Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

Merece la pena de Rosa Díez – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Miércoles, 17 de febrero, 2010


En medio del vuelco que ha dado su vida al abandonar el Partido Socialista Obrero Español, donde ha militado durante más de treinta años, y fundar uno nuevo llamado Unión, Progreso y Democracia, Rosa Díez se ha tomado un tiempo para ordenar las ideas y reflexionar.

El resultado es este libro, donde la autora hace un recorrido por su infancia y adolescencia, por sus orígenes y sus recuerdos, con el objetivo de explicar y explicarse por qué siempre sintió la vocación política; por qué inició ese camino con el PSOE y por qué, después de tantos años, ha dejado el partido donde se ha desarrollado toda su vida política para crear uno nuevo.

Desde sus primeros recuerdos infantiles hasta el día de hoy, Rosa Díez cuenta aquí muchas cosas que sorprenderán y otras que el lector conocerá por la prensa; conversaciones nunca reveladas con líderes de la relevancia de Felipe González o José Luis Zapatero, anécdotas y experiencias políticas contadas en primera persona se narran aquí con el estilo sencillo, cercano y honesto que caracterizan a Rosa Díez y nos dan una imagen de quién es esta mujer, quién ha sido y quién se propone ser en el complejo mundo de la política.

Y responde a la pregunta que quizá más de uno se ha hecho al seguir su trayectoria: ¿Merece la pena?

