El truco del manco.

En estos momentos su espíritu sigue a la búsqueda de nuevas inquietudes que le motiven y le hagan sentir útil, compaginando su carrera musical con la de director y locutor de radio en un programa magazine que lleva cinco años en las ondas compuesto con humor, música y entrevistas en profundidad. «Radio Taraská» se emitió durante todo el 2009 en las ondas de RNE, en Radio 3 y ahora se puede escuchar, íntegramente por Internet.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Como todas las ideas, están ahí guardadas mientras piensas cuál será el momento de materializarlas.
  • ¿De dónde crees que me viene la fuerza y la energía? Siempre he sido una persona de mañas, de amigos, de impulsos, de estímulos, de corazonadas, de sueños y de suerte. Con todo esto a favor ha habido una palabra que considero una especie de fuerza vital: la ilusión. Un sueño, un deseo, una posibilidad, un paso, un salto, una carrera, una meta. Todo es más fácil si aderezas la vida con ella. La ilusión la nutro con amigos, con familia, con amor, con poesía, con hip hop, con radio, con cine, y el cóctel que sale es lo que me mueve, cada día, a superarme más y más.
  • La ilusión es el gran motor que me permite no tener miedo a hacer cosas que parecen impensables para una persona con mis circunstancias.
  • Pienso que no hay muros ni vallas lo suficientemente altos que no podamos saltar si ponemos todo el empeño, la  garra y el entusiasmo para que así sea. Eso sí, siempre desde un punto de vista realista, sabiendo las limitaciones que tiene cada uno.
  • Sé que puedo y lo hago me cueste más o menos que a los demás, pero lo hago. Es lo que me ha hecho alzar las armas a diario, vencer los miedos y mirar a la vida de cara y no de lado.
  • En mi caso no había medicina ni operación posible que garantizase que me fuera a valer por mí mismo. Sin embargo, tuve de nuevo suerte de lado al encontrarme con una familia que luchó todo lo posible para que no me quedase «empotrado». Y es ahí donde empezó un trabajo de fondo a base de ímpetu, esfuerzo, valores, rehabilitación y mucha gimnasia. Ya les habían advertido a mis padres que existían pocas esperanzas de recuperación, pero ellos se aferraron a esa mínima posibilidad y lucharon, con uñas y dientes, para que un día yo pudiera valerme por mí mismo. Estoy seguro de que, aunque los médicos no les hubieran dado ninguna, habrían peleado de igual manera.
  • Soñaba con ser futbolista profesional y eso fue lo que me hizo que no me quedara rezagado los primeros años de mi vida; la ilusión acompañaba al sueño y el sueño a la ilusión. Con diez u once años todavía no me había quitado la venda de los ojos, seguía pensando que sería un futbolista profesional.
  • Lo peor era percibir, por parte de algunos, el rechazo o la exclusión, asimilarlo provocaba una digestión muy costosa.
  • Supongo que sería en séptimo o en octavo de EGB cuando la ilusión se rompió por completo. Nadie me dijo nada, pero yo lo supe, no era gilipollas, y no tuve más narices que quitarme la venda: descubrí que no era uno más. Me di cuenta de que no iba a ser futbolista profesional ni siquiera de tercera regional. Cuando miro atrás disfruto con ese niño porque sigo teniendo mucha parte de él.
  • De repente, algo dio un giro radical a mi destino. Encontré una nueva medicina: el hip hop, una cultura que nace en la calle, provocando que me aferrara a una nueva ilusión y a un nuevo sueño: la música.
  • Es vital que todos nos sintamos útiles porque cuando pensamos que no valemos para nada, perdemos la batalla y la cabeza nos empieza a jugar muy malas pasadas. Sabemos que sa lucha, tal vez, no se puede ganar del todo, pero hay que librarla igualmente.
  • Cuando algo me ilusiona pongo toda la pasión, el coraje, el amor y el empeño por llevarlo a cabo. Me da igual el esfuerzo que tenga que hacer en el camino. Tú y solo tú puedes conseguir aquello que te plantees. Eso si, sé realista, no te montes pelis. En ti y solo en ti esa el poder levantarte del sofá.
  • No te conformes. El sistema quiere que seamos conformistas, nos han enseñado así. No quiere inconformistas porque van contra el orden establecido y son molestos. Da el salto, dile al sistema que NO.