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El miedo llevo a mis padres a casarse por la iglesia del pueblo, al haber sido desposados durante la República sólo por el Registro Civil.
  • Hablábamos de la guerra y la posguerra, pero mis padres siempre nos lo razonaban bajo la óptica de la justicia y la legalidad.
  • La ley se podía cambiar, precisaba mi padre, pero uno no se la podía saltar.
  • Él nos hablaba de la guerra para aprender, saber, conocer, para no olvidar, pero no para odiar ni para ajustar cuentas con el pasado, sino para no repetir la Historia.
  • Mi madre siempre me contaba que yo no quería ir a clase porque no sabía leer.
  • A las monjas les sorprendía mi disposición a hacer cualquier cosa que surgiera.
  • Yo escuché durante mi infancia y adolescencia aquello de “nadie es más que tú. Tú tampoco eres más que nadie, pero nadie es más que tú”. Hay que escuchar, rebatir y discutir o congeniar.
  • Antes de tener cargos de responsabilidad en el PSOE, los tuve en la UGT.
  • Eran tiempos en los que en el PSOE era obligatorio, por Estatutos, estar afiliado a la UGT. Éramos hermanos.
  • El nacionalismo y los nacionalistas aparecieron como setas cuando ya no había dictadura ni riesgo. Y las setas, eran las mismas personas que habían denunciado a mi padre y a tantos otros, o eran los que nunca habían dicho nada.
  • Mis padres no decidieron marchar de su tierra, llegaron al País Vasco obligados por un dictador. Pero sí decidieron quedarse. Una dictadura nos hizo nacer en el País Vasco, ninguna otra nos obligará a marcharnos. No, en tanto tengamos fuerza para evitarlo.
  • Lo importante de la democracia es la capacidad para poder elegir.
  • ¿Qué es lo que me enorgullece? ¿Que me pongan en una lista? Que me digan: “Es que para mi oírla es como respirar”.
  • Nadie me llama por el apellido. Sólo “Rosa”. Esto me compensa por encima de cualquier otra cosa.
  • Nada puede ser más bonito que alguien te sienta tan cerca como para decirte “gracias” por hacer lo que tienes que hacer.
  • Yo creo que el golpe de estado no triunfó, entre otras cosas, porque muchos ciudadanos hicimos que la vida continuara.
  • La gente no se paraliza. Responde de una forma cívica sin que nadie se lo pida.
  • Aún recuerdo al presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, en la célebre rueda de prensa desde Barcelona, con una enorme bandera española detrás. ¿Por qué puso la bandera española? Porque sabía que la bandera constitucional era la que protegía nuestros derechos. O sea, que cuando hay crisis se coloca la bandera española.
  • Cuando yo empecé a militar no había mujeres en política. En todas partes éramos minoría. Nos exigen el triple que a los demás, y en política también. Si una mujer no va a una reunión, se sigue celebrando, aunque tenga que llevar al niño al pediatra; pero si hay un partido de fútbol, la reunión se levanta.
  • Algún periodista me ha preguntado si esa bomba había marcado mi vida. Le dije que no, porque lo cierto es que no la ha marcado. A mí no me pasó nada y a mi familia tampoco. No nos marcó en modo alguno. Mi vida continuó con toda normalidad. Creo que sí marcó a mis hijos, por lo menos a mi hija.
  • Es verdad que los terroristas saben lo que hacen. Mandar un paquete bomba a casa es mandar el mensaje de que tu familia es vulnerable. Si lo mandan a tu despacho, eres tú. Si lo mandan a casa, es tu familia.
  • No lo puedes contemplar, porque si lo piensas, te tienes que ir. Es una reflexión que si te detienes en ella te tienes que marchar. Por lo tanto no lo piensas, porque como has decidido no marcharte, no te paras a pensar. Eso es, en el fondo, un poco cruel para los tuyos, que no han podido decidir.
  • Es lo que buscan los terroristas: que desistamos para proteger a los nuestros.
  • Es verdad que hay gente a la que un atentado le hace replantearse la vida. Pero eso depende de muchas cosas. Entre otras, de que se haya asumido previamente que ése es el riesgo, aunque no se lo haya verbalizado nunca.
  • En mi vida política y en mi proyección pública me he sentido respaldada por completo por mi familia. Sin ella, toda esta trayectoria hubiera sido imposible.
  • A mí me han marcado los asesinatos, algunos de personas desconocidas para mí. Ha habido momentos en los que me he planteado si todo esto merecía la pena.
  • Defender la libertad y enfrentarte al fanatismo tiene un precio. Tiene un precio en comodidad, vives con escolta, has de programar tus movimientos. No tienes vida privada y no la tienen los tuyos.
  • ¿Tenemos derecho a obligar a nuestros hijos a vivir en este país, sabiendo que les obligamos a vivir en unas condiciones mucho peores que las de los niños de su edad en cualquier otra parte de España?¿Tenemos derecho a obligar a nuestros hijos por una posición nuestra, por una decisión nuestra? Y concluimos, que, precisamente, porque hay niños tenemos el deber, no el derecho, de hacerlo. Para que ellos no tengan que hacer lo que nosotros estamos haciendo. Lo hacemos precisamente porque tenemos hijos.
  • Siempre he sostenido que si Juan Manuel Eguiagaray se hubiera quedado en el País Vasco como secretario general del PSE tras aquel congreso de 1987 en el que Jáuregui resultó elegido por primera vez, el Partido Socialista de Euskadi no sería lo que es hoy. Sería mucho mejor, sin ninguna duda.
  • Siempre he creído que el fracaso en política es traicionar las cosas en las que creo, y no que la gente no te vote.
  • La apuesta por los gobiernos de coalición entre el PNV y el PSOE (en períodos sucesivos entre 1987 y 1998) fue una decisión correcta, que se tomó con sentido de Estado.
  • La experiencia nos demuestra que el PNV se modera cuando ETA multiplica sus atentados, y que, por el contrario, extrema sus discursos cuando ETA se debilita por la acción de la justicia.
  • Lo cierto es que el PNV nunca terminó de aceptar con los hechos el esquema y la obediencia constitucional.
  • Eso es Lizarra, la apuesta por la hegemonía del nacionalismo.
  • El PNV asume que si apuesta por la democracia pasará a ser una fuerza política más.
  • El PNV no ha sido leal a la democracia nunca en su historia.
  • Albert Camus asegura que lo que importa es defender la libertad concreta, no la genérica ni la discursiva. Eso sólo es posible comprometiéndose.
  • Tuvieron que matar a concejales para que la gente se sintiera afectada y saliera a la calle. Es la parte más vergonzosa de nuestra historia. Fue la expresión de la cobardía, de la indiferencia ante el dolor de los otros.
  • La política no tendría sentido sin la reacción ante lo que hemos vivido. Sin ese compromiso, la mera adscripción a un partido no tiene ningún valor.
  • Por adquirir un compromiso y mantenerlo, hube de abandonar el partido político en el que he militado toda la vida.
  • Las mujeres del PNV siempre nos consideraron unos intrusos.
  • Lo sustancial de lo que hicimos fue necesario aunque no debimos formar el tercer gobierno. Pero eso lo sabemos ahora, no entonces.
  • Los empresarios vascos que me acompañaban observaron que ir identificados con la marca España es mucho más interesante que ir sólo como Euskadi.
  • Por nuestra experiencia sabemos que el nacionalismo es insaciable, y que únicamente se constitucionalizará cuando pase a la oposición.
  • Nunca creí en las acusaciones (GAL) contra González.
  • Sigo pensando que si el GAL hubiera sido “exitoso”, como la OAS en Argelia, nadie hubiera dicho ni pío.
  • “Odian” más al PP, y particularmente a Aznar, aunque ya no esté, que lo que temían que pudiera hacer José Luis Rodriguez Zapatero.
  • Es verdad que no hay riesgo de involución, pero también que hemos perdido muchas oportunidades y muchos consensos trabados, y también buena parte del prestigio internacional.
  • Ahora no somos nadie en el mundo.
  • El presidente Zapatero ha sido capaz de poner en cuestión incluso la Transición española, que era un pacto estimado a escala internacional como el gran logro de los españoles, algo por lo que nos admiraba todo el mundo. Quizá porque nadie creía que íbamos a conseguir hacerlo.
  • Zapatero puede llegar tan lejos porque no existen en la sociedad española contrapoderes democráticos, ni mediáticos, ni económicos, ni políticos. No hay una estructura cívica, vertebradora y crítica que actúe al margen del poder político.
  • Somos herederos de una guerra civil, que es lo peor que le puede pasar a un país, y no hemos experimentado el tiempo suficiente de democracia.
  • En España hace falta una asignatura que, llamémosla como queramos, tiene que educar ciudadanos.
  • Siempre me ha producido cierta envidia el comportamiento poselectoral de los norteamericanos: dejan de ser demócratas o republicanos en cuanto se cierran las urnas. Son norteamericanos y ya está. En España, aún hoy, los partidos rivales se convierten en enemigos para siempre.
  • Creo saber que en el fondo hay quien desde las filas del PSOE pretende algo parecido a lo que hizo Miterrand en Francia, que consistía en tratar de romper el Partido Popular y provocar que se formara un partido de la extrema derecha. Para garantizar la mayoría del Partido Socialista por encima de cualquier otra cosa.
  • La pretensión del PP no era regenerar la democracia, su discurso fue para batir al hombre, y lo consiguieron. Y hoy tenemos lo que tenemos al frente del gobierno.
  • Felipe Gonzalez sabe que es directamente responsable de que Zapatero sea hoy el presidente del gobierno de España.
  • Ocurre lo de siempre: los que mandan se disponen a decidir quién es el cambio. Porque creen que lo tienen que vigilar ellos.
  • Si así le ha ido bien en la vida, sin mantener una posición determinada ante las diversas cuestiones o, en todo caso, una actitud flexible, ¿por qué va a cambiar? (Zapatero).
  • Zapatero vierte las culpas en los demás.
  • Les digo a los dirigentes que han creado un modelo en que los sucesores piden autorización, y eso es la demostración del fracaso.