  • Ríete todo lo que puedas. La risa es buena para todo, incluso alivia los dolores del cuerpo y el alma.
  • No dejes que nadie te quite ni un ápice de la ilusión inherente que hay dentro de ti.
  • Da sentido a tu vida. Una vida carente de sentido pierde la esencia que caracteriza a esa vida en sí. No te quedes anclado en esa vida sin sentido. Abandera la cruzada contra la dejadez y la desidia, sé coherente con tus valores y desafía a la fría realidad con gotas de ilusión.
  • A veces la suerte no está de nuestro lado, pero no digas que no te has esforzado.
  • Pon cada día un granito para que se sueño se haga realidad, dale instrucciones a tu subconsciente y luego actúa sin temor. No dudes, ni flaquees si te asaltan los miedos o aparecen los fantasma en tu mente. La voluntad se irá si flojeas en ese momento, te cansas y sales huyendo. Pero si eres capaz de  lanzar un órdago a tu destino, no le das la espalda al reto, ni bajas la mirada, la hazaña será tuya y habrás ganado un pulso al devenir; entonces te querrás y te respetarás mucho más.
  • Creo fundamental marcarte desafíos y encender la mecha de todos tus sueños, porque es lo que va a hacer que consigas lo que deseas y que tu día acabe con una especie de victoria que refuerce la fe en ti mismo.
  • Por encima de todo no está el reto final o llegar a la meta, sino la voluntad que has puesto, el tesón, el empeño, la tenacidad y la paciencia. Saberte dueño de tu propio camino, vengan o no mal dadas, hace que la vida sea de otra manera, sepa de otra manera, huela diferente y tenga un tono y un tacto incomparables.
  • Mis padres supieron descartar la compasión y la lástima, totalmente dañina y nociva, porque sabían que la misma haría de mí un ser dependiente. Os digo que la compasión es lo peor, lo que puede hacer que una persona deje de luchar y diga NO a la vida.
  • En casa, mis padres ponían todo el empeño en no ser excesivamente proteccionistas, porque eso iba a servir para que yo me valiera por mí mismo. Todo lo que quería o me gustaba se encontraba en los sitios más inaccesibles. No ponérmelo fácil hizo que yo me buscara las mañas y no flaqueara cuando eso mismo ocurría estando solo y me caía. El victimismo me hubiera hecho flaquear ante la situación y habría desistido en el empeño, pero ser consciente de que en mí estaba el ímpetu y el poder, y que yo podía gestionar aquella situación, me daba fuerzas para levantarme.
  • Cuando subo a un autobús y alguien intenta ayudarme, yo siempre digo: «No, no, muchas gracias …, ya puedo yo». Por supuesto, trato de no ofender nunca a aquel que ha intentado, amablemente y con toda su buena intención, echarme una mano.
  • Creo con casi toda seguridad que las oportunidades  aparecen en el mismo momento en que te pones las pilas y existe ese equilibrio de querer ser mejor persona y hacer algo de provecho, dices adiós a tu rutinaria vida y arriesgas.
  • Huye de la rutina, del sillón, del quiero y no puedo. Huye del aburrimiento, de la desidia, del pasotismo. Todas son barreras que te impedirán esforzarte, que te harán flaquear.
  • Intenta cada día ser un poquito mejor persona.
  • Si lo dejas para mañana, tu meta, tu sueño, tu ilusión, quedará varada en tu mente y nunca la realizarás.
  • Si se vive con alegría uno se mantiene en una condición óptima para emprender cualquier hazaña. La alegría es una medicina saludable, y la risa, su hermana inseparable. Ambas se suman al a caravana de las palabras que provocan buenos pensamientos y que te hacen sentir bien.
  • Yo siempre digo que no puedes cambiar el mundo, pero sí tu actitud. Eso está en tus manos.
  • Pese a los infortunios e impedimentos que me puedo encontrar a lo largo del día, mi estado de ánimo es siempre favorable. Y ha sido siempre así.
  • entrada original: https://raulbarraltamayo.wordpress.com/2022/04/21/16-escalones-antes-de-irme-a-la-cama-de-juan-manuel-montilla-langui/
  • Ríete de ti mismo, hasta de tu sombra. Haz parodia de ello. Esa risa que provocarás en los demás será motivo de fortaleza para tu espíritu, que renovará tu autoestima.
  • Descubrir a las personas que son realmente nuestras amigas es necesario para no sufrir decepciones.
  • Poner etiquetas es fácil, pero muchas veces no somos conscientes de que nosotros en la misma situación haríamos lo mismo o peor.
  • De las primeras letras con rap más violento pasamos a otras mucho más constructivas y reivindicativas.
  • Yo te digo que si yo he podido, tú puedes. Solo tienes que destacar estas palabras en tu vida: trabajo diario; seguridad en ti; ilusión y ganas.
  • No te rindas ni en los peores momentos. Siempre hay algo que te tiene que incitar a luchar. Búscalo. Si peleas puedes ganar; si no lo haces estás, literalmente, perdido.
  • Esos andares míos tan singulares que van marcando el paso de lado a lado con alzamientos de cabeza, a los perros les ha dado también miedo. El animal ataca a lo desconocido porque en cierto modo es un miedo mutuo.
  • El objetivo no está en eliminar el miedo de tu vida, sino en reducir su frecuencia.
  • A pesar de los miedos que puedan surgir en mi vida, yo intento no dejarme someter por ellos. Incluso algunos los tomo como un auténtico envite. Si los supero, seguro que me siento más libre.
  • Yo pienso que hay miedos que no se pueden evitar, pero otros nos impiden ser autónomos. Esos son los que hay que vencer para ver la verdadera dimensión de la vida. Hay que desterrar gestos y situaciones que nos asustan.
  • Si se vence un miedo, una senda se abre, un telón se levanta. Es entonces cuando van a surgir muchas más oportunidades en tu vida.
  • Un simple edificio sin rampa lateral es ya casi como subir el Himalaya. Una acera con el bordillo alto se convierte en una movida de consecuencias inesperadas.
  • Cualquier puede tener un accidente que le deje en una silla de ruedas, y todos, si el destino no lo impide, vamos a terminar viejos. En ese momento es muy probable que seamos más conscientes de que el mundo está hecho para unos pocos.
  • Si hubiera más personas con discapacidad en el poder, la cosa seguro que cambiaría.
  • Hay familias que tienen que cambiar de residencia porque la comunidad o el ayuntamiento donde viven no pueden resolver el simple hecho de colocar una rampa a la entrada del edificio o bajar aceras de una altura imposible.
  • Personas como yo,  las que ya nos cuesta de por sí afrontar nuestro problema y tirar para delante. Con mucha presión psicológica y una gran batalla con el físico tenemos que salir a la calle y, en lugar de tener facilidades, hemos de afrontar un simple escalón. Hasta para ridículo escribirlo, pero es así.
  • Las personas van a lo suyo y no existe una empatía con los que tenemos este problema.
  • ¿De qué vale ese esfuerzo para que el discapacitado pueda ser autosuficiente si esos productos son de un importe muy elevado, que solo las familias con alto poder adquisitivo se pueden permitir? Hay que hacer un esfuerzo mayor para que todas esas tecnologías o aparatos estén al alcance de los bolsillos humildes.
  • La compasión te hace sentir un cero a la izquierda. Te rebaja, te confunde y te empequeñece. Es uno de los mayores muros con los que te puedes encontrar en tu vida.
  • El modo en que cada uno vive su discapacidad es muy diferente.
  • No me gusta la palabra discapacitado. Prefiero hablar de personas con dificultad de movimiento o impedidas por alguna de las actividades cotidianas consideradas normales. Aunque no me gusta, soy realista y sé que es la palabra universal que han elegido para definirnos a mí y a otros muchos.
  • No pienses en la persona discapacitada como alguien limitado, enfermo y, peor aún, desgraciado. Un discapacitado no tiene por qué estar todo el día pensando en su tragedia personal, y si lo hace es cosa suya.
  • La sociedad vive cada vez más insatisfecha con la depresión, el estrés y la ansiedad a cuestas. Una sociedad desequilibrada.
  • El escalón del humor es el vehículo conductor con el que me muevo en la vida. Me ha hecho olvidar momentos no muy gratos o minimizar situaciones de bajón o de tristeza.
  • Habitualmente soy el que gasta las bromas y los demás los que las sufren.
  • El verdadero humor es el que termina con todo el mundo riéndose.
  • El humor te hace la vida más llevadera, te hace pasar la enfermedad de manera especial o tu problema o deficiencia de forma más agradable. Quita peso a toda la maleza.
  • El humor potencia la creatividad.
  • Cuando nos tomamos las cosas con sentido del humor incrementamos la confianza en nosotros mismos y aprendemos a minimizar las cosas. Desechamos así los pensamientos negativos que, a veces, nos asolan.
  • El humor y su compañera, la risa, mejoran al instante el estado de ánimo. Es el mejor antídoto contra los malos rollos.
  • Estar callado es muy distinto a permanecer en silencio. Para estar en silencio es necesario mantener una escucha activa con tu entorno. Callado puede estar cualquier ser en la faz de la tierra.
  • Puedes perder amigos, amores, familiares por una muerte o por lo que sea … Si los amarras bien, los recuerdos nunca los pierdes. Están ahí y por ello todas esas personas nunca mueren o desaparecen mientras permanezcan en esa parte de tu cabeza reservada para ellos.
  • No hay ladrones de recuerdos. No se pueden robar. Con el tiempo, tal vez, desaparezcan de tu mente, por la edad, falta de memoria, una enfermedad, pero siempre te quedará algo. Un mínimo detalle que te haga agarrarlos de nuevo para comprobar que sí existieron, que no fueron inventados.
  • Me acuerdo siempre de un consejo que me regaló un día el párroco Julio Yagüe. Me dijo: «Antes de hacer algo piénsalo bien, porque el día de mañana eso que hiciste puede aparecer en forma de recuerdo y te puede jugar malas pasadas».
  • Creo que es muy triste que una persona mantenga ausentes o en el olvido sus recuerdos.
  • Tus recuerdos son parte de ti y debes tenerlos siempre presentes, porque sin ellos no serías quien eres.
  • Recordar une. Los momentos que se viven en compañía y luego se comparten de igual forma son de lo mejorcito de nuestra existencia.
  • Intenta, siempre que puedas, hacer brotar los recuerdos que cuesta recuperar. Seguro que es difícil, pero verás qué buen ejercicio es para tu mente. Parte de las heridas que pudieras tener en el corazón, sanan antes las que tienes en los recuerdos. Solo así uno puede perdonarse a sí mismo.
  • Tengo la seguridad de que cuando algo tenga que llegar te va a llegar. La fe sirve, sin embargo, para hacer el día a día más llevadero.
  • El destino decide cuándo y cómo ocurren las cosas. Y si está escrito que ocurra, te ocurrirá. Pero no por eso tienes que dejar de currártelo.
  • El destino siempre estará ahí para darte una señal de aviso. Luego tú decidirás hacia dónde quieres dirigirte.
  • ¿Dónde escribe cada uno su destino? Creo que en la liberación del interior y en la superación de los miedos.
  • El destino no le chiva sus planes a nadie, solo él lo sabe y se lo guarda. Y lo va desvelando en pequeñas dosis.
  • La intuición es una de las mejores armas para luchar a favor de tu destino.
  • Mantén siempre que puedas un espíritu lo más constructivo posible. De este modo es muy probable que las oportunidades se abran y dupliquen ante ti.
  • No te estanques. Hay que estar siempre abierto a nuevas experiencias y romper con la rutina.
  • Tener una predisposición positiva hacia el devenir es otro factor importante para que las buenas oportunidades aparezcan en tu vida.
  • Solo hay un camino para alcanzar la felicidad: la confianza en ti mismo y tu espíritu de lucha.
  • Mi gran gratificación a nivel personal ha sido que yo pueda valerme por mí mismo.
  • Cree en ti y en cada una de tus posibilidades. Ni tú sabes de lo que eres capaz.
  • Para obtener los frutos de cualquier esfuerzo hay que desechar la resignación.
  • No te lamentes pensando: «Es así porque así tenía que ser». Eso te convertirá en un pasota a todos los niveles. En muchas ocasiones hay que arriesgar y divertirse en el empeño.
  • Vivir siempre tiene que incluir posibilidad, aprendizaje, esfuerzo, construcción y ser con mayúsculas. De otro modo no se vive: se sobrevive.
  • Creo que se ama mejor si antes te quieres a ti mismo. Por que bajo ese amor te deseas el bien para ti y eso es bueno.
  • El amor hace aflorar lo mejor de ti mismo. Cuanto más amor deposites en ti, mayor será tu autoestima.
  • Respeta siempre la libertad e integridad del otro.

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