  • Nunca esperé grandes cosas de Zapatero, por lo que no puede decirse que lo mío con él sea desafecto o aversión. Queda claro que la distancia es política, porque jamás hemos tenido una cercanía personal.
  • Zapatero hizo el cambio, pero no en el sentido de abrir el partido, de ponerle techo de cristal, de mantener y ampliar el sistema de primarias y de profundizar en las medidas de democracia interna. El partido se cerró más que nunca. Porque nunca ha habido más unanimidad interna y menos debate. Un partido político que siempre llevó a gala tener corrientes internas.
  • “Con éste [por Zapatero]”, me dijo una vez un dirigente del partido, “tengo la sensación de que si tiro fuerte se va a caer la pared entera”.
  • Muchos de los que desde dentro del partido podrían frenarlo, se han callado; han renunciado a alzar su voz. Se ha llegado a una situación interna en la que ya no hay nada que hacer.
  • El problema que tenemos es que Zapatero ha llegado a ser presidente utilizando esta táctica de no pronunciarse nunca, de no retratarse, no arriesgar, e ir por detrás de los acontecimientos, igual que en el partido. Nadie sabe lo que piensa realmente de nada, porque puede decir una cosa y la contraria con la misma sonrisa y sin transición temporal alguna. El poder es lo único que impulsa su vida.
  • Muchos se preguntan todavía cómo es posible que una persona así pueda hacerse con el poder en el PSOE y que ningún contrapoder democrático dentro del propio partido reacciones. La conclusión es sencilla: lo pusieron ellos, creían que lo iban a controlar y tardaron un tiempo en darse cuenta de que era un descontrolado. En realidad, nadie ha reaccionado aún, salvo en privado.
  • El problema no es Zapatero: el problema es el PSOE.
  • Juan Carlos Rodríguez Ibarra dijo que si se exigía a cualquier cargo público o de la dirección del partido, que hubiera cotizado tres años a la Seguridad Social, desaparecería el 80 por ciento de los dirigentes socialistas.
  • Ofrecer a un joven que acaba de terminar sus estudios y está en el paro, que cobre quinientas mil pesetas al mes en un cargo público es una malísima decisión: para el joven, para la organización y para la institución. Sin haber tenido la más mínima experiencia en el terreno laboral, en la vida privada, es condenarlo a no hacer nada nunca más en la vida. Además se ahoga el espíritu crítico. El que tiene que comer, tiene que comer.
  • Eso que defendía Ibarra de haber cotizado tres años en la Seguridad Social para dedicarse a la política es clave. Que puedas volver a algún sitio, que hayas trabajado en algún lugar y que tengas una experiencia laboral. Eso es muy importante para militar en un partido; para mantener un criterio y asumir responsabilidades.
  • Los aparatos de los partidos creen que si el partido se abre y se ven sus miserias y debilidades, la gente se desmarcará. Es todo lo contrario.
  • Lo que han tenido siempre los partidos políticos, sobre todo los de izquierdas en todoa Europa, ha sido una especie de patriotismo de partido. No es negativo, como tampoco lo es el patriotismo en general. Pero en España, en el PSOE ahora, y desde hace muchos años, no es patriotismo de partido lo que existe, sino nacionalismo de partido.
  • No hay autocrítica porque el malo siempre está fuera. Porque el patriotismo, que no requiere de enemigo, porque se trata de reconocer lo propio y sentirte a gusto con lo suyo, puede ser autocrítico. Pero el nacionalismo, no. De forma que nada de lo de dentro es criticable, el partido es una Iglesia y la fe es lo que funciona. Poco a poco, hemos sustituido el respeto por la obediencia, y la lealtad por la fe.
  • A lo largo de mi trayectoria he sido siempre una mujer de partido, pero toda mi proyección política y pública, como llega a ser notorio, supera las siglas. En todo lo que ha marcado mi vida, y la de tantos otros, en el País Vasco, yo he sido siempre autónoma. Nadie me explicó lo que tenía que hacer, nadie me propuso que me involucrara en los movimientos cívicos, ni que fuera a los funerales de las víctimas del terrorismo.
  • Iñigo Urkullu: “Está muy bien que personas (Josu Ternera) que han tenido una relación ‘en negativo’ con los derechos humanos sean ahora miembros de la comisión (de derechos humanos)’. Es como si dijéramos que el marido que ha asesinado a la mujer ha tenido una relación en negativo con ella.
  • El Gobierno de Lizarra se puso en marcha. El PNV se quitó la careta y no le valieron prendas para reencontrarse con los suyos, las “ovejas descarriadas” del nacionalismo.
  • Si no estás de acuerdo con la jerarquía del PSOE eres un topo del PP, y si eres del PP, o de una asociación de víctimas o de un movimiento cívico que no se calla, eres de la derecha extrema, o quieres que ETA vuelva a matar. Estalinismo puro.
  • Es una de las cosas que no les perdono a los dirigentes del PSOE, porque romper los movimientos cívicos ha sido otra de sus estrategias.
  • La gestación de Unión, Progreso y Democracia tiene mucho en común con aquella reflexión que sirvió, hace ahora diez años, para poner en marcha Basta Ya.
  • Tras el crimen de Pagaza denunciamos ante el Palacio de Ajuria Enea: ETA culpable, Gobierno vasco, responsable; y establecemos ya una consecuencia entre lo que hace ETA y lo que no hace el Gobierno vasco, que es protegernos. Han perdido la capacidad de sentir compasión.
  • Normalmente quienes han sido presidentes de una delegación, cuando cambia la siguiente les dan la presidencia de una Comisión.
  • No me convertí en una funcionaria de la política jamás.
  • Es para la gente para la que haces política, no para los cargos del partido.
  • Es doblemente gratificante que las personas a las que no conoces se sientan identificadas con lo que haces en su nombre.
  • Cuando los ciudadanos se sienten representados, todo tiene un sentido y eso vale más que nada.
  • Cuando fui a firmar la dimisión, que se formaliza ante un funcionario, el señor me dijo: “En veintidós años no he conocido a nadie que dimitiera del Parlamento Europeo sin tener la obligación legal de hacerlo”.
  • A Jose Jon le ha escrito Ramón Jáuregui un artículo llamándole “valiente”, por discrepar del resto de la dirección del PNV; pero por discrepar yo de la dirección del PSOE ha dicho que “ya no era socialista”. No tengo necesidad de que me quiera. Lo que le exijo es respeto.
  • No he recibido llamada alguna del PSOE oficial desde que anuncié mi dimisión como europarlamentaria y como militante del partido.
  • España no sale de la suma territorial, sino de la cohesión y la igualdad de derechos de todos los ciudadanos.
  • Es curioso observar la inspiración política de este gobierno que aparece como joven: la teoría de los más antiguos, de los más viejos, los preceptos más casposos del PSOE. Los que perdieron la batalla interna cuando el PSOE decidió hacer la transición.
  • Fernando Savater dice a menudo: “La gente no quiere vivir en paz, sino que la dejen en paz”.
  • Las víctimas eran transparentes, porque, incluso los que no decían “algo habrá hecho” tras un asesinato se sacudían el susto en cuanto podían. Las víctimas no volverán a ser transparentes.
  • El drama vasco ha sido que hemos necesitado que empezaron a matarnos a nosotros, a los civiles, para salir a la calle. Por mucho que en esta última legislatura desde los poderes del gobierno se haya intentando desprestigiarlas.
  • Los partidos políticos son los instrumentos imprescindibles con los que se hace política, y a partir de los cuales se constituyen todas las instituciones democráticas. Para que cambie la política deben cambiar los partidos políticos.
  • Democratiza los partidos se convierte en el elemento fundamental para democratizar las instituciones.
  • De estas dos tradiciones, la socialdemocracia y la liberal, me reclamo.
  • Tenemos una democracia sin nervio, quizá porque no hemos tenido mucho tiempo.
  • Venimos de una dictadura, y en la transición a la democracia se quiso garantizar la fortaleza de los partidos políticos con una Ley Electoral que favorecería el bipartidismo.
  • La gente que se siente políticamente huérfana se reclama mayoritariamente de izquierdas.
  • No es verdad que la gente sea tan individual, tan “pasota” y que se sienta tan poco concernida con la cosa pública, como algunos creen o quieren creer.
  • UPyD:
    • En nuestra oferta electoral quedará claro que hay unas cuestiones, una media docena, en las que seremos intransigentes.
    • No vamos a ser fundamentalista en ninguna de las materias que no forman parte del núcleo de nuestro ideario fundamental. Habrá que estudiar, con la mente abierta y con todo el asesoramiento científico y técnico necesario, para tomar una decisión.
    • No nos preocupará quién defiende una propuesta, sino la propuesta en sí.
    • Venimos a levantar la alfombra en serio.
  • No se organiza un partido político para echar a un gobierno.
  • El problema de España es que nadie aspira cambiar lo estructural.
  • El PP es un partido de derechas homologable con cualquier partido europeo.
  • Para influir verdaderamente en la política es preciso estar en el Parlamento.
  • Si los partidos son corruptos, la democracia lo es; y si no tienen mecanismos de control internos, las instituciones terminan no teniéndolos.
  • Hay que cambiar la Ley Electoral para que cada ciudadano valga lo mismo, no para fastidiar a los nacionalistas, pero para que tampoco tengan una prima por serlo.
  • El mundo es de los optimistas, de la gente que no se conforma.
  • El problema de este país es que no ha hecho nunca pedagogía democrática, es que se ha dado por bueno que cuanta más autonomía, mayor calidad de vida para los ciudadanos. Hemos dado por buena una máxima que no está probada en absoluto.
  • La Seguridad Social es lo único que hoy vertebra España.
  • No hay nada mejor que la sonrisa de un desconocido cuando te dice: “Gracias”. Gracias por hacer lo que queremos hacer.
  • Merece la pena.

Enlaces relacionados:

raul

Anuncios

Una respuesta to “Merece la pena de Rosa Díez – Apuntes Breves”

  1. […] Merece la pena de Rosa Díez. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: